Hogares tribales de India ya tienen lámparas LED GHUSURAGUDA, India. Sri Kamulu Kasi, alfarero del poblado tribal de Kondh en el estado de Orissa, suele trabajar hasta después de la puesta de sol, mientras sus hijos estudian. Hace poco que la familia puede aprovechar la noche: un lujo del que pueden disfrutar gracias a una lámpara que permanece encendida por más tiempo, entrega más luz y es menos costosa.
Kasu compró una lámpara LED (siglas en inglés para diodo emisor de luz) a la organización sin fines de lucro, THRIVE, que en 2006 ganó una donación de la Feria del Desarrollo por US$177.250, financiada por el Fondo para el Medio Ambiente Mundial. El proyecto tenía como objetivo producir y proporcionar lámparas LED a 10.000 hogares tribales de las colinas y bosques del sur de Orissa.
Unos 50 millones de hogares en India carecen de energía eléctrica. Los habitantes de zonas rurales, como Kasi, usualmente utilizan lámparas de keroseno. Estas lámparas proporcionan una débil luz durante sólo dos o tres horas cada día y son difíciles de mantener, ya que el keroseno es distribuido en puntos de venta del gobierno. El keroseno también genera contaminación en lugares cerrados y causa tos y problemas pulmonares, en particular a los niños.
La luz de THRIVE es más potente que la de las lámparas de keroseno. "Desde que comencé a utilizar la lámpara [de THRIVE], ya no tengo que preocuparme por hacer filas en las tiendas durante horas para comprar apenas un litro de keroseno", dice Kasi, y añade que la calidad lumínica de las lámparas de keroseno es deficiente.
"Pero ahora estoy muy satisfecho", agregó. "Mis hijos también utilizan la lámpara para estudiar".
En Kumbhariput, un poblado ubicado a 10 kilómetros, se instalaron lámparas THRIVE en la escuela tribal Seva Ashram. El director de la escuela, Sri Trinath Pairabu, dice que está muy contento con el progreso que los alumnos han logrado ahora que tienen más tiempo para estudiar.
“Esto es muy provechoso para la escuela, hemos salido de la oscuridad”, agregó.
Debido a que el costo de producción es de US$15, la lámpara es accesible para los aldeanos, que pagan un depósito inicial de US$4 más una cuota mensual de menos de US$1. Los aldeanos reciben formación empresarial para vender, cambiar y reparar las lámparas, con lo que tienen una nueva alternativa para generar ingresos adicionales. Unos 100 empresarios del poblado han recibido formación para la venta de lámparas, con lo que han ganado entre US$10 y US$30 cada mes.
A la fecha, se han vendido unas 2.500 lámparas.
El mantenimiento de las lámparas es sencillo: Para recargar las lámparas LED durante la noche, es necesario conectarlas a una red eléctrica cercana o a una de las tres estaciones de recarga solar de THRIVE, con un costo de dos centavos. Además, usualmente el taller de reparaciones está en el mismo poblado o en alguna aldea cercana.
En el poblado de Utkapadu, un joven indígena con una familia de 12 miembros, explica: “Para nuestra familia, las [lámparas de keroseno] eran demasiado costosas. Por la noche, no podíamos hacer ningún tipo de actividad y a veces hasta comíamos a oscuras”.
“Pero ahora esta lámpara ilumina muy bien”, agregó refiriéndose a la lámpara de THRIVE.
A medida que el proyecto se expande a través del país, organizaciones de desarrollo de otras regiones se han interesado en las lámparas LED y THRIVE ya ha comenzado a trabajar con iniciativas similares en Afganistán, Camboya y Kenya.
Gobiernos y líderes esperaron durante siglos para ofrecer a los más pobres de África y Asia una lámpara que no contamina, que no se apaga y que debería costar menos, dice Ranga Bodavala, líder del proyecto THRIVE.
Hoy, la tecnología pone a nuestra disposición una lámpara LED de bajo costo y alta confiabilidad que promete erradicar la oscuridad que ha imperado por siglos y abrir un mundo de seguridad, productividad, conocimiento y bienestar a los 2.000 millones de mujeres y niños que la necesitan en todo el planeta.
Para obtener más información, visite: http://www.thrive.in i
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