Modelo de franquicias lleva energía solar a la zona rural de Lao Ban Heung, LAO. Esta zona, un conjunto de tres pequeños poblados ubicados a lo largo de Río Sekong y ubicada a varias horas del camino más cercano, alberga un proyecto de la Feria de Desarrollo que lleva energía solar a comunidades que nunca han tenido electricidad antes.
Sunlabob Rural Energy Systems comenzó a trabajar en 2000 como proveedor de paneles solares y equipos eléctricos a clientes corporativos y proyectos de desarrollo que trabajan en áreas donde no llega la red nacional de electricidad. Sin embargo, considerando que el 60% del país no tiene acceso a la red central el equipo del proyecto rápidamente se dio cuenta de que los hogares constituían un mercado importante para servicios confiables de suministro eléctrico en zonas rurales de Lao y que éste tenía un potencial mucho mayor que el de las operaciones comerciales y los proyectos de desarrollo.
 | "Notamos que las familias gastaban entre US$3 y US$5 o incluso más cada mes para recibir suministro eléctrico básico e iluminación débil y poco eficiente”, dice Andy Schroeter, líder del equipo del proyecto en referencia a la iluminación por keroseno. "Nosotros podíamos ofrecerles iluminación y otros servicios eléctricos a un costo similar o inferior pero de mayor calidad y confiabilidad. Lo que es más importante aún, el servicio era viable y podía extenderse a todos los hogares y poblados que estuvieran interesados". | Técnicos de Sunlabob instalan un sistema de energía solar. | | Para los aldeanos pobres, es impensable comprar un sistema de energía solar de Sunlabob, cuyo costo es de US$500 o más. De modo que la empresa diseñó un modelo de franquicia que arrienda los sistemas a hogares individuales o grupos de hogares. Esto permite a los clientes más pobres acceder a los equipos y genera empleo para quienes arriendan la franquicia, los cuales cobran una comisión y reciben capacitación como técnicos para promocionar, instalar y reparar los sistemas.
En 2005, Sunlabob ganó en la Feria del Desarrollo $150.000 para invertir en 120 equipos solares y capacitar a quienes arrendaran la franquicia en una provincia. Pero el proyecto ya ha despegado: hoy opera más de 3.400 sistemas en hogares gracias a 17 franquicias en ocho de las 17 provincias de Lao.
Al arrendar los sistemas a grupos y no a individuos, el proyecto distribuye los beneficios y la electricidad y disminuye el cargo mensual de entre US$3 y US$5 al distribuirlo entre varias personas. Ahora los niños pueden estudiar por las noches y los trabajadores tienen más horas productivas. Para otros, el beneficio social es aún más valioso.
“Uno de los mayores beneficios es que podemos invitar a amigos a cenar en un entorno agradable e iluminado”, dice la Sra. Noi, propietaria de un panel de 100 Watts, al hablar de la dicha de poder invitar a su casa a los vecinos a mirar videos.
Los aldeanos también han dicho que se sienten más seguros al andar en las calles por la noche. Además, los servicios de centros de salud han mejorado y pueden atender mejor a los pacientes.
En Ban Guoay, en el distrito de Sangthong, se construyó en 2003 un centro de salud con cinco camas. El Doctor Sonexay comenta que sin energía solar no sería posible tener el centro, ya que es necesario contar con refrigeración para almacenar los suministros médicos. El panel de 200 Watts del centro de salud genera la energía que éste necesita y así los residentes de cuatro aldeas vecinas pueden obtener atención de salud inmediatamente sin tener que hacer el viaje de dos o tres horas en automóvil a Vientiane.
Gracias a la donación de la Feria del Desarrollo, Sunlabob introdujo una nueva línea de productos: el suministro de agua por tubería. Se están haciendo las pruebas en dos poblados, mientras que en otras se prueba un sistema de riego por bombas de agua impulsadas por energía solar. En otro poblado, Sunlabob hace poco tiempo instaló una pequeña unidad de generación de energía que combina la energía solar con la del agua proveniente de un arroyo cercano, para así incrementar la capacidad de generación.
El proyecto de Sunlabob fue reconocido este año con el premio británico Ashden de Energía sostenible i en la categoría de luz y electricidad.
Herb Wade, consultor independiente en el ámbito de energías renovables, con 30 años de experiencia fue citado en los premios Ashden: “He trabajado personalmente en la electrificación rural con células fotovoltaicas en más de 25 países. El proyecto de Sunlabob es uno que destaca claramente como el mejor en integrar la electrificación rural con células fotovoltaicas, fomento del comercio rural y mejora de la calidad de vida de los habitantes de zonas rurales y, más notablemente aun, lo ha logrado sin apoyo del gobierno y cumpliendo el objetivo de recuperación total de la inversión inicial”.
Para saber más sobre este proyecto, visite: http://www.sunlabob.com i
Este artículo se escribió con la colaboración de Larsen Morten |