En los paÃses en proceso de transformación, los sectores no agrÃcolas han sido los de más rápido crecimiento del mundo. En esos paÃses, la agricultura, que ha dejado de ser la fuente principal de crecimiento económico, contribuye en promedio sólo con un 7% al crecimiento del producto interno bruto (PIB). Sin embargo, los 600 millones de pobres que pueblan las zonas rurales de dichos paÃses indican que, en ellos, la pobreza sigue siendo abrumadoramente rural (79% de todos sus pobres). Los paÃses en proceso de transformación, de los que son ejemplos China, India, Indonesia, Marruecos y Tailandia, tienen más de 2200 millones de habitantes en sus zonas rurales. El 98% de la población rural en Asia Meridional, el 96% de esa población en Asia Oriental y el PacÃfico, y el 92% de esa misma población en el Oriente Medio y el norte de Ãfrica vive en paÃses en proceso de transformación.
Una caracterÃstica distintiva de las economÃas en proceso de transformación es la brecha creciente entre los ingresos urbanos y los rurales. En China, la incidencia de la pobreza urbana descendió dos veces más rápidamente que la de la pobreza rural entre 1980 y 2001; en Indonesia descendió 2.5 veces más rápidamente durante el mismo perÃodo; y en Tailandia descendió 3.7 veces más rápidamente entre 1970 y 1999. Aunque los sectores no agrÃcolas de estos paÃses están en rápido crecimiento, el movimiento de la gente fuera del sector agrÃcola y de las zonas rurales no va al mismo ritmo que la reestructuración de las economÃas que se alejan de la agricultura. Entre las razones de esta diferencia están la falta de destrezas, una población que envejece, la rigidez del mercado de tierras y del mercado laboral, y las ataduras sociales y comunitarias. Es probable, por tanto, que el número de pobres de las zonas rurales supere al número de pobres de las zonas urbanas al menos hasta el 2040.
La meta principal del programa de agricultura para el desarrollo en los paÃses en proceso de transformación es minimizar las disparidades de ingreso entre las zonas rural y urbana, y combatir la pobreza rural sin caer en las trampas en que pueden convertirse los subsidios y la protección cuando apoyan los ingresos rurales. Hasta el momento, estos desafÃos no han sido abordados de manera satisfactoria. En vista de la creciente atención polÃtica que reciben estas disparidades de ingreso cada vez más grandes, se percibe una fuerte presión hacia el buen aprovechamiento de las posibilidades que ofrece el programa de agricultura para el desarrollo.
Los paÃses en proceso de transformación tienen algunas caracterÃsticas estructurales comunes —y otras bien diversas. Al considerar un programa de agricultura para el desarrollo para los paÃses en proceso de transformación, hay que tener en cuenta las caracterÃsticas estructurales especÃficas de estos paÃses, las cuales muestran una amplia diversidad entre un paÃs y otro y aun dentro de cada paÃs.
Presión demográfica y reducción del tamaño de las fincas. En Asia, las fincas tienen un tamaño muy pequeño, en promedio —en Bangladesh, en China y en los deltas de los rÃos de Vietnam, el tamaño promedio de una finca es de apenas 0.4 a 0.5 hectáreas. Esta reducción del área de las fincas continuará en Asia Meridional, porque la población rural aumenta a una tasa de 1.5% al año y se calcula que no alcanzará su valor máximo antes del año 2020, por lo menos. El crecimiento continuo de la población, la disminución del tamaño de las fincas y el aumento de la gente que no posee tierra ejercen una enorme presión en los empleos que ofrecen las zonas rurales.
Escasez de agua. En muchos de estos paÃses, la provisión de agua dulce ya ha sido completamente utilizada, y la creciente demanda de este recurso para los usos industrial, urbano y ambiental reducirá el agua de que se disponÃa para la agricultura. La escasez de agua es muy aguda y las proyecciones indican que la situación empeorará con el cambio climático y con la demanda creciente que harán el Oriente Medio, el norte de Ãfrica y extensas áreas de China y de India. La gran dependencia en sistemas de riego de aguas subterráneas ha llevado, en muchos paÃses, a un bombeo excesivo que ha hecho descender el nivel freático de los acuÃferos de baja recarga y ha deteriorado la calidad del agua subterránea.
EconomÃa polÃtica de las polÃticas agrÃcolas. Los agricultores están ejerciendo una presión polÃtica cada vez mayor para que la brecha entre el ingreso de la zona urbana y de la zona rural se acorte a base de protección y subsidios. El número elevado de pobres hace que la protección dada a los precios de los alimentos para aumentar los ingresos agrÃcolas tenga un costo elevado para los consumidores pobres, incluyendo aquà a la mayorÃa de los pequeños agricultores, porque ellos son compradores netos de alimentos. Otra forma de apoyar los ingresos agrÃcolas es dando subsidios a insumos como el agua y los fertilizantes. Estos subsidios no solo son regresivos, ya que distribuyen beneficios a los agricultores más grandes, y perjudiciales para el medio ambiente, sino que distorsionan además las prioridades fiscales y alejan la inversión que se harÃa en bienes públicos básicos, como la infraestructura rural. Cuando los agricultores más grandes se apoderan de la polÃtica de protección y de subsidios, el proceso de reforma puede retrasarse.
Se necesita un programa para los paÃses en proceso de transformación. Las presiones demográficas y la tierra limitada hacen que el programa de agricultura para el desarrollo en los paÃses en proceso de transformación deba abarcar todos los caminos de salida de la pobreza, es decir, la agricultura, el empleo en el sector agrÃcola y en la economÃa rural no agrÃcola, y la migración.
Desarrollo de áreas que han quedado rezagadas. Si se consideran tanto el cambio hacia la nueva agricultura como la reducción del tamaño de las fincas en áreas de alto potencial, el aumento de la productividad y de los ingresos agrÃcolas en las regiones menos favorecidas asegurarÃa el sustento de los agricultores de subsistencia y los llevarÃa hacia el mercado. En estas regiones, la productividad crecerá si cuenta con inversiones importantes en el manejo del suelo y del agua, con la investigación agrÃcola y con nuevos enfoques de los servicios de extensión, y si está apoyada por reformas a los precios y al mercadeo de los granos.