Cuando aún queda por recorrer la mitad del camino para llegar a la meta fijada para el año 2015, los progresos enormes —o por lo menos cuantificables— en pos de la consecución de los objetivos de desarrollo humano relativos a la educación, la salud y la nutrición que se han registrado en muchos paÃses, permiten afirmar que hay amplios motivos para ser optimistas.
No obstante, existe una gran desigualdad en el acceso a servicios de educación y atención de la salud de alta calidad y, consiguientemente, los pobres y los grupos marginados soportan la mayorÃa de las consecuencias derivadas de los servicios de baja calidad. Los beneficios del progreso no llegan por igual a todos los habitantes del planeta.
La malnutrición —el objetivo de desarrollo del milenio (ODM) al que no se ha prestado la debida atención— sigue siendo un motivo de gran preocupación, especialmente en Asia meridional y Ãfrica al sur del Sahara, donde hasta el 35% de los niños menores de cinco años padece de un retraso grave o moderado en el crecimiento. Existen grandes posibilidades de realizar progresos rápidamente para reducir el hambre y la mortalidad en la niñez. El aumento reciente de los precios de los alimentos pone de relieve una vez más la necesidad de adoptar medidas con prontitud.Â
Los peligros ambientales, entre ellos la contaminación del aire y la propagación (debido al cambio climático) de enfermedades tales como el paludismo, plantean graves riesgos para la salud de los niños desde el momento en que nacen.
Aumentar la calidad de los servicios de salud y educación
La mejor calidad de la atención de la salud permite reducir la mortalidad en la niñez y la malnutrición, mejorar la salud materna y controlar la propagación de enfermedades; en otras palabras, contribuye a alcanzar los ODM.
El ingreso per cápita más alto está vinculado a servicios de atención de la salud de mejor calidad, pero no existe la misma relación cuando el gasto público en salud es más elevado. Los problemas de gobernabilidad incluyen la incompetencia de los prestadores de servicios, las deficiencias en materia de incentivos de desempeño y rendición de cuentas y la poca atención prestada a los datos y los resultados.
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De igual modo, un aumento del gasto en educación no generará, necesariamente, un aumento de calidad. Para lograr efectos positivos perdurables en el crecimiento del producto interno bruto (PIB) per cápita, el gasto en educación debe ser más eficiente y debe estar respaldado por instituciones que promueven la competencia, la autonomÃa y la rendición de cuentas.
Equidad en los resultados de salud y educación
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Sri Lanka y Kerala (India) se distinguen por las pequeñas disparidades en la educación y los ingresos, y la equidad en el acceso a la atención de la salud y los resultados en esta esfera. No obstante, en casi todo el resto del mundo en desarrollo, los ricos gozan de mejor salud que los pobres y es más probable que terminen la escuela.
Con excepción de Europa oriental y Asia central, las tasas de participación y de terminación de la escuela correspondientes al quintil más rico son mucho más elevadas que las del resto de la población.
Encontrar una solución al problema de la malnutrición y la mortalidad en la niñez
La malnutrición ha disminuido considerablemente en los últimos años. Si bien los datos se están revisando a fin de tener en cuenta las nuevas normas de crecimiento infantil, los cálculos de las tendencias realizados sobre la base de anteriores normas de crecimiento de Estados Unidos (que probablemente no se modificarán radicalmente) indican que, entre 1990 y 2006, la malnutrición disminuyó del 34% al 23% en los paÃses en desarrollo.
Los cálculos de los resultados en materia de nutrición, basados en las normas vigentes, señalan que se han realizado grandes progresos en la mayorÃa de las regiones. Actualmente, del total mundial de niños con retrasos en el crecimiento, el 90% habita en 36 paÃses.
La mejor ayuda consiste en proporcionar terapia de rehidratación oral asà como suplementos vitamÃnicos y de otro tipo para mujeres embarazadas y lactantes, y llevar a cabo campañas para promover la lactancia materna como alimentación exclusiva.
La malnutrición infantil incide en la consecución de otros objetivos de desarrollo del milenio
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La malnutrición aumenta el riesgo de contraer enfermedades tales como diarrea y sarampión, y la posibilidad de que esas enfermedades causen la muerte. Es uno de los principales factores determinantes de la mortalidad en la niñez.Â
La malnutrición reduce el rendimiento escolar y ocasiona un menoscabo de la capacidad cognoscitiva que puede perdurar durante toda la vida. En las zonas rurales de Zimbabwe, las deficiencias nutricionales en la niñez derivadas de la guerra civil a fines de los años setenta y la sequÃa en el perÃodo de 1982-84, fueron la causa de que los niños ingresaran a la escuela a una edad tardÃa y perdieran aproximadamente el 14% de los ingresos que hubieran obtenido durante toda su vida.Â
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En un estudio sobre los programas de alimentación complementaria destinada a niños en la zona noroccidental de TanzanÃa, se señaló que estos programas permitirÃan alcanzar el objetivo relacionado con la pobreza de ingresos a una tasa de crecimiento anual inferior a la que serÃa necesaria de otro modo.
Abordar los riesgos ambientales para la salud
El 90% de los casos de diarrea a nivel mundial obedece a la falta de agua potable y servicios básicos de saneamiento. Para alcanzar las metas relativas al abastecimiento de agua y saneamiento se necesitarán inversiones anuales por valor de US$30.000 millones (el doble del actual nivel de inversiones).
Anualmente, las infecciones respiratorias derivadas de la contaminación exterior o en locales cerrados (relacionada con el combustible utilizado en cocinas) causan alrededor de 1,5 millones de muertes al año.
Los efectos del cambio climático en la salud
El cambio climático está directamente vinculado a las olas de calor, las inundaciones y las tormentas e incide en la propagación de enfermedades tropicales transmitidas por vectores, tales como el paludismo.
Una mejor gestión ambiental permitirÃa prevenir más del 40% de los casos de paludismo a nivel mundial.
Probablemente, los riesgos para la salud derivados del cambio climático afectarán en mayor medida a Ãfrica al sur del Sahara, Asia y el Mediterráneo oriental, donde la vulnerabilidad es mayor.
FotografÃas:Â Dominic Sansoni, Lucian Coman y Scubabartek | Dreamstime.com