América Latina y el Caribe entró en este periodo de crisis con el apoyo de fundamentos fiscales, financieros y de divisas mucho más fuertes de los que la región tuvo en el pasado. Sin embargo, siente la crisis por el lado financiero.
Los fondos extranjeros se han retirado con rapidez, los mercados de valores se tambalearon, y los tipos de cambio se han desplomado.
Algunos países sufren más que otros a causa de los estrechos nexos de comercio y remesas que tienen con Estados Unidos, en tanto otros sienten los efectos del fuerte descenso en los precios de los productos básicos y del marcado deterioro de la demanda externa que ha incidido sobre los ingresos
Estos factores han contribuido a una fuerte desaceleración e incluso contracción del crecimiento del PIB en el último trimestre de 2008 en varias economías de la región.
El grande y resistente mercado interno de Brasil ha ofrecido cierto amortiguamiento contra las reducciones en las exportaciones; sin embargo, se verá cada vez más apretado si la demanda externa cae más. Países como Chile y Perú han usado los años buenos para mejorar sus posiciones fiscales y de reservas, lo cual creó espacio para políticas expansivas, pero una recesión extensa y profunda tendrá efectos adversos en el crecimiento.
El turismo y las remesas también sufrieron, y afectaron en particular a países de América Central y el Caribe.
Se proyecta que la producción en la región descienda 2.3 por ciento luego de un aumento de 4.2 por ciento en 2008. Sin embargo, este agregado encubre diversos resultados.
Se pronostica que México, que ha sufrido trastornos significativos a causa de la nueva influenza A H1N1 y tiene fuertes vínculos financieros y comerciales con Estados Unidos, tendrá un descenso de producción de 5.8 por ciento en 2009.
Se prevé que el PIB se contraerá con menor fuerza en países como Brasil, que cuentan con una cartera más diversificada de mercados de exportación y una fuerte demanda interna. El deterioro de los términos de intercambio de los exportadores de productos básicos presionará sobre los presupuestos en varios países, algunos de los cuales no lograron construir suficientes amortiguadores durante el auge de los productos básicos.
Además, el margen para otorgar estímulos fiscales varía mucho entre los países de la región. Como reflejo de la mejoría en los fundamentos de América Latina y el Caribe, se proyecta que su recuperación será más o menos robusta, pues el crecimiento llegará a 2 por ciento en 2010 y a 3.3 por ciento hacia 2011.

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