El constante crecimiento sólido de los países en desarrollo a pesar de la agitación financiera y la desaceleración registrada en los países de la OCDE demuestra su creciente de capacidad de reacción ante las crisis externas. En comparación con episodios anteriores de turbulencia financiera a nivel mundial, muchos menos países en desarrollo sobrellevan en la actualidad la carga de grandes desequilibrios externos y necesidades cuantiosas de financiamiento externo.
Muchos países han acumulado amplias reservas externas y han reducido considerablemente la carga de su deuda externa. A diferencia de los bonos de alto rendimiento de empresas privadas de los Estados Unidos, cuyos márgenes son ahora de 400 puntos básicos por encima de los niveles registrados en el verano de 2007, los márgenes de la deuda soberana de los mercados emergentes aumentaron tan sólo 120 puntos básicos, y ahora se sitúan en 310 puntos. Como el rendimiento de los bonos del Tesoro de los Estados Unidos bajó alrededor del mismo monto, el rendimiento de los bonos de la deuda soberana de los países en desarrollo se ha mantenido relativamente estable. Además, la mayoría de los países ha ampliado y diversificado su base de exportaciones, algo que facilita el ajuste externo. 
Pese a este sólido desempeño de los países en desarrollo, el volumen del comercio mundial por lo general muestra oscilaciones cíclicas más pronunciadas que las del PIB y se prevé que se reduzca al 4,5% en 2008, porcentaje considerablemente inferior al de la expansión del comercio del 10% registrada hace tan sólo dos años. Al mismo tiempo, hay señales de que se están desacelerando los flujos de capital con destino a los países en desarrollo (véase el Capítulo 2). Esa combinación puede ejercer especial presión y forzar ajustes significativos en varios países en desarrollo con grandes déficit en cuenta corriente. Sobre todo, se pondrá a prueba la capacidad de reacción de los balances de las empresas privadas de estos países, puesto que el sector privado fue en muchos casos el principal beneficiario del aumento del financiamiento internacional en los últimos años. Otro desafío para los países en desarrollo importadores de petróleo es el mayor aumento de los precios de la energía, que nuevamente ha elevado el costo total de las importaciones y las necesidades de financiamiento. 
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