Los flujos de capital externo de fuentes privadas se desplomaron en 2008, y los países experimentaron enormes salidas de recursos en el último trimestre de ese año (por ejemplo, Brasil reportó la salida de 30 mil millones de dólares por cambios en la composición de la cartera, y en México la cifra casi llegó a 11 mil millones de dólares, en comparación con el año anterior). Los diferenciales tanto de la deuda soberana como de los bonos de las empresas privadas repuntaron en el mercado secundario (ver figura en la página anterior). Entre septiembre y noviembre de 2008 las tasas de interés de los créditos al sector privado aumentaron en casi 1,400 puntos base en Argentina, 530 en Brasil, 521 en Chile y 379 en Paraguay, pero han bajado desde entonces. Los mercados financieros locales han ganado profundidad y hoy desempeñan un papel más activo en la intermediación financiera total, en comparación con los periodos de crisis de hace 15 o 20 años. La caída del financiamiento externo se intensificó por el desplome del comercio de bienes y servicios. Durante el último trimestre de 2008, las exportaciones a precios constantes cayeron casi 14 por ciento en Costa Rica, más de 10 por ciento en Argentina, 8 por ciento en México y casi 7 por ciento en Brasil y la República Bolivariana de Venezuela (ver figura en la página posterior). La caída de los precios de los productos básicos deterioró los términos de intercambio de los países exportadores, al tiempo que dio un respiro a los importadores de petróleo (ver figura en la página posterior). De cualquier forma, la caída de los precios de los productos básicos entre julio de 2008 y mayo de 2009 redujo los ingresos aproximadamente 2.2 por ciento del PIB en la región. Las remesas de los trabajadores disminuyeron a medida que los países huéspedes entraban en recesión: entre el primer trimestre de 2008 y el primero de 2009, las remesas a Guatemala se redujeron en 5.9 por ciento; a México, en 4.9 por ciento; a Panamá, en 6.3 por ciento, y a Colombia en 11.6 por ciento. El Salvador, Jamaica, Honduras, Haití y Guyana, donde las remesas equivalen a más de 15 por ciento del PIB, también resultaron perjudicados. Los ingresos por turismo también disminuyeron rápidamente; por ejemplo, el número de turistas extranjeros en República Dominicana cayó 5 por ciento (interanual) en el primer trimestre. La creciente incertidumbre sobre la duración y profundidad de la crisis aumentó la aversión al riesgo entre los inversionistas extranjeros, y la escasez de financiamiento causó una intempestiva desaceleración de la inversión fija en el cuarto trimestre de 2008 (ver figura en la página posterior). En Chile, el crecimiento interanual de la inversión cayó de 29.9 por ciento en el tercer trimestre de 2008 a 10.4 por ciento en el cuarto trimestre; en Brasil se redujo de 19.7 por ciento a 3.9 por ciento, y en Argentina de 8.6 a -2.6 por ciento. En México y Colombia la inversión se estancó. El consumo privado perdió impulso o cayó en la mayoría de las economías. El declive del comercio total y la desaceleración de la inversión y el consumo afectaron gravemente el comportamiento del PIB en el cuarto trimestre de ese año, en un rango que abarcó desde un decrecimiento de 1.6 por ciento en México hasta ganancias de 1.2 por ciento en Brasil, 0.3 por ciento en Argentina y 0.2 por ciento in Chile (ver figura en la página posterior). 
|