El impacto inmediato de la crisis en Asia meridional se hizo más evidente en los mercados financieros, a pesar de que el sector bancario resultó relativamente ileso gracias a que la región tuvo en primer lugar, un contacto mínimo con activos tóxicos y, en segundo, a que la presencia de bancos extranjeros comerciales y de inversión es limitada. Los mercados bursátiles resintieron una fuerte sacudida, coincidente con lo ocurrido en el resto del mundo, en particular hacia finales de 2008. Desde entonces, los mercados accionarios de la región se han estabilizado y para finales de mayo algunas bolsas reportaron ganancias. Por ejemplo, los mercados de valores de India avanzaron en abril y mayo, con un marcado repunte luego de las elecciones, cuyos resultados alentaron las expectativas sobre un ambicioso programa de reformas y mayor apertura a la inversión extranjera. Las bolsas de valores de Bangladesh experimentaron menos volatilidad extrema que otras de la zona, gracias a que su mercado accionario no está muy capitalizado, el intercambio de títulos es reducido y la participación extranjera es baja (2.5 por ciento de los activos totales están en manos de inversionistas foráneos). Los mercados regionales de bonos también resultaron afectados por el deterioro de la confianza de los inversionistas y la reducción generalizada del apalancamiento de la banca comercial en los países desarrollados, fenómenos que dieron lugar al retiro de fondos de inversión de los mercados emergentes durante el otoño de 2008. Los márgenes de intermediación de los bonos de deuda soberana se dispararon en la región y los diferenciales en el mercado de deuda corporativa dejaron fuera a los solicitantes de crédito, sobre todo en Pakistán y Sri Lanka. Conforme los mercados mundiales comenzaron a descongelarse, y luego de que Pakistán y Sri Lanka comenzaron a trabajar con el FMI en el diseño de programas de estabilización, los márgenes de intermediación se han estrechado de manera sustancial. Hasta finales de mayo de 2009, los diferenciales de tasas habían disminuido en 1,298 puntos base en Pakistán y 957 puntos en Sri Lanka, desde niveles de 2,221 y 2,455 puntos en diciembre y octubre de 2008, respectivamente. Sin embargo, los márgenes siguen muy por arriba del promedio de los mercados emergentes, de 473 puntos base (ver figura en la página anterior). Los flujos brutos de capital a Asia meridional —préstamos de consorcios bancarios internacionales, colocaciones de capital y emisión de bonos— se incrementaron en años recientes, pero a consecuencia de la crisis se desplomaron 29 por ciento en 2008, una de las peores caídas entre las regiones en desarrollo. En el primer trimestre de 2009, las entradas de capital a Bangladesh, Pakistán y Sri Lanka se redujeron a cero mientras en India fueron sumamente bajas, 64 por ciento menores a las registradas en el primer trimestre de 2008. En India, los flujos brutos estaban integrados principalmente por préstamos bancarios, y los capitales fluyeron a cuentagotas en el primer trimestre de 2009. Los flujos financieros brutos hacia India mostraron una recuperación durante abril y mayo, gracias a que la confianza de los inversionistas internacionales mejoró al percibir los primeros indicios de recuperación del crecimiento mundial y a que esperan que el país quede en una posición favorable luego de un cambio de dirección. Los mercados también han reaccionado en forma positiva a los resultados de las elecciones. Las entradas de capital, incluidos los recientes niveles históricos de IED, se habían convertido en años recientes en una importante fuente de recursos para financiar el acelerado crecimiento de la inversión regional (en particular de los gastos de capital de las empresas en India) y en un impulsor clave del PIB regional. Por ello, el cambio de estas condiciones ha propiciado una fuerte caída de la inversión regional. Por ejemplo, en Pakistán la IED representaba 13.4 por ciento de la inversión nacional bruta en 2007, pero desde entonces se ha reducido a menos de la mitad, lo que ha minado la disponibilidad de capitales necesarios para programas de inversión. En India, las entradas de IED se desplomaron de 4.6 por ciento de la inversión nacional bruta en el tercer trimestre de 2008 a sólo 0.7 por ciento en el cuarto trimestre de ese año. En contraste, en Bangladesh la IED se ha mantenido relativamente estable. A pesar de la crisis, las entradas de capital entre julio de 2008 y febrero de 2009 duplicaron los montos del año anterior y se prevé que lleguen a 1.4 por ciento del PIB en el presente año fiscal. En términos netos, en 2008 los flujos totales de capital privado y público hacia la región se contrajeron en un tercio, después de haber alcanzado un máximo histórico de 116,500 millones de dólares en 2007. La disminución se debió principalmente a que los flujos de inversión de cartera cayeron a la mitad, lo que a su vez hizo que las emisiones de bonos de acreedores privados se desplomaran 84 por ciento y el otorgamiento de créditos por parte de consorcios bancarios en 67 por ciento. En contraste, durante 2008 los flujos netos de IED crecieron 59 por ciento, y llegaron a representar casi dos tercios de la captación total. Este marcado aumento de los flujos de IED se debió fundamentalmente al repunte de los flujos de capital hacia India y Pakistán —la mayor parte acumulados antes de que estallara la crisis—, países que reportaron ganancias de 52 y 59 por ciento, respectivamente. La crisis también tuvo un severo impacto sobre el intercambio comercial, aunque el contagio fue menos inmediato que en el sector financiero (ver figura en la página anterior). Este fenómeno se hizo cada vez más evidente a medida que el colapso de la demanda —más grave entre los países de ingreso alto— condujo a una caída de las exportaciones, la cual se expandió a la economía mundial en el primer trimestre de 2009. En seis meses (hasta marzo de 2009), las exportaciones regionales de mercancías cayeron un tercio, medidas en dólares, en comparación con los niveles previos a la crisis registrados en agosto de 2008. Estos resultados contrastan claramente con el auge registrado durante seis meses (hasta marzo de 2008), cuando las exportaciones crecieron a una tasa de 17 por ciento. Las ventas al exterior se están contrayendo a tasas anuales (desestacionalizadas) de dos dígitos, en India han caído 33 por ciento y en Pakistán 27.5 por ciento (en ambos casos a marzo de 2009), mientras las de Sri Lanka se redujeron 11.6 por ciento (a febrero). En Bangladesh, las exportaciones crecieron a una tasa promedio anualizada de 3 por ciento durante tres meses hasta enero de 2009, tras haber alcanzado un máximo de 72 por ciento en julio de 2008. Las importaciones de mercancías regionales también se han contraído bruscamente, lo que refleja el debilitamiento de la demanda interna y la pronunciada caída de los precios de los productos básicos, en especial los del petróleo. En seis meses (hasta marzo de 2009) el valor de las importaciones de mercancías regionales se derrumbó 30 por ciento, en comparación con los niveles previos a la crisis registrados en agosto de 2008. Esta disminución fue ligeramente menor a la observada en las exportaciones durante el mismo periodo, de 33 por ciento. Como el nivel de importaciones es significativamente mayor al de las exportaciones en la mayoría de los países, esta tendencia ha favorecido el equilibrio de las balanzas comerciales. El marcado deterioro de la confianza de los inversionistas, el colapso de los flujos de capital y el desplome de la demanda externa y el comercio se han traducido en una caída significativa de la producción industrial. Los indicadores de alta frecuencia disponibles en Asia meridional muestran en meses recientes una fuerte desaceleración, y en algunos casos una contracción rotunda. La producción industrial en India disminuyó 2.4 por ciento en marzo, en comparación con las cifras de un año antes, y la de Pakistán fue 20.6 por ciento menor. En general, la actividad industrial de India ha mostrado una tendencia descendente desde finales de 2006: en 2008 el crecimiento se redujo a menos de la mitad, a 4.4 por ciento, tras haber alcanzado cifras superiores a 10 por ciento tanto en 2006 como en 2007. En Pakistán, la producción industrial ha reportado cifras negativas desde julio de 2008 (en marzo de 2009 registró una caída anualizada de 23 por ciento), tras haber alcanzado una expansión de 5.5 por ciento durante 2007. En Bangladesh, la producción manufacturera ha mostrado una clara desaceleración, al caer 2.8 por ciento en diciembre (base interanual). Durante el cuarto trimestre de 2008, el crecimiento se redujo a 4.4 por ciento, casi un tercio del ritmo de 12.6 por ciento reportado en el trimestre previo (ver figura en la página anterior). Como resultado del colapso de los precios de alimentos y combustibles —desde su nivel máximo de mediados de 2008— y la caída de la demanda interna, las presiones inflacionarias de la región han disminuido y la desinflación es evidente en toda la región. De hecho, Afganistán, un caso extremo, registró en abril de 2009 una marcada deflación de 9.7 por ciento a tasa anual, que se compara con una elevada tasa de inflación de 47.8 por ciento en mayo de 2008 y refleja una fuerte caída de los precios de los alimentos, gracias a un drástico repunte de la producción agropecuaria tras la severa sequía del año pasado.11 En el resto de la región, Sri Lanka ocupa el primer lugar en desinflación: el índice de precios al consumidor ha descendido en 25 puntos porcentuales después de alcanzar un nivel máximo en junio de 2008, para ubicarse en una tasa anual de 3.3 por ciento en mayo de 2009. Las presiones desinflacionarias son menos pronunciadas en el resto de la región, aunque claramente evidentes. En India, el índice de precios al por mayor disminuyó drásticamente y en marzo se acercó a cero, a tasa anual, aunque el índice de precios al consumidor ha opuesto mayor resistencia al descenso y se ubicó justo debajo de 10 por ciento en marzo. En Bangladesh, la inflación se redujo a 5 por ciento en marzo de 2009, luego de un repunte de 10.8 por ciento en agosto de 2008. En Maldivas, la inflación retrocedió significativamente en marzo, a 11.2 por ciento comparada con la de un año antes, y por debajo de 17 por ciento reportado en julio de 2008. Destaca el caso de Pakistán, donde las presiones inflacionarias han sido más persistentes. Aunque el índice de precios al consumidor en Pakistán ha mostrado un marcado declive de ocho puntos porcentuales desde agosto de 2008, en marzo de 2009 permanecía en niveles de dos dígitos, con una tasa anual de 17.2 por ciento, una de las más altas del mundo. Nepal también tiene una tasa de inflación de dos dígitos (14.4 por ciento a marzo), aunque las repercusiones para los consumidores han sido limitadas por los bajos precios internacionales de los productos básicos. Como consecuencia inmediata de la crisis, los flujos de remesas a Asia meridional repuntaron. Sin embargo, al parecer se trató de un fenómeno temporal, pues se ha reportado que los trabajadores migratorios que perdieron sus empleos en el extranjero y volvieron a sus países de origen llevaban ahorros consigo. Más recientemente los flujos de remesas han comenzado a menguar e incluso a contraerse. Por ejemplo, en Bangladesh, la captación de remesas ha seguido creciendo, pero a una tasa de sólo 9.6 por ciento en abril de 2009, muy por debajo de 50 por ciento registrado en agosto de 2008. En Sri Lanka, las remesas netas cayeron 3.8 por ciento en marzo de 2009 en comparación con las del año anterior, y acumularon cinco meses a la baja (luego de una caída de 18 por ciento en febrero). Estas cifras se comparan desfavorablemente con la tasa de crecimiento anual superior a 22 por ciento reportada en el tercer trimestre de 2008. El turismo, una fuente clave de divisas y crecimiento para varios países de la región, también ha resultado afectado por la crisis mundial. En Bután, donde esta actividad contribuyó recientemente con 7 por ciento del PIB, las llegadas de visitantes se redujeron 37.8 por ciento (interanual) en marzo de 2009 luego de haber crecido 40 por ciento en 2008. En Maldivas, el sector turístico, que representa más de un tercio del PIB, ha decrecido alrededor de 10 por ciento. En Sri Lanka, la recién concluida guerra civil ocasionó que la llegada de turistas se desplomara 11 por ciento durante 2008. En Nepal se observa un comportamiento mixto: en marzo la actividad se contrajo 17.6 por ciento en comparación con el año anterior y en abril tuvo un repunte de 15.8 por ciento. Hasta hace poco los ingresos por turismo en Nepal habían estado creciendo de manera acelerada hasta llegar a 2.3 por ciento del PIB en el año fiscal 2007/08 (a junio de 2008), casi el doble de lo alcanzado en el año anterior, gracias a una mejoría de la seguridad y a una incipiente estabilidad política.

11 Se prevé que la producción de trigo en Afganistán aumentará entre 40 y 50 por ciento en 2008 gracias a condiciones climáticas favorables. La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura ha comunicado que el país podría alcanzar la autosuficiencia en la producción de trigo este año. |