| El Comité para el Desarrollo siempre ha tenido un significado especial para los planificadores y profesionales del desarrollo de todo el mundo, al que consideran un foro de desarrollo épico. Las reuniones del Comité brindan la oportunidad de hacer un balance de la dirección de la economía mundial y de los esfuerzos que es necesario realizar en todos los niveles para superar los problemas del desarrollo. La quincuagésima novena reunión del Comité para el Desarrollo se está realizando en un momento en que la economía mundial todavía está tratando de acomodarse a los trastornos causados por las agudas fluctuaciones de los mercados financieros y de capital de distintas partes del mundo, en que los mercados emergentes siguen aprendiendo la manera de hacer frente a los efectos desestabilizadores de la globalización y los principales países productores de productos básicos están luchando por mantener las ganancias obtenidas en materia de desarrollo, amenazadas en la actualidad por una aguda disminución de los precios de esos productos. Si bien la mayoría de las economías industriales de América del Norte y Europa se recuperaron con relativa rapidez de las secuelas de la crisis de Asia, no se puede ignorar el surgimiento de crisis similares en economías tales como las de Rusia y Brasil, el bajo rendimiento de los mercados de valores en casi todo el mundo en 1998, las perspectivas de un crecimiento lento en importantes economías, como China, y la persistencia de los efectos negativos socioeconómicos de la crisis financiera en Indonesia y algunas otras economías de la región. Desde la perspectiva de la mayoría de las economías en desarrollo, lo fundamental es la repercusión de las actividades mundiales de desarrollo en la pobreza, el hambre, la malnutrición y el nivel general de desarrollo humano. La ausencia de todo avance importante en cualquiera de estas esferas en los países menos adelantados y el retroceso en las ganancias obtenidas hasta el presente en algunas economías emergentes requieren, una vez más, que se revisen con una nueva mirada el marco mundial para el desarrollo y los esfuerzos realizados a nivel nacional y multinacional para superar estos problemas. La actuación de los países miembros del Banco Islámico de Desarrollo (BIsD) siguió siendo moderada, dado que dos de los más importantes y económicamente más activos, a saber, Indonesia y Malasia, todavía no han podido recuperar la inercia perdida. Otras economías de la región han sufrido desequilibrios macroeconómicos adicionales debido a algunas iniciativas estratégicas que provocaron una reacción negativa a nivel internacional. Además, la disminución de los precios de los productos básicos también podría afectar sobremanera el ritmo de desarrollo de varios países miembros del BIsD. Por consiguiente, se ha calculado que la tasa de crecimiento de los países miembros, que ya había disminuido del 5,8% en 1996 al 4,4% en 1997, podría llegar a caer al 3,3% en 1998. Obviamente, esta importante disminución del crecimiento del PIB de los países miembros es motivo de preocupación para el BIsD. Pero más aún preocupa al Banco la pobreza de sus países miembros en general, y de los menos adelantados y los afectados por conflictos en particular, el endeudamiento y la erosión de la capacidad de recursos para mantener los esfuerzos de desarrollo en algunas de las principales economías de sus Estados miembros. Teniendo en cuenta estas circunstancias, el programa de la quincuagésima novena reunión del Comité para el Desarrollo ha cobrado mucho más significado para el BIsD y sus países miembros. Si se la compara con algunas de las reuniones iniciales, se observa que ésta es mucho más integral y cubre una amplia gama de temas, tales como el Marco Integral de Desarrollo, la Iniciativa para la reducción de la deuda de los países pobres muy endeudados (PPME), la asistencia a los países que salen de un conflicto, el plan de acción para los Estados pequeños, los principios de las prácticas recomendadas en materia de política social y la cooperación del Grupo del Banco con los bancos regionales de desarrollo. Deseo compartir con ustedes las opiniones del Banco Islámico de Desarrollo sobre el programa de nuestra reunión. Marco Integral de Desarrollo El BIsD consideró desde un principio que el desarrollo económico es un concepto amplio en el que se incluyen tanto los aspectos económicos y sociales como los aspectos morales de la vida humana. Por consiguiente, ha procurado brindar apoyo y promover iniciativas destinadas a mejorar la calidad de vida, en las que se tengan en cuenta todos esos aspectos. Este criterio del Banco está reflejado en su Programa estratégico de mediano plazo, aprobado en 1994. El Programa se diseñó para proporcionar un marco amplio de desarrollo dentro del cual el BIsD pudiera desempeñar sus funciones. Sin embargo, se hace hincapié en los temas de desarrollo cuyo objetivo es promover el perfeccionamiento de los recursos humanos en los países miembros. De los cinco temas de desarrollo prioritarios, tres son: 1) mitigación de la pobreza, 2) desarrollo de los recursos humanos, y 3) conservación del medio ambiente. Por otro lado, en el Programa estratégico se presta mayor atención a la ciencia y a la tecnología, con el fin de poner el conocimiento al servicio del desarrollo. También se hace hincapié en el fomento del sector privado, lo cual indica que el ámbito del desarrollo no se puede limitar a un solo sector. El desarrollo del sector privado puede alentar una participación más amplia, así como una distribución de los beneficios del desarrollo entre los distintos segmentos de la sociedad. No obstante, el BIsD tiene plena conciencia de que es necesario ampliar en mayor medida el concepto de las necesidades de desarrollo para incluir también todos los otros aspectos que afectan el proceso y los resultados de las actividades de desarrollo en los niveles nacional y multilateral. Al mismo tiempo, también reconocemos que es necesario revisar continuamente las estrategias operacionales del financiamiento del desarrollo para que se pueda lograr en forma genuina el objetivo del desarrollo. Sin embargo, el Banco entiende que al abordarse la necesidad de adoptar un marco integral de desarrollo deberían tenerse en cuenta las susceptibilidades nacionales y los problemas que plantea el que las instituciones financieras multilaterales de desarrollo asuman una nueva función en ese contexto. En segundo lugar, sería necesario elaborar indicadores claros para captar el concepto del desarrollo amplio y así poder adaptarlo a los distintos niveles operacionales. En tercer lugar, sería necesario resistirse a la tentación de presentar a un país o a un grupo de países en particular como modelo de un desarrollo integral. En cuarto lugar, es menester garantizar que el ser humano siga siendo el objetivo primordial del desarrollo. Por último, es necesario esforzarse por lograr una mayor identificación y participación de los beneficiarios en el proceso de puesta en práctica de un marco de desarrollo de esa índole, mediante esfuerzos multilaterales. Iniciativa para la reducción de la deuda de los países pobres muy endeudados (PPME) En lo que concierne a la Iniciativa de los PPME, deseamos manifestar nuestra satisfacción por los resultados concretos logrados hasta el momento con nuestros esfuerzos conjuntos. La coordinación entre nuestras instituciones, y también con los acreedores bilaterales, ha sido muy buena. Los bancos multilaterales de desarrollo (BMD), incluido el Banco Islámico de Desarrollo, celebraron varias reuniones para examinar la aplicación de la Iniciativa y estudiar el estado de los casos por países. Sin lugar a dudas, desde el apoyo dado a la Iniciativa por el Comité Provisional y el Comité para el Desarrollo en septiembre de 1996, los BMD han logrado muchos adelantos a través de esas reuniones, en especial en la tarea de definir las modalidades de participación. Cabe notar que, desde un principio, las modalidades que utilizarán los BMD para prestar asistencia han sido flexibles. Esta flexibilidad ha contribuido en forma significativa al éxito de la aplicación de la Iniciativa. No obstante, si bien los BMD ya han adoptado algunas decisiones favorables en relación con los países habilitados para recibir créditos, incluida, principalmente, la introducción de una mayor flexibilidad en los criterios de la Iniciativa y la extensión del período de entrada en la Iniciativa hasta fines del año 2000, en su última reunión, celebrada en septiembre de 1998, observaron que se los criticaba sobremanera por el hecho de que la Iniciativa no había producido resultados tangibles en los países en que se la aplica. La crítica formulada por distintas partes a la Iniciativa de la deuda de los PPME está relacionada con diferentes aspectos de ésta, entre los cuales se cuenta, principalmente, una cuestión moral. Se afirma que la decisión a tomar sería la de condonar en forma incondicional todas las deudas de los países pobres ya que, a causa del elevado servicio de su deuda externa, éstos no tienen presupuestos adecuados para el gasto público social. El Banco está de acuerdo con que una cierta forma de condonación de las deudas podría influir en gran medida en el aumento del gasto en los sectores sociales, y contribuir a ese aumento, pero, al mismo tiempo, reconoce que la idea de condonar completamente la deuda de los PPME, que asciende a US$200.000 millones, no es realista y traería consigo una disminución de las corrientes de ayuda a los países pobres que no están muy endeudados. Además, la condicionalidad es un criterio necesario para garantizar que el alivio de la carga de la deuda en el marco de la Iniciativa ayudará a promover los sectores sociales, mitigar la pobreza y lograr un desarrollo sostenible. En otras palabras, si bien compartimos la opinión de que la mejor respuesta a estas críticas es adoptar una estrategia adecuada en relación con los medios de difusión para hacer una mejor presentación de la Iniciativa de la deuda de los PPME ante el público general y designar a un tercero que pueda realizar un examen amplio objetivo de la Iniciativa, en el que se incluya un análisis del impacto, entendemos que es necesario introducir nuevos ajustes en el marco con miras a acelerar el proceso de aplicación de la Iniciativa. Desde el principio, el BIsD ha ratificado su participación en la Iniciativa y ha intervenido activamente en el proceso de su perfeccionamiento y aplicación. El Banco se compromete, como lo ha hecho hasta ahora, a sufragar la parte que le corresponde del costo de la Iniciativa. La asistencia que preste a los países miembros se realizará, principalmente, como una reprogramación del servicio del volumen de la deuda que tienen esos países con el Banco, según una decisión adoptada por su Directorio Ejecutivo. En ese sentido, cabe notar que el BIsD ha sido uno de los pocos BMD que ofreció una reprogramación de la deuda incluso antes de la Iniciativa de los PPME. Por consiguiente, al adoptar esa modalidad, el objetivo del Banco fue, entre otras cosas, aprovechar los esfuerzos que había realizado anteriormente. Así pues, el BIsD comenzó a aplicar esta Iniciativa al proponer un plan de reprogramación de la deuda a Uganda, uno de sus países miembros, que fue el primer país que llegó a su punto de culminación, y, por consiguiente, logró que la mayoría de sus acreedores le otorgaran un alivio de la carga de la deuda. Si bien otros países miembros del BIsD han alcanzado sus puntos de decisión o están siendo examinados para evaluar si cumplen con los criterios para formar parte de esta Iniciativa, el Banco actualmente está examinando su participación en la Iniciativa teniendo presentes las críticas, el espíritu actual de la Iniciativa y la tendencia en relación con otros BMD. El BIsD sigue comprometido a participar activamente en la Iniciativa y, al mismo tiempo, espera que a más tardar en el año 2000 todos los países miembros del BIsD que cumplen con los requisitos para participar en ella y tienen deudas externas insostenibles hayan llegado a sus puntos de decisión y/o culminación para poder beneficiarse plenamente de ésta. Asistencia a los países que salen de un conflicto Varios países gravemente afectados por conflictos son miembros del BIsD. Por consiguiente, es lógico que el Banco se interese por su reconstrucción y la reanudación de las actividades económicas normales para su crecimiento y desarrollo. Así pues, el Banco entiende que además de abordar los problemas de los países pobres muy endeudados, se debería dar un apoyo firme al aumento de la asistencia a los países que salen de un conflicto. Al igual que otros bancos multilaterales de desarrollo, el BIsD ya ha prestado apoyo a las actividades de reconstrucción de esos países por intermedio de la asistencia técnica y financiera tradicional y otras actividades de financiamiento. Se han emprendido varios proyectos en países que han atravesado conflictos, pero esos proyectos no necesariamente estuvieron dirigidos a las zonas devastadas por la guerra. Algunas de las actividades emprendidas por el BIsD para prestar asistencia a los países que salen de un conflicto en los últimos años fueron, entre otras: · Asistencia especial, por un monto de US$1,5 millones para la adquisición de alimentos, medicamentos y equipo para la creación de empleos en Azerbaiyán para los ciudadanos de ese país que regresaron desde otras partes de la ex Unión Soviética en 1992 en un momento en que el país estaba atravesando por el conflicto Nagorna-Karobakh; · Un proyecto integral de desarrollo rural, por una suma de US$9.565 para la zona devastada por la guerra en Azerbaiyán, aprobado en 1999; · Por invitación del Gobierno de Bosnia y Herzegovina, el BIsD patrocinó una conferencia internacional sobre inversiones en Sarajevo en junio de 1998 para promover las corrientes de inversión a Bosnia y Herzegovina y reactivar la actividad económica en el período posterior al conflicto; · Con anterioridad a esa conferencia, el BIsD proporcionó financiamiento como parte de las operaciones especiales de asistencia a Bosnia y Herzegovina, para la asistencia humanitaria para adquisición de semillas agrícolas en 1995 y 1996, por un monto de US$4 millones; · Asistencia de emergencia, por US$1 millón para el sector de salud en Bosnia y Herzegovina en 1992; · Asistencia de socorro inmediata a refugiados, por una suma de US$5 millones en junio de 1992; · En Sierra Leona, país que está sufriendo disturbios políticos como consecuencia del golpe de Estado ocurrido en mayo de 1997, el BIsD aprobó un conjunto de medidas de asistencia de emergencia por una suma de US$2,75 millones en mayo de 1996 para el reasentamiento de las personas desplazadas y refugiados como resultado de la guerra civil, y · En Líbano, el BIsD ha prestado asistencia en distintas formas, desde la reconstrucción de las redes de electricidad a la reconstrucción de las escuelas. No obstante, esa asistencia no se dirigía específicamente a la reconstrucción "posterior a un conflicto". Sin embargo, el Banco comparte la opinión de que es necesario que las instituciones multilaterales de desarrollo fortalezcan su capacidad para prestar asistencia a los países después de los conflictos. En particular, es menester que amplíen el alcance de sus políticas de asistencia de emergencia para poder prestar ayuda suficiente en una etapa temprana. En ese sentido, tal vez sería conveniente formular un marco amplio y separado para la asistencia a esos países, dado que sus problemas y necesidades urgentes no se pueden reducir sólo a la cuestión de la deuda insostenible. Por tanto, el BIsD espera que se prepare y ponga en práctica con eficacia una nueva iniciativa para los países que salen de un conflicto con miras a garantizar que esos países emprenden un camino sostenible de desarrollo económico. No se debería centrar la atención únicamente en la reconstrucción de sus instalaciones de infraestructura, sino que también se les debería ayudar a satisfacer las necesidades del sector social y de capacidad institucional. Es necesario prestar atención particular a la cuestión de la reintegración de las poblaciones desplazadas. Plan de acción para los Estados pequeños En lo que respecta al Plan de acción para los Estados pequeños, el BIsD acoge con beneplácito esta iniciativa, ya que redundará en beneficio de cuatro de sus Estados miembros, a saber, Comoras, Djibouti, Maldivas y Suriname. El BIsD ya ha reconocido las necesidades especiales de los pequeños Estados entre sus países miembros y prestado asistencia financiera en condiciones muy favorables. Así pues, del total de US$67,6 millones otorgados a dichos países miembros hasta fines de abril de 1998, alrededor del 76% se otorgó como préstamos con una comisión administrativa mínima o directamente como donaciones. En lo que hace a otras medidas adoptadas en esta esfera, el BIsD opina que, debido a la dimensión de esos Estados, los planes de acción elaborados para ellos deberían ser lo más integrales posible. Se podrían seleccionar las esferas en que se prestará asistencia entre sectores tales como los servicios de salud, educación, vivienda, saneamiento, abastecimiento de agua y nutrición. En este caso, el mejoramiento directo de las condiciones de vida de la población se podría utilizar como parámetro para evaluar el éxito de las operaciones de las instituciones multilaterales de desarrollo. Además, para elaborar los planes operacionales para cualquier pequeño Estado, sería muy útil realizar estudios intensivos y encuestas directas acerca de los problemas apremiantes a que se enfrenta la mayoría de la población. Las encuestas deberían incluir la gama más amplia posible de participantes en las actividades de desarrollo de gobiernos, organizaciones no gubernamentales y otros. También sería necesario realizar evaluaciones periódicas de las repercusiones de los proyectos en el nivel de desarrollo de los pequeños Estados. Por último, en los pequeños Estados, el sector privado también en general es pequeño; en algunos de ellos, incluso se puede considerar como microempresa. En la mayoría de los casos, el sector privado ni siquiera puede acceder a los sectores financieros existentes. Por consiguiente, los BMD podrían ampliar en mayor medida sus funciones en esta esfera a través del microfinanciamiento. Al mismo tiempo, también podrían allanar el camino mediante el establecimiento de asociaciones con las autoridades pertinentes para la creación de un medio favorable para las empresas en esos Estados. Principios de las políticas sociales recomendadas La contribución del BIsD al desarrollo de buenas políticas sociales se puede observar en el papel que ha cumplido en el sector social. En las operaciones del Banco, el sector social siempre ha ocupado un lugar importante. Así pues, se ha hecho gran hincapié en los temas de desarrollo en el Programa estratégico del Banco, cuyo objetivo es promover el desarrollo del sector social en los países miembros. Para ello, se identificó el alivio de la pobreza como una de las prioridades principales de los temas de desarrollo y todos los proyectos que tienen repercusiones directas en la reducción de la pobreza en general y en los países miembros menos adelantados en particular tienen más prioridad en la obtención de recursos financieros del BIsD. Asimismo, en el Programa estratégico del Banco se han designado como esferas prioritarias para el financiamiento del Banco los sectores de educación y salud. En el sector de educación, el Banco se centra más en la enseñanza primaria y secundaria, con especial atención en las zonas rurales. También se otorga importancia a la capacitación profesional y a la educación técnica. En el sector de salud, son prioritarios los proyectos de atención preventiva de salud que benefician especialmente a los pobres de las zonas rurales y a los grupos desfavorecidos de los países miembros. En los últimos 25 años (1975-1999), el promedio del financiamiento otorgado por el BIsD a los sectores sociales representó el 19% de los montos aprobados. En los últimos cinco años, la asignación de recursos financieros a los sectores sociales fue incluso mayor: el 23% del financiamiento total aprobado por el BIsD en ese período. Colaboración con los bancos regionales de desarrollo La colaboración con otras instituciones financieras multilaterales de desarrollo es uno de los principios fundamentales que sigue el BIsD en sus operaciones y en otras actividades. Por consiguiente, como parte de los programas de colaboración del Banco, se celebraron reuniones consultivas, se formaron grupos de trabajo técnicos, se realizaron estudios, misiones conjuntas y visitas de intercambio, y se cofinanciaron proyectos. Esos programas se llevaron a cabo con diferentes instituciones financieras regionales e internacionales de desarrollo, incluido el Grupo del Banco Mundial. Sin embargo, en la esfera del cofinanciamiento de proyectos, se realizó una colaboración relativamente mayor con el Grupo de Coordinación, integrado por el BIsD, el Fondo de Abu Dhabi para el Desarrollo Económico Árabe, el Fondo de la OPEP para el Desarrollo Internacional, el Fondo Saudita para el Desarrollo, el Fondo Árabe para el Desarrollo Económico y Social, el Fondo Kuwaití para el Desarrollo Económico Árabe, y el Banco Árabe para el Desarrollo Económico de África (BADEA). La importancia que otorga el Banco a las actividades de cofinanciamiento se puede apreciar en el hecho de que hasta fines de abril de 1998 la participación en el cofinanciamiento de proyectos y operaciones comerciales del Banco fue de aproximadamente el 19%. De ese total, unos 46 proyectos se cofinanciaron con el Grupo del Banco Mundial. El costo total de los proyectos fue de US$1.716 millones, de los cuales el BIsD aportó un 23,6%. Las otras instituciones multilaterales con las que el Banco ha colaborado en sus operaciones de cofinanciamiento incluyen el Banco Asiático de Desarrollo, el organismo de ayuda de Francia, el Banco Europeo de Fomento, el Banco de Desarrollo del África Occidental, el Banco Europeo de Inversiones, el Banco Africano de Desarrollo, el organismo de ayuda de Alemania, la Agencia Canadiense de Desarrollo Internacional, el Fondo Europeo de Desarrollo y el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA). El BIsD también ha seguido procurando recabar activamente la colaboración de otros bancos regionales, ya que es consciente de que los problemas de desarrollo son demasiado numerosos y diversos como para dejarlos en manos de una única institución o abordarlos sólo con actividades a nivel nacional. Además, dado que las necesidades de financiamiento de los países miembros han seguido aumentando, en especial tras la disminución que se registró con el tiempo en la asistencia bilateral, para esas actividades se precisa una colaboración institucional a nivel multilateral con miras a poder zanjar algunas de las brechas financieras. Ahora bien, las actividades de colaboración del BIsD se llevaron a cabo teniendo en cuenta las prioridades de desarrollo de sus países miembros y de conformidad con sus modalidades de financiamiento como los préstamos (sin intereses, pero con comisiones administrativas mínimas), asistencia técnica (que pueden ser préstamos o subvenciones), arrendamiento financiero, ventas en cuotas, participación en el capital, participación en las utilidades, Istisna, y líneas de financiamiento a las instituciones nacionales financieras de desarrollo. Estas son algunas de las ideas que quería compartir con ustedes en relación con el programa de nuestra reunión. No me caben dudas de que, al igual que en el pasado, el resultado ayudará a fortalecer la cooperación internacional para lograr un desarrollo económico sostenible y un progreso social en nuestros países miembros. El Comité para el Desarrollo siempre ha tenido un significado especial para los planificadores y profesionales del desarrollo de todo el mundo, al que consideran un foro de desarrollo épico. Las reuniones del Comité brindan la oportunidad de hacer un balance de la dirección de la economía mundial y de los esfuerzos que es necesario realizar en todos los niveles para superar los problemas del desarrollo. La quincuagésima novena reunión del Comité para el Desarrollo se está realizando en un momento en que la economía mundial todavía está tratando de acomodarse a los trastornos causados por las agudas fluctuaciones de los mercados financieros y de capital de distintas partes del mundo, en que los mercados emergentes siguen aprendiendo la manera de hacer frente a los efectos desestabilizadores de la globalización y los principales países productores de productos básicos están luchando por mantener las ganancias obtenidas en materia de desarrollo, amenazadas en la actualidad por una aguda disminución de los precios de esos productos. Si bien la mayoría de las economías industriales de América del Norte y Europa se recuperaron con relativa rapidez de las secuelas de la crisis de Asia, no se puede ignorar el surgimiento de crisis similares en economías tales como las de Rusia y Brasil, el bajo rendimiento de los mercados de valores en casi todo el mundo en 1998, las perspectivas de un crecimiento lento en importantes economías, como China, y la persistencia de los efectos negativos socioeconómicos de la crisis financiera en Indonesia y algunas otras economías de la región. Desde la perspectiva de la mayoría de las economías en desarrollo, lo fundamental es la repercusión de las actividades mundiales de desarrollo en la pobreza, el hambre, la malnutrición y el nivel general de desarrollo humano. La ausencia de todo avance importante en cualquiera de estas esferas en los países menos adelantados y el retroceso en las ganancias obtenidas hasta el presente en algunas economías emergentes requieren, una vez más, que se revisen con una nueva mirada el marco mundial para el desarrollo y los esfuerzos realizados a nivel nacional y multinacional para superar estos problemas. La actuación de los países miembros del Banco Islámico de Desarrollo (BIsD) siguió siendo moderada, dado que dos de los más importantes y económicamente más activos, a saber, Indonesia y Malasia, todavía no han podido recuperar la inercia perdida. Otras economías de la región han sufrido desequilibrios macroeconómicos adicionales debido a algunas iniciativas estratégicas que provocaron una reacción negativa a nivel internacional. Además, la disminución de los precios de los productos básicos también podría afectar sobremanera el ritmo de desarrollo de varios países miembros del BIsD. Por consiguiente, se ha calculado que la tasa de crecimiento de los países miembros, que ya había disminuido del 5,8% en 1996 al 4,4% en 1997, podría llegar a caer al 3,3% en 1998. Obviamente, esta importante disminución del crecimiento del PIB de los países miembros es motivo de preocupación para el BIsD. Pero más aún preocupa al Banco la pobreza de sus países miembros en general, y de los menos adelantados y los afectados por conflictos en particular, el endeudamiento y la erosión de la capacidad de recursos para mantener los esfuerzos de desarrollo en algunas de las principales economías de sus Estados miembros. Teniendo en cuenta estas circunstancias, el programa de la quincuagésima novena reunión del Comité para el Desarrollo ha cobrado mucho más significado para el BIsD y sus países miembros. Si se la compara con algunas de las reuniones iniciales, se observa que ésta es mucho más integral y cubre una amplia gama de temas, tales como el Marco Integral de Desarrollo, la Iniciativa para la reducción de la deuda de los países pobres muy endeudados (PPME), la asistencia a los países que salen de un conflicto, el plan de acción para los Estados pequeños, los principios de las prácticas recomendadas en materia de política social y la cooperación del Grupo del Banco con los bancos regionales de desarrollo. Deseo compartir con ustedes las opiniones del Banco Islámico de Desarrollo sobre el programa de nuestra reunión. Marco Integral de Desarrollo El BIsD consideró desde un principio que el desarrollo económico es un concepto amplio en el que se incluyen tanto los aspectos económicos y sociales como los aspectos morales de la vida humana. Por consiguiente, ha procurado brindar apoyo y promover iniciativas destinadas a mejorar la calidad de vida, en las que se tengan en cuenta todos esos aspectos. Este criterio del Banco está reflejado en su Programa estratégico de mediano plazo, aprobado en 1994. El Programa se diseñó para proporcionar un marco amplio de desarrollo dentro del cual el BIsD pudiera desempeñar sus funciones. Sin embargo, se hace hincapié en los temas de desarrollo cuyo objetivo es promover el perfeccionamiento de los recursos humanos en los países miembros. De los cinco temas de desarrollo prioritarios, tres son: 1) mitigación de la pobreza, 2) desarrollo de los recursos humanos, y 3) conservación del medio ambiente. Por otro lado, en el Programa estratégico se presta mayor atención a la ciencia y a la tecnología, con el fin de poner el conocimiento al servicio del desarrollo. También se hace hincapié en el fomento del sector privado, lo cual indica que el ámbito del desarrollo no se puede limitar a un solo sector. El desarrollo del sector privado puede alentar una participación más amplia, así como una distribución de los beneficios del desarrollo entre los distintos segmentos de la sociedad. No obstante, el BIsD tiene plena conciencia de que es necesario ampliar en mayor medida el concepto de las necesidades de desarrollo para incluir también todos los otros aspectos que afectan el proceso y los resultados de las actividades de desarrollo en los niveles nacional y multilateral. Al mismo tiempo, también reconocemos que es necesario revisar continuamente las estrategias operacionales del financiamiento del desarrollo para que se pueda lograr en forma genuina el objetivo del desarrollo. Sin embargo, el Banco entiende que al abordarse la necesidad de adoptar un marco integral de desarrollo deberían tenerse en cuenta las susceptibilidades nacionales y los problemas que plantea el que las instituciones financieras multilaterales de desarrollo asuman una nueva función en ese contexto. En segundo lugar, sería necesario elaborar indicadores claros para captar el concepto del desarrollo amplio y así poder adaptarlo a los distintos niveles operacionales. En tercer lugar, sería necesario resistirse a la tentación de presentar a un país o a un grupo de países en particular como modelo de un desarrollo integral. En cuarto lugar, es menester garantizar que el ser humano siga siendo el objetivo primordial del desarrollo. Por último, es necesario esforzarse por lograr una mayor identificación y participación de los beneficiarios en el proceso de puesta en práctica de un marco de desarrollo de esa índole, mediante esfuerzos multilaterales. Iniciativa para la reducción de la deuda de los países pobres muy endeudados (PPME) En lo que concierne a la Iniciativa de los PPME, deseamos manifestar nuestra satisfacción por los resultados concretos logrados hasta el momento con nuestros esfuerzos conjuntos. La coordinación entre nuestras instituciones, y también con los acreedores bilaterales, ha sido muy buena. Los bancos multilaterales de desarrollo (BMD), incluido el Banco Islámico de Desarrollo, celebraron varias reuniones para examinar la aplicación de la Iniciativa y estudiar el estado de los casos por países. Sin lugar a dudas, desde el apoyo dado a la Iniciativa por el Comité Provisional y el Comité para el Desarrollo en septiembre de 1996, los BMD han logrado muchos adelantos a través de esas reuniones, en especial en la tarea de definir las modalidades de participación. Cabe notar que, desde un principio, las modalidades que utilizarán los BMD para prestar asistencia han sido flexibles. Esta flexibilidad ha contribuido en forma significativa al éxito de la aplicación de la Iniciativa. No obstante, si bien los BMD ya han adoptado algunas decisiones favorables en relación con los países habilitados para recibir créditos, incluida, principalmente, la introducción de una mayor flexibilidad en los criterios de la Iniciativa y la extensión del período de entrada en la Iniciativa hasta fines del año 2000, en su última reunión, celebrada en septiembre de 1998, observaron que se los criticaba sobremanera por el hecho de que la Iniciativa no había producido resultados tangibles en los países en que se la aplica. La crítica formulada por distintas partes a la Iniciativa de la deuda de los PPME está relacionada con diferentes aspectos de ésta, entre los cuales se cuenta, principalmente, una cuestión moral. Se afirma que la decisión a tomar sería la de condonar en forma incondicional todas las deudas de los países pobres ya que, a causa del elevado servicio de su deuda externa, éstos no tienen presupuestos adecuados para el gasto público social. El Banco está de acuerdo con que una cierta forma de condonación de las deudas podría influir en gran medida en el aumento del gasto en los sectores sociales, y contribuir a ese aumento, pero, al mismo tiempo, reconoce que la idea de condonar completamente la deuda de los PPME, que asciende a US$200.000 millones, no es realista y traería consigo una disminución de las corrientes de ayuda a los países pobres que no están muy endeudados. Además, la condicionalidad es un criterio necesario para garantizar que el alivio de la carga de la deuda en el marco de la Iniciativa ayudará a promover los sectores sociales, mitigar la pobreza y lograr un desarrollo sostenible. En otras palabras, si bien compartimos la opinión de que la mejor respuesta a estas críticas es adoptar una estrategia adecuada en relación con los medios de difusión para hacer una mejor presentación de la Iniciativa de la deuda de los PPME ante el público general y designar a un tercero que pueda realizar un examen amplio objetivo de la Iniciativa, en el que se incluya un análisis del impacto, entendemos que es necesario introducir nuevos ajustes en el marco con miras a acelerar el proceso de aplicación de la Iniciativa. Desde el principio, el BIsD ha ratificado su participación en la Iniciativa y ha intervenido activamente en el proceso de su perfeccionamiento y aplicación. El Banco se compromete, como lo ha hecho hasta ahora, a sufragar la parte que le corresponde del costo de la Iniciativa. La asistencia que preste a los países miembros se realizará, principalmente, como una reprogramación del servicio del volumen de la deuda que tienen esos países con el Banco, según una decisión adoptada por su Directorio Ejecutivo. En ese sentido, cabe notar que el BIsD ha sido uno de los pocos BMD que ofreció una reprogramación de la deuda incluso antes de la Iniciativa de los PPME. Por consiguiente, al adoptar esa modalidad, el objetivo del Banco fue, entre otras cosas, aprovechar los esfuerzos que había realizado anteriormente. Así pues, el BIsD comenzó a aplicar esta Iniciativa al proponer un plan de reprogramación de la deuda a Uganda, uno de sus países miembros, que fue el primer país que llegó a su punto de culminación, y, por consiguiente, logró que la mayoría de sus acreedores le otorgaran un alivio de la carga de la deuda. Si bien otros países miembros del BIsD han alcanzado sus puntos de decisión o están siendo examinados para evaluar si cumplen con los criterios para formar parte de esta Iniciativa, el Banco actualmente está examinando su participación en la Iniciativa teniendo presentes las críticas, el espíritu actual de la Iniciativa y la tendencia en relación con otros BMD. El BIsD sigue comprometido a participar activamente en la Iniciativa y, al mismo tiempo, espera que a más tardar en el año 2000 todos los países miembros del BIsD que cumplen con los requisitos para participar en ella y tienen deudas externas insostenibles hayan llegado a sus puntos de decisión y/o culminación para poder beneficiarse plenamente de ésta. Asistencia a los países que salen de un conflicto Varios países gravemente afectados por conflictos son miembros del BIsD. Por consiguiente, es lógico que el Banco se interese por su reconstrucción y la reanudación de las actividades económicas normales para su crecimiento y desarrollo. Así pues, el Banco entiende que además de abordar los problemas de los países pobres muy endeudados, se debería dar un apoyo firme al aumento de la asistencia a los países que salen de un conflicto. Al igual que otros bancos multilaterales de desarrollo, el BIsD ya ha prestado apoyo a las actividades de reconstrucción de esos países por intermedio de la asistencia técnica y financiera tradicional y otras actividades de financiamiento. Se han emprendido varios proyectos en países que han atravesado conflictos, pero esos proyectos no necesariamente estuvieron dirigidos a las zonas devastadas por la guerra. Algunas de las actividades emprendidas por el BIsD para prestar asistencia a los países que salen de un conflicto en los últimos años fueron, entre otras: · Asistencia especial, por un monto de US$1,5 millones para la adquisición de alimentos, medicamentos y equipo para la creación de empleos en Azerbaiyán para los ciudadanos de ese país que regresaron desde otras partes de la ex Unión Soviética en 1992 en un momento en que el país estaba atravesando por el conflicto Nagorna-Karobakh; · Un proyecto integral de desarrollo rural, por una suma de US$9.565 para la zona devastada por la guerra en Azerbaiyán, aprobado en 1999; · Por invitación del Gobierno de Bosnia y Herzegovina, el BIsD patrocinó una conferencia internacional sobre inversiones en Sarajevo en junio de 1998 para promover las corrientes de inversión a Bosnia y Herzegovina y reactivar la actividad económica en el período posterior al conflicto; · Con anterioridad a esa conferencia, el BIsD proporcionó financiamiento como parte de las operaciones especiales de asistencia a Bosnia y Herzegovina, para la asistencia humanitaria para adquisición de semillas agrícolas en 1995 y 1996, por un monto de US$4 millones; · Asistencia de emergencia, por US$1 millón para el sector de salud en Bosnia y Herzegovina en 1992; · Asistencia de socorro inmediata a refugiados, por una suma de US$5 millones en junio de 1992; · En Sierra Leona, país que está sufriendo disturbios políticos como consecuencia del golpe de Estado ocurrido en mayo de 1997, el BIsD aprobó un conjunto de medidas de asistencia de emergencia por una suma de US$2,75 millones en mayo de 1996 para el reasentamiento de las personas desplazadas y refugiados como resultado de la guerra civil, y · En Líbano, el BIsD ha prestado asistencia en distintas formas, desde la reconstrucción de las redes de electricidad a la reconstrucción de las escuelas. No obstante, esa asistencia no se dirigía específicamente a la reconstrucción "posterior a un conflicto". Sin embargo, el Banco comparte la opinión de que es necesario que las instituciones multilaterales de desarrollo fortalezcan su capacidad para prestar asistencia a los países después de los conflictos. En particular, es menester que amplíen el alcance de sus políticas de asistencia de emergencia para poder prestar ayuda suficiente en una etapa temprana. En ese sentido, tal vez sería conveniente formular un marco amplio y separado para la asistencia a esos países, dado que sus problemas y necesidades urgentes no se pueden reducir sólo a la cuestión de la deuda insostenible. Por tanto, el BIsD espera que se prepare y ponga en práctica con eficacia una nueva iniciativa para los países que salen de un conflicto con miras a garantizar que esos países emprenden un camino sostenible de desarrollo económico. No se debería centrar la atención únicamente en la reconstrucción de sus instalaciones de infraestructura, sino que también se les debería ayudar a satisfacer las necesidades del sector social y de capacidad institucional. Es necesario prestar atención particular a la cuestión de la reintegración de las poblaciones desplazadas. Plan de acción para los Estados pequeños En lo que respecta al Plan de acción para los Estados pequeños, el BIsD acoge con beneplácito esta iniciativa, ya que redundará en beneficio de cuatro de sus Estados miembros, a saber, Comoras, Djibouti, Maldivas y Suriname. El BIsD ya ha reconocido las necesidades especiales de los pequeños Estados entre sus países miembros y prestado asistencia financiera en condiciones muy favorables. Así pues, del total de US$67,6 millones otorgados a dichos países miembros hasta fines de abril de 1998, alrededor del 76% se otorgó como préstamos con una comisión administrativa mínima o directamente como donaciones. En lo que hace a otras medidas adoptadas en esta esfera, el BIsD opina que, debido a la dimensión de esos Estados, los planes de acción elaborados para ellos deberían ser lo más integrales posible. Se podrían seleccionar las esferas en que se prestará asistencia entre sectores tales como los servicios de salud, educación, vivienda, saneamiento, abastecimiento de agua y nutrición. En este caso, el mejoramiento directo de las condiciones de vida de la población se podría utilizar como parámetro para evaluar el éxito de las operaciones de las instituciones multilaterales de desarrollo. Además, para elaborar los planes operacionales para cualquier pequeño Estado, sería muy útil realizar estudios intensivos y encuestas directas acerca de los problemas apremiantes a que se enfrenta la mayoría de la población. Las encuestas deberían incluir la gama más amplia posible de participantes en las actividades de desarrollo de gobiernos, organizaciones no gubernamentales y otros. También sería necesario realizar evaluaciones periódicas de las repercusiones de los proyectos en el nivel de desarrollo de los pequeños Estados. Por último, en los pequeños Estados, el sector privado también en general es pequeño; en algunos de ellos, incluso se puede considerar como microempresa. En la mayoría de los casos, el sector privado ni siquiera puede acceder a los sectores financieros existentes. Por consiguiente, los BMD podrían ampliar en mayor medida sus funciones en esta esfera a través del microfinanciamiento. Al mismo tiempo, también podrían allanar el camino mediante el establecimiento de asociaciones con las autoridades pertinentes para la creación de un medio favorable para las empresas en esos Estados. Principios de las políticas sociales recomendadas La contribución del BIsD al desarrollo de buenas políticas sociales se puede observar en el papel que ha cumplido en el sector social. En las operaciones del Banco, el sector social siempre ha ocupado un lugar importante. Así pues, se ha hecho gran hincapié en los temas de desarrollo en el Programa estratégico del Banco, cuyo objetivo es promover el desarrollo del sector social en los países miembros. Para ello, se identificó el alivio de la pobreza como una de las prioridades principales de los temas de desarrollo y todos los proyectos que tienen repercusiones directas en la reducción de la pobreza en general y en los países miembros menos adelantados en particular tienen más prioridad en la obtención de recursos financieros del BIsD. Asimismo, en el Programa estratégico del Banco se han designado como esferas prioritarias para el financiamiento del Banco los sectores de educación y salud. En el sector de educación, el Banco se centra más en la enseñanza primaria y secundaria, con especial atención en las zonas rurales. También se otorga importancia a la capacitación profesional y a la educación técnica. En el sector de salud, son prioritarios los proyectos de atención preventiva de salud que benefician especialmente a los pobres de las zonas rurales y a los grupos desfavorecidos de los países miembros. En los últimos 25 años (1975-1999), el promedio del financiamiento otorgado por el BIsD a los sectores sociales representó el 19% de los montos aprobados. En los últimos cinco años, la asignación de recursos financieros a los sectores sociales fue incluso mayor: el 23% del financiamiento total aprobado por el BIsD en ese período. Colaboración con los bancos regionales de desarrollo La colaboración con otras instituciones financieras multilaterales de desarrollo es uno de los principios fundamentales que sigue el BIsD en sus operaciones y en otras actividades. Por consiguiente, como parte de los programas de colaboración del Banco, se celebraron reuniones consultivas, se formaron grupos de trabajo técnicos, se realizaron estudios, misiones conjuntas y visitas de intercambio, y se cofinanciaron proyectos. Esos programas se llevaron a cabo con diferentes instituciones financieras regionales e internacionales de desarrollo, incluido el Grupo del Banco Mundial. Sin embargo, en la esfera del cofinanciamiento de proyectos, se realizó una colaboración relativamente mayor con el Grupo de Coordinación, integrado por el BIsD, el Fondo de Abu Dhabi para el Desarrollo Económico Árabe, el Fondo de la OPEP para el Desarrollo Internacional, el Fondo Saudita para el Desarrollo, el Fondo Árabe para el Desarrollo Económico y Social, el Fondo Kuwaití para el Desarrollo Económico Árabe, y el Banco Árabe para el Desarrollo Económico de África (BADEA). La importancia que otorga el Banco a las actividades de cofinanciamiento se puede apreciar en el hecho de que hasta fines de abril de 1998 la participación en el cofinanciamiento de proyectos y operaciones comerciales del Banco fue de aproximadamente el 19%. De ese total, unos 46 proyectos se cofinanciaron con el Grupo del Banco Mundial. El costo total de los proyectos fue de US$1.716 millones, de los cuales el BIsD aportó un 23,6%. Las otras instituciones multilaterales con las que el Banco ha colaborado en sus operaciones de cofinanciamiento incluyen el Banco Asiático de Desarrollo, el organismo de ayuda de Francia, el Banco Europeo de Fomento, el Banco de Desarrollo del África Occidental, el Banco Europeo de Inversiones, el Banco Africano de Desarrollo, el organismo de ayuda de Alemania, la Agencia Canadiense de Desarrollo Internacional, el Fondo Europeo de Desarrollo y el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA). El BIsD también ha seguido procurando recabar activamente la colaboración de otros bancos regionales, ya que es consciente de que los problemas de desarrollo son demasiado numerosos y diversos como para dejarlos en manos de una única institución o abordarlos sólo con actividades a nivel nacional. Además, dado que las necesidades de financiamiento de los países miembros han seguido aumentando, en especial tras la disminución que se registró con el tiempo en la asistencia bilateral, para esas actividades se precisa una colaboración institucional a nivel multilateral con miras a poder zanjar algunas de las brechas financieras. Ahora bien, las actividades de colaboración del BIsD se llevaron a cabo teniendo en cuenta las prioridades de desarrollo de sus países miembros y de conformidad con sus modalidades de financiamiento como los préstamos (sin intereses, pero con comisiones administrativas mínimas), asistencia técnica (que pueden ser préstamos o subvenciones), arrendamiento financiero, ventas en cuotas, participación en el capital, participación en las utilidades, Istisna, y líneas de financiamiento a las instituciones nacionales financieras de desarrollo. Estas son algunas de las ideas que quería compartir con ustedes en relación con el programa de nuestra reunión. No me caben dudas de que, al igual que en el pasado, el resultado ayudará a fortalecer la cooperación internacional para lograr un desarrollo económico sostenible y un progreso social en nuestros países miembros. El Comité para el Desarrollo siempre ha tenido un significado especial para los planificadores y profesionales del desarrollo de todo el mundo, al que consideran un foro de desarrollo épico. Las reuniones del Comité brindan la oportunidad de hacer un balance de la dirección de la economía mundial y de los esfuerzos que es necesario realizar en todos los niveles para superar los problemas del desarrollo. La quincuagésima novena reunión del Comité para el Desarrollo se está realizando en un momento en que la economía mundial todavía está tratando de acomodarse a los trastornos causados por las agudas fluctuaciones de los mercados financieros y de capital de distintas partes del mundo, en que los mercados emergentes siguen aprendiendo la manera de hacer frente a los efectos desestabilizadores de la globalización y los principales países productores de productos básicos están luchando por mantener las ganancias obtenidas en materia de desarrollo, amenazadas en la actualidad por una aguda disminución de los precios de esos productos. Si bien la mayoría de las economías industriales de América del Norte y Europa se recuperaron con relativa rapidez de las secuelas de la crisis de Asia, no se puede ignorar el surgimiento de crisis similares en economías tales como las de Rusia y Brasil, el bajo rendimiento de los mercados de valores en casi todo el mundo en 1998, las perspectivas de un crecimiento lento en importantes economías, como China, y la persistencia de los efectos negativos socioeconómicos de la crisis financiera en Indonesia y algunas otras economías de la región. Desde la perspectiva de la mayoría de las economías en desarrollo, lo fundamental es la repercusión de las actividades mundiales de desarrollo en la pobreza, el hambre, la malnutrición y el nivel general de desarrollo humano. La ausencia de todo avance importante en cualquiera de estas esferas en los países menos adelantados y el retroceso en las ganancias obtenidas hasta el presente en algunas economías emergentes requieren, una vez más, que se revisen con una nueva mirada el marco mundial para el desarrollo y los esfuerzos realizados a nivel nacional y multinacional para superar estos problemas. La actuación de los países miembros del Banco Islámico de Desarrollo (BIsD) siguió siendo moderada, dado que dos de los más importantes y económicamente más activos, a saber, Indonesia y Malasia, todavía no han podido recuperar la inercia perdida. Otras economías de la región han sufrido desequilibrios macroeconómicos adicionales debido a algunas iniciativas estratégicas que provocaron una reacción negativa a nivel internacional. Además, la disminución de los precios de los productos básicos también podría afectar sobremanera el ritmo de desarrollo de varios países miembros del BIsD. Por consiguiente, se ha calculado que la tasa de crecimiento de los países miembros, que ya había disminuido del 5,8% en 1996 al 4,4% en 1997, podría llegar a caer al 3,3% en 1998. Obviamente, esta importante disminución del crecimiento del PIB de los países miembros es motivo de preocupación para el BIsD. Pero más aún preocupa al Banco la pobreza de sus países miembros en general, y de los menos adelantados y los afectados por conflictos en particular, el endeudamiento y la erosión de la capacidad de recursos para mantener los esfuerzos de desarrollo en algunas de las principales economías de sus Estados miembros. Teniendo en cuenta estas circunstancias, el programa de la quincuagésima novena reunión del Comité para el Desarrollo ha cobrado mucho más significado para el BIsD y sus países miembros. Si se la compara con algunas de las reuniones iniciales, se observa que ésta es mucho más integral y cubre una amplia gama de temas, tales como el Marco Integral de Desarrollo, la Iniciativa para la reducción de la deuda de los países pobres muy endeudados (PPME), la asistencia a los países que salen de un conflicto, el plan de acción para los Estados pequeños, los principios de las prácticas recomendadas en materia de política social y la cooperación del Grupo del Banco con los bancos regionales de desarrollo. Deseo compartir con ustedes las opiniones del Banco Islámico de Desarrollo sobre el programa de nuestra reunión. Marco Integral de Desarrollo El BIsD consideró desde un principio que el desarrollo económico es un concepto amplio en el que se incluyen tanto los aspectos económicos y sociales como los aspectos morales de la vida humana. Por consiguiente, ha procurado brindar apoyo y promover iniciativas destinadas a mejorar la calidad de vida, en las que se tengan en cuenta todos esos aspectos. Este criterio del Banco está reflejado en su Programa estratégico de mediano plazo, aprobado en 1994. El Programa se diseñó para proporcionar un marco amplio de desarrollo dentro del cual el BIsD pudiera desempeñar sus funciones. Sin embargo, se hace hincapié en los temas de desarrollo cuyo objetivo es promover el perfeccionamiento de los recursos humanos en los países miembros. De los cinco temas de desarrollo prioritarios, tres son: 1) mitigación de la pobreza, 2) desarrollo de los recursos humanos, y 3) conservación del medio ambiente. Por otro lado, en el Programa estratégico se presta mayor atención a la ciencia y a la tecnología, con el fin de poner el conocimiento al servicio del desarrollo. También se hace hincapié en el fomento del sector privado, lo cual indica que el ámbito del desarrollo no se puede limitar a un solo sector. El desarrollo del sector privado puede alentar una participación más amplia, así como una distribución de los beneficios del desarrollo entre los distintos segmentos de la sociedad. No obstante, el BIsD tiene plena conciencia de que es necesario ampliar en mayor medida el concepto de las necesidades de desarrollo para incluir también todos los otros aspectos que afectan el proceso y los resultados de las actividades de desarrollo en los niveles nacional y multilateral. Al mismo tiempo, también reconocemos que es necesario revisar continuamente las estrategias operacionales del financiamiento del desarrollo para que se pueda lograr en forma genuina el objetivo del desarrollo. Sin embargo, el Banco entiende que al abordarse la necesidad de adoptar un marco integral de desarrollo deberían tenerse en cuenta las susceptibilidades nacionales y los problemas que plantea el que las instituciones financieras multilaterales de desarrollo asuman una nueva función en ese contexto. En segundo lugar, sería necesario elaborar indicadores claros para captar el concepto del desarrollo amplio y así poder adaptarlo a los distintos niveles operacionales. En tercer lugar, sería necesario resistirse a la tentación de presentar a un país o a un grupo de países en particular como modelo de un desarrollo integral. En cuarto lugar, es menester garantizar que el ser humano siga siendo el objetivo primordial del desarrollo. Por último, es necesario esforzarse por lograr una mayor identificación y participación de los beneficiarios en el proceso de puesta en práctica de un marco de desarrollo de esa índole, mediante esfuerzos multilaterales. Iniciativa para la reducción de la deuda de los países pobres muy endeudados (PPME) En lo que concierne a la Iniciativa de los PPME, deseamos manifestar nuestra satisfacción por los resultados concretos logrados hasta el momento con nuestros esfuerzos conjuntos. La coordinación entre nuestras instituciones, y también con los acreedores bilaterales, ha sido muy buena. Los bancos multilaterales de desarrollo (BMD), incluido el Banco Islámico de Desarrollo, celebraron varias reuniones para examinar la aplicación de la Iniciativa y estudiar el estado de los casos por países. Sin lugar a dudas, desde el apoyo dado a la Iniciativa por el Comité Provisional y el Comité para el Desarrollo en septiembre de 1996, los BMD han logrado muchos adelantos a través de esas reuniones, en especial en la tarea de definir las modalidades de participación. Cabe notar que, desde un principio, las modalidades que utilizarán los BMD para prestar asistencia han sido flexibles. Esta flexibilidad ha contribuido en forma significativa al éxito de la aplicación de la Iniciativa. No obstante, si bien los BMD ya han adoptado algunas decisiones favorables en relación con los países habilitados para recibir créditos, incluida, principalmente, la introducción de una mayor flexibilidad en los criterios de la Iniciativa y la extensión del período de entrada en la Iniciativa hasta fines del año 2000, en su última reunión, celebrada en septiembre de 1998, observaron que se los criticaba sobremanera por el hecho de que la Iniciativa no había producido resultados tangibles en los países en que se la aplica. La crítica formulada por distintas partes a la Iniciativa de la deuda de los PPME está relacionada con diferentes aspectos de ésta, entre los cuales se cuenta, principalmente, una cuestión moral. Se afirma que la decisión a tomar sería la de condonar en forma incondicional todas las deudas de los países pobres ya que, a causa del elevado servicio de su deuda externa, éstos no tienen presupuestos adecuados para el gasto público social. El Banco está de acuerdo con que una cierta forma de condonación de las deudas podría influir en gran medida en el aumento del gasto en los sectores sociales, y contribuir a ese aumento, pero, al mismo tiempo, reconoce que la idea de condonar completamente la deuda de los PPME, que asciende a US$200.000 millones, no es realista y traería consigo una disminución de las corrientes de ayuda a los países pobres que no están muy endeudados. Además, la condicionalidad es un criterio necesario para garantizar que el alivio de la carga de la deuda en el marco de la Iniciativa ayudará a promover los sectores sociales, mitigar la pobreza y lograr un desarrollo sostenible. En otras palabras, si bien compartimos la opinión de que la mejor respuesta a estas críticas es adoptar una estrategia adecuada en relación con los medios de difusión para hacer una mejor presentación de la Iniciativa de la deuda de los PPME ante el público general y designar a un tercero que pueda realizar un examen amplio objetivo de la Iniciativa, en el que se incluya un análisis del impacto, entendemos que es necesario introducir nuevos ajustes en el marco con miras a acelerar el proceso de aplicación de la Iniciativa. Desde el principio, el BIsD ha ratificado su participación en la Iniciativa y ha intervenido activamente en el proceso de su perfeccionamiento y aplicación. El Banco se compromete, como lo ha hecho hasta ahora, a sufragar la parte que le corresponde del costo de la Iniciativa. La asistencia que preste a los países miembros se realizará, principalmente, como una reprogramación del servicio del volumen de la deuda que tienen esos países con el Banco, según una decisión adoptada por su Directorio Ejecutivo. En ese sentido, cabe notar que el BIsD ha sido uno de los pocos BMD que ofreció una reprogramación de la deuda incluso antes de la Iniciativa de los PPME. Por consiguiente, al adoptar esa modalidad, el objetivo del Banco fue, entre otras cosas, aprovechar los esfuerzos que había realizado anteriormente. Así pues, el BIsD comenzó a aplicar esta Iniciativa al proponer un plan de reprogramación de la deuda a Uganda, uno de sus países miembros, que fue el primer país que llegó a su punto de culminación, y, por consiguiente, logró que la mayoría de sus acreedores le otorgaran un alivio de la carga de la deuda. Si bien otros países miembros del BIsD han alcanzado sus puntos de decisión o están siendo examinados para evaluar si cumplen con los criterios para formar parte de esta Iniciativa, el Banco actualmente está examinando su participación en la Iniciativa teniendo presentes las críticas, el espíritu actual de la Iniciativa y la tendencia en relación con otros BMD. El BIsD sigue comprometido a participar activamente en la Iniciativa y, al mismo tiempo, espera que a más tardar en el año 2000 todos los países miembros del BIsD que cumplen con los requisitos para participar en ella y tienen deudas externas insostenibles hayan llegado a sus puntos de decisión y/o culminación para poder beneficiarse plenamente de ésta. Asistencia a los países que salen de un conflicto Varios países gravemente afectados por conflictos son miembros del BIsD. Por consiguiente, es lógico que el Banco se interese por su reconstrucción y la reanudación de las actividades económicas normales para su crecimiento y desarrollo. Así pues, el Banco entiende que además de abordar los problemas de los países pobres muy endeudados, se debería dar un apoyo firme al aumento de la asistencia a los países que salen de un conflicto. Al igual que otros bancos multilaterales de desarrollo, el BIsD ya ha prestado apoyo a las actividades de reconstrucción de esos países por intermedio de la asistencia técnica y financiera tradicional y otras actividades de financiamiento. Se han emprendido varios proyectos en países que han atravesado conflictos, pero esos proyectos no necesariamente estuvieron dirigidos a las zonas devastadas por la guerra. Algunas de las actividades emprendidas por el BIsD para prestar asistencia a los países que salen de un conflicto en los últimos años fueron, entre otras: · Asistencia especial, por un monto de US$1,5 millones para la adquisición de alimentos, medicamentos y equipo para la creación de empleos en Azerbaiyán para los ciudadanos de ese país que regresaron desde otras partes de la ex Unión Soviética en 1992 en un momento en que el país estaba atravesando por el conflicto Nagorna-Karobakh; · Un proyecto integral de desarrollo rural, por una suma de US$9.565 para la zona devastada por la guerra en Azerbaiyán, aprobado en 1999; · Por invitación del Gobierno de Bosnia y Herzegovina, el BIsD patrocinó una conferencia internacional sobre inversiones en Sarajevo en junio de 1998 para promover las corrientes de inversión a Bosnia y Herzegovina y reactivar la actividad económica en el período posterior al conflicto; · Con anterioridad a esa conferencia, el BIsD proporcionó financiamiento como parte de las operaciones especiales de asistencia a Bosnia y Herzegovina, para la asistencia humanitaria para adquisición de semillas agrícolas en 1995 y 1996, por un monto de US$4 millones; · Asistencia de emergencia, por US$1 millón para el sector de salud en Bosnia y Herzegovina en 1992; · Asistencia de socorro inmediata a refugiados, por una suma de US$5 millones en junio de 1992; · En Sierra Leona, país que está sufriendo disturbios políticos como consecuencia del golpe de Estado ocurrido en mayo de 1997, el BIsD aprobó un conjunto de medidas de asistencia de emergencia por una suma de US$2,75 millones en mayo de 1996 para el reasentamiento de las personas desplazadas y refugiados como resultado de la guerra civil, y · En Líbano, el BIsD ha prestado asistencia en distintas formas, desde la reconstrucción de las redes de electricidad a la reconstrucción de las escuelas. No obstante, esa asistencia no se dirigía específicamente a la reconstrucción "posterior a un conflicto". Sin embargo, el Banco comparte la opinión de que es necesario que las instituciones multilaterales de desarrollo fortalezcan su capacidad para prestar asistencia a los países después de los conflictos. En particular, es menester que amplíen el alcance de sus políticas de asistencia de emergencia para poder prestar ayuda suficiente en una etapa temprana. En ese sentido, tal vez sería conveniente formular un marco amplio y separado para la asistencia a esos países, dado que sus problemas y necesidades urgentes no se pueden reducir sólo a la cuestión de la deuda insostenible. Por tanto, el BIsD espera que se prepare y ponga en práctica con eficacia una nueva iniciativa para los países que salen de un conflicto con miras a garantizar que esos países emprenden un camino sostenible de desarrollo económico. No se debería centrar la atención únicamente en la reconstrucción de sus instalaciones de infraestructura, sino que también se les debería ayudar a satisfacer las necesidades del sector social y de capacidad institucional. Es necesario prestar atención particular a la cuestión de la reintegración de las poblaciones desplazadas. Plan de acción para los Estados pequeños En lo que respecta al Plan de acción para los Estados pequeños, el BIsD acoge con beneplácito esta iniciativa, ya que redundará en beneficio de cuatro de sus Estados miembros, a saber, Comoras, Djibouti, Maldivas y Suriname. El BIsD ya ha reconocido las necesidades especiales de los pequeños Estados entre sus países miembros y prestado asistencia financiera en condiciones muy favorables. Así pues, del total de US$67,6 millones otorgados a dichos países miembros hasta fines de abril de 1998, alrededor del 76% se otorgó como préstamos con una comisión administrativa mínima o directamente como donaciones. En lo que hace a otras medidas adoptadas en esta esfera, el BIsD opina que, debido a la dimensión de esos Estados, los planes de acción elaborados para ellos deberían ser lo más integrales posible. Se podrían seleccionar las esferas en que se prestará asistencia entre sectores tales como los servicios de salud, educación, vivienda, saneamiento, abastecimiento de agua y nutrición. En este caso, el mejoramiento directo de las condiciones de vida de la población se podría utilizar como parámetro para evaluar el éxito de las operaciones de las instituciones multilaterales de desarrollo. Además, para elaborar los planes operacionales para cualquier pequeño Estado, sería muy útil realizar estudios intensivos y encuestas directas acerca de los problemas apremiantes a que se enfrenta la mayoría de la población. Las encuestas deberían incluir la gama más amplia posible de participantes en las actividades de desarrollo de gobiernos, organizaciones no gubernamentales y otros. También sería necesario realizar evaluaciones periódicas de las repercusiones de los proyectos en el nivel de desarrollo de los pequeños Estados. Por último, en los pequeños Estados, el sector privado también en general es pequeño; en algunos de ellos, incluso se puede considerar como microempresa. En la mayoría de los casos, el sector privado ni siquiera puede acceder a los sectores financieros existentes. Por consiguiente, los BMD podrían ampliar en mayor medida sus funciones en esta esfera a través del microfinanciamiento. Al mismo tiempo, también podrían allanar el camino mediante el establecimiento de asociaciones con las autoridades pertinentes para la creación de un medio favorable para las empresas en esos Estados. Principios de las políticas sociales recomendadas La contribución del BIsD al desarrollo de buenas políticas sociales se puede observar en el papel que ha cumplido en el sector social. En las operaciones del Banco, el sector social siempre ha ocupado un lugar importante. Así pues, se ha hecho gran hincapié en los temas de desarrollo en el Programa estratégico del Banco, cuyo objetivo es promover el desarrollo del sector social en los países miembros. Para ello, se identificó el alivio de la pobreza como una de las prioridades principales de los temas de desarrollo y todos los proyectos que tienen repercusiones directas en la reducción de la pobreza en general y en los países miembros menos adelantados en particular tienen más prioridad en la obtención de recursos financieros del BIsD. Asimismo, en el Programa estratégico del Banco se han designado como esferas prioritarias para el financiamiento del Banco los sectores de educación y salud. En el sector de educación, el Banco se centra más en la enseñanza primaria y secundaria, con especial atención en las zonas rurales. También se otorga importancia a la capacitación profesional y a la educación técnica. En el sector de salud, son prioritarios los proyectos de atención preventiva de salud que benefician especialmente a los pobres de las zonas rurales y a los grupos desfavorecidos de los países miembros. En los últimos 25 años (1975-1999), el promedio del financiamiento otorgado por el BIsD a los sectores sociales representó el 19% de los montos aprobados. En los últimos cinco años, la asignación de recursos financieros a los sectores sociales fue incluso mayor: el 23% del financiamiento total aprobado por el BIsD en ese período. Colaboración con los bancos regionales de desarrollo La colaboración con otras instituciones financieras multilaterales de desarrollo es uno de los principios fundamentales que sigue el BIsD en sus operaciones y en otras actividades. Por consiguiente, como parte de los programas de colaboración del Banco, se celebraron reuniones consultivas, se formaron grupos de trabajo técnicos, se realizaron estudios, misiones conjuntas y visitas de intercambio, y se cofinanciaron proyectos. Esos programas se llevaron a cabo con diferentes instituciones financieras regionales e internacionales de desarrollo, incluido el Grupo del Banco Mundial. Sin embargo, en la esfera del cofinanciamiento de proyectos, se realizó una colaboración relativamente mayor con el Grupo de Coordinación, integrado por el BIsD, el Fondo de Abu Dhabi para el Desarrollo Económico Árabe, el Fondo de la OPEP para el Desarrollo Internacional, el Fondo Saudita para el Desarrollo, el Fondo Árabe para el Desarrollo Económico y Social, el Fondo Kuwaití para el Desarrollo Económico Árabe, y el Banco Árabe para el Desarrollo Económico de África (BADEA). La importancia que otorga el Banco a las actividades de cofinanciamiento se puede apreciar en el hecho de que hasta fines de abril de 1998 la participación en el cofinanciamiento de proyectos y operaciones comerciales del Banco fue de aproximadamente el 19%. De ese total, unos 46 proyectos se cofinanciaron con el Grupo del Banco Mundial. El costo total de los proyectos fue de US$1.716 millones, de los cuales el BIsD aportó un 23,6%. Las otras instituciones multilaterales con las que el Banco ha colaborado en sus operaciones de cofinanciamiento incluyen el Banco Asiático de Desarrollo, el organismo de ayuda de Francia, el Banco Europeo de Fomento, el Banco de Desarrollo del África Occidental, el Banco Europeo de Inversiones, el Banco Africano de Desarrollo, el organismo de ayuda de Alemania, la Agencia Canadiense de Desarrollo Internacional, el Fondo Europeo de Desarrollo y el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA). El BIsD también ha seguido procurando recabar activamente la colaboración de otros bancos regionales, ya que es consciente de que los problemas de desarrollo son demasiado numerosos y diversos como para dejarlos en manos de una única institución o abordarlos sólo con actividades a nivel nacional. Además, dado que las necesidades de financiamiento de los países miembros han seguido aumentando, en especial tras la disminución que se registró con el tiempo en la asistencia bilateral, para esas actividades se precisa una colaboración institucional a nivel multilateral con miras a poder zanjar algunas de las brechas financieras. Ahora bien, las actividades de colaboración del BIsD se llevaron a cabo teniendo en cuenta las prioridades de desarrollo de sus países miembros y de conformidad con sus modalidades de financiamiento como los préstamos (sin intereses, pero con comisiones administrativas mínimas), asistencia técnica (que pueden ser préstamos o subvenciones), arrendamiento financiero, ventas en cuotas, participación en el capital, participación en las utilidades, Istisna, y líneas de financiamiento a las instituciones nacionales financieras de desarrollo. Estas son algunas de las ideas que quería compartir con ustedes en relación con el programa de nuestra reunión. No me caben dudas de que, al igual que en el pasado, el resultado ayudará a fortalecer la cooperación internacional para lograr un desarrollo económico sostenible y un progreso social en nuestros países miembros. |