¿Tendencia secular o variación cíclica?

Comercio mundial: página 3 de 3

La divergencia en el crecimiento tendencial también se observa claramente en el desempeño comercial.
Durante el decenio de 1980, el crecimiento de los volúmenes de exportación e importación en los países de ingreso alto superó las tasas de crecimiento correspondientes en los países en desarrollo, donde las importaciones (en particular) estaban limitadas por cargas de deuda e inestabilidad macroeconómica.

En la década de 1990, las circunstancias eran muy similares en los dos grupos de países, pero desde 2000, el crecimiento comercial de los países en desarrollo se ha acelerado a un ritmo anual del 10%, prácticamente el doble del conseguido por los países de ingreso alto.

El rápido incremento de la participación en el mercado de los países en desarrollo durante los últimos 15 años da a entender que estos mismos países se han convertido en el motor del ciclo comercial mundial y han reducido (aunque no eliminado, claro está) la influencia de los países de ingreso alto.
Durante la década de 1980, la contribución de los países de ingreso alto al crecimiento del volumen de importaciones mundiales era nueve veces superior a la contribución de los países en desarrollo.

Las importaciones de los países de ingreso alto aumentaban tres veces más rápido que las de los países en desarrollo y la participación de los primeros en el comercio mundial equivalía al triple de la de los segundos.

En la década de 1990, la contribución relativa de los países de ingreso alto se redujo de nueve a tres en proporción, lo cual fue una variación notable que elevó la relevancia de los países en desarrollo.
Pero el cambio decisivo se produjo en el presente decenio, cuando la participación de los países en desarrollo en las importaciones mundiales superó a la de los países de ingreso alto.

El valor de las importaciones de los países en desarrollo aumentó a dos tercios del valor de las importaciones de la OCDE, mientras que el crecimiento anual de sus importaciones supera el de la OCDE en un 60%.
En comparación con los Estados Unidos, donde el crecimiento de las importaciones se desaceleró marcadamente, el aumento de la contribución de los países en desarrollo a la demanda mundial de exportaciones es aún más impresionante.

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Esta alteración drástica de la importancia relativa de cada grupo de países significa que los efectos directos de una caída en el crecimiento de las importaciones de la OCDE todavía es importante pero menos peligrosa que en décadas pasadas, incluso si se tiene en cuenta que el actual coeficiente entre exportaciones de países en desarrollo y PIB ahora es superior.
Cada vez con más frecuencia, las oportunidades de exportación de los países en desarrollo están determinadas por la demanda de importación de otros países en desarrollo.

La combinación de una desaceleración pronunciada de las importaciones en países de ingreso alto con las tendencias favorables de los países en desarrollo ofrece un panorama ambiguo en el ámbito mundial.
La producción industrial mundial, firmemente relacionada al PIB mundial, está menguando.

Esto ha quedado confirmado por otros indicadores cíclicos, como los precios de los metales, aunque estos precios aumentaron considerablemente durante el primer trimestre de 2008.
Y como la producción industrial continúa estando íntimamente ligada al PIB a nivel mundial (Gráfico 1.20), los indicadores de alta frecuencia pueden ser un medidor confiable del crecimiento mundial.

De hecho, es probable que la próxima desaceleración del mundo en desarrollo refleje en mayor medida los efectos directos e indirectos del endurecimiento del crédito a nivel mundial y no el impacto directo de la desaceleración de la demanda de importaciones en países de ingreso alto.

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