| Durante los últimos años, cada vez se ha hecho más claro que el desarrollo sostenible depende de un conjunto complejo de factores mutuamente relacionados. Las cuestiones macroeconómicas y financieras no pueden tratarse con independencia de los problemas estructurales y sociales, por lo que es necesario un enfoque global. Los paÃses son responsables de su propio desarrollo. Al mismo tiempo, sabemos que todos nosotros tenemos la obligación de contribuir con nuestros medios a ese proceso. Los cambios en el paradigma del desarrollo han sido resumidos claramente por el Presidente del Banco Mundial este mismo año, cuando puso en marcha el Marco Integral de Desarrollo. Los valores puestos de manifiesto en ese Marco –identificación nacional, participación de los interesados, implicación del sector privado y coordinación de los donantes– ocupan desde hace años un lugar importante en el programa de los paÃses nórdicos y bálticos. Respaldamos la promoción de un enfoque global del desarrollo y acogemos con agrado la oportuna iniciativa adoptada por el Banco mundial. Creemos que ha llegado el momento de avanzar y hacer que las ideas expuestas en dicho Marco se hagan realidad. Los paÃses nórdicos y bálticos desean participar activamente en el diseño y ejecución del Marco Integral de Desarrollo. Para que la iniciativa prospere es condición imprescindible que los gobiernos nacionales ocupen un lugar central en todo el proceso. Las autoridades deben hacerse cargo del proceso de desarrollo y coordinar la ayuda destinada a ese fin en sus propios paÃses. Es preciso aumentar su capacidad en ese sentido. Es importante que los donantes puedan dejar de lado sus programas nacionales individuales y preocuparse más por ofrecer una ayuda que se adapte mejor a las prioridades propias del paÃs interesado. La participación de la sociedad civil y el sector privado es condición imprescindible para el desarrollo de un paÃs, y nos complace observar que asà se pone de manifiesto en el Marco Integral de Desarrollo. Uno de los objetivos que es preciso alcanzar es la inclusión adecuada de las partes interesadas en el proceso de desarrollo. La sensibilidad hacia los problemas relacionados con la diferencia entre el hombre y la mujer debe ser un principio básico del Marco. La incorporación habitual de otros temas intersectoriales, como la estabilidad financiera, el medio ambiente, el sistema de gobierno y los derechos humanos, es igualmente importante. El Marco Integral de Desarrollo debe acomodarse con precisión a las circunstancias locales y nacionales, a fin de que pueda disponer de la flexibilidad necesaria para adaptarse a las distintas condiciones de cada paÃs. Es fundamental conseguir la participación de todos los interesados en el diseño del Marco, de acuerdo con una división del trabajo acertada. El Marco podrÃa aprovechar y fortalecer el vÃnculo existente entre el Banco Mundial y el sistema de las Naciones Unidas. DesearÃamos también hacer hincapié en la necesidad de contar plenamente con el FMI, los bancos regionales de desarrollo y la Unión Europea. Por consiguiente, es preciso elaborar mejor el concepto en las actividades piloto y realizar la iniciativa en cooperación con otros interesados en el desarrollo. Los paÃses nórdicos están dispuestos a apoyar el proceso organizando un seminario para conocer mejor cómo se puede introducir en la práctica un enfoque basado en la colaboración. A lo largo de los años se han introducido importantes mejoras en las polÃticas del Banco Mundial. No obstante, los paÃses nórdicos y bálticos están cada vez más preocupados por la diferencia que continúa existiendo entre las buenas intenciones expresadas por la administración superior y lo que ocurre realmente en el plano operacional. Por ello, acogemos con agrado las iniciativas adoptadas por la dirección actual para transformar el Banco. Al mismo tiempo, insistimos en que estas iniciativas deben ir acompañadas de cambios adecuados en los incentivos ofrecidos al personal y en la estructura presupuestaria. Para que los cambios se hagan realidad, los paÃses nórdicos y bálticos instan a la administración a que ponga más empeño en interiorizar los nuevos valores, polÃticas y planteamientos en el personal de todos los niveles. La Iniciativa para los PPME Los paÃses nórdicos y bálticos han defendido en todo momento con firmeza la Iniciativa para los paÃses pobres muy endeudados (PPME). Por otro lado, estamos convencidos de que ha llegado la hora de efectuar una revisión de la misma, teniendo en cuenta la experiencia adquirida, con el fin de ofrecer a los paÃses una salida viable de la trampa de la deuda. Los paÃses nórdicos y bálticos han participado activamente en el examen de la Iniciativa, y acogen favorablemente las medidas formuladas por los paÃses del Grupo de los Siete con la finalidad de ofrecer una reducción más profunda, amplia y rápida de la deuda, y de vincular más estrechamente el alivio de la deuda a la reducción de la pobreza. Como es preciso garantizar el financiamiento de la Iniciativa para los PPME, es difÃcil tomar en serio las propuestas de introducir costosas reformas en el mecanismo si no van acompañadas de la intención expresa de cargar con una parte razonable de su financiamiento. Los paÃses nórdicos figuran entre los mayores contribuyentes al Fondo Fiduciario para los PPME y consideran imprescindible lograr una distribución más equitativa de la carga. Por ello, acogemos con agrado las declaraciones de los paÃses del Grupo de los Siete de que contribuirán a las nuevas necesidades de financiamiento. Los paÃses nórdicos están también dispuestos a aceptar la parte que les corresponde, entre otros medios a través del servicio reforzado de ajuste estructural (SRAE). Además, los paÃses nórdicos respaldan la idea de que parte del financiamiento del SRAE podrÃa efectuarse mediante la venta limitada de las reservas de oro del FMI. Lo que la Iniciativa necesita ahora no es un retraso sino una aplicación rápida. Los cambios en la Iniciativa para los PPME no deben dar lugar a negociaciones prolongadas. Deben adoptarse las medidas necesarias para garantizar que los PPME que reúnen las condiciones continúen el proceso. La revisión de la Iniciativa para los PPME deberá basarse en los siguientes principios: reducción del perÃodo considerado en el historial y del perÃodo intermedio, disminución de la relación entre el valor neto actualizado de la deuda y la exportación, y revisión de los criterios fiscales. Todo ello deberá basarse en un análisis atento para llegar a una combinación de medidas que a) ofrezcan nuevos incentivos en favor de la reforma y de polÃticas favorables a un desarrollo sólido a mediano y largo plazo; b) alienten a los gobiernos a aumentar la recaudación de ingresos, y c) envÃen un mensaje claro de confianza a los inversionistas privados. En cuanto al ritmo de la Iniciativa, los paÃses nórdicos y bálticos son partidarios de acortar el perÃodo considerado en el historial de resultados. Con respecto a los paÃses endeudados que demuestren su voluntad de reforma, deberá examinarse la posibilidad de introducir una mayor flexibilidad en su historial, teniendo en cuenta el análisis formulado por el Banco y el Fondo. La introducción de "tramos flotantes" en sustitución de los marcos cronológicos está en conformidad con nuestro deseo de lograr una mayor identificación con la reforma, por lo que podrÃa estudiarse más a fondo. En cuanto al alcance de la Iniciativa, los paÃses nórdicos y bálticos consideran necesario que la carga de la deuda de los PPME sea sostenible. Ello podrÃa conseguirse mediante una reducción de la relación entre el valor neto actualizado de la deuda y las exportaciones y entre los objetivos del servicio de la deuda y de las exportaciones. Los paÃses nórdicos y bálticos consideran también necesaria una revisión de los criterios fiscales. No obstante, ello deberÃa realizarse de tal manera que no represente desincentivos para el aumento de los ingresos. Los PPME deberán ofrecer un incentivo para el logro de los objetivos sociales convenidos en el marco de los programas de reforma macroeconómica, los planes de desarrollo nacional o los del sector social. Esos objetivos y sus correspondientes indicadores de desempeño deben incorporarse en los planes de desarrollo del paÃs y habrán de ocupar un lugar importante en los programas de reforma y de ajuste respaldados por la comunidad de donantes. Los programas de reforma que conduzcan al punto de culminación deberán diseñarse de tal manera que hagan posible que los recursos liberados mediante actividades de socorro de la deuda se utilicen para fines relacionados con el desarrollo, en particular dentro de los sectores sociales, pero sin incrementar ni complicar la condicionalidad en el marco de la Iniciativa. En lo que respecta a las deudas bilaterales, los paÃses nórdicos y bálticos promueven desde hace tiempo el principio de la plena proporcionalidad entre los grupos acreedores en el socorro de la deuda en el marco del mecanismo para los PPME. Los paÃses nórdicos y bálticos respaldan nuevos intentos de socorro de la deuda de los acreedores bilaterales del Club de ParÃs, en particular, eliminando el actual tope máximo del 80%, y ofreciendo al Club de ParÃs la posibilidad de asumir su parte proporcional. Los paÃses nórdicos y bálticos promueven desde hace tiempo la cancelación de toda la deuda relacionada con la asistencia oficial para el desarrollo en el contexto del mecanismo para los PPME y acogen con agrado las recientes propuestas de algunos paÃses del Grupo de los Siete en este sentido. Los paÃses nórdicos y bálticos están convencidos de que las cuestiones relacionadas con el socorro de la deuda, especialmente en lo que respecta a la supervisión en el punto de culminación y en adelante deberá formar parte del diálogo más general sobre polÃticas entre los gobiernos y los donantes/acreedores, por ejemplo, en las reuniones del Grupo Consultivo. Asistencia a los paÃses que salen de un conflicto Las pruebas disponibles revelan que es difÃcil evitar la reproducción de los enfrentamientos en los paÃses que salen de un conflicto. Ello demuestra la necesidad de un esfuerzo global y coordinado en esas situaciones. Todas las partes implicadas, desde las instituciones de mantenimiento de la paz hasta la sociedad civil, deben intentar avanzar en la misma dirección. El Marco Integral de Desarrollo podrÃa representar un instrumento interesante en ese sentido, además de contribuir a facilitar el paso de las actividades de socorro de urgencia a las iniciativas de desarrollo a largo plazo, haciendo hincapié en la creación de la capacidad nacional. Para garantizar la estabilidad financiera de los paÃses que salen de un conflicto, es imprescindible que todas las partes interesadas intervengan en la búsqueda de soluciones para reducir la carga de la deuda. El esfuerzo reciente realizado por el Banco Mundial y el FMI en ese sentido es respaldado por los paÃses nórdicos y bálticos. Acogemos con satisfacción las soluciones esbozadas para el problema de los atrasos, que permiten tanto al Banco Mundial como al FMI participar activamente en la reconstrucción de los paÃses que salen de un conflicto. Al prestar asistencia a los paÃses que salen de un conflicto, es preciso evitar que los préstamos perpetúen involuntariamente los conflictos, por ejemplo, manteniendo la tensión entre los grupos sociales y perjudicando a determinadas regiones. Fortalecimiento de los foros internacionales, en particular el Comité para el Desarrollo y el Comité Provisional Los paÃses nórdicos y bálticos conceden gran importancia a la reforma del Comité para el Desarrollo y del Comité Provisional. La crisis financiera internacional ha puesto de manifiesto la necesidad de reforma institucional para promover una mayor cooperación y coordinación de las recomendaciones normativas a los paÃses afectados. Lo ocurrido en Asia, Rusia y América Latina ha demostrado también que es necesario abordar una serie de cuestiones de importancia para el funcionamiento del sistema financiero internacional. Por ello, creemos que un principio rector para la reforma de ese sistema es que se adopte un mandato amplio de las cuestiones macroeconómicas, sociales, financieras y estructurales interrelacionadas, con el fin de lograr un mejor sistema de prevención y gestión de las crisis. El Banco Mundial y el FMI y deben desempeñar importantes tareas en ese sentido. Toda reforma del Comité para el Desarrollo y del Comité Provisional deberá basarse en una mayor cooperación. Es importante lograr un equilibrio adecuado entre las cuestiones estructurales y sociales, por un lado, y los problemas monetarios, por el otro. Con el fin de promover la legitimidad polÃtica, los debates relativos a la prevención y gestión de las crisis deben contar con una amplia representación, que permita la participación de todo los paÃses afectados. Los debates deberán ser transparentes, para que todos los interesados estén informados sobre las deliberaciones realizadas. Una nueva versión de la estructura "dual" podrÃa ofrecer la posibilidad de introducir esas consideraciones, pero a estas alturas no desearÃamos eliminar del debate ninguna de las soluciones posibles. Suficiencia de capital del Grupo del Banco El tema de la suficiencia de capital del Banco Mundial ha adquirido gran importancia debido en parte a los cuantiosos préstamos otorgados después de la crisis de Asia, Rusia y América Latina. Los paÃses nórdicos y bálticos consideran conveniente que el Banco participe en los préstamos para situaciones de emergencia cuando conste claramente que se trata de una actividad relacionada con el mandato de la institución en favor del desarrollo. Por ello, el margen aplicado a los préstamos de emergencia debe reflejar los mayores riesgos implicados en esas operaciones. Es preciso mantener la orientación fundamental del Banco hacia los préstamos para el desarrollo a largo plazo. La misión del Banco es reducir la pobreza y mejorar los niveles de vida mediante un crecimiento sostenible y la inversión en las personas. Los paÃses nórdicos y bálticos, al mismo tiempo que ponderan la labor ya realizada, consideran que es preciso continuar explorando la situación de capital del Banco. Debe mantenerse un diálogo permanente sobre la base de capital y la solidez financiera del Banco y sobre la dinámica de los ingresos. DeberÃa examinarse también la posibilidad de un debate amplio sobre la función del Banco. Las conclusiones sobre esos temas deberán alcanzarse en las próximas Reuniones Anuales. Principios y prácticas recomendadas en materia de polÃticas sociales Los paÃses nórdicos y bálticos apoyan firmemente el establecimiento de un código social para las instituciones financieras internacionales. Consideramos que esta iniciativa reviste gran importancia en los esfuerzos por reducir la pobreza. Los paÃses nórdicos y bálticos no creen que el crecimiento económico baste por sà solo para garantizar unas polÃticas sociales acertadas. La redistribución del ingreso es fundamental para eliminar la disparidad social. Además, esta iniciativa es un paso importante para garantizar los derechos humanos básicos. Acogeremos con agrado un debate más amplio sobre la forma en que el Banco Mundial podrÃa promover mejor la democracia y el respeto de los derechos humanos. El concepto de estructura dual, en que las Naciones Unidas toman el liderazgo en la elaboración de los principios y el Banco Mundial extrae enseñanzas de las buenas prácticas en la aplicación de los principios, parece ofrecer un planteamiento constructivo para la cooperación entre las dos organizaciones. Acogemos con agrado que el Banco base sus recomendaciones en la Cumbre Social de Copenhague de 1995, asà como en las declaraciones y experiencia de las Naciones Unidas en este terreno. El Marco Integral de Desarrollo deberÃa servir de guÃa para la definición de las funciones y responsabilidades respectivas de los diferentes agentes en el mundo del desarrollo. Creemos que los principios y prácticas recomendadas en materia de polÃticas sociales deben incorporarse al Marco Integral de Desarrollo. Dichos principios no sólo son de interés para el Banco Mundial, y deberán aplicarse en estrecha cooperación con el FMI y otros organismos pertinentes. Los paÃses nórdicos y bálticos consideran que la aplicación de los principios de buena polÃtica social presupone la consideración de las cuestiones sociales como una realidad vinculada al desarrollo económico. La preocupación por los temas sociales debe incorporarse a las estrategias de desarrollo a largo plazo, asà como a las respuestas en caso de crisis. Los programas de ajuste estructural deberán contribuir al fortalecimiento de los sectores sociales en los respectivos paÃses. Para conseguirlo, el Banco Mundial –en estrecha colaboración con el FMI– deberá aplicar a los programas de ajuste estructural los principios y prácticas recomendadas en materia de polÃticas sociales. Los paÃses nórdicos son importantes suministradores de recursos para actividades de ayuda, también en el sector social, y continuarán siéndolo en el futuro. Por ello, los paÃses nórdicos y bálticos instan a que se cumplan los compromisos contraÃdos en la Cumbre Social de Copenhague. Aunque se trata sin duda de una responsabilidad fundamentalmente pública, deberá hacerse lo posible por atraer inversionistas privados hacia las actividades de desarrollo social. La estabilidad social es requisito imprescindible para un entorno económicamente estable, y el financiamiento del desarrollo del sector social es condición previa para la buena marcha de la economÃa. Los paÃses nórdicos y bálticos instan al Grupo del Banco Mundial a que tome la iniciativa en la promoción de la inversión del sector privado en el sector social. Cooperación del Grupo del Banco con los bancos regionales de desarrollo Los paÃses nórdicos y bálticos han promovido siempre una mejor cooperación entre el Banco Mundial y los bancos regionales de desarrollo, y nos complace ver que este problema se incluye ahora en el temario del Comité para el Desarrollo. Existe la posibilidad de conseguir un uso más eficiente de los recursos de cada institución, si se establece una relación mutua más estrecha y, por lo tanto, se reducen las superposiciones. El Marco Integral de Desarrollo podrÃa considerarse como vehÃculo para promover esta asociación. La crisis financiera internacional ha obligado al Banco Mundial, al FMI y a algunos bancos regionales a sumar fuerzas con el fin de encontrar soluciones rápidas. Esta y otras experiencias de colaboración deben traducirse en una cooperación más sistemática entre las instituciones financieras internacionales. Un enfoque estratégico de la cooperación debe contener un análisis de las ventajas comparativas de cada una de las sustituciones. En vez de acumular personal especializado dentro de cada área de desarrollo de cada organización, las instituciones deberÃan utilizar en sus programas de financiamiento los análisis y estudios económicos y sectoriales de las demás. Los paÃses nórdicos y bálticos consideran necesario intensificar la cooperación en relación con las estrategias de asistencia a los paÃses, los estudios sobre el gasto público, la reforma de la administración pública, el desarrollo del sector privado y los programas sectoriales, entre otros temas. El intercambio periódico de información y documentación, las misiones mixtas y los análisis conjuntos son ingredientes para una cooperación más eficaz entre las instituciones financieras internacionales. Kosovo Los paÃses nórdicos y bálticos manifiestan su profunda preocupación por los costos humanos del conflicto de Kosovo. Los costos regionales, económicos y financieros de esta crisis son también motivo de preocupación. El Banco Mundial deberá estar dispuesto a participar en un esfuerzo concertado de la comunidad internacional para atender las necesidades de asistencia provocadas por la crisis de Kosovo. Observaciones finales Debemos evitar que pierdan su significado expresiones como "protagonismo" de los gobiernos nacionales, "coordinación de los donantes" y "relaciones de asociación". La experiencia demuestra que es difÃcil traducir la buena voluntad en resultados sobre el terreno. Quizá, el verdadero problema haya sido la falta de voluntad polÃtica, que ha condicionado los resultados. La superación de esta dificultad es uno de los principales desafÃos con que nos encontraremos en el futuro. Además, el desarrollo económico y social son las dos caras de la misma moneda, y asà debe reflejarse en la forma en que las instituciones multilaterales y bilaterales colaboran y realizan sus actividades. El Marco Integral de Desarrollo podrÃa ser un paso importante para orientar y multiplicar las actividades necesarias para conseguir un mundo mejor. Durante los últimos años, cada vez se ha hecho más claro que el desarrollo sostenible depende de un conjunto complejo de factores mutuamente relacionados. Las cuestiones macroeconómicas y financieras no pueden tratarse con independencia de los problemas estructurales y sociales, por lo que es necesario un enfoque global. Los paÃses son responsables de su propio desarrollo. Al mismo tiempo, sabemos que todos nosotros tenemos la obligación de contribuir con nuestros medios a ese proceso. Los cambios en el paradigma del desarrollo han sido resumidos claramente por el Presidente del Banco Mundial este mismo año, cuando puso en marcha el Marco Integral de Desarrollo. Los valores puestos de manifiesto en ese Marco –identificación nacional, participación de los interesados, implicación del sector privado y coordinación de los donantes– ocupan desde hace años un lugar importante en el programa de los paÃses nórdicos y bálticos. Respaldamos la promoción de un enfoque global del desarrollo y acogemos con agrado la oportuna iniciativa adoptada por el Banco mundial. Creemos que ha llegado el momento de avanzar y hacer que las ideas expuestas en dicho Marco se hagan realidad. Los paÃses nórdicos y bálticos desean participar activamente en el diseño y ejecución del Marco Integral de Desarrollo. Para que la iniciativa prospere es condición imprescindible que los gobiernos nacionales ocupen un lugar central en todo el proceso. Las autoridades deben hacerse cargo del proceso de desarrollo y coordinar la ayuda destinada a ese fin en sus propios paÃses. Es preciso aumentar su capacidad en ese sentido. Es importante que los donantes puedan dejar de lado sus programas nacionales individuales y preocuparse más por ofrecer una ayuda que se adapte mejor a las prioridades propias del paÃs interesado. La participación de la sociedad civil y el sector privado es condición imprescindible para el desarrollo de un paÃs, y nos complace observar que asà se pone de manifiesto en el Marco Integral de Desarrollo. Uno de los objetivos que es preciso alcanzar es la inclusión adecuada de las partes interesadas en el proceso de desarrollo. La sensibilidad hacia los problemas relacionados con la diferencia entre el hombre y la mujer debe ser un principio básico del Marco. La incorporación habitual de otros temas intersectoriales, como la estabilidad financiera, el medio ambiente, el sistema de gobierno y los derechos humanos, es igualmente importante. El Marco Integral de Desarrollo debe acomodarse con precisión a las circunstancias locales y nacionales, a fin de que pueda disponer de la flexibilidad necesaria para adaptarse a las distintas condiciones de cada paÃs. Es fundamental conseguir la participación de todos los interesados en el diseño del Marco, de acuerdo con una división del trabajo acertada. El Marco podrÃa aprovechar y fortalecer el vÃnculo existente entre el Banco Mundial y el sistema de las Naciones Unidas. DesearÃamos también hacer hincapié en la necesidad de contar plenamente con el FMI, los bancos regionales de desarrollo y la Unión Europea. Por consiguiente, es preciso elaborar mejor el concepto en las actividades piloto y realizar la iniciativa en cooperación con otros interesados en el desarrollo. Los paÃses nórdicos están dispuestos a apoyar el proceso organizando un seminario para conocer mejor cómo se puede introducir en la práctica un enfoque basado en la colaboración. A lo largo de los años se han introducido importantes mejoras en las polÃticas del Banco Mundial. No obstante, los paÃses nórdicos y bálticos están cada vez más preocupados por la diferencia que continúa existiendo entre las buenas intenciones expresadas por la administración superior y lo que ocurre realmente en el plano operacional. Por ello, acogemos con agrado las iniciativas adoptadas por la dirección actual para transformar el Banco. Al mismo tiempo, insistimos en que estas iniciativas deben ir acompañadas de cambios adecuados en los incentivos ofrecidos al personal y en la estructura presupuestaria. Para que los cambios se hagan realidad, los paÃses nórdicos y bálticos instan a la administración a que ponga más empeño en interiorizar los nuevos valores, polÃticas y planteamientos en el personal de todos los niveles. La Iniciativa para los PPME Los paÃses nórdicos y bálticos han defendido en todo momento con firmeza la Iniciativa para los paÃses pobres muy endeudados (PPME). Por otro lado, estamos convencidos de que ha llegado la hora de efectuar una revisión de la misma, teniendo en cuenta la experiencia adquirida, con el fin de ofrecer a los paÃses una salida viable de la trampa de la deuda. Los paÃses nórdicos y bálticos han participado activamente en el examen de la Iniciativa, y acogen favorablemente las medidas formuladas por los paÃses del Grupo de los Siete con la finalidad de ofrecer una reducción más profunda, amplia y rápida de la deuda, y de vincular más estrechamente el alivio de la deuda a la reducción de la pobreza. Como es preciso garantizar el financiamiento de la Iniciativa para los PPME, es difÃcil tomar en serio las propuestas de introducir costosas reformas en el mecanismo si no van acompañadas de la intención expresa de cargar con una parte razonable de su financiamiento. Los paÃses nórdicos figuran entre los mayores contribuyentes al Fondo Fiduciario para los PPME y consideran imprescindible lograr una distribución más equitativa de la carga. Por ello, acogemos con agrado las declaraciones de los paÃses del Grupo de los Siete de que contribuirán a las nuevas necesidades de financiamiento. Los paÃses nórdicos están también dispuestos a aceptar la parte que les corresponde, entre otros medios a través del servicio reforzado de ajuste estructural (SRAE). Además, los paÃses nórdicos respaldan la idea de que parte del financiamiento del SRAE podrÃa efectuarse mediante la venta limitada de las reservas de oro del FMI. Lo que la Iniciativa necesita ahora no es un retraso sino una aplicación rápida. Los cambios en la Iniciativa para los PPME no deben dar lugar a negociaciones prolongadas. Deben adoptarse las medidas necesarias para garantizar que los PPME que reúnen las condiciones continúen el proceso. La revisión de la Iniciativa para los PPME deberá basarse en los siguientes principios: reducción del perÃodo considerado en el historial y del perÃodo intermedio, disminución de la relación entre el valor neto actualizado de la deuda y la exportación, y revisión de los criterios fiscales. Todo ello deberá basarse en un análisis atento para llegar a una combinación de medidas que a) ofrezcan nuevos incentivos en favor de la reforma y de polÃticas favorables a un desarrollo sólido a mediano y largo plazo; b) alienten a los gobiernos a aumentar la recaudación de ingresos, y c) envÃen un mensaje claro de confianza a los inversionistas privados. En cuanto al ritmo de la Iniciativa, los paÃses nórdicos y bálticos son partidarios de acortar el perÃodo considerado en el historial de resultados. Con respecto a los paÃses endeudados que demuestren su voluntad de reforma, deberá examinarse la posibilidad de introducir una mayor flexibilidad en su historial, teniendo en cuenta el análisis formulado por el Banco y el Fondo. La introducción de "tramos flotantes" en sustitución de los marcos cronológicos está en conformidad con nuestro deseo de lograr una mayor identificación con la reforma, por lo que podrÃa estudiarse más a fondo. En cuanto al alcance de la Iniciativa, los paÃses nórdicos y bálticos consideran necesario que la carga de la deuda de los PPME sea sostenible. Ello podrÃa conseguirse mediante una reducción de la relación entre el valor neto actualizado de la deuda y las exportaciones y entre los objetivos del servicio de la deuda y de las exportaciones. Los paÃses nórdicos y bálticos consideran también necesaria una revisión de los criterios fiscales. No obstante, ello deberÃa realizarse de tal manera que no represente desincentivos para el aumento de los ingresos. Los PPME deberán ofrecer un incentivo para el logro de los objetivos sociales convenidos en el marco de los programas de reforma macroeconómica, los planes de desarrollo nacional o los del sector social. Esos objetivos y sus correspondientes indicadores de desempeño deben incorporarse en los planes de desarrollo del paÃs y habrán de ocupar un lugar importante en los programas de reforma y de ajuste respaldados por la comunidad de donantes. Los programas de reforma que conduzcan al punto de culminación deberán diseñarse de tal manera que hagan posible que los recursos liberados mediante actividades de socorro de la deuda se utilicen para fines relacionados con el desarrollo, en particular dentro de los sectores sociales, pero sin incrementar ni complicar la condicionalidad en el marco de la Iniciativa. En lo que respecta a las deudas bilaterales, los paÃses nórdicos y bálticos promueven desde hace tiempo el principio de la plena proporcionalidad entre los grupos acreedores en el socorro de la deuda en el marco del mecanismo para los PPME. Los paÃses nórdicos y bálticos respaldan nuevos intentos de socorro de la deuda de los acreedores bilaterales del Club de ParÃs, en particular, eliminando el actual tope máximo del 80%, y ofreciendo al Club de ParÃs la posibilidad de asumir su parte proporcional. Los paÃses nórdicos y bálticos promueven desde hace tiempo la cancelación de toda la deuda relacionada con la asistencia oficial para el desarrollo en el contexto del mecanismo para los PPME y acogen con agrado las recientes propuestas de algunos paÃses del Grupo de los Siete en este sentido. Los paÃses nórdicos y bálticos están convencidos de que las cuestiones relacionadas con el socorro de la deuda, especialmente en lo que respecta a la supervisión en el punto de culminación y en adelante deberá formar parte del diálogo más general sobre polÃticas entre los gobiernos y los donantes/acreedores, por ejemplo, en las reuniones del Grupo Consultivo. Asistencia a los paÃses que salen de un conflicto Las pruebas disponibles revelan que es difÃcil evitar la reproducción de los enfrentamientos en los paÃses que salen de un conflicto. Ello demuestra la necesidad de un esfuerzo global y coordinado en esas situaciones. Todas las partes implicadas, desde las instituciones de mantenimiento de la paz hasta la sociedad civil, deben intentar avanzar en la misma dirección. El Marco Integral de Desarrollo podrÃa representar un instrumento interesante en ese sentido, además de contribuir a facilitar el paso de las actividades de socorro de urgencia a las iniciativas de desarrollo a largo plazo, haciendo hincapié en la creación de la capacidad nacional. Para garantizar la estabilidad financiera de los paÃses que salen de un conflicto, es imprescindible que todas las partes interesadas intervengan en la búsqueda de soluciones para reducir la carga de la deuda. El esfuerzo reciente realizado por el Banco Mundial y el FMI en ese sentido es respaldado por los paÃses nórdicos y bálticos. Acogemos con satisfacción las soluciones esbozadas para el problema de los atrasos, que permiten tanto al Banco Mundial como al FMI participar activamente en la reconstrucción de los paÃses que salen de un conflicto. Al prestar asistencia a los paÃses que salen de un conflicto, es preciso evitar que los préstamos perpetúen involuntariamente los conflictos, por ejemplo, manteniendo la tensión entre los grupos sociales y perjudicando a determinadas regiones. Fortalecimiento de los foros internacionales, en particular el Comité para el Desarrollo y el Comité Provisional Los paÃses nórdicos y bálticos conceden gran importancia a la reforma del Comité para el Desarrollo y del Comité Provisional. La crisis financiera internacional ha puesto de manifiesto la necesidad de reforma institucional para promover una mayor cooperación y coordinación de las recomendaciones normativas a los paÃses afectados. Lo ocurrido en Asia, Rusia y América Latina ha demostrado también que es necesario abordar una serie de cuestiones de importancia para el funcionamiento del sistema financiero internacional. Por ello, creemos que un principio rector para la reforma de ese sistema es que se adopte un mandato amplio de las cuestiones macroeconómicas, sociales, financieras y estructurales interrelacionadas, con el fin de lograr un mejor sistema de prevención y gestión de las crisis. El Banco Mundial y el FMI y deben desempeñar importantes tareas en ese sentido. Toda reforma del Comité para el Desarrollo y del Comité Provisional deberá basarse en una mayor cooperación. Es importante lograr un equilibrio adecuado entre las cuestiones estructurales y sociales, por un lado, y los problemas monetarios, por el otro. Con el fin de promover la legitimidad polÃtica, los debates relativos a la prevención y gestión de las crisis deben contar con una amplia representación, que permita la participación de todo los paÃses afectados. Los debates deberán ser transparentes, para que todos los interesados estén informados sobre las deliberaciones realizadas. Una nueva versión de la estructura "dual" podrÃa ofrecer la posibilidad de introducir esas consideraciones, pero a estas alturas no desearÃamos eliminar del debate ninguna de las soluciones posibles. Suficiencia de capital del Grupo del Banco El tema de la suficiencia de capital del Banco Mundial ha adquirido gran importancia debido en parte a los cuantiosos préstamos otorgados después de la crisis de Asia, Rusia y América Latina. Los paÃses nórdicos y bálticos consideran conveniente que el Banco participe en los préstamos para situaciones de emergencia cuando conste claramente que se trata de una actividad relacionada con el mandato de la institución en favor del desarrollo. Por ello, el margen aplicado a los préstamos de emergencia debe reflejar los mayores riesgos implicados en esas operaciones. Es preciso mantener la orientación fundamental del Banco hacia los préstamos para el desarrollo a largo plazo. La misión del Banco es reducir la pobreza y mejorar los niveles de vida mediante un crecimiento sostenible y la inversión en las personas. Los paÃses nórdicos y bálticos, al mismo tiempo que ponderan la labor ya realizada, consideran que es preciso continuar explorando la situación de capital del Banco. Debe mantenerse un diálogo permanente sobre la base de capital y la solidez financiera del Banco y sobre la dinámica de los ingresos. DeberÃa examinarse también la posibilidad de un debate amplio sobre la función del Banco. Las conclusiones sobre esos temas deberán alcanzarse en las próximas Reuniones Anuales. Principios y prácticas recomendadas en materia de polÃticas sociales Los paÃses nórdicos y bálticos apoyan firmemente el establecimiento de un código social para las instituciones financieras internacionales. Consideramos que esta iniciativa reviste gran importancia en los esfuerzos por reducir la pobreza. Los paÃses nórdicos y bálticos no creen que el crecimiento económico baste por sà solo para garantizar unas polÃticas sociales acertadas. La redistribución del ingreso es fundamental para eliminar la disparidad social. Además, esta iniciativa es un paso importante para garantizar los derechos humanos básicos. Acogeremos con agrado un debate más amplio sobre la forma en que el Banco Mundial podrÃa promover mejor la democracia y el respeto de los derechos humanos. El concepto de estructura dual, en que las Naciones Unidas toman el liderazgo en la elaboración de los principios y el Banco Mundial extrae enseñanzas de las buenas prácticas en la aplicación de los principios, parece ofrecer un planteamiento constructivo para la cooperación entre las dos organizaciones. Acogemos con agrado que el Banco base sus recomendaciones en la Cumbre Social de Copenhague de 1995, asà como en las declaraciones y experiencia de las Naciones Unidas en este terreno. El Marco Integral de Desarrollo deberÃa servir de guÃa para la definición de las funciones y responsabilidades respectivas de los diferentes agentes en el mundo del desarrollo. Creemos que los principios y prácticas recomendadas en materia de polÃticas sociales deben incorporarse al Marco Integral de Desarrollo. Dichos principios no sólo son de interés para el Banco Mundial, y deberán aplicarse en estrecha cooperación con el FMI y otros organismos pertinentes. Los paÃses nórdicos y bálticos consideran que la aplicación de los principios de buena polÃtica social presupone la consideración de las cuestiones sociales como una realidad vinculada al desarrollo económico. La preocupación por los temas sociales debe incorporarse a las estrategias de desarrollo a largo plazo, asà como a las respuestas en caso de crisis. Los programas de ajuste estructural deberán contribuir al fortalecimiento de los sectores sociales en los respectivos paÃses. Para conseguirlo, el Banco Mundial –en estrecha colaboración con el FMI– deberá aplicar a los programas de ajuste estructural los principios y prácticas recomendadas en materia de polÃticas sociales. Los paÃses nórdicos son importantes suministradores de recursos para actividades de ayuda, también en el sector social, y continuarán siéndolo en el futuro. Por ello, los paÃses nórdicos y bálticos instan a que se cumplan los compromisos contraÃdos en la Cumbre Social de Copenhague. Aunque se trata sin duda de una responsabilidad fundamentalmente pública, deberá hacerse lo posible por atraer inversionistas privados hacia las actividades de desarrollo social. La estabilidad social es requisito imprescindible para un entorno económicamente estable, y el financiamiento del desarrollo del sector social es condición previa para la buena marcha de la economÃa. Los paÃses nórdicos y bálticos instan al Grupo del Banco Mundial a que tome la iniciativa en la promoción de la inversión del sector privado en el sector social. Cooperación del Grupo del Banco con los bancos regionales de desarrollo Los paÃses nórdicos y bálticos han promovido siempre una mejor cooperación entre el Banco Mundial y los bancos regionales de desarrollo, y nos complace ver que este problema se incluye ahora en el temario del Comité para el Desarrollo. Existe la posibilidad de conseguir un uso más eficiente de los recursos de cada institución, si se establece una relación mutua más estrecha y, por lo tanto, se reducen las superposiciones. El Marco Integral de Desarrollo podrÃa considerarse como vehÃculo para promover esta asociación. La crisis financiera internacional ha obligado al Banco Mundial, al FMI y a algunos bancos regionales a sumar fuerzas con el fin de encontrar soluciones rápidas. Esta y otras experiencias de colaboración deben traducirse en una cooperación más sistemática entre las instituciones financieras internacionales. Un enfoque estratégico de la cooperación debe contener un análisis de las ventajas comparativas de cada una de las sustituciones. En vez de acumular personal especializado dentro de cada área de desarrollo de cada organización, las instituciones deberÃan utilizar en sus programas de financiamiento los análisis y estudios económicos y sectoriales de las demás. Los paÃses nórdicos y bálticos consideran necesario intensificar la cooperación en relación con las estrategias de asistencia a los paÃses, los estudios sobre el gasto público, la reforma de la administración pública, el desarrollo del sector privado y los programas sectoriales, entre otros temas. El intercambio periódico de información y documentación, las misiones mixtas y los análisis conjuntos son ingredientes para una cooperación más eficaz entre las instituciones financieras internacionales. Kosovo Los paÃses nórdicos y bálticos manifiestan su profunda preocupación por los costos humanos del conflicto de Kosovo. Los costos regionales, económicos y financieros de esta crisis son también motivo de preocupación. El Banco Mundial deberá estar dispuesto a participar en un esfuerzo concertado de la comunidad internacional para atender las necesidades de asistencia provocadas por la crisis de Kosovo. Observaciones finales Debemos evitar que pierdan su significado expresiones como "protagonismo" de los gobiernos nacionales, "coordinación de los donantes" y "relaciones de asociación". La experiencia demuestra que es difÃcil traducir la buena voluntad en resultados sobre el terreno. Quizá, el verdadero problema haya sido la falta de voluntad polÃtica, que ha condicionado los resultados. La superación de esta dificultad es uno de los principales desafÃos con que nos encontraremos en el futuro. Además, el desarrollo económico y social son las dos caras de la misma moneda, y asà debe reflejarse en la forma en que las instituciones multilaterales y bilaterales colaboran y realizan sus actividades. El Marco Integral de Desarrollo podrÃa ser un paso importante para orientar y multiplicar las actividades necesarias para conseguir un mundo mejor. |