En respuesta a la crisis financiera, los Estados Unidos redujeron fuertemente las tasas de interés, mientras que la mayoría de los mercados emergentes han relajado el ajuste de la política monetaria o han mantenido las tasas sin variación. Los responsables de las políticas de los países en desarrollo y de ingreso alto se enfrentan ahora al serio desafío de gestionar la desaceleración a corto plazo de sus economías y el posible desgaste financiero, por un lado, y a los riesgos relacionados con el aumento de la inflación, por el otro. Debido a la aceleración de la inflación se han reducido las tasas de interés real en numerosos países.
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