La desaceleración de la economía de Estados Unidos se intensificó en 2007, principalmente por la contracción considerable de la inversión en viviendas (construcción de viviendas).
La baja del precio de éstas y el creciente número de ejecuciones hipotecarias vinculadas con las hipotecas de alto riesgo contribuyó a crear las condiciones para la agitación de los mercados financieros, aunque la causa de la crisis de la vivienda es más profunda, y llega a la laxitud de la política monetaria después de la recesión ocurrida en 2000-01, el aumento del precio de las viviendas y la búsqueda de renta por parte de los inversionistas.
La turbulencia financiera y el consecuente congelamiento del crédito, unidos al aumento del precio de los combustibles y otros precios de importación (en parte como consecuencia de la baja del dólar), comenzaron a influir en otros componentes del gasto interno.
En general, el crecimiento del PIB de los Estados Unidos bajó del 2,9% en 2006 al 2,2% en 2007, pero aumentó tan sólo a un ritmo anual del 0,6% en el último trimestre del año. La disminución de la demanda interna de los Estados Unidos persistió en el primer trimestre de 2008.
Si bien se registró otro pequeño aumento del 0,6% del PIB durante el primer trimestre (en gran medida debido a una contribución de la acumulación de existencias de 0,8 puntos al crecimiento), el consumo registró tan sólo un crecimiento de 1% (tasa anual desestacionalizada), y la inversión de las empresas bajó 2,5% en el trimestre respecto de un aumento del 6% en el período anterior.
Las exportaciones netas sumaron al crecimiento 0,6 puntos.
Es probable que continúe este esquema —estancamiento de la absorción interna, compensado por el ímpetu positivo del comercio— y que el crecimiento del PIB de los Estados Unidos sea leve en los trimestres venideros.
En Europa y Japón, se prevé que el segundo semestre del año sea más débil que el primero, ya que los principales indicadores señalan la atonía de la actividad en el período futuro de entre tres y seis meses.
Sobre la base de estos indicadores, es poco probable que se repita el sólido aumento del PIB en el primer trimestre, en la zona del euro (3%, tasa anual desestacionalizada) y Japón (3,3%).

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