Aunque el crecimiento del PIB per cápita en los países en desarrollo ha contribuido marcadamente a la reducción de la pobreza, aún existe gran preocupación por los efectos a largo plazo del agotamiento de los recursos naturales y la degradación del medio ambiente, tanto en el crecimiento como en la pobreza.
Los progresos realizados en materia de desempeño institucional y normativo con miras a asegurar la sostenibilidad ambiental no han sido parejos. Los avances más firmes se registraron en Europa y Asia central, pero las regiones de Asia meridional y África al sur del Sahara están rezagadas.
¿Es posible crecer primero y limpiar después?
¿Los países en desarrollo pueden darse el lujo de aplicar políticas ambientales acertadas?
Se ha argumentado, a menudo, que estos países deberían “crecer primero y limpiar después”. Esta teoría, que se conoce como curva ambiental de Kuznets, propone que las emisiones aumentan inicialmente junto con el ingreso y luego comienzan a disminuir cuando los países alcanzan el grado de riqueza suficiente como para pensar en invertir en calidad ambiental.
No obstante, las investigaciones realizadas recientemente por Dasgupta y otros (2006) demuestran que no sólo es posible establecer un marco institucional adecuado para el medio ambiente sino que además éste puede mejorar la calidad del crecimiento. De hecho, se señala en el informe, los países pobres pueden aplicar políticas acertadas y, al mismo tiempo, no tener un alto nivel de contaminación.
El desarrollo sostenible sirve de base para alcanzar los objetivos de desarrollo del milenio
La consecución de la sostenibilidad ambiental sirve de base para alcanzar muchos de los otros objetivos de desarrollo del milenio (ODM). Si se pierden los bosques, se degradan los suelos y se contaminan el agua y el aire, los logros alcanzados en materia de reducción de la pobreza probablemente no perdurarán.
Los recursos naturales son una importante fuente de ingresos, especialmente en los países muy pobres. En algunas zonas rurales, aportan más del 40% del ingreso familiar. Al depender de los recursos naturales, los habitantes son vulnerables al cambio climático. El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (2007) estimó que, para el año 2050, el cambio climático generará un aumento de entre 40 millones y 170 millones en el número de personas desnutridas en todo el mundo.
En Ghana y Pakistán, las infecciones relacionadas con el agua causan una disminución anual en los resultados educativos equivalente al 4,9% y 4,2% del producto interno bruto (PIB), respectivamente.
Generalmente, la labor de obtener agua potable y energía recae en las mujeres y los niños pequeños. Esta tarea impide que las mujeres realicen actividades basadas en el mercado y obtengan un ingreso independiente, y que los niños asistan a la escuela. Este grave problema está relacionado con la igualdad de género.
Los riesgos ambientales para la salud (por ejemplo, la falta de servicios de abastecimiento de agua y saneamiento, la exposición a la contaminación del aire en locales cerrados ocasionada por la cocción de alimentos) son la principal causa de mortalidad en la niñez y un importante factor de riesgo para la salud materna. En 2006, la Organización Mundial de la Salud (OMS) señaló que alrededor del 24% de las enfermedades mundiales y el 23% de las muertes obedecen a factores ambientales.
Es preciso que la comunidad internacional proporcione apoyo coordinado para proteger los bienes públicos mundiales, incluidos aquellos que están relacionados con el medio ambiente. El cambio climático amenaza con revertir muchos de los progresos realizados en materia de reducción de la pobreza. Asimismo, el control de las emisiones de gases de efecto invernadero plantea un gran desafío que requerirá una acción mundial en el futuro.
Progresos en la ordenación de los recursos naturales
Se estima que la disminución neta de la superficie forestal (2000-05) asciende a 73.000 kilómetros cuadrados al año (una superficie del tamaño de Sierra Leona). En este período, la deforestación fue más elevada en África al sur del Sahara (47.000 kilómetros cuadrados) y América Latina y el Caribe (41.000 kilómetros cuadrados, de los cuales 31.000 kilómetros cuadrados corresponden a Brasil). El aumento de la cubierta forestal en la región de Asia oriental y el Pacífico (principalmente debido a la forestación en China) enmascara la alta tasa de deforestación en Indonesia. En el período de 2000-05, la superficie forestal del país se redujo en 18.700 kilómetros cuadrados.
A raíz del aumento de la población en la región de Oriente Medio y Norte de África (MENA), los recursos hídricos per cápita disminuirán muy pronto por debajo de los niveles críticos. La extracción de agua subterránea ya es insostenible en algunas partes de Oriente Medio y Asia meridional, así como en México. Algunos países, como Kuwait, los Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita, Qatar y Libia consumen más de cinco veces el nivel de recursos disponible anualmente.
La sostenibilidad de las economías depende de los recursos no renovables
Según la Administración de la Información sobre Energía de Estados Unidos (EIA 2007), la demanda mundial de energía aumentará a un ritmo del 1,8% al año durante los próximos dos decenios, impulsada principalmente por China e India. Para cubrir estas necesidades de energía, se utilizará cada vez más el carbón (previéndose que la demanda de este mineral aumentará el 73% entre 2005 y 2030). Se estima que la demanda de petróleo aumentará un 37% y la de gas entre un 17% y un 22%.
En el caso de los países exportadores de recursos naturales, lo importante desde el punto de vista de la sostenibilidad es que los ingresos provenientes del agotamiento de los recursos naturales se utilicen para realizar inversiones en vez de destinarlos al consumo.
Las economías extractivas que no siguen una trayectoria sostenible son: Angola y Nigeria (ingreso bajo) Irán, Rusia y Siria (ingreso mediano).
Viet Nam y Malasia son economías extractivas que siguen una trayectoria sostenible. Su ahorro neto y sus inversiones en educación compensan con creces el valor del agotamiento de los recursos naturales y la degradación del medio ambiente.
Progresos en materia de gestión de la contaminación
La concentración de partículas suspendidas en el aire exterior ha venido disminuyendo a partir de 1990, y se han realizado grandes progresos (una reducción del 40%) en los países de ingreso bajo.
China ocupa el primer lugar en la lista de países industrializados que contaminan el agua (pues emite más de seis millones de kilogramos al día de contaminantes orgánicos del agua), mientras que Estados Unidos (con casi 1,9 millones) ocupa el segundo lugar.
La falta de acceso a la electricidad obliga a los habitantes a usar combustibles de biomasa, que tienen el efecto de contaminar el aire en los locales cerrados. En los países de ingreso bajo, la proporción de combustibles de biomasa en el uso total de energía ha disminuido levemente, del 55% en 1990 al 48% en 2004. Nueve de los 10 países de todo el mundo que dependen en mayor grado de la biomasa están situados en África al sur del Sahara.
La caída del valor del capital natural en los países pobres
En los países de ingreso bajo, el valor del capital natural disminuyó de US$3.400 per cápita en 1995 a US$3.100 per cápita en 2005. Esta caída del 10% obedeció al crecimiento de la población, el bajo rendimiento de la agricultura y la disminución de los precios reales de los cultivos. Durante el mismo período, el valor per cápita de la tierra apta para agricultura cayó un 31% en términos reales.
El valor de la tierra apta para agricultura en los países de ingreso bajo es muy vulnerable al impacto potencial del cambio climático. En África al sur del Sahara, la tierra apta para la agricultura constituye el 62% de la riqueza natural total (US$3.900 per cápita).
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