La disminución en la demanda de bienes de consumo duradero y en la inversión se reflejó en una pronunciada caída de 13 por ciento en la producción industrial a escala mundial entre septiembre de 2008 y marzo de 2009.
Prácticamente todos los países que reportan datos de producción atestiguaron una fuerte caída en la producción, y muchos reportan tasas de utilización de capacidad instalada inferiores a 70 por ciento.
Dos grupos de economías han sido los más golpeados: las especializadas en la producción de bienes de capital de alta tecnología y de artículos de consumo duradero, y las que tienen grandes déficits de cuenta corriente.1
A escala nacional esto se refleja en pronunciadas caídas de la actividad industrial en países que, como Japón y Alemania, se especializan en la producción de bienes de capital.
Las economías de Europa y Asia central también fueron duramente golpeadas, pues sus sectores industriales están estrechamente ligados a los países europeos de ingreso alto y porque la escasez de flujos de capital internacionales (ver capítulo 2i) provocó contracciones aún más fuertes en muchos de ellos.

1La evidencia econométrica sugiere que 10 por ciento de aumento en el gasto de capital en los países en desarrollo provocará un incremento de 6.6 por ciento en el producto manufacturero mundial. La sensibilidad del país varía, con vínculos más fuertes en Estados Unidos y la República de Corea (ambos con elasticidades de 2.1), Singapur y los países de Europa central (1.5).
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