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Declaración de JIN Liqun, Viceministro de Finanzas, China

DC/S/99-24 (S)
Declaración de JIN Liqun, Viceministro de Finanzas (China)

La economía mundial ha sufrido serios reveses desde que se desató la crisis financiera hace más de un año. Sus perspectivas dependerán, en gran parte, de las decisiones y medidas en materia de políticas que adopten todos los países, en particular los principales países desarrollados. El desarrollo y la estructura económica mundial están íntimamente interrelacionados. Confío en que nuestras reuniones nos permitirán comprender mejor la problemática del desarrollo y contribuirán a que la comunidad internacional tome las medidas apropiadas para conducir a la economía mundial hacia un futuro más prometedor.

Transferencia de recursos a los países en desarrollo

El Comité para el Desarrollo se creó con el propósito de promover la transferencia de recursos a los países en desarrollo, tema prioritario en la esfera del desarrollo. En la actualidad, se ven indicios de recuperación en algunas economías de Asia oriental afectadas por la crisis y el mercado financiero internacional se está estabilizando. No obstante, el ritmo del crecimiento económico mundial ha disminuido considerablemente, el comercio internacional se ha contraído, el precio de los productos básicos continúa descendiendo y el flujo del capital privado internacional hacia los países en desarrollo se ha revertido. En estas circunstancias, la transferencia de recursos a estos países producirá un efecto profundo y generalizado, al estimular el mercado y prevenir la deflación mundial.

Al prestar asistencia a los países en crisis, el Banco Mundial y otras instituciones financieras internacionales deben esforzarse por comprender plenamente y satisfacer las diversas necesidades financieras de los países en desarrollo en las circunstancias actuales. Estas instituciones no deben conceder préstamos para ajuste estructural y en apoyo de reformas de políticas, en detrimento de los préstamos convencionales, en particular para infraestructura y otras áreas productivas. Desde que comenzó la crisis, se redujo el acceso de los países en desarrollo a los mercados financieros internacionales. En tales circunstancias, el Banco debe redoblar sus esfuerzos para disminuir el costo de los préstamos y otorgar financiamiento en condiciones muy favorables a los países en desarrollo, que incluya ventajas comparativas tales como vencimientos relativamente más largos y volúmenes estables.

Continúa disminuyendo la asistencia oficial para el desarrollo (AOD), sobre todo los fondos en condiciones concesionarias, a pesar de la mejor situación fiscal de los países industrializados más importantes, que se han beneficiado de los precios relativamente bajos de los productos básicos, en particular del petróleo. Los principales países desarrollados deben hacer esfuerzos concretos para aumentar la AOD, según lo dicte su obligación moral y la necesidad de revitalizar la economía mundial y ayudar a los países en desarrollo a mantener equilibrada su balanza de pagos.

Respaldamos aquellas iniciativas para los países pobres muy endeudados (PPME) en las cuales la reducción de la deuda esté estrechamente asociada al alivio de la pobreza. Al seleccionar los programas de reducción de la deuda, se deben procurar los medios para asegurar que tales programas efectivamente reduzcan la carga de la deuda de los PPME y aporten asimismo recursos suficientes. En general, la asistencia adicional para el desarrollo es condición previa para una mayor reducción de la deuda. Acogemos con agrado la voluntad política, manifestada hace poco por varios países desarrollados, de reducir la deuda y esperamos que su compromiso se convierta en realidad cuanto antes.

Respaldamos las actividades de ambas instituciones para prestar asistencia a los países que sufren las consecuencias de un conflicto; al respecto, las dos instituciones deben observar estrictamente la Carta de las Naciones Unidas y las resoluciones pertinentes. Instamos a los miembros de la comunidad internacional a que, además de proveer asistencia financiera a través de las instituciones financieras internacionales, concierten esfuerzos para resolver los conflictos, cualquiera sea su naturaleza, aplicando medidas políticas en lugar de la fuerza. Ello es esencial para lograr un ambiente pacífico y propicio para el crecimiento mundial.

Marco Integral de Desarrollo

Suscribimos el concepto de desarrollo integral y destacamos sus efectos beneficiosos para la buena gestión, el ajuste estructural, el desarrollo social y cultural y el crecimiento económico. Al mismo tiempo, creemos que el mejoramiento de la producción de bienes materiales es la base sobre la que se asienta toda civilización humana.

La experiencia de China y otros países en cuestiones de desarrollo demuestra que:

1) La transformación social es de gran importancia para el crecimiento económico sostenible, mientras que éste es la base del desarrollo social.

2) Las reformas estructurales no sustituyen al desarrollo económico ni viceversa; antes bien, se complementan. El crecimiento económico es indispensable para poner en marcha las reformas sin tropiezos, y en el curso de las reformas se deben abordar temas relacionados con crecimiento económico, como la reducción de la pobreza, la protección ambiental y la modernización de la infraestructura.

3) En vista de la diversidad de historias, culturas y niveles de desarrollo de los países, tanto los contenidos como los enfoques de los programas integrales de desarrollo deben ser necesariamente diferentes y, sin lugar a dudas, ni el diseño ni la aplicación de cada programa pueden ceñirse a un formato único.

Los países deben liderar la ejecución de estrategias de desarrollo integral. El Marco Integral de Desarrollo (MID) propuesto por el Banco debe estar encaminado a ayudar a los países solicitantes a implementar sus propias estrategias de crecimiento. En el pasado, el Banco logró promover satisfactoriamente el desarrollo integral a través de la asistencia financiera y técnica en esferas tales como la educación, la salud, el desarrollo urbano, la protección ambiental y el fortalecimiento de la capacidad institucional. El Banco debe seguir contribuyendo al desarrollo integral con actividades de esta índole. Debe ajustarse estrictamente a su mandato y aplicar el Marco Integral de Desarrollo de acuerdo con sus ventajas comparativas y capacidad. Habida cuenta de la diversidad de circunstancias de los distintos países y las limitaciones de su capacidad institucional en este respecto, el Banco debe aplicar el concepto a título de prueba y analizar la experiencia antes de considerar si es aconsejable o no incorporarlo a sus actividades habituales.

Principios y prácticas recomendadas en materia de política social

En la "Declaración de Copenhague", adoptada en la Cumbre Mundial para el Desarrollo Social, de las Naciones Unidas, se estipulan los principios básicos para fomentar el progreso social en todos los países. China respalda estos principios y, en la práctica, los ha venido aplicando a lo largo de los años, ajustándose a su situación real. Somos partidarios de que las Naciones Unidas coordinen la ejecución de estos principios y creemos que el Banco y otras instituciones multilaterales deben participar observando la división del trabajo y las ventajas comparativas respectivas, sin asumir responsabilidades ajenas.

Al establecer los principios y las prácticas recomendados en el ámbito del desarrollo social se deben respetar las peculiaridades de cada país. Si bien es cierto que la globalización económica ha avanzado con rapidez, la realidad del mundo es que los niveles de crecimiento económico varían de un país a otro, en los distintos países hay una rica diversidad de tradiciones culturales e históricas y en el mercado mundial existen restricciones a la movilidad de los factores de producción, especialmente de la fuerza de trabajo. Además, no se dispone de un programa de transferencia fiscal a nivel mundial. Como consecuencia, las diferencias en el desarrollo social y las políticas que rigen este campo son inevitables, incluso en las normas de trabajo. Cabe reconocer que el progreso social está limitado por el desarrollo económico. Por ende, en los países en desarrollo el crecimiento social no se puede lograr a través de "normas" impuestas desde afuera; antes bien, sólo se puede concretar mediante el desarrollo económico en conjunción con la aplicación de políticas sociales formuladas respetando las circunstancias individuales de cada país.

Aumento de la eficacia del Comité para el Desarrollo, el Comité Provisional y otros foros internacionales

Con miras a incrementar la eficacia de las conversaciones sobre "arquitectura financiera global", es preciso mejorar las modalidades de los foros internacionales pertinentes, de manera tal de asegurar la plena participación de los países en desarrollo. Dicha arquitectura financiera global debe reflejar los intereses comunes, particularmente de los países en desarrollo, en el crecimiento económico mundial. Debe tener en cuenta las necesidades especiales de los países en desarrollo con diferentes niveles de crecimiento y ponerlas en pie de igualdad durante el proceso de globalización de la economía. Respaldamos la labor del Comité para el Desarrollo y el Comité Provisional encaminada a lograr una mejor coordinación respetando la división del trabajo preestablecida, y confiamos en que ambos Comités, en cumplimiento de su papel constructivo, promoverán la participación efectiva de los países en desarrollo en el proceso de creación de normas mundiales.

Declaración de JIN Liqun, Viceministro de Finanzas (China)

La economía mundial ha sufrido serios reveses desde que se desató la crisis financiera hace más de un año. Sus perspectivas dependerán, en gran parte, de las decisiones y medidas en materia de políticas que adopten todos los países, en particular los principales países desarrollados. El desarrollo y la estructura económica mundial están íntimamente interrelacionados. Confío en que nuestras reuniones nos permitirán comprender mejor la problemática del desarrollo y contribuirán a que la comunidad internacional tome las medidas apropiadas para conducir a la economía mundial hacia un futuro más prometedor.

Transferencia de recursos a los países en desarrollo

El Comité para el Desarrollo se creó con el propósito de promover la transferencia de recursos a los países en desarrollo, tema prioritario en la esfera del desarrollo. En la actualidad, se ven indicios de recuperación en algunas economías de Asia oriental afectadas por la crisis y el mercado financiero internacional se está estabilizando. No obstante, el ritmo del crecimiento económico mundial ha disminuido considerablemente, el comercio internacional se ha contraído, el precio de los productos básicos continúa descendiendo y el flujo del capital privado internacional hacia los países en desarrollo se ha revertido. En estas circunstancias, la transferencia de recursos a estos países producirá un efecto profundo y generalizado, al estimular el mercado y prevenir la deflación mundial.

Al prestar asistencia a los países en crisis, el Banco Mundial y otras instituciones financieras internacionales deben esforzarse por comprender plenamente y satisfacer las diversas necesidades financieras de los países en desarrollo en las circunstancias actuales. Estas instituciones no deben conceder préstamos para ajuste estructural y en apoyo de reformas de políticas, en detrimento de los préstamos convencionales, en particular para infraestructura y otras áreas productivas. Desde que comenzó la crisis, se redujo el acceso de los países en desarrollo a los mercados financieros internacionales. En tales circunstancias, el Banco debe redoblar sus esfuerzos para disminuir el costo de los préstamos y otorgar financiamiento en condiciones muy favorables a los países en desarrollo, que incluya ventajas comparativas tales como vencimientos relativamente más largos y volúmenes estables.

Continúa disminuyendo la asistencia oficial para el desarrollo (AOD), sobre todo los fondos en condiciones concesionarias, a pesar de la mejor situación fiscal de los países industrializados más importantes, que se han beneficiado de los precios relativamente bajos de los productos básicos, en particular del petróleo. Los principales países desarrollados deben hacer esfuerzos concretos para aumentar la AOD, según lo dicte su obligación moral y la necesidad de revitalizar la economía mundial y ayudar a los países en desarrollo a mantener equilibrada su balanza de pagos.

Respaldamos aquellas iniciativas para los países pobres muy endeudados (PPME) en las cuales la reducción de la deuda esté estrechamente asociada al alivio de la pobreza. Al seleccionar los programas de reducción de la deuda, se deben procurar los medios para asegurar que tales programas efectivamente reduzcan la carga de la deuda de los PPME y aporten asimismo recursos suficientes. En general, la asistencia adicional para el desarrollo es condición previa para una mayor reducción de la deuda. Acogemos con agrado la voluntad política, manifestada hace poco por varios países desarrollados, de reducir la deuda y esperamos que su compromiso se convierta en realidad cuanto antes.

Respaldamos las actividades de ambas instituciones para prestar asistencia a los países que sufren las consecuencias de un conflicto; al respecto, las dos instituciones deben observar estrictamente la Carta de las Naciones Unidas y las resoluciones pertinentes. Instamos a los miembros de la comunidad internacional a que, además de proveer asistencia financiera a través de las instituciones financieras internacionales, concierten esfuerzos para resolver los conflictos, cualquiera sea su naturaleza, aplicando medidas políticas en lugar de la fuerza. Ello es esencial para lograr un ambiente pacífico y propicio para el crecimiento mundial.

Marco Integral de Desarrollo

Suscribimos el concepto de desarrollo integral y destacamos sus efectos beneficiosos para la buena gestión, el ajuste estructural, el desarrollo social y cultural y el crecimiento económico. Al mismo tiempo, creemos que el mejoramiento de la producción de bienes materiales es la base sobre la que se asienta toda civilización humana.

La experiencia de China y otros países en cuestiones de desarrollo demuestra que:

1) La transformación social es de gran importancia para el crecimiento económico sostenible, mientras que éste es la base del desarrollo social.

2) Las reformas estructurales no sustituyen al desarrollo económico ni viceversa; antes bien, se complementan. El crecimiento económico es indispensable para poner en marcha las reformas sin tropiezos, y en el curso de las reformas se deben abordar temas relacionados con crecimiento económico, como la reducción de la pobreza, la protección ambiental y la modernización de la infraestructura.

3) En vista de la diversidad de historias, culturas y niveles de desarrollo de los países, tanto los contenidos como los enfoques de los programas integrales de desarrollo deben ser necesariamente diferentes y, sin lugar a dudas, ni el diseño ni la aplicación de cada programa pueden ceñirse a un formato único.

Los países deben liderar la ejecución de estrategias de desarrollo integral. El Marco Integral de Desarrollo (MID) propuesto por el Banco debe estar encaminado a ayudar a los países solicitantes a implementar sus propias estrategias de crecimiento. En el pasado, el Banco logró promover satisfactoriamente el desarrollo integral a través de la asistencia financiera y técnica en esferas tales como la educación, la salud, el desarrollo urbano, la protección ambiental y el fortalecimiento de la capacidad institucional. El Banco debe seguir contribuyendo al desarrollo integral con actividades de esta índole. Debe ajustarse estrictamente a su mandato y aplicar el Marco Integral de Desarrollo de acuerdo con sus ventajas comparativas y capacidad. Habida cuenta de la diversidad de circunstancias de los distintos países y las limitaciones de su capacidad institucional en este respecto, el Banco debe aplicar el concepto a título de prueba y analizar la experiencia antes de considerar si es aconsejable o no incorporarlo a sus actividades habituales.

Principios y prácticas recomendadas en materia de política social

En la "Declaración de Copenhague", adoptada en la Cumbre Mundial para el Desarrollo Social, de las Naciones Unidas, se estipulan los principios básicos para fomentar el progreso social en todos los países. China respalda estos principios y, en la práctica, los ha venido aplicando a lo largo de los años, ajustándose a su situación real. Somos partidarios de que las Naciones Unidas coordinen la ejecución de estos principios y creemos que el Banco y otras instituciones multilaterales deben participar observando la división del trabajo y las ventajas comparativas respectivas, sin asumir responsabilidades ajenas.

Al establecer los principios y las prácticas recomendados en el ámbito del desarrollo social se deben respetar las peculiaridades de cada país. Si bien es cierto que la globalización económica ha avanzado con rapidez, la realidad del mundo es que los niveles de crecimiento económico varían de un país a otro, en los distintos países hay una rica diversidad de tradiciones culturales e históricas y en el mercado mundial existen restricciones a la movilidad de los factores de producción, especialmente de la fuerza de trabajo. Además, no se dispone de un programa de transferencia fiscal a nivel mundial. Como consecuencia, las diferencias en el desarrollo social y las políticas que rigen este campo son inevitables, incluso en las normas de trabajo. Cabe reconocer que el progreso social está limitado por el desarrollo económico. Por ende, en los países en desarrollo el crecimiento social no se puede lograr a través de "normas" impuestas desde afuera; antes bien, sólo se puede concretar mediante el desarrollo económico en conjunción con la aplicación de políticas sociales formuladas respetando las circunstancias individuales de cada país.

Aumento de la eficacia del Comité para el Desarrollo, el Comité Provisional y otros foros internacionales

Con miras a incrementar la eficacia de las conversaciones sobre "arquitectura financiera global", es preciso mejorar las modalidades de los foros internacionales pertinentes, de manera tal de asegurar la plena participación de los países en desarrollo. Dicha arquitectura financiera global debe reflejar los intereses comunes, particularmente de los países en desarrollo, en el crecimiento económico mundial. Debe tener en cuenta las necesidades especiales de los países en desarrollo con diferentes niveles de crecimiento y ponerlas en pie de igualdad durante el proceso de globalización de la economía. Respaldamos la labor del Comité para el Desarrollo y el Comité Provisional encaminada a lograr una mejor coordinación respetando la división del trabajo preestablecida, y confiamos en que ambos Comités, en cumplimiento de su papel constructivo, promoverán la participación efectiva de los países en desarrollo en el proceso de creación de normas mundiales.

Declaración de JIN Liqun, Viceministro de Finanzas (China)

La economía mundial ha sufrido serios reveses desde que se desató la crisis financiera hace más de un año. Sus perspectivas dependerán, en gran parte, de las decisiones y medidas en materia de políticas que adopten todos los países, en particular los principales países desarrollados. El desarrollo y la estructura económica mundial están íntimamente interrelacionados. Confío en que nuestras reuniones nos permitirán comprender mejor la problemática del desarrollo y contribuirán a que la comunidad internacional tome las medidas apropiadas para conducir a la economía mundial hacia un futuro más prometedor.

Transferencia de recursos a los países en desarrollo

El Comité para el Desarrollo se creó con el propósito de promover la transferencia de recursos a los países en desarrollo, tema prioritario en la esfera del desarrollo. En la actualidad, se ven indicios de recuperación en algunas economías de Asia oriental afectadas por la crisis y el mercado financiero internacional se está estabilizando. No obstante, el ritmo del crecimiento económico mundial ha disminuido considerablemente, el comercio internacional se ha contraído, el precio de los productos básicos continúa descendiendo y el flujo del capital privado internacional hacia los países en desarrollo se ha revertido. En estas circunstancias, la transferencia de recursos a estos países producirá un efecto profundo y generalizado, al estimular el mercado y prevenir la deflación mundial.

Al prestar asistencia a los países en crisis, el Banco Mundial y otras instituciones financieras internacionales deben esforzarse por comprender plenamente y satisfacer las diversas necesidades financieras de los países en desarrollo en las circunstancias actuales. Estas instituciones no deben conceder préstamos para ajuste estructural y en apoyo de reformas de políticas, en detrimento de los préstamos convencionales, en particular para infraestructura y otras áreas productivas. Desde que comenzó la crisis, se redujo el acceso de los países en desarrollo a los mercados financieros internacionales. En tales circunstancias, el Banco debe redoblar sus esfuerzos para disminuir el costo de los préstamos y otorgar financiamiento en condiciones muy favorables a los países en desarrollo, que incluya ventajas comparativas tales como vencimientos relativamente más largos y volúmenes estables.

Continúa disminuyendo la asistencia oficial para el desarrollo (AOD), sobre todo los fondos en condiciones concesionarias, a pesar de la mejor situación fiscal de los países industrializados más importantes, que se han beneficiado de los precios relativamente bajos de los productos básicos, en particular del petróleo. Los principales países desarrollados deben hacer esfuerzos concretos para aumentar la AOD, según lo dicte su obligación moral y la necesidad de revitalizar la economía mundial y ayudar a los países en desarrollo a mantener equilibrada su balanza de pagos.

Respaldamos aquellas iniciativas para los países pobres muy endeudados (PPME) en las cuales la reducción de la deuda esté estrechamente asociada al alivio de la pobreza. Al seleccionar los programas de reducción de la deuda, se deben procurar los medios para asegurar que tales programas efectivamente reduzcan la carga de la deuda de los PPME y aporten asimismo recursos suficientes. En general, la asistencia adicional para el desarrollo es condición previa para una mayor reducción de la deuda. Acogemos con agrado la voluntad política, manifestada hace poco por varios países desarrollados, de reducir la deuda y esperamos que su compromiso se convierta en realidad cuanto antes.

Respaldamos las actividades de ambas instituciones para prestar asistencia a los países que sufren las consecuencias de un conflicto; al respecto, las dos instituciones deben observar estrictamente la Carta de las Naciones Unidas y las resoluciones pertinentes. Instamos a los miembros de la comunidad internacional a que, además de proveer asistencia financiera a través de las instituciones financieras internacionales, concierten esfuerzos para resolver los conflictos, cualquiera sea su naturaleza, aplicando medidas políticas en lugar de la fuerza. Ello es esencial para lograr un ambiente pacífico y propicio para el crecimiento mundial.

Marco Integral de Desarrollo

Suscribimos el concepto de desarrollo integral y destacamos sus efectos beneficiosos para la buena gestión, el ajuste estructural, el desarrollo social y cultural y el crecimiento económico. Al mismo tiempo, creemos que el mejoramiento de la producción de bienes materiales es la base sobre la que se asienta toda civilización humana.

La experiencia de China y otros países en cuestiones de desarrollo demuestra que:

1) La transformación social es de gran importancia para el crecimiento económico sostenible, mientras que éste es la base del desarrollo social.

2) Las reformas estructurales no sustituyen al desarrollo económico ni viceversa; antes bien, se complementan. El crecimiento económico es indispensable para poner en marcha las reformas sin tropiezos, y en el curso de las reformas se deben abordar temas relacionados con crecimiento económico, como la reducción de la pobreza, la protección ambiental y la modernización de la infraestructura.

3) En vista de la diversidad de historias, culturas y niveles de desarrollo de los países, tanto los contenidos como los enfoques de los programas integrales de desarrollo deben ser necesariamente diferentes y, sin lugar a dudas, ni el diseño ni la aplicación de cada programa pueden ceñirse a un formato único.

Los países deben liderar la ejecución de estrategias de desarrollo integral. El Marco Integral de Desarrollo (MID) propuesto por el Banco debe estar encaminado a ayudar a los países solicitantes a implementar sus propias estrategias de crecimiento. En el pasado, el Banco logró promover satisfactoriamente el desarrollo integral a través de la asistencia financiera y técnica en esferas tales como la educación, la salud, el desarrollo urbano, la protección ambiental y el fortalecimiento de la capacidad institucional. El Banco debe seguir contribuyendo al desarrollo integral con actividades de esta índole. Debe ajustarse estrictamente a su mandato y aplicar el Marco Integral de Desarrollo de acuerdo con sus ventajas comparativas y capacidad. Habida cuenta de la diversidad de circunstancias de los distintos países y las limitaciones de su capacidad institucional en este respecto, el Banco debe aplicar el concepto a título de prueba y analizar la experiencia antes de considerar si es aconsejable o no incorporarlo a sus actividades habituales.

Principios y prácticas recomendadas en materia de política social

En la "Declaración de Copenhague", adoptada en la Cumbre Mundial para el Desarrollo Social, de las Naciones Unidas, se estipulan los principios básicos para fomentar el progreso social en todos los países. China respalda estos principios y, en la práctica, los ha venido aplicando a lo largo de los años, ajustándose a su situación real. Somos partidarios de que las Naciones Unidas coordinen la ejecución de estos principios y creemos que el Banco y otras instituciones multilaterales deben participar observando la división del trabajo y las ventajas comparativas respectivas, sin asumir responsabilidades ajenas.

Al establecer los principios y las prácticas recomendados en el ámbito del desarrollo social se deben respetar las peculiaridades de cada país. Si bien es cierto que la globalización económica ha avanzado con rapidez, la realidad del mundo es que los niveles de crecimiento económico varían de un país a otro, en los distintos países hay una rica diversidad de tradiciones culturales e históricas y en el mercado mundial existen restricciones a la movilidad de los factores de producción, especialmente de la fuerza de trabajo. Además, no se dispone de un programa de transferencia fiscal a nivel mundial. Como consecuencia, las diferencias en el desarrollo social y las políticas que rigen este campo son inevitables, incluso en las normas de trabajo. Cabe reconocer que el progreso social está limitado por el desarrollo económico. Por ende, en los países en desarrollo el crecimiento social no se puede lograr a través de "normas" impuestas desde afuera; antes bien, sólo se puede concretar mediante el desarrollo económico en conjunción con la aplicación de políticas sociales formuladas respetando las circunstancias individuales de cada país.

Aumento de la eficacia del Comité para el Desarrollo, el Comité Provisional y otros foros internacionales

Con miras a incrementar la eficacia de las conversaciones sobre "arquitectura financiera global", es preciso mejorar las modalidades de los foros internacionales pertinentes, de manera tal de asegurar la plena participación de los países en desarrollo. Dicha arquitectura financiera global debe reflejar los intereses comunes, particularmente de los países en desarrollo, en el crecimiento económico mundial. Debe tener en cuenta las necesidades especiales de los países en desarrollo con diferentes niveles de crecimiento y ponerlas en pie de igualdad durante el proceso de globalización de la economía. Respaldamos la labor del Comité para el Desarrollo y el Comité Provisional encaminada a lograr una mejor coordinación respetando la división del trabajo preestablecida, y confiamos en que ambos Comités, en cumplimiento de su papel constructivo, promoverán la participación efectiva de los países en desarrollo en el proceso de creación de normas mundiales.




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