Comportamientos recientes en los mercados financieros

Página 1 de 2

Los pasos sin precedentes que los trazadores de políticas dieron en países tanto desarrollados como en desarrollo tras el colapso de Lehman Brothers, en septiembre de 2008, han avanzado un gran trecho hacia la normalización de los mercados financieros y la restauración de los flujos de capital a los países en desarrollo (ver un resumen de esas medidas en Banco Mundial, 2009).

El flujo inmediato de capital internacional desde países en desarrollo hacia refugios seguros en Estados Unidos y Europa se ha revertido. En consecuencia, un gran número de tipos de cambio en los mercados emergentes han recuperado sus niveles anteriores a la crisis frente al dólar estadounidense, los mercados accionarios han recuperado gran parte de sus pérdidas iniciales y los flujos de capital hacia los países en desarrollo se han comenzado a recuperar. Hacia finales de 2009, los flujos brutos de capital hacia países en desarrollo comenzaron a ganar impulso conforme la incertidumbre retrocedía y la aversión al riesgo disminuía. En base anualizada, los flujos brutos totales a los países en desarrollo llegaron a un ritmo de 435 mil millones de dólares en los cinco meses que concluyeron en noviembre de 2009, desde 218 mil millones en la primera mitad del año. Si bien los flujos de capital en el año en su conjunto se mantienen 20 por ciento por debajo de sus niveles de 2008 y muy abajo de sus picos de 2007, este reciente incremento en los flujos de cartera ha planteado inquietudes en el sentido de que, si se mantiene, podría volver a inflar algunas de las burbujas de activos en los mercados accionarios, monetarios y de bienes raíces en los países en desarrollo que la crisis apenas había comenzado a desinflar. Sin embargo, este apetito para el riesgo podría haber sido mitigado por el caso de Dubai World y la reducción de las calificaciones crediticias de Grecia y México a finales de 2009.

Volver arriba 

Las tasas de interés de referencia en todo el globo se mantienen muy bajas, aunque algunos bancos centrales han comenzado a endurecerse (por ejemplo, Australia ya se contrajo 75 puntos base) o han indicado su intención de hacerlo en breve. En Estados Unidos, la tasa de interés de los fondos federales del Consejo de la Reserva Federal ha fluctuado en alrededor de 12 puntos base, en comparación con cerca de 550 puntos base a mediados de 2007. La tasa de interés de referencia del Banco Central Europeo (BCE) se mantiene en el nivel de 100 puntos base, en comparación con un nivel de más de 400 puntos base en 2008. Las tasas (de interés) de mercado a corto plazo también están muy bajas, lo que indica el reducido costo de oportunidad de tomar dinero prestado de la autoridad monetaria y el aumento de la confianza en la capacidad de crédito de las contrapartes dentro del sistema bancario internacional. Reflejo de los movimientos en materia de políticas con el objetivo de recapitalizar los bancos y restaurar la confianza en el sistema financiero internacional, es el diferencial entre el precio que los bancos comerciales se cobran entre sí por préstamos día a día y la correspondiente tasa de interés que cobran los bancos centrales, medida común de la confianza entre los bancos. Este diferencial se ha reducido de 365 puntos base, sin precedentes, en el pico más alto de la crisis a un nivel más normal de menos de 15 puntos base. Como parte de estos esfuerzos, los bancos centrales han hecho algunos movimientos extraordinarios, entre ellos prestar directamente a empresas privadas e intervenir en los mercados hipotecarios secundarios. En consecuencia, sus balances se han disparado.

Como consecuencia de éstas y otras medidas, el congelamiento de los mercados financieros que caracterizó al otoño de 2008 se ha aligerado en forma considerable, y los diferenciales que enfrentaban los deudores de mercados emergentes también se han reducido, de modo que los deudores comerciales han tenido acceso a fondos a una prima de unos 359 puntos base y los deudores soberanos de una prima cerca de 300 puntos base. Si bien estos diferenciales son mayores que el promedio anterior al caso de Lehman, de unos 180 puntos base, siguen siendo sustancialmente menores que sus promedios a largo plazo, fruto de la mejora de las bases de muchos países en desarrollo y años de reformas políticas.

Volver arriba 

A medida que los diferenciales disminuyeron y se atemperó la aguda aversión al riesgo del periodo inmediato posterior a la crisis, los inversionistas volvieron a invertir algo del dinero que habían retirado de los mercados de capitales de los países en desarrollo. En consecuencia, más o menos a partir de marzo de 2009 las monedas de esos países comenzaron a apreciarse frente al dólar y sus mercados bursátiles empezaron a repuntar, recuperando entre un tercio y la mitad de sus pérdidas iniciales, lo que ayudó a reestablecer la confianza global al restaurar algo de la riqueza que en un principio destruyó la crisis.

La reanudación de la actividad de los mercados accionarios ha apoyado nuevas colocaciones de acciones de las economías emergentes, que sumaron 98 mil millones de dólares en los primeros once meses de 2009, cantidad muy superior de los 66 mil millones durante el mismo periodo de 2008. Si bien la actividad de oferta pública inicial (OPI) se mantuvo controlada durante la primera mitad de 2009, existieron signos de un fuerte repunte en el tercer trimestre, fortalecidos por importantes acuerdos de Brasil, China e India, que en conjunto representan casi 85 por ciento de todas las transacciones de mercados emergentes de un año a la fecha, en comparación con una participación promedio de 65 por ciento durante los cinco años que concluyeron en 2007. Las bases relativamente fuertes de estos países parecen haber aumentado la preferencia de los inversionistas por esas economías. Los flujos accionarios brutos a los demás países en desarrollo aún se mostraban comprimidos a 0.15 por ciento de su PIB en 2009, contra 0.42 por ciento en promedio del PIB durante los cinco años que concluyeron en 2007.

El acceso de los países en desarrollo a los mercados internacionales de capital también se ha reestablecido. Los deudores soberanos y corporativos se han beneficiado de la creciente liquidez global, las mejores condiciones del mercado y las mejores bases a largo plazo de las economías emergentes frente a las avanzadas. La recuperación de la emisión de bonos corporativos en los países emergentes llegó a 109 mil millones de dólares a lo largo de 2009, 45 mil millones más que en 2008. Durante la primera semana de operaciones comerciales en 2010, Turquía y Filipinas obtuvieron recursos de los mercados internacionales de bonos por 2 mil millones y alrededor de 1,500 millones de dólares, respectivamente, aprovechando que las condiciones seguían siendo favorables. La mejoría en los mercados de bonos y acciones reflejó hasta cierto punto una normalización de los mercados financieros y, no se sabe bien por qué, la apertura de una operación de acarreo precipitada por las bajas tasas de interés real en países de ingresos altos. Algunos países de ingreso medio (notablemente Brasil y Chile) atraen flujos muy cuantiosos, que, si se sostienen a las tasas actuales, plantean verdaderos desafíos de políticas y podrían generar presiones significativas. Algunos países han buscado usar una intervención incrementada u otras medidas, como un impuesto financiero operacional (Brasil), aunque se desconoce la eficacia de las medidas.

Volver arriba 

En claro contraste con la recuperación de los mercados de bonos y acciones, el crédito bancario transfronterizo se mantiene débil, pues los bancos mundiales continúan consolidándose y desapalancándose en un esfuerzo por reconstruir sus balances. En 2009, los acuerdos de préstamos de consorcio en los que participaron países en desarrollo sumaron 123 mil millones de dólares, en comparación con 236 mil millones en 2008. En diciembre de 2009 hubo un salto sorprendente, cuando los préstamos llegaron a 27 mil millones, encabezados en su mayor parte por préstamos de 10 mil millones de dólares para proyectos relativos a energía en Papua Nueva Guinea y un crédito de 6,500 millones de dólares al gobierno de Brasil para financiamiento comercial. En general, las demandas externas de bancos sobre países en desarrollo reportadas al Banco de Pagos Internacionales (BPI) se expandieron apenas 10 mil millones de dólares en el segundo trimestre de 2009 (tipo de cambio ajustado), luego de contraerse 126 mil millones en el primer trimestre de 2009 y 279 mil millones en el cuarto trimestre de 2008.

Es probable que las perspectivas de un resurgimiento del crédito bancario a corto plazo sean restringidas (las perspectivas a largo plazo se examinan en el capítulo 3), en especial en regiones como Europa y Asia central, donde es probable que los préstamos vencidos en aumento y los grandes ajustes internos restrinjan tanto el lado de la demanda como el de la oferta de créditos. Al mismo tiempo, es probable que el crédito a países ricos en recursos naturales se mantenga robusto.
En contraste con los flujos que crean deuda, la inversión extranjera directa (IED) aún tiene que mostrar signos de repunte. La IED tiende a ser la fuente más estable de capital internacional, pero los flujos han declinado en 40 por ciento desde el primer trimestre de 2008 y se mantuvieron en 69 mil millones en el tercero de 2009. Si bien se espera que estos flujos se hayan recuperado durante el último trimestre del año, se prevé que los flujos hacia todos los países en desarrollo en el año llegarán en conjunto a 385 mil millones, apenas 30 por ciento de su valor de 2008. Aunque la inversión relativa a recursos se ha levantado en 2009 luego de una pausa a finales de 2008, la inversión en el sector bancario, que encabezó el incremento en años recientes, se mantiene limitada.

Volver arriba 

La reciente decisión de la empresa holding Dubai World de solicitar a sus acreedores una moratoria de seis meses en los pagos de su deuda, y la de las agencias calificadoras de reducir la calificación crediticia de Grecia y México, recuerda que los ecos de la crisis aún se sienten. Los mercados mundiales no se han visto afectados en gran medida por estos sucesos y los flujos de capital hacia los mercados emergentes se han fortalecido en los últimos meses. Hasta ahora, esta mayor fortaleza de los flujos sólo ha compensado en parte la aguda reducción de flujos que siguió a la crisis y no ha vuelto a crear condiciones de burbuja. Sin embargo, de persistir o reforzarse, las burbujas de activos podrían comenzar a inflarse de nuevo, lo cual dejaría a las economías vulnerables a una segunda parada abrupta en el financiamiento externo.

Volver arriba

Página siguiente




Permanent URL for this page: http://go.worldbank.org/1HX9IY86M0

Publicado el 21 de enero de 2010
Imprimir Capítulo 1


La liquidez en los mercados mundiales interbancarios mundiales casi se ha normalizado

Han bajado los diferenciales en los países en desarrollo

El dólar estadounidense continúa su caída frente a un amplio grupo de monedas

variación porcentual (US$ por UML) (%)

Fuente: Thomson/Datastream; Cálculos de Banco Mundial.

El mercado accionario ha vuelto a subir

Préstamos de consorcios bancarios, por región, 2008 y 2009

US$ (miles de millones)

Fuente: Banco Mundial; Bankscope. Nota: AOP = Asia oriental y el Pacífico, EAC = Europa y Asia central, ALC = América latina y el Caribe, OMNA = Oriente Medio y Norte de África, AM = Asia meridional, AsS=África al sur del Sahara.

IED: flujos a países en desarrollo

US$ (miles de millones)

Fuente: Banco Mundial. Nota: Los países incluyen Brasil, Bulgaria, Chile, China (excluido ciertos sectores), Croacia, la República Arabe de Egipto, la India, Indonesia, Jordán, Kazajstán, Malasia, México, Pakistán, las Filipinas, Polonia, Rumania, la Federación de Rusia, Sudáfrica, Tailandia, Turquía, Ucrania, y la R.B. de Venezuela.