A diferencia de lo sucedido en los países de ingreso alto en los que el aumento del PIB disminuyó del 3% en 2006 al 2,6% en 2007, los aumentos registrados en el grupo de países en desarrollo fueron un poco mayores, del 7,8% en comparación con el 7,6% durante el año.
La mejora de los fundamentos macroeconómicos, la disminución de los riesgos soberanos en los mercados financieros internacionales, la evolución en gran medida favorable de la relación de intercambio y la constitución de grandes reservas internacionales contribuyeron a aislar a muchos países de los efectos financieros secundarios.
Además, como lo revela el Gráfico 1.8, el fuerte impulso de la demanda interna, promovido en muchos países por los gastos de inversión, fue suficiente para brindar protección frente a las crisis iniciales originadas en la agitación financiera de los mercados bien establecidos.
Es más, el crecimiento aumentó en todas las regiones en desarrollo durante 2007, con excepción de Europa y Asia central y meridional.
De cara al futuro, los países en desarrollo encararán una extraordinaria atonía en sus mercados tradicionales de exportación, en momentos en que la demanda de importaciones se debilita en los países de ingreso alto de la OCDE.
Esto menoscabará el crecimiento total, y el aumento del PIB bajará al 6,5% en 2008 y aún más, al 6,4%, en 2009-10. Es probable que los resultados en materia de PIB difieran considerablemente de una región a otra.

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