En los paÃses agrÃcolas, la agricultura responde por un tercio, aproximadamente, de todo el crecimiento económico y la mayor parte de la población pobre vive en las zonas rurales. Más de 500 millones de personas viven en estos paÃses, y de ellas el 49% sobrevive con menos de U$1 al dÃa. La población rural de los paÃses africanos situados al sur del Sahara representa el 89% de toda la que vive en los paÃses agrÃcolas.
Los paÃses agrÃcolas comparten varias caracterÃsticas estructurales. Cuando se diseñan planes o programas de polÃtica que sean apropiados, hay que considerar las caracterÃsticas estructurales especÃficas de los paÃses agrÃcolas en cuestión.
Diversidad de condiciones locales. El camino hacia el crecimiento de la productividad en Ãfrica al sur del Sahara será muy distinto del que transitan los sistemas de arroz y de trigo en las regiones irrigadas de Asia. La agricultura en Ãfrica al sur del Sahara depende en un 96% de la lluvia y es sumamente vulnerable a los impactos que causa el clima. Además, la diversidad de condiciones agroecológicas genera una amplia gama de sistemas de explotación agrÃcola que se basan en muchos cultivos alimenticios principales y en bastantes especies pecuarias.
Baja densidad de población. Las enormes distancias y la baja densidad de población de muchos paÃses de Ãfrica al sur del Sahara hacen que el comercio, la infraestructura y la prestación de servicios tengan un costo alto, y desalientan la aparición de mercados competitivos. Las áreas de baja densidad de población que tienen un buen potencial agrÃcola representan, por el contrario, una reserva de expansión agrÃcola que no ha sido utilizada.
Recursos humanos. Se está envejeciendo el capital humano que fundamenta la profesión agrÃcola porque ha disminuido el apoyo a la capacitación en los últimos 20 años y por la epidemia del VIH/SIDA. Sin embargo, el esfuerzo importante que se hace en educación primaria en las zonas rurales está asegurando, para ese continente, una generación futura de pequeños agricultores y de empresarios no agrÃcolas que están alfabetizados y saben manejar los números.
A pesar de estas caracterÃsticas comunes a los paÃses de Ãfrica al sur del Sahara, hay en ellos y en muchas regiones dentro ellos una enorme diversidad en tamaño, potencial agrÃcola, red de transporte, dependencia de sus recursos naturales y capacidad del Estado; por tanto, la polÃtica que se programe para cada paÃs tendrá que adaptarse cuidadosamente a las circunstancias propias de ese paÃs.
Esa mayor productividad no podrá lograrse si no se presta atención con urgencia a un mejor manejo de los suelos y del agua. Ãfrica al sur del Sahara debe restituir al suelo los nutrientes que le ha extraÃdo durante decenios. Hay que extender gradualmente los programas con que se desarrollan mercados efectivos de fertilizantes (como en Kenia), y los sistemas agroforestales en que se siembran juntos cultivos y especies arbóreas para renovar la fertilidad del suelo (como en Zambia).
Asegurar los medios de vida y la seguridad alimentaria de los agricultores de subsistencia. No todos los pequeños agricultores podrán salir de la pobreza por medio de la agricultura. A los que tengan un acceso limitado a los recursos y a las oportunidades del mercado, el mejoramiento de la productividad en la agricultura de subsistencia les permitirÃa asegurar su consumo de alimentos y su salud. Entre sus principales necesidades están las siguientes:
tecnologÃas que estabilicen el rendimiento de los cultivos, por ejemplo las variedades resistentes a plagas que requieren un mÃnimo de insumos comprados;
sistemas agrÃcolas capaces de recuperarse y que reducen por ello los riesgos, por ejemplo las prácticas de captación de agua; y
mejor acceso a especies animales menores y al empleo generado fuera de la finca.
El impacto adverso del cambio climático en la productividad agrÃcola, que puede ser muy fuerte en los paÃses agrÃcolas, hace aún más urgentes estas medidas, ya que reducen los riesgos de la agricultura.
Más allá de la agricultura, fomentar la movilidad de la mano de obra y el desarrollo rural no agrÃcola. La mayor movilidad geográfica de la mano de obra y el mejoramiento de las destrezas de las generaciones más jóvenes son decisivos para reducir la pobreza en las zonas rurales. Hay ambientes para la inversión rural que son lo suficientemente atractivos como para atraer el capital proveniente de las remesas y el generado por el ahorro local; en ellos se pueden incrementar los efectos colaterales del crecimiento agrÃcola y crear asà el empleo que tanto se necesita. El VIH/SIDA y la malaria están indicando que la atención en salud y la educación deben mejorar y hacerse parte integral de un sistema más amplio de redes de protección, cuyo fin sea proteger los bienes y valores de la población pobre contra la sequÃa, las enfermedades y la muerte de un miembro de la familia.