El Banco Mundial utilizará, junto con el Fondo Monetario Internacional y otros agentes, la diversidad de recursos con que cuenta -servicios de financiamiento, análisis y asesorÃa- para ayudar a los paÃses en desarrollo a fortalecer sus economÃas, reforzar sus sistemas financieros, mantener el crecimiento y proteger a los grupos más vulnerables contra los efectos de las crisis en curso.
Las instituciones que integran el Grupo del Banco Mundial están en condiciones de ayudar a sus paÃses asociados:
El servicio financiero de desembolso rápido por valor de US$1.200 millones, cuya creación anunció recientemente el Banco, está suministrando ayuda inmediata a paÃses que deben afrontar el impacto del alza del precio de los alimentos en la población pobre y ya cuenta con proyectos, aprobados y en tramitación, por valor de US$850 millones. Instamos a los paÃses a considerar la posibilidad de efectuar contribuciones a este fondo. Australia aportó hace poco 50 millones de dólares australianos, pero necesitamos más.
Avanzaremos con un nuevo programa previsto -EnergÃa para los pobres- que permitirá apoyar rápidamente los esfuerzos de los paÃses por reforzar las redes de protección social para poner a los pobres a salvo de las consecuencias del aumento del gasto en combustibles.
El Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento posee la capacidad financiera para duplicar sin inconvenientes el financiamiento que otorga anualmente a los paÃses en desarrollo, de modo de satisfacer la demanda adicional de los clientes. Y podemos hacer más.
Durante la crisis financiera asiática de hace 10 años, creamos un instrumento especial de financiamiento para prestar apoyo a los paÃses con fondos adicionales a fin de satisfacer necesidades urgentes y extraordinarias. Podemos incrementar este apoyo, independientemente de nuestro financiamiento ordinario.
La Corporación Financiera Internacional está estudiando la posibilidad de crear un fondo para contribuir a la recapitalización de bancos de paÃses en desarrollo.
Además de las concernientes a la crisis inmediata, respaldaremos iniciativas a largo plazo, entre las que se cuentan las siguientes:
Prestación de más ayuda a los paÃses para abordar las causas y los efectos del cambio climático, y la reciente puesta en marcha de los nuevos fondos de inversión en el clima, a los que 10 paÃses aportaron poco tiempo atrás más de US$6.000 millones.
Los acontecimientos de septiembre y octubre han subrayado la necesidad de que modernicemos el multilateralismo y los mercados para adaptarlos a la nueva economÃa global. Es lo menos que esperan nuestros ciudadanos.
Algunos tal vez afirmen que deberÃamos centrar toda nuestra energÃa y atención en la crisis actual. Los arquitectos del sistema de Bretton Woods sentaron las bases del futuro, aún en momentos en que seguÃan luchando contra los enemigos del pasado. Es necesario lograr la concertación internacional ahora mismo, no sólo para hacer frente a esta crisis, si no para crear una arquitectura, normas, y un sistema de supervisión nuevos con el objeto de garantizar que esta crisis no se repita jamás.