Washington DC, 9 de octubre de 2008 - Se estima que más de cuatro millones de inmigrantes voluntarios de ascendencia africana residen en el mundo occidental. Esta diáspora voluntaria es distinta a la diáspora involuntaria mucho más extensa que habita en Norteamérica, Europa, el Caribe y Brasil. No obstante, los intereses de ambos grupos suelen entrecruzarse en cuestiones relacionadas con el desarrollo de África.
En los últimos años, la Unión Africana (UA) ha proporcionado el marco e ímpetu necesarios para el estudio y análisis de la diáspora africana, la interacción con África y sus consecuencias. El organismo continental lo considera como un paso necesario para que esta región alcance los objetivos de desarrollo del milenio acordados por las Naciones Unidas, un conjunto de ocho metas a cumplir en 2015 que incluye la reducción de la pobreza.
La Unión Africana define la diáspora como “personas de origen africano que viven fuera de África, sin distinción de ciudadanía o nacionalidad, quienes están dispuestas a contribuir al desarrollo del continente y a la construcción de la Unión Africana”. Para ello, solicitó la asistencia del Banco Mundial. En respuesta, la institución lanzó el programa de la diáspora africana en septiembre de 2007 y está utilizando su poder de convocatoria y recursos de información y tecnología para ayudar a África a recuperar su diáspora. A su vez, también está interesado en que otros asociados del desarrollo participen en estas iniciativas.
Recursos humanos de África
Más de una tercera parte de los recursos humanos altamente calificados de África vive fuera del continente, según fuentes fidedignas. Alrededor de la mitad de los estudiantes africanos que cursan un doctorado en los Estados Unidos y Canadá permanecen en occidente al terminar sus estudios. Esto se refleja en la cantidad de profesores y médicos africanos que trabajan en instituciones académicas y hospitales estadounidenses. Chicago, por ejemplo, tiene más médicos etíopes que los que hay en toda Etiopía.
En 2007, los flujos de remesas documentadas enviadas por los emigrantes a África al sur del Sahara totalizaron unos US$11.000 millones, según estima la Unidad de Economía del Desarrollo del Banco Mundial. Estas remesas sirvieron para complementar los ingresos de los hogares y, en algunos casos, se invirtieron en los negocios familiares. Además, las redes de diásporas han apoyado una amplia gama de proyectos públicos, entre ellos escuelas e instalaciones sanitarias, mientras que las redes de profesionales comparten información con sus colegas en los países de origen y en ciertas ocasiones prestan un servicio directo.
“África tiene una enorme brecha de capacidad que podría salvar si aprovecha la pericia de la diáspora africana”, dijo Obiageli Ezekwesili, vicepresidenta de la Oficina Regional de África del Banco Mundial. “Los emigrantes africanos están predispuestos e interesados en entablar relaciones con el continente y los asociados del desarrollo. Sería desacertado ignorar la oportunidad de trabajar con ellos”.
La diáspora retribuye la ayuda recibida
Es imperativo involucrar a la diáspora africana si este continente desea disfrutar de un desarrollo económico duradero y sostenible, de acuerdo con Ken Johnson, principal directivo de Devconia, LLC, una firma internacional de desarrollo, cuya propiedad pertenece a la diáspora.
“Sus miembros aportan una perspectiva auténtica, así como un fuerte componente y textura cultural necesarios para el diseño y la ejecución exitosa de los proyectos de desarrollo”, agregó.
Collins Nweke, secretario general de la Organización de Nigerianos en la Diáspora de Europa, comentó que se está notado que cada día son más los nigerianos calificados que ofrecen voluntariamente sus recursos humanos y de capital para lograr el desarrollo nacional.
“Resulta estimulante ver que una buena parte de los emigrantes nigerianos, que adquirieron un mayor nivel de educación en Occidente gracias a las becas y a la asistencia financiera del gobierno nacional, busca ahora una forma de retribuir la ayuda que le brindó su país”, agregó.
El Banco Mundial busca vincular a la diáspora
La estrategia del Banco se basa en tres pilares: trabajar con la Comisión de la Unión Africana (AUC, por sus siglas en inglés) y proporcionar apoyo técnico a su programa de la diáspora africana, colaborar con los gobiernos de los países asociados para asistir en la creación de entornos propicios para la participación de la diáspora, y trabajar con los asociados del desarrollo con vistas a establecer un mecanismo para proporcionar donaciones y asistencia técnica en proyectos de desarrollo de la diáspora en África. A tal fin, se han realizado las siguientes actividades:
En noviembre de 2007, se llevó a cabo una reunión a puertas abiertas para la diáspora africana en la sede del Banco en Washington DC. Numerosos participantes debatieron durante todo un día sobre la forma en que podrían ayudar al desarrollo africano.
En febrero de 2008, se realizó un seminario de alto nivel de la diáspora africana en Sudáfrica, bajo los auspicios del Instituto Multilateral Africano (JAI, por sus siglas en inglés) y del Banco Mundial.
En mayo de 2008, se celebró un cursillo para la diáspora titulado “Understanding the World Bank Group – How to do Business Together” (Entender al Grupo del Banco Mundial: Cómo hacer negocios juntos) en la sede de la institución en Washington DC con el fin de proporcionarle información sobre su vinculación con el Banco. La respuesta fue muy alentadora.
En junio de 2008, se efectuó la Feria del Desarrollo para la Diáspora Africana en Europa (D-MADE, por sus siglas en inglés) en Bruselas, Bélgica. Más de 500 empresas presentaron sus propuestas. Un jurado otorgó casi US$1 millón a 16 proyectos en 11 países africanos.
En julio de 2008, el Banco firmó un acuerdo con la UA en Washington DC con miras de ayudar a la organización a desarrollo su capacidad de centrarse en las cuestiones de la diáspora.
En septiembre de 2008, la UA dio a conocer la Iniciativa de Salud para la Diáspora Africana, cuya finalidad es vincular a especialistas africanos en el extranjero con las necesidades de salud en lugares designados de África.
También en septiembre, el presidente del Banco Mundial Zoellick y Jean Ping, presidente de la UA, firmaron un Memorando de Acuerdo que incluye la asociación para vincular a la diáspora.
Se encuentra en preparación la Feria del Desarrollo para la Diáspora Africana en Norteamérica (D-MADA, por sus siglas en inglés), cuyo lanzamiento está previsto antes de finalizar el año 2008.
A través de sus actividades, el Banco Mundial espera elaborar políticas de vinculación con la diáspora que sirva de catalizador de las actividades de los individuos, grupos o redes que conforman la diáspora.
El Banco ha seguido, estudiado y analizado otras tendencias similares en Asia y América Latina que le permitieron ganar gran experiencia en este ámbito.