La gestión mundial del clima, los recursos ictícolas de los océanos y la biodiversidad ayudarán a alcanzar el objetivo de desarrollo del milenio (ODM) de sostenibilidad ambiental y a mantener el progreso económico.
El cambio climático tendrá impacto mundial, pero los países en desarrollo serán los más perjudicados. Además de ser los menos capaces de adaptarse.
Es necesario actuar en dos frentes: la adaptación (para limitar y gestionar los impactos del cambio climático) y la mitigación (para permitir un crecimiento económico continuo reduciendo el contenido de carbono).
Cómo afecta el clima a la actividad humana
El recalentamiento atmosférico de la tierra es ocasionado por los gases de efecto invernadero (GEI), como el dióxido de carbono (CO2), que se generan por la quema de combustibles fósiles y la deforestación. Los GEI captan la radiación solar, lo que incrementa la temperatura de la superficie de la Tierra. Durante los últimos 15 años, los científicos llegaron al consenso de que la Tierra está recalentándose y de que este calentamiento es producto de las actividades humanas. Desde 1850, 11 de los últimos 12 años se encuentran entre los períodos más cálidos que se hayan registrado y las temperaturas en el Ártico están aumentando dos veces más rápido que en el resto del mundo.
La concentración de CO2 en la atmósfera aumentó de un volumen de alrededor de 277 partes por millón (ppm), en 1744, a 384 ppm en 2007 (Centro de Análisis e Información sobre el Dióxido de Carbono, 2008, Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica, 2008). Si no se intenta seriamente reducir las emisiones de GEI, la concentración de CO2 en la atmósfera podría llegar a 650-750 ppm o más para 2100 (Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), 2007).
Si el mundo alcanza los 650-750 ppm de equivalentes de CO2, existe el grave riesgo de que se produzca un recalentamiento atmosférico de la Tierra promedio de 5˚ C, lo que daría lugar a catastróficas olas de calor, altas precipitaciones en las latitudes septentrionales, sequías en las áreas subtropicales y el derretimiento de la nieve y las capas de hielo.
Las proyecciones del IPCC muestran que el cambio climático no es un problema “futuro”
A menudo, el cambio climático se percibe como un problema “futuro”, pero para 2020-29 —dentro de sólo 12 años— es posible que se produzcan significativos cambios de temperatura en África y América Latina.
Es necesario actuar ahora para evitar el riesgo de que se produzcan cambios más grandes de temperatura entre 2090-99.
El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC, 2007) advierte que las emisiones mundiales de GEI tendrían que disminuir entre un 50% y un 85% respecto de sus niveles de 2000 para 2050 a fin de estabilizar las concentraciones en 450 ppm, según la estrategia de mitigación que se determine.
Para estabilizar las concentraciones en 550 ppm, las emisiones mundiales de GEI tendrían que disminuir hasta un 30% respecto de sus niveles de 2000 para 2050, según la estrategia de mitigación que se determine.
Cómo afecta el cambio climático a los pobres
De acuerdo con Cline (2007), las mayores pérdidas en la agricultura debido al cambio climático se producirán en partes de África y América Latina, y en Asia meridional.
El cambio climático afectará la salud humana directamente de dos maneras: aumentando el riesgo de sufrir enfermedades y lesiones cardiovasculares en las olas de calor y muertes accidentales en los desastres naturales relacionados con el clima, e indirectamente incrementando el riesgo de la mortalidad en la niñez a causa de la diarrea, la inseguridad alimenticia y la desnutrición, y la incidencia del paludismo y otras enfermedades transmitidas por vectores.
Si se mantienen los usos actuales de la tierra y no se produce ninguna adaptación, Viet Nam perderá el 28% de sus tierras húmedas con el aumento del nivel del mar de un metro y Egipto el 13% de sus tierras aptas para agricultura (Dasgupta y otros, 2007).
Asia oriental se verá mucho menos afectada per cápita por los acontecimientos extremos relacionados con el clima que Asia meridional o África, aunque los daños totales serán elevados. En términos per cápita, Bangladesh se verá hasta tres veces más afectada que India (Weather Damage Index , Buys y otros, 2007).
Adaptación al cambio climático
Alcanzar los objetivos de desarrollo del milenio para la reducción de la pobreza, la mejora de la nutrición y la disminución de la mortalidad en la niñez y el paludismo ayudará a los países a adaptarse de manera efectiva a los riesgos de salud más adversos causados por el cambio climático.
El crecimiento económico y el desplazamiento al empleo basado en los servicios y las manufacturas reducirán la vulnerabilidad de los pobres en las economías agrícolas.
En la agricultura, la adaptación consiste en seleccionar aquellos cultivos resistentes al clima que sean adecuados. Por ejemplo, los agricultores de Orissa, en India, cosechan arroz champeswar, que es resistente a las inundaciones. En África, Kurukulasuriya y Mendelsohn (2007) observaron que, según aumenten o disminuyan las precipitaciones, los agricultores se inclinan por los cultivos que toleran las sequías o que requieren mucha agua.
Las advertencias tempranas pueden ayudar a las personas a adaptarse al clima adverso. En Malí, el servicio meteorológico nacional transmite información sobre las lluvias y la humedad del suelo a través de una red de gobiernos locales y organizaciones de agricultores.
La infraestructura defensiva incluye diques para protegerse de las tempestades, sistemas de irrigación que almacenan las lluvias de los monzones y medidas para controlar las inundaciones. Stern Review informa que los US$3.500 millones que se gastaron en controlar las inundaciones en China entre 1960 y 2000 evitaron pérdidas de US$12 millones.
Seguros basados en índices climáticos
Los seguros basados en índices climáticos pueden ayudar a los agricultores a lidiar con las malas condiciones y las conmociones climáticas que probablemente empeorarán con el cambio climático.
Estos seguros funcionan mejor que los seguros tradicionales para los cultivos porque se basan en un índice climático que se utiliza como variable representativa de las pérdidas de producción.
Los seguros basados en índices climáticos se introdujeron recientemente en proyectos piloto en Etiopía, India, Kenya, Malawi, Marruecos, México, Nicaragua, Perú, Tailandia, Túnez y Ucrania.
En Malawi, las pólizas que se venden a los agricultores se basan en un índice de lluvias calibrado según las necesidades de lluvias de los cultivos. Los seguros basados en índices climáticos de Malawi están asociados con créditos para permitir a los agricultores el reembolso de préstamos para insumos en caso de enfrentar sequías severas. Sin embargo, el éxito de estos seguros depende de la existencia de suficientes estaciones meteorológicas, un problema concreto en África al sur del Sahara.
Cómo mitigar las emisiones de GEI
Para estabilizar las emisiones de GEI a medida que crecen los países, deben disminuir las emisiones por unidad de PBI. Esto puede lograrse reduciendo la energía utilizada por unidad de producción, el combustible fósil utilizado por unidad de energía o la cantidad de carbono por unidad de combustible fósil. Existe la posibilidad de mejorar la eficiencia de la energía en las manufacturas y en el sector de energía de Europa oriental y Asia central, China e India.
También existe la posibilidad de desarrollar fuentes de energía renovables (energía solar, eólica e hídrica, energía geotermal y biocombustibles), especialmente en África al sur del Sahara y América Latina (Buys y otros, 2007).
El financiamiento del crecimiento con bajas emisiones de carbono podría provenir de un mercado de carbono en el cual los países en desarrollo vendan créditos de reducción de emisiones a aquellos países a los que les resultaría más costoso reducir las emisiones de carbono por sí mismos. Podrían existir opciones “sin dolor” para mejorar la eficiencia de la energía (que se pagarían por sí mismas mediante el ahorro de combustible) si se eliminaran los subsidios para la producción y el consumo de energía (Banco Mundial, 2006).
El uso de los mercados de carbono para detener la deforestación
Un nuevo programa de crédito de carbono —reducción de las emisiones derivadas de la deforestación y la degradación (REDD, por sus siglas en inglés)— que está negociándose en la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) podría proporcionar el incentivo adecuado para evitar la deforestación de la selva.
Como señala Chomitz (2007), despejar una hectárea de abundante selva tropical en el Amazonas de Brasil para crear tierras de cultivo o pastoreo podría liberar 500 toneladas de CO2. El valor actual de la tierra desmontada es de entre US$100 y US$200. Con un precio del carbono de US$10 / tonelada de CO2, está destruyéndose un valor forestal de US$5.000 para realizar un uso de la tierra a la veinteava parte de su valor.
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