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Declaración del Prof. G. L. Peiris, Presidente Grupo Intergubernamental de los Veinticuatro

DC/S/99-31 (S)
Declaración del Prof. G. L. Peiris, Presidente del Grupo Intergubernamental de los Veinticuatro

Es un privilegio para mí tener la oportunidad de dirigirme a ustedes en representación del Grupo de los Veinticuatro (G-24). Los ministros consideran que la coyuntura externa sigue siendo muy difícil e incierta para los países en desarrollo. Es muy probable que los efectos de las crisis financieras recientes sean más profundos y prolongados que lo estimado en las primeras evaluaciones. El panorama económico mundial todavía es sombrío. Las proyecciones actuales indican la persistencia del escaso crecimiento económico, la desaceleración del comercio internacional, la caída de los precios de los productos básicos y la reducción de los flujos de capitales a los países en desarrollo.

Nos preocupan la frecuencia y la gravedad crecientes de las crisis financieras y sus efectos por contagio en los países en desarrollo, incluso aquellos que han estado aplicando políticas económicas racionales. En este sentido, nos complacen los esfuerzos del Banco por mejorar la asistencia a los países en desarrollo, en especial por abordar los problemas estructurales y las cuestiones sociales y promover el flujo de capitales hacia estos países.

Acogemos con agrado el creciente consenso en torno a la necesidad de reestructurar la Iniciativa para los países pobres muy endeudados (PPME), dado que tales cambios contribuirían a asegurar una mayor sostenibilidad de la deuda y una mayor incidencia del alivio de la deuda en la reducción de la pobreza. Respaldamos las recientes propuestas encaminadas a mejorar la Iniciativa en lo referente a la magnitud y el alcance del alivio de la deuda, entre ellas, flexibilizar los criterios de elegibilidad, acortar el período requerido para acogerse a los beneficios del plan, aumentar la magnitud del alivio de la deuda y proporcionar recursos adicionales durante el período de transición. Al tiempo que observamos que la movilización de los recursos necesarios marcha con gran lentitud, recalcamos la necesidad de distribuir apropiadamente la carga y hallar otras fuentes adecuadas de financiamiento. Recibimos con beneplácito las recientes declaraciones de intención formuladas por los acreedores bilaterales respaldando la idea de reestructurar la Iniciativa para los PPME y su voluntad de condonar parte de la deuda de los países pobres. La labor llevada a cabo por el Banco Mundial a fin de hallar una solución eficaz para los PPME con atrasos persistentes es digna de aliento, e instamos al Banco a diseñar un mecanismo para ello, en colaboración con otros acreedores.

Valoramos la conclusión satisfactoria de la duodécima reposición de los recursos de la Asociación Internacional de Fomento (AIF), pero expresamos nuestra honda preocupación por la constante declinación de los flujos de la asistencia oficial para el desarrollo (AOD), que en la actualidad representa un 0,20% del PNB de la Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE), frente al 0,70% convenido como objetivo por las Naciones Unidas. Instamos a los países donantes a complementar sus contribuciones a la Iniciativa para los PPME y adoptar las medidas necesarias para invertir la tendencia decreciente de la AOD.

Apreciamos los esfuerzos del Banco por asistir a los países que están saliendo de un conflicto, pero deseamos destacar que estos servicios deben abarcar también a los países vecinos que se ven afectados por situaciones de conflicto o corren riesgo de entrar en conflicto.

Vemos con agrado el Marco Integral de Desarrollo (MID) actualmente en estudio, que pone de relieve la necesidad de mantener un equilibrio entre los aspectos macroeconómicos y sociales. Sin embargo, nos inquietan la capacidad de planificación de los países miembros y los socios externos, y el costo que podría acarrear para los prestatarios. Dado que el MID aún está en gestación, destacamos que es preciso hacer un cuidadoso seguimiento de los programas experimentales y aprovechar la experiencia obtenida para perfeccionarlo. Apreciamos la importancia otorgada a la cooperación y coordinación con otras instituciones, la sociedad civil y el sector privado en aras de reducir la pobreza, su objetivo primordial.

Respaldamos los principios básicos del fomento del desarrollo social estipulados en la "Declaración de Copenhague" y somos partidarios de que los organismos de las Naciones Unidas coordinen la puesta en marcha de estos principios. Las instituciones financieras internacionales y los bancos regionales de desarrollo deberían participar de acuerdo con sus respectivos mandatos y ventajas comparativas. En este sentido, vemos con agrado los esfuerzos del Banco Mundial para formular principios que guíen las políticas sociales. Sin embargo, destacamos que, en esa tarea, es importante prestar atención a las características específicas de cada país, pues existen diferencias de un país a otro, tanto en lo referente a sus políticas como a las etapas de desarrollo económico.

Por último, en nombre del Grupo de los Veinticuatro deseo expresar mi gratitud al Presidente y al personal del Banco Mundial y asegurarles nuestra total cooperación para contribuir al crecimiento económico de los países en desarrollo y al alivio de la pobreza.

Declaración del Prof. G. L. Peiris, Presidente del Grupo Intergubernamental de los Veinticuatro

Es un privilegio para mí tener la oportunidad de dirigirme a ustedes en representación del Grupo de los Veinticuatro (G-24). Los ministros consideran que la coyuntura externa sigue siendo muy difícil e incierta para los países en desarrollo. Es muy probable que los efectos de las crisis financieras recientes sean más profundos y prolongados que lo estimado en las primeras evaluaciones. El panorama económico mundial todavía es sombrío. Las proyecciones actuales indican la persistencia del escaso crecimiento económico, la desaceleración del comercio internacional, la caída de los precios de los productos básicos y la reducción de los flujos de capitales a los países en desarrollo.

Nos preocupan la frecuencia y la gravedad crecientes de las crisis financieras y sus efectos por contagio en los países en desarrollo, incluso aquellos que han estado aplicando políticas económicas racionales. En este sentido, nos complacen los esfuerzos del Banco por mejorar la asistencia a los países en desarrollo, en especial por abordar los problemas estructurales y las cuestiones sociales y promover el flujo de capitales hacia estos países.

Acogemos con agrado el creciente consenso en torno a la necesidad de reestructurar la Iniciativa para los países pobres muy endeudados (PPME), dado que tales cambios contribuirían a asegurar una mayor sostenibilidad de la deuda y una mayor incidencia del alivio de la deuda en la reducción de la pobreza. Respaldamos las recientes propuestas encaminadas a mejorar la Iniciativa en lo referente a la magnitud y el alcance del alivio de la deuda, entre ellas, flexibilizar los criterios de elegibilidad, acortar el período requerido para acogerse a los beneficios del plan, aumentar la magnitud del alivio de la deuda y proporcionar recursos adicionales durante el período de transición. Al tiempo que observamos que la movilización de los recursos necesarios marcha con gran lentitud, recalcamos la necesidad de distribuir apropiadamente la carga y hallar otras fuentes adecuadas de financiamiento. Recibimos con beneplácito las recientes declaraciones de intención formuladas por los acreedores bilaterales respaldando la idea de reestructurar la Iniciativa para los PPME y su voluntad de condonar parte de la deuda de los países pobres. La labor llevada a cabo por el Banco Mundial a fin de hallar una solución eficaz para los PPME con atrasos persistentes es digna de aliento, e instamos al Banco a diseñar un mecanismo para ello, en colaboración con otros acreedores.

Valoramos la conclusión satisfactoria de la duodécima reposición de los recursos de la Asociación Internacional de Fomento (AIF), pero expresamos nuestra honda preocupación por la constante declinación de los flujos de la asistencia oficial para el desarrollo (AOD), que en la actualidad representa un 0,20% del PNB de la Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE), frente al 0,70% convenido como objetivo por las Naciones Unidas. Instamos a los países donantes a complementar sus contribuciones a la Iniciativa para los PPME y adoptar las medidas necesarias para invertir la tendencia decreciente de la AOD.

Apreciamos los esfuerzos del Banco por asistir a los países que están saliendo de un conflicto, pero deseamos destacar que estos servicios deben abarcar también a los países vecinos que se ven afectados por situaciones de conflicto o corren riesgo de entrar en conflicto.

Vemos con agrado el Marco Integral de Desarrollo (MID) actualmente en estudio, que pone de relieve la necesidad de mantener un equilibrio entre los aspectos macroeconómicos y sociales. Sin embargo, nos inquietan la capacidad de planificación de los países miembros y los socios externos, y el costo que podría acarrear para los prestatarios. Dado que el MID aún está en gestación, destacamos que es preciso hacer un cuidadoso seguimiento de los programas experimentales y aprovechar la experiencia obtenida para perfeccionarlo. Apreciamos la importancia otorgada a la cooperación y coordinación con otras instituciones, la sociedad civil y el sector privado en aras de reducir la pobreza, su objetivo primordial.

Respaldamos los principios básicos del fomento del desarrollo social estipulados en la "Declaración de Copenhague" y somos partidarios de que los organismos de las Naciones Unidas coordinen la puesta en marcha de estos principios. Las instituciones financieras internacionales y los bancos regionales de desarrollo deberían participar de acuerdo con sus respectivos mandatos y ventajas comparativas. En este sentido, vemos con agrado los esfuerzos del Banco Mundial para formular principios que guíen las políticas sociales. Sin embargo, destacamos que, en esa tarea, es importante prestar atención a las características específicas de cada país, pues existen diferencias de un país a otro, tanto en lo referente a sus políticas como a las etapas de desarrollo económico.

Por último, en nombre del Grupo de los Veinticuatro deseo expresar mi gratitud al Presidente y al personal del Banco Mundial y asegurarles nuestra total cooperación para contribuir al crecimiento económico de los países en desarrollo y al alivio de la pobreza.

Declaración del Prof. G. L. Peiris, Presidente del Grupo Intergubernamental de los Veinticuatro

Es un privilegio para mí tener la oportunidad de dirigirme a ustedes en representación del Grupo de los Veinticuatro (G-24). Los ministros consideran que la coyuntura externa sigue siendo muy difícil e incierta para los países en desarrollo. Es muy probable que los efectos de las crisis financieras recientes sean más profundos y prolongados que lo estimado en las primeras evaluaciones. El panorama económico mundial todavía es sombrío. Las proyecciones actuales indican la persistencia del escaso crecimiento económico, la desaceleración del comercio internacional, la caída de los precios de los productos básicos y la reducción de los flujos de capitales a los países en desarrollo.

Nos preocupan la frecuencia y la gravedad crecientes de las crisis financieras y sus efectos por contagio en los países en desarrollo, incluso aquellos que han estado aplicando políticas económicas racionales. En este sentido, nos complacen los esfuerzos del Banco por mejorar la asistencia a los países en desarrollo, en especial por abordar los problemas estructurales y las cuestiones sociales y promover el flujo de capitales hacia estos países.

Acogemos con agrado el creciente consenso en torno a la necesidad de reestructurar la Iniciativa para los países pobres muy endeudados (PPME), dado que tales cambios contribuirían a asegurar una mayor sostenibilidad de la deuda y una mayor incidencia del alivio de la deuda en la reducción de la pobreza. Respaldamos las recientes propuestas encaminadas a mejorar la Iniciativa en lo referente a la magnitud y el alcance del alivio de la deuda, entre ellas, flexibilizar los criterios de elegibilidad, acortar el período requerido para acogerse a los beneficios del plan, aumentar la magnitud del alivio de la deuda y proporcionar recursos adicionales durante el período de transición. Al tiempo que observamos que la movilización de los recursos necesarios marcha con gran lentitud, recalcamos la necesidad de distribuir apropiadamente la carga y hallar otras fuentes adecuadas de financiamiento. Recibimos con beneplácito las recientes declaraciones de intención formuladas por los acreedores bilaterales respaldando la idea de reestructurar la Iniciativa para los PPME y su voluntad de condonar parte de la deuda de los países pobres. La labor llevada a cabo por el Banco Mundial a fin de hallar una solución eficaz para los PPME con atrasos persistentes es digna de aliento, e instamos al Banco a diseñar un mecanismo para ello, en colaboración con otros acreedores.

Valoramos la conclusión satisfactoria de la duodécima reposición de los recursos de la Asociación Internacional de Fomento (AIF), pero expresamos nuestra honda preocupación por la constante declinación de los flujos de la asistencia oficial para el desarrollo (AOD), que en la actualidad representa un 0,20% del PNB de la Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE), frente al 0,70% convenido como objetivo por las Naciones Unidas. Instamos a los países donantes a complementar sus contribuciones a la Iniciativa para los PPME y adoptar las medidas necesarias para invertir la tendencia decreciente de la AOD.

Apreciamos los esfuerzos del Banco por asistir a los países que están saliendo de un conflicto, pero deseamos destacar que estos servicios deben abarcar también a los países vecinos que se ven afectados por situaciones de conflicto o corren riesgo de entrar en conflicto.

Vemos con agrado el Marco Integral de Desarrollo (MID) actualmente en estudio, que pone de relieve la necesidad de mantener un equilibrio entre los aspectos macroeconómicos y sociales. Sin embargo, nos inquietan la capacidad de planificación de los países miembros y los socios externos, y el costo que podría acarrear para los prestatarios. Dado que el MID aún está en gestación, destacamos que es preciso hacer un cuidadoso seguimiento de los programas experimentales y aprovechar la experiencia obtenida para perfeccionarlo. Apreciamos la importancia otorgada a la cooperación y coordinación con otras instituciones, la sociedad civil y el sector privado en aras de reducir la pobreza, su objetivo primordial.

Respaldamos los principios básicos del fomento del desarrollo social estipulados en la "Declaración de Copenhague" y somos partidarios de que los organismos de las Naciones Unidas coordinen la puesta en marcha de estos principios. Las instituciones financieras internacionales y los bancos regionales de desarrollo deberían participar de acuerdo con sus respectivos mandatos y ventajas comparativas. En este sentido, vemos con agrado los esfuerzos del Banco Mundial para formular principios que guíen las políticas sociales. Sin embargo, destacamos que, en esa tarea, es importante prestar atención a las características específicas de cada país, pues existen diferencias de un país a otro, tanto en lo referente a sus políticas como a las etapas de desarrollo económico.

Por último, en nombre del Grupo de los Veinticuatro deseo expresar mi gratitud al Presidente y al personal del Banco Mundial y asegurarles nuestra total cooperación para contribuir al crecimiento económico de los países en desarrollo y al alivio de la pobreza.

 




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