El futuro del crecimiento regional es incierto dada la sincronía de la desaceleración en el mundo. Existe gran incertidumbre sobre los posibles efectos negativos derivados de la interacción entre los sectores real y financiero en cada país y entre países, y sobre las repercusiones que las enormes fluctuaciones de precios de los bienes básicos tendrán en diferentes industrias. En el escenario de referencia, que prevé una profunda recesión mundial seguida de una recuperación a un ritmo menor al normal, se estima que el crecimiento del PIB en Asia meridional disminuirá a 5.5 por ciento in 2009, comparado con el 7.1 por ciento en 2008 (años calendario). Esta cifra se compara favorablemente con la desaceleración de 4.7 puntos porcentuales proyectada para todos los países en desarrollo, en especial para Europa y Asia central, América Latina y el Caribe y las economías de la OCDE donde se prevé un declive de la producción. Todos los componentes de la demanda resultarán afectados; en particular, el crecimiento de la inversión se verá limitado por una contracción de la demanda externa, pues el comercio mundial disminuirá 10 por ciento en 2009. También se espera una desaceleración del consumo privado a causa de la pérdida de empleos, el debilitamiento de los flujos de remesas y una creciente incertidumbre. De la misma forma, el consumo público decrecerá en forma significativa como resultado de una caída de los ingresos y mayores costos de financiamiento. El saldo regional de las finanzas públicas se deteriorará en 2009 hasta llegar a un déficit de 10.9 por ciento del PIB, contra un estimado de 8.9 por ciento en 2008. Mientras, el gasto se verá afectado por mayores costos de financiamiento. En Asia meridional el pago de intereses representa más de 20 por ciento de las erogaciones totales. Ésta es, por mucho, la proporción más alta entre las regiones en desarrollo. India, Pakistán y Sri Lanka son los países más vulnerables en este rubro: sus pagos de intereses equivalen a 20 por ciento, 26.3 por ciento y casi 29 por ciento de los gastos de sus respectivos gobiernos centrales. Entretanto, el colapso de la actividad comercial ha golpeado en forma desproporcionada a esta fuente de recursos, pues los impuestos sobre el comercio internacional representan casi 15 por ciento de los ingresos de la región, más del doble de la proporción que obtiene el conjunto de los países en desarrollo. Bangladesh y Maldivas dependen en gran medida de los impuestos al comercio, que representan, respectivamente, 33 y 30 por ciento de sus ingresos totales. Se prevé que las exportaciones regionales de bienes y servicios se contraigan en 2009, en reacción al colapso de la demanda externa. Todos los sectores enfrentarán presiones a la baja; la industria de las tecnologías de la información (India) es particularmente vulnerable a la caída del sector financiero, en tanto que las exportaciones de textiles (Bangladesh, Pakistán y Sri Lanka) y el turismo (Bután, Maldivas, Nepal y Sri Lanka) serán los más perjudicados por eventuales recortes del gasto público. Aun así, se espera que el déficit en cuenta corriente se reduzca de 3.9 por ciento del PIB en 2008 a 1.7 por ciento en 2009, pues los gastos de importación y la demanda interna disminuirán al mejorar los términos de intercambio comercial. El debilitamiento de la economía en los países de ingreso alto mermará en 2009 el envío de remesas a los países expulsores de mano de obra. Por ejemplo, la tasa de empleo de los trabajadores bengalíes en el extranjero descendió 27.4 por ciento en ocho meses (hasta marzo de 2009), en comparación con el mismo periodo del año anterior. Inevitablemente, este declive causará un significativo ajuste a la baja en los flujos de remesas hacia Bangladesh en el siguiente periodo. Aunque las remesas suelen ser contracíclicas —los migrantes tienden a enviar más dinero a sus países de origen en temporadas de escasez—, el carácter simultáneo de la recesión mundial las ha vuelto procíclicas. Estos envíos de dinero son una fuente importante de divisas para las economías de la región: equivalen a 18 por ciento del PIB de Nepal, a 9 por ciento tanto en Bangladesh como en Sri Lanka (2007), a 4 por ciento en Pakistán y a 3 por ciento en India. En 2007, India recibió el equivalente a 27 mil millones de dólares en remesas, el flujo más alto entre los países en desarrollo. En Pakistán se calcula que las remesas cubrieron 47 por ciento del creciente déficit en cuenta corriente en el año fiscal 2007/08. En vista del fuerte crecimiento subyacente en la región, se espera que los efectos negativos de la crisis comiencen a desvanecerse en 2010 y 2011, con repuntes del PIB de 7.1 y 7.7 por ciento, respectivamente (ver tabla en la página siguiente). La economía regional experimentará una pronta recuperación y se acercará a su crecimiento potencial, pese al débil repunte previsto para el resto del mundo. Este resultado es un efecto diferido del relajamiento de la política monetaria, que ofrecerá cierto margen de maniobra para aplicar más recortes de tasas de interés. Las medidas de estímulo fiscal también podrían generar un repunte del ingreso y el gasto de los hogares. No obstante, dado que una parte del impacto de la desaceleración ya fue absorbido, en el periodo pronosticado el crecimiento del PIB se mantendrá por debajo del promedio de 8.3 por ciento observado durante cinco años, hasta 2007. 
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