Si bien se espera que las actuales posiciones de cuenta corriente de los países en desarrollo importadores de petróleo mejoren en el curso de 2009, los déficits en cierto número de países se mantienen excepcionalmente altos.
Más de 43 países de bajos y medianos ingresos registraron déficit de cuenta corriente por arriba de 10 por ciento durante 2008.
En años pasados, estos déficits se financiaban con relativa facilidad mediante fuertes flujos de capital.
Sin embargo, la crisis ha originado una aguda restricción a esos flujos; se prevé que los flujos privados se reduzcan de más de un billón de dólares en 2007 a apenas 360 mil millones en 2009.
Al mismo tiempo, se estima que se han incrementado los requerimientos de financiamiento externo en los países en desarrollo, lo cual implica una brecha de financiamiento de entre 350 mil millones y 635 mil millones de dólares en 2009. Los efectos de esta limitación ya se han manifestado en las presiones del sector bancario y las monedas de cierto número de países en desarrollo y de ingreso alto.
Varios países han abierto líneas de crédito con el FMI, en tanto otros enfrentan las limitaciones reduciendo sus reservas financieras internacionales.
Muchos países en desarrollo han visto caer sus reservas en 20 por ciento o más a partir de septiembre de 2008. Para varios, el descenso en las reservas vino después de un periodo de acumulación, y los niveles se mantienen holgados.
Pero para al menos 18 países, las reservas han menguado al punto de que ya no cubren cuatro meses de importaciones.
En la mayoría de estos países, los niveles de las reservas se han estabilizado en tiempos recientes, pero por lo menos en cinco continuaron cayendo en 5 por ciento o más al mes durante el primer trimestre de 2009. Otros países se han visto obligados a enfrentar condiciones de crédito mucho más estrictas y grandes déficits de cuenta corriente, reduciendo importaciones y déficits de cuenta corriente.
Se espera que hasta 20 países cuyos déficits en cuenta corriente sumaron 10 por ciento o más del PIB emprendan ajustes internos que reduzcan ese déficit en 6 por ciento o más del PIB.

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