Después de una profunda recesión mundial, el crecimiento económico se ha vuelto positivo, puesto que una amplia gama de intervenciones de polÃticas ha apoyado la demanda y reducido la incertidumbre y el riesgo sistémico de los mercados financieros. Sin embargo, se espera que la recuperación sea lenta, pues los mercados financieros permanecen deteriorados, en un futuro no muy lejano será necesario retirar las medidas de estÃmulo fiscal, y los hogares en paÃses que sufrieron deterioros en los precios de activos se ven forzados a reconstruir ahorros mientras luchan con el alto desempleo. Si bien se espera que el crecimiento global retorne a territorio positivo en 2010, el ritmo de la recuperación será lento y sujeto a incertidumbre. Luego de caer en un 2.2 por ciento estimado en 2009, se proyecta que la producción global crecerá 2.7 y 3.2 por ciento en 2010 y 2011, respectivamente (–1,0, 3.5 y 4.0 por ciento al agregar ponderaciones de paridad de poder adquisitivo). El principal lastre en el crecimiento global proviene de los paÃses de ingresos altos, cuyas economÃas, se prevé, se habrán contraÃdo 3.3 por ciento en 2009. Japón, que sintió las consecuencias de la crisis mundial en forma más severa que otros paÃses de ingresos altos, experimentó la contracción más pronunciada del crecimiento (–5.4 por ciento). En 2010 se esperan tasas de crecimiento de 2.5 y 2.9 por ciento, respectivamente, para Estados Unidos y los paÃses de ingresos altos que no son miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). La crisis económica mundial afectó a los paÃses en desarrollo, primero y sobre todo mediante un pronunciado descenso en la actividad industrial global, debido a un súbito recorte en los programas de inversión, la demanda de bienes de consumo duradero y a un esfuerzo muy grande por reducir inventarios ante las inciertas condiciones futuras. El descenso en la demanda de exportaciones, en los precios de los productos básicos y en los flujos de capital exacerbó y extendió la depresión. En general, se estima que en los paÃses en desarrollo en su conjunto el crecimiento descendió a 1.2 por ciento en 2009, cuando fue de 5.6 por ciento en 2008. 
 Entre las regiones de paÃses en desarrollo, las economÃas de Europa y Asia central fueron las más golpeadas por la crisis, con un descenso de 6.2 por ciento en el PIB (la Federación Rusa se contrajo 8.7 por ciento). Las principales causas fueron la baja de precios del petróleo (Rusia) y las dificultades para financiar grandes déficits en cuenta corriente en un entorno adverso al riesgo. El crecimiento en las regiones de Asia oriental y el PacÃfico (en particular en China) y Asia meridional (India en particular) ha demostrado capacidad de recuperación, respaldado por un cuantioso paquete de estÃmulos en China y el buen manejo macroeconómico en India. Entre 2008 y 2009, se estima que el crecimiento en la región de Asia oriental y el PacÃfico se habrá reducido en sólo 1.2 puntos porcentuales a 6.8 por ciento, en tanto el crecimiento de Asia meridional se ha mantenido estable en 5.7 por ciento. Se calcula que el crecimiento del PIB en China se ha reducido de 9 por ciento en 2008 a 8.4 en 2009, pero se espera que se recupere a 9 por ciento durante el resto del periodo de pronóstico. Estos comportamientos también se han reflejado en la producción industrial mundial, la cual descendió fuertemente a raÃz de la crisis financiera global. En febrero de 2009, la producción industrial caÃa a un ritmo anualizado de 27 por ciento, pero hacia principios de abril/mayo comenzó a recuperarse, impulsada en un principio por un crecimiento acelerado en China luego de la adopción del paquete de estÃmulos fiscales por 575 mil millones de dólares (a lo largo de cinco trimestres). Una mayor demanda china de importaciones pronto se propagó a otros paÃses, al registrar la producción industrial un crecimiento positivo en los paÃses emergentes (excluido China) hacia marzo de 2009, y en los paÃses de ingresos altos hacia mayo del mismo año. A medida que los beneficios de las medidas de estÃmulo comenzaron a declinar, las tasas de crecimiento de la producción industrial comenzaron a moderarse. Si esta desaceleración señala una transición a un crecimiento más lento, más en lÃnea con los patrones de demanda subyacentes, o los principios de una doble recesión, dependerá en gran medida de que la demanda de consumidores y empresas se recupere en los meses por venir (ver sección de Riesgos, a continuación). |