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El programa de agricultura para el desarrollo aplicado a los países en proceso de transformación de Asia, el Oriente medio y el Norte de África

Informe sobre el desarrollo mundial 2008: Agricultura para el desarrollo

Un Programa de Agricultura para el Desarrollo para los países en proceso de transformación de Asia, Oriente Medio y Norte de Africa

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Comunicado de Prensa
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Los países en proceso de transformación de Asia, el Oriente Medio y el norte de África plantean un reto sin precedentes en la tarea de reducir la pobreza masiva y afrontar las crecientes disparidades de ingreso entre las zonas rurales y las urbanas. En las economías de Asia, que crecen rápidamente, viven más de 770 millones de personas que subsisten con menos de U$1 al día, y de esa población el 80% habita en las zonas rurales. Para ellas, la prioridad es generar empleos en las zonas rurales mediante una diversificación que cree una agricultura de alto valor que haga uso intensivo de la mano de obra y esté vinculada a un sector rural no agrícola y dinámico en torno a ciudades secundarias. Es necesario hacer inversiones masivas en el capital humano con el fin de capacitar a la población rural para desempeñar mejores empleos en las zonas rurales y de ayudarla a migrar con éxito. Hay que prestar también especial atención a la reducción del impacto ambiental de la agricultura intensiva, al análisis de la aguda escasez de tierra y agua, y al desarrollo de las regiones que hayan quedado rezagadas.
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En los países en proceso de transformación, los sectores no agrícolas han sido los de más rápido crecimiento del mundo. En esos países, la agricultura, que ha dejado de ser la fuente principal de crecimiento económico, contribuye en promedio sólo con un 7% al crecimiento del producto interno bruto (PIB). Sin embargo, los 600 millones de pobres que pueblan las zonas rurales de dichos países indican que, en ellos, la pobreza sigue siendo abrumadoramente rural (79% de todos sus pobres). Los países en proceso de transformación, de los que son ejemplos China, India, Indonesia, Marruecos y Tailandia, tienen más de 2200 millones de habitantes en sus zonas rurales. El 98% de la población rural en Asia Meridional, el 96% de esa población en Asia Oriental y el Pacífico, y el 92% de esa misma población en el Oriente Medio y el norte de África vive en países en proceso de transformación.

Una característica distintiva de las economías en proceso de transformación es la brecha creciente entre los ingresos urbanos y los rurales. En China, la incidencia de la pobreza urbana descendió dos veces más rápidamente que la de la pobreza rural entre 1980 y 2001; en Indonesia descendió 2.5 veces más rápidamente durante el mismo período; y en Tailandia descendió 3.7 veces más rápidamente entre 1970 y 1999. Aunque los sectores no agrícolas de estos países están en rápido crecimiento, el movimiento de la gente fuera del sector agrícola y de las zonas rurales no va al mismo ritmo que la reestructuración de las economías que se alejan de la agricultura. Entre las razones de esta diferencia están la falta de destrezas, una población que envejece, la rigidez del mercado de tierras y del mercado laboral, y las ataduras sociales y comunitarias. Es probable, por tanto, que el número de pobres de las zonas rurales supere al número de pobres de las zonas urbanas al menos hasta el 2040.

La meta principal del programa de agricultura para el desarrollo en los países en proceso de transformación es minimizar las disparidades de ingreso entre las zonas rural y urbana, y combatir la pobreza rural sin caer en las trampas en que pueden convertirse los subsidios y la protección cuando apoyan los ingresos rurales. Hasta el momento, estos desafíos no han sido abordados de manera satisfactoria. En vista de la creciente atención política que reciben estas disparidades de ingreso cada vez más grandes, se percibe una fuerte presión hacia el buen aprovechamiento de las posibilidades que ofrece el programa de agricultura para el desarrollo.

Los países en proceso de transformación tienen algunas características estructurales comunes —y otras bien diversas.
Al considerar un programa de agricultura para el desarrollo para los países en proceso de transformación, hay que tener en cuenta las características estructurales específicas de estos países, las cuales muestran una amplia diversidad entre un país y otro y aun dentro de cada país.

Presión demográfica y reducción del tamaño de las fincas.  En Asia, las fincas tienen un tamaño muy pequeño, en promedio —en Bangladesh, en China y en los deltas de los ríos de Vietnam, el tamaño promedio de una finca es de apenas 0.4 a 0.5 hectáreas. Esta reducción del área de las fincas continuará en Asia Meridional, porque la población rural aumenta a una tasa de 1.5% al año y se calcula que no alcanzará su valor máximo antes del año 2020, por lo menos. El crecimiento continuo de la población, la disminución del tamaño de las fincas y el aumento de la gente que no posee tierra ejercen una enorme presión en los empleos que ofrecen las zonas rurales.

Escasez de agua.  En muchos de estos países, la provisión de agua dulce ya ha sido completamente utilizada, y la creciente demanda de este recurso para los usos industrial, urbano y ambiental reducirá el agua de que se disponía para la agricultura. La escasez de agua es muy aguda y las proyecciones indican que la situación empeorará con el cambio climático y con la demanda creciente que harán el Oriente Medio, el norte de África y extensas áreas de China y de India. La gran dependencia en sistemas de riego de aguas subterráneas ha llevado, en muchos países, a un bombeo excesivo que ha hecho descender el nivel freático de los acuíferos de baja recarga y ha deteriorado la calidad del agua subterránea.

Áreas rezagadas.  Algunas zonas rurales han prosperado llevadas por el crecimiento económico general, pero otras han permanecido estancadas y su nivel de pobreza es alto. Estas áreas rezagadas se encuentran en el interior de China, en varios estados de India oriental y central, en regiones altas del interior de Vietnam, y en las áreas más secas del norte de África. Diversas causas explican este rezago: el potencial agrícola es bajo, hay poca inversión en infraestructura vial y en sistemas de riego, la gestión del gobierno es deficiente, y hay marginación social y étnica. No obstante, algunas de estas áreas tienen buenas posibilidades de lograr un crecimiento agrícola y podrían ser los graneros del futuro (como en India oriental).

Economía política de las políticas agrícolas.  Los agricultores están ejerciendo una presión política cada vez mayor para que la brecha entre el ingreso de la zona urbana y de la zona rural se acorte a base de protección y subsidios. El número elevado de pobres hace que la protección dada a los precios de los alimentos para aumentar los ingresos agrícolas tenga un costo elevado para los consumidores pobres, incluyendo aquí a la mayoría de los pequeños agricultores, porque ellos son compradores netos de alimentos.  Otra forma de apoyar los ingresos agrícolas es dando subsidios a insumos como el agua y los fertilizantes. Estos subsidios no solo son regresivos, ya que distribuyen beneficios a los agricultores más grandes, y perjudiciales para el medio ambiente, sino que distorsionan además las prioridades fiscales y alejan la inversión que se haría en bienes públicos básicos, como la infraestructura rural. Cuando los agricultores más grandes se apoderan de la política de protección y de subsidios, el proceso de reforma puede retrasarse.

Se necesita un programa para los países en proceso de transformación.
Las presiones demográficas y la tierra limitada hacen que el programa de agricultura para el desarrollo en los países en proceso de transformación deba abarcar todos los caminos de salida de la pobreza, es decir, la agricultura, el empleo en el sector agrícola y en la economía rural no agrícola, y la migración.
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El programa de agricultura para el desarrollo aplicado a los países en proceso de transformación de Asia, el Oriente medio y el Norte de Ãfrica

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De la revolución verde hacia la nueva agricultura.  El crecimiento acelerado de los ingresos urbanos y la demanda de productos de alto valor son las principales fuerzas que impulsan rápidamente el crecimiento agrícola y la reducción de la pobreza en los países en proceso de transformación, aunque deben prestar siempre atención al crecimiento sostenible de la productividad de los alimentos básicos. Las economías de escala que hay en el procesamiento y en el mercadeo de muchos productos de alto valor permiten que las innovaciones institucionales, como la agricultura por contrato, reduzcan los costos de transacción y los riesgos que afectan a los pequeños agricultores. La conexión de los pequeños agricultores con procesadores y minoristas puede crearles también un acceso a más capital financiero a través de los bancos —y proporcionarles tecnología, servicios de extensión y acuerdos de recompra, al tiempo que se hace seguimiento a la inocuidad de los alimentos. Una de las grandes prioridades es mejorar el clima de inversión para la agroindustria y facilitar la acción colectiva mediante organizaciones de agricultores, con el fin de alcanzar economías de escala en el mercadeo y de negociar mejores precios. Se necesitarán también, en muchos casos, reformas de precios y apoyo mediante subsidios para los cereales, con el fin de dar incentivos a la diversificación hacia productos de alto valor (ver Reseñas de Políticas Lograr Precios Adecuados).

Atender la escasez de agua.  Reformar las instituciones que regulan los sistemas de riego, eliminar distorsiones políticas como los subsidios dados al agua y a la electricidad, y proporcionar un entorno propicio para el comercio y las políticas macroeconómicas son pasos importantes para mejorar la productividad del agua y satisfacer la creciente demanda. Una reforma de amplio alcance necesita un adalid esforzado que la defienda y una asignación equitativa de los derechos del agua: sólo así podrá superar los obstáculos políticos. En la medida en que empeore la escasez de agua, su mercado puede entrar en juego y éste necesitará apoyo para su desarrollo y, eventualmente, para su reglamentación.

Hacer más sostenibles los sistemas intensivos.  Reducir los efectos colaterales que causan en el ambiente los sistemas agrícolas intensivos, en especial la contaminación por agroquímicos y por desechos animales, es una prioridad que mejorará la sanidad ambiental y la salud humana. Reducirá también esta acción el retardo que causa la degradación de la tierra y del agua en el aumento de la productividad. Será necesario que las prácticas agrícolas más sostenibles combinen de manera razonable los incentivos adecuados (mediante los precios de insumos y productos), la aplicación de mejores tecnologías de manejo (como el manejo integrado de plagas y de nutrimentos), y una mejor reglamentación (ver Reseñas de Políticas La Agricultura y el Medio Ambiente).

Desarrollo de áreas que han quedado rezagadas.  Si se consideran tanto el cambio hacia la nueva agricultura como la reducción del tamaño de las fincas en áreas de alto potencial, el aumento de la productividad y de los ingresos agrícolas en las regiones menos favorecidas aseguraría el sustento de los agricultores de subsistencia y los llevaría hacia el mercado. En estas regiones, la productividad crecerá si cuenta con inversiones importantes en el manejo del suelo y del agua, con la investigación agrícola y con nuevos enfoques de los servicios de extensión, y si está apoyada por reformas a los precios y al mercadeo de los granos.

Desarrollo rural fuera de la finca, vinculado a pueblos y ciudades. En muchos casos, el crecimiento del empleo rural no agrícola está estrechamente vinculado al crecimiento de la agricultura, ya que ésta es la principal proveedora de insumos intermedios a otros sectores, como el de alimentos procesados (encadenamientos hacia adelante).  El desarrollo regional y territorial de agrupaciones o núcleos de tipo agrícola —relacionados con el procesamiento y empaque de productos de alto valor— es una oportunidad para lograr un desarrollo rural no agrícola. En los países densamente poblados, las industrias urbanas beneficiarán al sector rural no agrícola mediante subcontratos que van del lado urbano al rural. Las inversiones en infraestructura y en destrezas y las mejoras en el clima de inversión para el sector privado son las prioridades en el campo de las políticas. Otra prioridad es el desarrollo del mercado de tierras, porque permitirá a las pequeñas fincas consolidarse para funcionar más eficazmente y para que la mano de obra alterne con actividades no agrícolas y con la migración.

Destrezas necesarias para tener éxito en la migración.  Para salir con éxito de la agricultura, ya sea por traslado al sector rural no agrícola o por migración a una zona urbana, es necesario tener más educación y de mejor calidad. Hay que hacer inversiones masivas en el capital humano para que la próxima generación se prepare para dejar la agricultura. Los programas que dan transferencias condicionales, como las subvenciones en efectivo que se dan en Bangladesh condicionadas a la asistencia a la escuela, pueden aumentar la demanda por educación, pero fracasarán a menos que se mejore sustancialmente la calidad de la educación rural.

Redes de protección para los que quedan atrás.  Los países en proceso de transformación tienen la concentración más alta de población pobre, de manera que el apoyo directo que reciban a través de esquemas de empleo bien diseñados y bien administrados en las zonas rurales —por ejemplo, en infraestructura rural, en reforestación, en estructuras para la conservación del suelo, en las represas pequeñas, y en la eliminación del sedimento de canales y estanques— puede reducir la pobreza, mejorar el clima de inversión en las zonas rurales y restaurar los recursos naturales degradados. Es necesario que haya un seguimiento significativo, mecanismos de rendición de cuentas y evaluaciones rigurosas para garantizar un uso eficaz y equitativo de los recursos.
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Estas reseñas de políticas han sido extraídas del Informe sobre el desarrollo mundial 2008 del Banco Mundial, titulado Agricultura para el desarrollo. En ese informe hay más información sobre el tema así como la presentación detallada de las fuentes. El informe usa una tipología sencilla de los países basada en la contribución que hace la agricultura al crecimiento general durante el lapso 1990-2005, y en la proporción de personas pobres que viven en áreas rurales (estableciendo como nivel de pobreza el ingreso de US$2 al día en 2002). En los países agrícolas (principalmente en África), la contribución de la agricultura al crecimiento general essignificativa(>20%). En los países en proceso de transformación (principalmente enAsia),los sectores no agropecuarios dominan el crecimiento, aunque una gran mayoría de pobres se encuentra en las zonas rurales. En los países urbanizados (principalmente en América Latina, Europa y Asia central), el mayor número de pobres se encuentra en las zonas urbanas, aunque muchas veces las tasas de pobreza son allí más altas en las zonas rurales.

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Fotografías: Curt Carnemark




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