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Declaración de Sr. Nicolas Imboden, Embajador, Delegado a los Acuerdos Comerciales, Suiza

DC/S/99-23 (S)
(*) En representación de Azerbaiyán, Polonia, República Kirguisa, Suiza, Tayikistán, Turkmenistán y Uzbekistán.

La Iniciativa para los PPME

Acogemos con satisfacción las actuales propuestas internacionales de ofrecer a los países pobres muy endeudados un sistema de alivio de la deuda que será más profundo, más amplio y más rápido. Deseamos también elogiar al Banco y al Fondo por haber iniciado un amplio proceso de consultas sobre la Iniciativa para los PPME.

El socorro de la deuda es condición necesaria pero no suficiente en la lucha contra la pobreza. Para prosperar, el alivio de la deuda debe estar basado en políticas macroeconómicas acertadas y en una estrategia de reducción de la pobreza y contar con financiamiento suficiente.

Desearíamos formular algunas observaciones sobre las últimas propuestas encaminadas a introducir mejoras en el sistema de alivio de la deuda. Son las siguientes:

· Respaldamos la reducción del período de habilitación, con determinadas condiciones. En primer lugar, el desempeño en materia de políticas económicas y el período de habilitación para poder acogerse a las medidas de alivio de la deuda deben estar mutuamente relacionados: la reducción del período de habilitación deberá considerarse únicamente en el caso de los países que cuenten con políticas tributarias racionales, con un sistema transparente y responsable de gasto público y con capacidad suficiente de análisis de gestión de la deuda. En segundo lugar, el alcance de la reducción dependerá de los casos concretos, pero no se deberá llegar nunca a menos de un año antes del punto de decisión ni de dos años en lo que se refiere al período provisional antes del punto de culminación.

· La meta propuesta actualmente para el coeficiente deuda-exportaciones es demasiado elevada para la mayor parte de los PPME. Además, las perspectivas de los ingresos fiscales pueden ser más críticas que las tendencias de las exportaciones. Debe concederse un cierto margen de flexibilidad en el coeficiente deuda-exportaciones: el objetivo del 200% deberá considerarse como el máximo, no como el mínimo, en la mayor parte de los casos.

· La dimensión fiscal de la deuda externa es fundamental para calibrar su sostenibilidad. El criterio fiscal actualmente utilizado y sus subumbrales de precalificación tienen escaso valor analítico. Por ello, respaldamos las propuestas de reforma orientadas a establecer medidas alternativas de la vulnerabilidad fiscal, como la evolución de servicio de la deuda frente al ingreso interno. Además, la deuda externa constituye un importante problema en el presupuesto de la mayor parte de los PPME y deberá aparecer en el cálculo del servicio de la deuda cuando se valore la vulnerabilidad fiscal de un determinado país.

Todo cambio de la Iniciativa para los PPME debe reunir estos dos requisitos:

· un trato equitativo e igual para todos los PPME, y

· financiamiento adicional suficiente.

Estamos convencidos de que todo cambio en la Iniciativa para los PPME debería aplicarse de forma retroactiva los países que han terminado ya el ciclo. No sería equitativo que los países con mejor historial en sus programas de ajuste se vieran discriminados frente a otros PPME. Además, los cambios en las normas de la Iniciativa no deberían efectuarse caso por caso, sino basarse en un análisis exhaustivo. Por último, todas las propuestas orientadas a conseguir un mayor alivio de la deuda tienen importantes consecuencias en los costos. Habida cuenta de los costos que supondría la actual Iniciativa para los PPME y, a fortiori, la reforma de la misma, el Fondo Fiduciario para los PPME y el Fondo Fiduciario SRAE-PPME deberían constituir un objetivo prioritario para los países que no han comprometido todavía fondos para la Iniciativa. En este sentido, esperamos que la Cumbre de Colonia no sólo se ocupe del contenido sustantivo de la Iniciativa para los PPME sino también de su financiamiento. De la misma manera, esperamos que en los próximos meses todos los acreedores multilaterales puedan examinar las opciones más indicadas de contribución al financiamiento de la Iniciativa.

Principios y buenas prácticas en materia de política social

En los intentos actuales de la comunidad internacional por mejorar la estabilidad del sistema financiero y económico mundial, es adecuado y oportuno que el Banco Mundial reafirme la importancia trascendental de unas políticas sociales acertadas para conseguir la reducción de la pobreza de forma sostenida. Los efectos producidos por la reciente crisis en la población pobre han demostrado la importancia de los sistemas de protección social y de unas políticas sociales prudentes. Necesitamos normas y buenas prácticas para las políticas sociales, lo mismo que las necesitamos para las políticas financieras y estructurales.

Respaldamos el planteamiento dual propuesto, en virtud del cual el sistema de las Naciones Unidas toma la iniciativa en el establecimiento de los principios, y el Banco ayuda a extraer enseñanzas y a aplicarlas. No obstante, los elementos del sistema dual están estrechamente interconectados y el Banco debe contribuir decididamente aportando su experiencia práctica al debate internacional y desempeñar una labor constructiva y técnica en el proceso de Copenhague+5.

La ventaja comparativa del Banco es el nexo entre la política social y la pobreza, con la finalidad expresa de potenciar a los pobres y de reducir las desigualdades. Unas variables económicas fundamentales sanas son la base para los programas sostenibles de reducción de la pobreza, pero por sí solas no son suficientes. El Banco deberá hacer más evaluaciones cualitativas de la pobreza, diferenciando entre los grupos de personas pobres, con el fin de formular políticas y programas que permitan a las personas pobres excluidas y marginadas disfrutar de oportunidades económicas y de servicios sociales. Reconocemos asimismo la necesidad crítica de incentivar las evaluaciones sociales y de profundizar el tratamiento de la pobreza en las estrategias de asistencia a los países, en particular en lo que se refiere a la dimensión social de la pobreza. De la misma manera, existe la necesidad urgente de elaborar directrices y prácticas acertadas utilizando los resultados de las evaluaciones del Departamento de Evaluación de Operaciones (DEO). No podemos aplazar más esta tarea.

Los principios generales reflejan bien los elementos básicos necesarios para formular políticas sociales acertadas. El Banco puede ayudar mejor a los países clientes aportando buenas prácticas, en vez de exigir normas mínimas. En este contexto, hay que tener en cuenta las posibles contradicciones y soluciones de compromiso entre normas sociales y políticas económicas promovidas por el Banco, la CFI y el OMGI (por ejemplo, la liberalización de los mercados de trabajo frente a la aplicación de normas laborales). Al mismo tiempo, la realización de nuevos estudios analíticos ayudará a comprender mejor estos complejos problemas.

Alentamos al Banco a que emprenda consultas con otras instancias interesadas en el desarrollo y a que participe en la elaboración final de los principios identificados y los transforme en políticas operacionales y programas específicos en los países miembros en desarrollo y en transición.

Suficiencia de capital del Grupo del Banco Mundial

La capacidad de riesgo del BIRF se ha visto mermada por los masivos préstamos de emergencia en respuesta a las recientes crisis financieras, y por el mayor riesgo de la cartera. Si bien ello no ha presentado un amenaza para la actual capacidad crediticia del Banco, el deterioro de la capacidad de riesgo podría obstaculizar las futuras actividades del banco y aumentar las tensiones entre el apoyo al desarrollo a largo plazo y la participación en iniciativas internacionales de respuesta a las crisis. Es preciso intervenir para mantener y reforzar la capacidad de riesgo del Banco y, a la larga, para ofrecer a éste una protección a todo riesgo aun cuando las condiciones externas continúen siendo negativas. El deterioro de la situación financiera del Banco es inaceptable, y la clasificación AAA es fundamental para que éste pueda cumplir su misión. Creemos que se podrían examinar más a fondo las siguientes posibilidades:

· Un sistema transparente de contabilidad y de estimación de costos puede ofrecer nuevas orientaciones sobre la cobertura eficaz de los costos administrativos. Ello podría dar lugar a un consenso sobre los métodos utilizados para calcular el costo de los préstamos.

· Si bien es cierto que no vemos la posibilidad de recortar las transferencias de los ingresos netos a la AIF y a la Iniciativa para los PPME, estamos de acuerdo en que la lista de estas transferencias no deberá prolongarse en estos momentos de limitada disponibilidad de ingresos.

· La compleja red de fondos fiduciarios bilaterales y de otras formas de financiamiento mediante donaciones debe ser objeto de examen urgente para concentrar su utilización en el logro de los objetivos fundamentales del Banco.

La necesidad de un aumento sostenido de la capacidad de riesgo del Banco depende sobre todo de los supuestos formulados acerca de la futura participación de éste en los préstamos para fines de ajuste y otros sistemas de financiamiento a corto y mediano plazo. Por ello, la necesidad de aumento del capital debe considerarse en el contexto de la estrategia futura de préstamos del Banco y teniendo en cuenta el papel que deberá desempeñar en las crisis financieras. Como hemos dicho en otras ocasiones, el Banco debe contribuir a prevenir y resolver las crisis financieras. No obstante, debe abstenerse de ofrecer apoyo en forma de liquidez y tratar de resolver las consecuencias sociales inmediatas y los problemas estructurales de fondo. Deberá tener también capacidad de responder en forma anticíclica ante la creciente demanda de financiamiento mediante inversiones. Un aumento del capital podría servir de base para que el Banco desempeñara esa función, pero debería ir acompañado de un mecanismo que impidiera una posible utilización inadecuada del nuevo margen de apoyo para resolver problemas de liquidez en situaciones de emergencia.

La suficiencia de capital es también un tema de interés para la CFI, ya que tiene que responder a la creciente demanda originada a raíz de la crisis financiera. El descenso de los flujos de capital privado hacia los países castigados por la crisis ha cambiado bruscamente las condiciones en que debe actuar la CFI. Reconocemos que, debido la restricciones de capital, la capacidad de la CFI de responder a esa demanda es limitada. Al mismo tiempo, esta nueva demanda puede desviar a la CFI de su intervención en los países con mercados fronterizos. Al examinar el posible aumento del capital debe tenerse también en cuenta la estrategia futura de la CFI y su contribución a evitar las situaciones de escasez de entradas de capital privado o a reaccionar cuando se produzcan. Por ello, esperamos que la CFI presente una estrategia revisada y una cuidadosa evaluación de su capacidad financiera.

Fortalecimiento de los foros internacionales, con especial atención a las funciones del Comité para el Desarrollo y el Comité Provisional

El fortalecimiento de la estabilidad del sistema financiero y económico mundial y las medidas adoptadas para consolidar la arquitectura financiera nacional son una empresa necesaria y ambiciosa. Dentro de ella debe incluirse un examen de las funciones del Comité para el Desarrollo y del Comité Provisional. Durante los últimos meses ha habido acalorados debates al respecto, pero hasta ahora no se llegado a un consenso general.

El planteamiento global que todos nosotros deseamos adoptar para las actividades de desarrollo y para el sistema financiero internacional, así como el hecho de que la mayor parte de las situaciones de crisis tengan causas y consecuencias estructurales y relacionadas con problemas de liquidez hacen que el examen de esas cuestiones se confíe tanto al Comité Provisional como al Comité para el Desarrollo. Ello representa una solución poco eficiente. Debemos iniciar un debate franco para abordar los problemas globales comunes. Ello no sería posible con un único organismo común. El otorgar al Presidente del Banco cierta forma de "estatuto privilegiado" en las reuniones del Comité Provisional dejaría el problema sin resolver.

Para garantizar que se debatan los temas que son de interés común, teniendo en cuenta el mandato específico de cada Comité, necesitamos i) un foro común para preparar el programa, organizar los documentos que deberán presentarse a los dos comités y determinar dónde se examina cada uno de los temas comunes; ii) una división más clara de responsabilidades, y iii) un enfoque pragmático y específico para cada caso, centrado en los problemas que no requieren grandes cambios institucionales.

Podría adoptarse el siguiente planteamiento:

· Los suplentes del Comité Provisional y del Comité para Desarrollo preparan los programas de los dos comités y determinan los problemas que son de interés para ambos;

· Los problemas comunes son analizados conjuntamente por el Fondo y el Banco, y aprobados por ambos directorios;

· Los suplentes deciden en qué comité se examinan los temas comunes: los más relacionados con la macroeconomía y la estabilización se tratan en el Comité Provisional; las cuestiones con predominio de los aspectos microeconómicos y estructurales se analizan en el Comité para el Desarrollo.

Marco Integral de Desarrollo

Acogemos con satisfacción el hecho de que el Marco Integral de Desarrollo (MID) esté basado en principios y enseñanzas cuya validez para aumentar la eficacia de las actividades de desarrollo se reconoce internacionalmente. A través de este Marco, el Banco está adoptando un planteamiento orientado a la colaboración, con mayor atención a la dimensión social, humana y estructural del desarrollo. Consideramos que el MID puede convertirse en un instrumento muy eficaz para mejorar la selectividad estratégica del Banco y para lograr una mayor complementariedad entre los programas de asistencia de todos los interesados en el desarrollo. Para nosotros, el MID es un instrumento útil para garantizar la coordinación y transparencia de los países, y como medio para garantizar la responsabilidad y la evaluación de nuestras iniciativas comunes en favor del desarrollo. No obstante, todavía no se puede utilizar como instrumento analítico para asignar recursos o programar las actividades. Instamos al Banco a que acompañe este proceso con la necesaria investigación operacional.

El MID suscita importantes expectativas y plantea riesgos que conviene tener en cuenta. Debemos continuar avanzando y acumular experiencias sobre la marcha:

· Es muy importante conseguir la identificación de los países con las iniciativas. Para ello, los esfuerzos de coordinación interna deben acompañar a la coordinación de los donantes. Ello significa que no podemos conformarnos con un buen sistema de gobierno; es preciso promover un amplio debate de políticas públicas con todas las partes interesadas en un marco flexible, dinámico y orientado a los procesos. El fortalecimiento de la capacidad institucional es una prioridad absoluta.

· Los países donde se lleven a cabo las actividades experimentales deben ofrecer buenas perspectivas de alcanzar una coherencia suficiente entre las políticas y estrategias a largo plazo del cliente y las metas y políticas de la comunidad internacional de donantes.

· Los donantes deben mostrar interés suficiente en utilizar el Marco Integral de Desarrollo, como oportunidad para coordinar mejor sus programas. Ello requiere, por parte de los donantes, flexibilidad para armonizar los procedimientos de adquisición, desembolso y seguimiento, y para ayudar a construir un sistema basado en las características de los países. Sin un progreso tangible en las cuestiones prácticas, la comunidad del desarrollo no podrá hacer realidad las grandes expectativas del MID.

· Todas las actividades experimentales necesitan objetivos transparentes selectivos, así como un sólido marco de seguimiento y evaluación. Es muy importante poder supervisar los resultados, el nivel de identificación y la cooperación, además de los costos.

· El MID debe determinar la manera de lograr la participación del sector privado. Es preciso establecer nuevas estructuras y modalidades para lograr la cooperación con ese sector.

· El MID debe promover también el intercambio de experiencias entre los países receptores.

El MID se encuentra todavía en sus fases iniciales. Es mucho lo que queda todavía por hacer, tanto en lo que se refiere a la intensificación del diálogo, las consultas y los estudios analíticos y de colaboración en el plano teórico y metodológico entre el Comité de Asistencia para el Desarrollo, los donantes bilaterales, los organismos de las Naciones Unidas, los bancos multilaterales de desarrollo y el Fondo, como a la aplicación del MID y el aprendizaje conjunto en los países con actividades experimentales. Suiza acoge con agrado el proceso de consultas en el plano teórico mediante contactos periódicos de los puntos de contacto de organismos bilaterales y multilaterales y la Secretaría del MID del Banco. Estamos dispuestos a participar en ese proceso y a respaldar las iniciativas conjuntas para hacer del MID una empresa común de todas las partes interesadas en el desarrollo.

Asistencia a los países que salen de un conflicto

Valoramos los esfuerzos del Banco y el Fondo por definir una estrategia coordinada en lo que se refiere a la liquidación de atrasos. Esperamos que el resultado será un enfoque global en todos los casos de países que salen de un conflicto, y deseamos recibir un documento conjunto antes de nuestra próxima reunión.

Alentamos al Banco a que finalice lo antes posible el estudio sobre Liberia, para comprender mejor la situación de los atrasos en este país y poder entablar un debate más provechoso sobre los obstáculos actuales y las posibles actuaciones.

Cooperación del Grupo del Banco Mundial con los bancos regionales de desarrollo

En el informe presentado a este Comité se facilita información provechosa sobre los recientes logros de la cooperación entre el Grupo del Banco Mundial y los bancos regionales de desarrollo. Observamos con especial satisfacción el acuerdo conjunto alcanzado sobre los procedimientos estándar de adquisición.

No obstante, creemos que el Banco debería analizar con más detenimiento algunas experiencias recientes y los obstáculos encontrados en la colaboración con los bancos regionales de desarrollo, con el fin de articular mejor la orientación futura de su cooperación y coordinación con esos interlocutores. Ello podría representar una útil contribución a la ejecución eficaz del Marco Integral de Desarrollo.

Asistencia a los países de Asia central

En los últimos años, los países de Asia central han atravesado un proceso de ajuste muy difícil y de gran alcance. Estas sociedades son ahora mucho más pobres y más desiguales. Los beneficios de la transición a la propiedad privada, la competencia y las fronteras abiertas apenas han empezado a percibirse. En algunos casos, la inestabilidad regional e interna representa una amenaza para su estabilidad.

La crisis financiera de Rusia ha tenido importantes efectos negativos en la región. Acogemos el esfuerzo especial que el Banco y el Fondo y algunos donantes bilaterales han realizado al final del año pasado para ofrecer ayudar a la balanza de pagos de los países más pobres. Como la crisis de Rusia continúa, estos países tendrán que adoptar medidas todavía más radicales para reducir sus vínculos económicos con Rusia y diversificar sus economías. Necesitan apoyo internacional en condiciones favorables para que sus valientes intentos de reforma puedan triunfar. Por ello, instamos decididamente al Fondo y al Banco a que continúen e incluso refuercen su asistencia a esos países.

(*)

(*) En representación de Azerbaiyán, Polonia, República Kirguisa, Suiza, Tayikistán, Turkmenistán y Uzbekistán.

La Iniciativa para los PPME

Acogemos con satisfacción las actuales propuestas internacionales de ofrecer a los países pobres muy endeudados un sistema de alivio de la deuda que será más profundo, más amplio y más rápido. Deseamos también elogiar al Banco y al Fondo por haber iniciado un amplio proceso de consultas sobre la Iniciativa para los PPME.

El socorro de la deuda es condición necesaria pero no suficiente en la lucha contra la pobreza. Para prosperar, el alivio de la deuda debe estar basado en políticas macroeconómicas acertadas y en una estrategia de reducción de la pobreza y contar con financiamiento suficiente.

Desearíamos formular algunas observaciones sobre las últimas propuestas encaminadas a introducir mejoras en el sistema de alivio de la deuda. Son las siguientes:

· Respaldamos la reducción del período de habilitación, con determinadas condiciones. En primer lugar, el desempeño en materia de políticas económicas y el período de habilitación para poder acogerse a las medidas de alivio de la deuda deben estar mutuamente relacionados: la reducción del período de habilitación deberá considerarse únicamente en el caso de los países que cuenten con políticas tributarias racionales, con un sistema transparente y responsable de gasto público y con capacidad suficiente de análisis de gestión de la deuda. En segundo lugar, el alcance de la reducción dependerá de los casos concretos, pero no se deberá llegar nunca a menos de un año antes del punto de decisión ni de dos años en lo que se refiere al período provisional antes del punto de culminación.

· La meta propuesta actualmente para el coeficiente deuda-exportaciones es demasiado elevada para la mayor parte de los PPME. Además, las perspectivas de los ingresos fiscales pueden ser más críticas que las tendencias de las exportaciones. Debe concederse un cierto margen de flexibilidad en el coeficiente deuda-exportaciones: el objetivo del 200% deberá considerarse como el máximo, no como el mínimo, en la mayor parte de los casos.

· La dimensión fiscal de la deuda externa es fundamental para calibrar su sostenibilidad. El criterio fiscal actualmente utilizado y sus subumbrales de precalificación tienen escaso valor analítico. Por ello, respaldamos las propuestas de reforma orientadas a establecer medidas alternativas de la vulnerabilidad fiscal, como la evolución de servicio de la deuda frente al ingreso interno. Además, la deuda externa constituye un importante problema en el presupuesto de la mayor parte de los PPME y deberá aparecer en el cálculo del servicio de la deuda cuando se valore la vulnerabilidad fiscal de un determinado país.

Todo cambio de la Iniciativa para los PPME debe reunir estos dos requisitos:

· un trato equitativo e igual para todos los PPME, y

· financiamiento adicional suficiente.

Estamos convencidos de que todo cambio en la Iniciativa para los PPME debería aplicarse de forma retroactiva los países que han terminado ya el ciclo. No sería equitativo que los países con mejor historial en sus programas de ajuste se vieran discriminados frente a otros PPME. Además, los cambios en las normas de la Iniciativa no deberían efectuarse caso por caso, sino basarse en un análisis exhaustivo. Por último, todas las propuestas orientadas a conseguir un mayor alivio de la deuda tienen importantes consecuencias en los costos. Habida cuenta de los costos que supondría la actual Iniciativa para los PPME y, a fortiori, la reforma de la misma, el Fondo Fiduciario para los PPME y el Fondo Fiduciario SRAE-PPME deberían constituir un objetivo prioritario para los países que no han comprometido todavía fondos para la Iniciativa. En este sentido, esperamos que la Cumbre de Colonia no sólo se ocupe del contenido sustantivo de la Iniciativa para los PPME sino también de su financiamiento. De la misma manera, esperamos que en los próximos meses todos los acreedores multilaterales puedan examinar las opciones más indicadas de contribución al financiamiento de la Iniciativa.

Principios y buenas prácticas en materia de política social

En los intentos actuales de la comunidad internacional por mejorar la estabilidad del sistema financiero y económico mundial, es adecuado y oportuno que el Banco Mundial reafirme la importancia trascendental de unas políticas sociales acertadas para conseguir la reducción de la pobreza de forma sostenida. Los efectos producidos por la reciente crisis en la población pobre han demostrado la importancia de los sistemas de protección social y de unas políticas sociales prudentes. Necesitamos normas y buenas prácticas para las políticas sociales, lo mismo que las necesitamos para las políticas financieras y estructurales.

Respaldamos el planteamiento dual propuesto, en virtud del cual el sistema de las Naciones Unidas toma la iniciativa en el establecimiento de los principios, y el Banco ayuda a extraer enseñanzas y a aplicarlas. No obstante, los elementos del sistema dual están estrechamente interconectados y el Banco debe contribuir decididamente aportando su experiencia práctica al debate internacional y desempeñar una labor constructiva y técnica en el proceso de Copenhague+5.

La ventaja comparativa del Banco es el nexo entre la política social y la pobreza, con la finalidad expresa de potenciar a los pobres y de reducir las desigualdades. Unas variables económicas fundamentales sanas son la base para los programas sostenibles de reducción de la pobreza, pero por sí solas no son suficientes. El Banco deberá hacer más evaluaciones cualitativas de la pobreza, diferenciando entre los grupos de personas pobres, con el fin de formular políticas y programas que permitan a las personas pobres excluidas y marginadas disfrutar de oportunidades económicas y de servicios sociales. Reconocemos asimismo la necesidad crítica de incentivar las evaluaciones sociales y de profundizar el tratamiento de la pobreza en las estrategias de asistencia a los países, en particular en lo que se refiere a la dimensión social de la pobreza. De la misma manera, existe la necesidad urgente de elaborar directrices y prácticas acertadas utilizando los resultados de las evaluaciones del Departamento de Evaluación de Operaciones (DEO). No podemos aplazar más esta tarea.

Los principios generales reflejan bien los elementos básicos necesarios para formular políticas sociales acertadas. El Banco puede ayudar mejor a los países clientes aportando buenas prácticas, en vez de exigir normas mínimas. En este contexto, hay que tener en cuenta las posibles contradicciones y soluciones de compromiso entre normas sociales y políticas económicas promovidas por el Banco, la CFI y el OMGI (por ejemplo, la liberalización de los mercados de trabajo frente a la aplicación de normas laborales). Al mismo tiempo, la realización de nuevos estudios analíticos ayudará a comprender mejor estos complejos problemas.

Alentamos al Banco a que emprenda consultas con otras instancias interesadas en el desarrollo y a que participe en la elaboración final de los principios identificados y los transforme en políticas operacionales y programas específicos en los países miembros en desarrollo y en transición.

Suficiencia de capital del Grupo del Banco Mundial

La capacidad de riesgo del BIRF se ha visto mermada por los masivos préstamos de emergencia en respuesta a las recientes crisis financieras, y por el mayor riesgo de la cartera. Si bien ello no ha presentado un amenaza para la actual capacidad crediticia del Banco, el deterioro de la capacidad de riesgo podría obstaculizar las futuras actividades del banco y aumentar las tensiones entre el apoyo al desarrollo a largo plazo y la participación en iniciativas internacionales de respuesta a las crisis. Es preciso intervenir para mantener y reforzar la capacidad de riesgo del Banco y, a la larga, para ofrecer a éste una protección a todo riesgo aun cuando las condiciones externas continúen siendo negativas. El deterioro de la situación financiera del Banco es inaceptable, y la clasificación AAA es fundamental para que éste pueda cumplir su misión. Creemos que se podrían examinar más a fondo las siguientes posibilidades:

· Un sistema transparente de contabilidad y de estimación de costos puede ofrecer nuevas orientaciones sobre la cobertura eficaz de los costos administrativos. Ello podría dar lugar a un consenso sobre los métodos utilizados para calcular el costo de los préstamos.

· Si bien es cierto que no vemos la posibilidad de recortar las transferencias de los ingresos netos a la AIF y a la Iniciativa para los PPME, estamos de acuerdo en que la lista de estas transferencias no deberá prolongarse en estos momentos de limitada disponibilidad de ingresos.

· La compleja red de fondos fiduciarios bilaterales y de otras formas de financiamiento mediante donaciones debe ser objeto de examen urgente para concentrar su utilización en el logro de los objetivos fundamentales del Banco.

La necesidad de un aumento sostenido de la capacidad de riesgo del Banco depende sobre todo de los supuestos formulados acerca de la futura participación de éste en los préstamos para fines de ajuste y otros sistemas de financiamiento a corto y mediano plazo. Por ello, la necesidad de aumento del capital debe considerarse en el contexto de la estrategia futura de préstamos del Banco y teniendo en cuenta el papel que deberá desempeñar en las crisis financieras. Como hemos dicho en otras ocasiones, el Banco debe contribuir a prevenir y resolver las crisis financieras. No obstante, debe abstenerse de ofrecer apoyo en forma de liquidez y tratar de resolver las consecuencias sociales inmediatas y los problemas estructurales de fondo. Deberá tener también capacidad de responder en forma anticíclica ante la creciente demanda de financiamiento mediante inversiones. Un aumento del capital podría servir de base para que el Banco desempeñara esa función, pero debería ir acompañado de un mecanismo que impidiera una posible utilización inadecuada del nuevo margen de apoyo para resolver problemas de liquidez en situaciones de emergencia.

La suficiencia de capital es también un tema de interés para la CFI, ya que tiene que responder a la creciente demanda originada a raíz de la crisis financiera. El descenso de los flujos de capital privado hacia los países castigados por la crisis ha cambiado bruscamente las condiciones en que debe actuar la CFI. Reconocemos que, debido la restricciones de capital, la capacidad de la CFI de responder a esa demanda es limitada. Al mismo tiempo, esta nueva demanda puede desviar a la CFI de su intervención en los países con mercados fronterizos. Al examinar el posible aumento del capital debe tenerse también en cuenta la estrategia futura de la CFI y su contribución a evitar las situaciones de escasez de entradas de capital privado o a reaccionar cuando se produzcan. Por ello, esperamos que la CFI presente una estrategia revisada y una cuidadosa evaluación de su capacidad financiera.

Fortalecimiento de los foros internacionales, con especial atención a las funciones del Comité para el Desarrollo y el Comité Provisional

El fortalecimiento de la estabilidad del sistema financiero y económico mundial y las medidas adoptadas para consolidar la arquitectura financiera nacional son una empresa necesaria y ambiciosa. Dentro de ella debe incluirse un examen de las funciones del Comité para el Desarrollo y del Comité Provisional. Durante los últimos meses ha habido acalorados debates al respecto, pero hasta ahora no se llegado a un consenso general.

El planteamiento global que todos nosotros deseamos adoptar para las actividades de desarrollo y para el sistema financiero internacional, así como el hecho de que la mayor parte de las situaciones de crisis tengan causas y consecuencias estructurales y relacionadas con problemas de liquidez hacen que el examen de esas cuestiones se confíe tanto al Comité Provisional como al Comité para el Desarrollo. Ello representa una solución poco eficiente. Debemos iniciar un debate franco para abordar los problemas globales comunes. Ello no sería posible con un único organismo común. El otorgar al Presidente del Banco cierta forma de "estatuto privilegiado" en las reuniones del Comité Provisional dejaría el problema sin resolver.

Para garantizar que se debatan los temas que son de interés común, teniendo en cuenta el mandato específico de cada Comité, necesitamos i) un foro común para preparar el programa, organizar los documentos que deberán presentarse a los dos comités y determinar dónde se examina cada uno de los temas comunes; ii) una división más clara de responsabilidades, y iii) un enfoque pragmático y específico para cada caso, centrado en los problemas que no requieren grandes cambios institucionales.

Podría adoptarse el siguiente planteamiento:

· Los suplentes del Comité Provisional y del Comité para Desarrollo preparan los programas de los dos comités y determinan los problemas que son de interés para ambos;

· Los problemas comunes son analizados conjuntamente por el Fondo y el Banco, y aprobados por ambos directorios;

· Los suplentes deciden en qué comité se examinan los temas comunes: los más relacionados con la macroeconomía y la estabilización se tratan en el Comité Provisional; las cuestiones con predominio de los aspectos microeconómicos y estructurales se analizan en el Comité para el Desarrollo.

Marco Integral de Desarrollo

Acogemos con satisfacción el hecho de que el Marco Integral de Desarrollo (MID) esté basado en principios y enseñanzas cuya validez para aumentar la eficacia de las actividades de desarrollo se reconoce internacionalmente. A través de este Marco, el Banco está adoptando un planteamiento orientado a la colaboración, con mayor atención a la dimensión social, humana y estructural del desarrollo. Consideramos que el MID puede convertirse en un instrumento muy eficaz para mejorar la selectividad estratégica del Banco y para lograr una mayor complementariedad entre los programas de asistencia de todos los interesados en el desarrollo. Para nosotros, el MID es un instrumento útil para garantizar la coordinación y transparencia de los países, y como medio para garantizar la responsabilidad y la evaluación de nuestras iniciativas comunes en favor del desarrollo. No obstante, todavía no se puede utilizar como instrumento analítico para asignar recursos o programar las actividades. Instamos al Banco a que acompañe este proceso con la necesaria investigación operacional.

El MID suscita importantes expectativas y plantea riesgos que conviene tener en cuenta. Debemos continuar avanzando y acumular experiencias sobre la marcha:

· Es muy importante conseguir la identificación de los países con las iniciativas. Para ello, los esfuerzos de coordinación interna deben acompañar a la coordinación de los donantes. Ello significa que no podemos conformarnos con un buen sistema de gobierno; es preciso promover un amplio debate de políticas públicas con todas las partes interesadas en un marco flexible, dinámico y orientado a los procesos. El fortalecimiento de la capacidad institucional es una prioridad absoluta.

· Los países donde se lleven a cabo las actividades experimentales deben ofrecer buenas perspectivas de alcanzar una coherencia suficiente entre las políticas y estrategias a largo plazo del cliente y las metas y políticas de la comunidad internacional de donantes.

· Los donantes deben mostrar interés suficiente en utilizar el Marco Integral de Desarrollo, como oportunidad para coordinar mejor sus programas. Ello requiere, por parte de los donantes, flexibilidad para armonizar los procedimientos de adquisición, desembolso y seguimiento, y para ayudar a construir un sistema basado en las características de los países. Sin un progreso tangible en las cuestiones prácticas, la comunidad del desarrollo no podrá hacer realidad las grandes expectativas del MID.

· Todas las actividades experimentales necesitan objetivos transparentes selectivos, así como un sólido marco de seguimiento y evaluación. Es muy importante poder supervisar los resultados, el nivel de identificación y la cooperación, además de los costos.

· El MID debe determinar la manera de lograr la participación del sector privado. Es preciso establecer nuevas estructuras y modalidades para lograr la cooperación con ese sector.

· El MID debe promover también el intercambio de experiencias entre los países receptores.

El MID se encuentra todavía en sus fases iniciales. Es mucho lo que queda todavía por hacer, tanto en lo que se refiere a la intensificación del diálogo, las consultas y los estudios analíticos y de colaboración en el plano teórico y metodológico entre el Comité de Asistencia para el Desarrollo, los donantes bilaterales, los organismos de las Naciones Unidas, los bancos multilaterales de desarrollo y el Fondo, como a la aplicación del MID y el aprendizaje conjunto en los países con actividades experimentales. Suiza acoge con agrado el proceso de consultas en el plano teórico mediante contactos periódicos de los puntos de contacto de organismos bilaterales y multilaterales y la Secretaría del MID del Banco. Estamos dispuestos a participar en ese proceso y a respaldar las iniciativas conjuntas para hacer del MID una empresa común de todas las partes interesadas en el desarrollo.

Asistencia a los países que salen de un conflicto

Valoramos los esfuerzos del Banco y el Fondo por definir una estrategia coordinada en lo que se refiere a la liquidación de atrasos. Esperamos que el resultado será un enfoque global en todos los casos de países que salen de un conflicto, y deseamos recibir un documento conjunto antes de nuestra próxima reunión.

Alentamos al Banco a que finalice lo antes posible el estudio sobre Liberia, para comprender mejor la situación de los atrasos en este país y poder entablar un debate más provechoso sobre los obstáculos actuales y las posibles actuaciones.

Cooperación del Grupo del Banco Mundial con los bancos regionales de desarrollo

En el informe presentado a este Comité se facilita información provechosa sobre los recientes logros de la cooperación entre el Grupo del Banco Mundial y los bancos regionales de desarrollo. Observamos con especial satisfacción el acuerdo conjunto alcanzado sobre los procedimientos estándar de adquisición.

No obstante, creemos que el Banco debería analizar con más detenimiento algunas experiencias recientes y los obstáculos encontrados en la colaboración con los bancos regionales de desarrollo, con el fin de articular mejor la orientación futura de su cooperación y coordinación con esos interlocutores. Ello podría representar una útil contribución a la ejecución eficaz del Marco Integral de Desarrollo.

Asistencia a los países de Asia central

En los últimos años, los países de Asia central han atravesado un proceso de ajuste muy difícil y de gran alcance. Estas sociedades son ahora mucho más pobres y más desiguales. Los beneficios de la transición a la propiedad privada, la competencia y las fronteras abiertas apenas han empezado a percibirse. En algunos casos, la inestabilidad regional e interna representa una amenaza para su estabilidad.

La crisis financiera de Rusia ha tenido importantes efectos negativos en la región. Acogemos el esfuerzo especial que el Banco y el Fondo y algunos donantes bilaterales han realizado al final del año pasado para ofrecer ayudar a la balanza de pagos de los países más pobres. Como la crisis de Rusia continúa, estos países tendrán que adoptar medidas todavía más radicales para reducir sus vínculos económicos con Rusia y diversificar sus economías. Necesitan apoyo internacional en condiciones favorables para que sus valientes intentos de reforma puedan triunfar. Por ello, instamos decididamente al Fondo y al Banco a que continúen e incluso refuercen su asistencia a esos países.

(*)

(*) En representación de Azerbaiyán, Polonia, República Kirguisa, Suiza, Tayikistán, Turkmenistán y Uzbekistán.

La Iniciativa para los PPME

Acogemos con satisfacción las actuales propuestas internacionales de ofrecer a los países pobres muy endeudados un sistema de alivio de la deuda que será más profundo, más amplio y más rápido. Deseamos también elogiar al Banco y al Fondo por haber iniciado un amplio proceso de consultas sobre la Iniciativa para los PPME.

El socorro de la deuda es condición necesaria pero no suficiente en la lucha contra la pobreza. Para prosperar, el alivio de la deuda debe estar basado en políticas macroeconómicas acertadas y en una estrategia de reducción de la pobreza y contar con financiamiento suficiente.

Desearíamos formular algunas observaciones sobre las últimas propuestas encaminadas a introducir mejoras en el sistema de alivio de la deuda. Son las siguientes:

· Respaldamos la reducción del período de habilitación, con determinadas condiciones. En primer lugar, el desempeño en materia de políticas económicas y el período de habilitación para poder acogerse a las medidas de alivio de la deuda deben estar mutuamente relacionados: la reducción del período de habilitación deberá considerarse únicamente en el caso de los países que cuenten con políticas tributarias racionales, con un sistema transparente y responsable de gasto público y con capacidad suficiente de análisis de gestión de la deuda. En segundo lugar, el alcance de la reducción dependerá de los casos concretos, pero no se deberá llegar nunca a menos de un año antes del punto de decisión ni de dos años en lo que se refiere al período provisional antes del punto de culminación.

· La meta propuesta actualmente para el coeficiente deuda-exportaciones es demasiado elevada para la mayor parte de los PPME. Además, las perspectivas de los ingresos fiscales pueden ser más críticas que las tendencias de las exportaciones. Debe concederse un cierto margen de flexibilidad en el coeficiente deuda-exportaciones: el objetivo del 200% deberá considerarse como el máximo, no como el mínimo, en la mayor parte de los casos.

· La dimensión fiscal de la deuda externa es fundamental para calibrar su sostenibilidad. El criterio fiscal actualmente utilizado y sus subumbrales de precalificación tienen escaso valor analítico. Por ello, respaldamos las propuestas de reforma orientadas a establecer medidas alternativas de la vulnerabilidad fiscal, como la evolución de servicio de la deuda frente al ingreso interno. Además, la deuda externa constituye un importante problema en el presupuesto de la mayor parte de los PPME y deberá aparecer en el cálculo del servicio de la deuda cuando se valore la vulnerabilidad fiscal de un determinado país.

Todo cambio de la Iniciativa para los PPME debe reunir estos dos requisitos:

· un trato equitativo e igual para todos los PPME, y

· financiamiento adicional suficiente.

Estamos convencidos de que todo cambio en la Iniciativa para los PPME debería aplicarse de forma retroactiva los países que han terminado ya el ciclo. No sería equitativo que los países con mejor historial en sus programas de ajuste se vieran discriminados frente a otros PPME. Además, los cambios en las normas de la Iniciativa no deberían efectuarse caso por caso, sino basarse en un análisis exhaustivo. Por último, todas las propuestas orientadas a conseguir un mayor alivio de la deuda tienen importantes consecuencias en los costos. Habida cuenta de los costos que supondría la actual Iniciativa para los PPME y, a fortiori, la reforma de la misma, el Fondo Fiduciario para los PPME y el Fondo Fiduciario SRAE-PPME deberían constituir un objetivo prioritario para los países que no han comprometido todavía fondos para la Iniciativa. En este sentido, esperamos que la Cumbre de Colonia no sólo se ocupe del contenido sustantivo de la Iniciativa para los PPME sino también de su financiamiento. De la misma manera, esperamos que en los próximos meses todos los acreedores multilaterales puedan examinar las opciones más indicadas de contribución al financiamiento de la Iniciativa.

Principios y buenas prácticas en materia de política social

En los intentos actuales de la comunidad internacional por mejorar la estabilidad del sistema financiero y económico mundial, es adecuado y oportuno que el Banco Mundial reafirme la importancia trascendental de unas políticas sociales acertadas para conseguir la reducción de la pobreza de forma sostenida. Los efectos producidos por la reciente crisis en la población pobre han demostrado la importancia de los sistemas de protección social y de unas políticas sociales prudentes. Necesitamos normas y buenas prácticas para las políticas sociales, lo mismo que las necesitamos para las políticas financieras y estructurales.

Respaldamos el planteamiento dual propuesto, en virtud del cual el sistema de las Naciones Unidas toma la iniciativa en el establecimiento de los principios, y el Banco ayuda a extraer enseñanzas y a aplicarlas. No obstante, los elementos del sistema dual están estrechamente interconectados y el Banco debe contribuir decididamente aportando su experiencia práctica al debate internacional y desempeñar una labor constructiva y técnica en el proceso de Copenhague+5.

La ventaja comparativa del Banco es el nexo entre la política social y la pobreza, con la finalidad expresa de potenciar a los pobres y de reducir las desigualdades. Unas variables económicas fundamentales sanas son la base para los programas sostenibles de reducción de la pobreza, pero por sí solas no son suficientes. El Banco deberá hacer más evaluaciones cualitativas de la pobreza, diferenciando entre los grupos de personas pobres, con el fin de formular políticas y programas que permitan a las personas pobres excluidas y marginadas disfrutar de oportunidades económicas y de servicios sociales. Reconocemos asimismo la necesidad crítica de incentivar las evaluaciones sociales y de profundizar el tratamiento de la pobreza en las estrategias de asistencia a los países, en particular en lo que se refiere a la dimensión social de la pobreza. De la misma manera, existe la necesidad urgente de elaborar directrices y prácticas acertadas utilizando los resultados de las evaluaciones del Departamento de Evaluación de Operaciones (DEO). No podemos aplazar más esta tarea.

Los principios generales reflejan bien los elementos básicos necesarios para formular políticas sociales acertadas. El Banco puede ayudar mejor a los países clientes aportando buenas prácticas, en vez de exigir normas mínimas. En este contexto, hay que tener en cuenta las posibles contradicciones y soluciones de compromiso entre normas sociales y políticas económicas promovidas por el Banco, la CFI y el OMGI (por ejemplo, la liberalización de los mercados de trabajo frente a la aplicación de normas laborales). Al mismo tiempo, la realización de nuevos estudios analíticos ayudará a comprender mejor estos complejos problemas.

Alentamos al Banco a que emprenda consultas con otras instancias interesadas en el desarrollo y a que participe en la elaboración final de los principios identificados y los transforme en políticas operacionales y programas específicos en los países miembros en desarrollo y en transición.

Suficiencia de capital del Grupo del Banco Mundial

La capacidad de riesgo del BIRF se ha visto mermada por los masivos préstamos de emergencia en respuesta a las recientes crisis financieras, y por el mayor riesgo de la cartera. Si bien ello no ha presentado un amenaza para la actual capacidad crediticia del Banco, el deterioro de la capacidad de riesgo podría obstaculizar las futuras actividades del banco y aumentar las tensiones entre el apoyo al desarrollo a largo plazo y la participación en iniciativas internacionales de respuesta a las crisis. Es preciso intervenir para mantener y reforzar la capacidad de riesgo del Banco y, a la larga, para ofrecer a éste una protección a todo riesgo aun cuando las condiciones externas continúen siendo negativas. El deterioro de la situación financiera del Banco es inaceptable, y la clasificación AAA es fundamental para que éste pueda cumplir su misión. Creemos que se podrían examinar más a fondo las siguientes posibilidades:

· Un sistema transparente de contabilidad y de estimación de costos puede ofrecer nuevas orientaciones sobre la cobertura eficaz de los costos administrativos. Ello podría dar lugar a un consenso sobre los métodos utilizados para calcular el costo de los préstamos.

· Si bien es cierto que no vemos la posibilidad de recortar las transferencias de los ingresos netos a la AIF y a la Iniciativa para los PPME, estamos de acuerdo en que la lista de estas transferencias no deberá prolongarse en estos momentos de limitada disponibilidad de ingresos.

· La compleja red de fondos fiduciarios bilaterales y de otras formas de financiamiento mediante donaciones debe ser objeto de examen urgente para concentrar su utilización en el logro de los objetivos fundamentales del Banco.

La necesidad de un aumento sostenido de la capacidad de riesgo del Banco depende sobre todo de los supuestos formulados acerca de la futura participación de éste en los préstamos para fines de ajuste y otros sistemas de financiamiento a corto y mediano plazo. Por ello, la necesidad de aumento del capital debe considerarse en el contexto de la estrategia futura de préstamos del Banco y teniendo en cuenta el papel que deberá desempeñar en las crisis financieras. Como hemos dicho en otras ocasiones, el Banco debe contribuir a prevenir y resolver las crisis financieras. No obstante, debe abstenerse de ofrecer apoyo en forma de liquidez y tratar de resolver las consecuencias sociales inmediatas y los problemas estructurales de fondo. Deberá tener también capacidad de responder en forma anticíclica ante la creciente demanda de financiamiento mediante inversiones. Un aumento del capital podría servir de base para que el Banco desempeñara esa función, pero debería ir acompañado de un mecanismo que impidiera una posible utilización inadecuada del nuevo margen de apoyo para resolver problemas de liquidez en situaciones de emergencia.

La suficiencia de capital es también un tema de interés para la CFI, ya que tiene que responder a la creciente demanda originada a raíz de la crisis financiera. El descenso de los flujos de capital privado hacia los países castigados por la crisis ha cambiado bruscamente las condiciones en que debe actuar la CFI. Reconocemos que, debido la restricciones de capital, la capacidad de la CFI de responder a esa demanda es limitada. Al mismo tiempo, esta nueva demanda puede desviar a la CFI de su intervención en los países con mercados fronterizos. Al examinar el posible aumento del capital debe tenerse también en cuenta la estrategia futura de la CFI y su contribución a evitar las situaciones de escasez de entradas de capital privado o a reaccionar cuando se produzcan. Por ello, esperamos que la CFI presente una estrategia revisada y una cuidadosa evaluación de su capacidad financiera.

Fortalecimiento de los foros internacionales, con especial atención a las funciones del Comité para el Desarrollo y el Comité Provisional

El fortalecimiento de la estabilidad del sistema financiero y económico mundial y las medidas adoptadas para consolidar la arquitectura financiera nacional son una empresa necesaria y ambiciosa. Dentro de ella debe incluirse un examen de las funciones del Comité para el Desarrollo y del Comité Provisional. Durante los últimos meses ha habido acalorados debates al respecto, pero hasta ahora no se llegado a un consenso general.

El planteamiento global que todos nosotros deseamos adoptar para las actividades de desarrollo y para el sistema financiero internacional, así como el hecho de que la mayor parte de las situaciones de crisis tengan causas y consecuencias estructurales y relacionadas con problemas de liquidez hacen que el examen de esas cuestiones se confíe tanto al Comité Provisional como al Comité para el Desarrollo. Ello representa una solución poco eficiente. Debemos iniciar un debate franco para abordar los problemas globales comunes. Ello no sería posible con un único organismo común. El otorgar al Presidente del Banco cierta forma de "estatuto privilegiado" en las reuniones del Comité Provisional dejaría el problema sin resolver.

Para garantizar que se debatan los temas que son de interés común, teniendo en cuenta el mandato específico de cada Comité, necesitamos i) un foro común para preparar el programa, organizar los documentos que deberán presentarse a los dos comités y determinar dónde se examina cada uno de los temas comunes; ii) una división más clara de responsabilidades, y iii) un enfoque pragmático y específico para cada caso, centrado en los problemas que no requieren grandes cambios institucionales.

Podría adoptarse el siguiente planteamiento:

· Los suplentes del Comité Provisional y del Comité para Desarrollo preparan los programas de los dos comités y determinan los problemas que son de interés para ambos;

· Los problemas comunes son analizados conjuntamente por el Fondo y el Banco, y aprobados por ambos directorios;

· Los suplentes deciden en qué comité se examinan los temas comunes: los más relacionados con la macroeconomía y la estabilización se tratan en el Comité Provisional; las cuestiones con predominio de los aspectos microeconómicos y estructurales se analizan en el Comité para el Desarrollo.

Marco Integral de Desarrollo

Acogemos con satisfacción el hecho de que el Marco Integral de Desarrollo (MID) esté basado en principios y enseñanzas cuya validez para aumentar la eficacia de las actividades de desarrollo se reconoce internacionalmente. A través de este Marco, el Banco está adoptando un planteamiento orientado a la colaboración, con mayor atención a la dimensión social, humana y estructural del desarrollo. Consideramos que el MID puede convertirse en un instrumento muy eficaz para mejorar la selectividad estratégica del Banco y para lograr una mayor complementariedad entre los programas de asistencia de todos los interesados en el desarrollo. Para nosotros, el MID es un instrumento útil para garantizar la coordinación y transparencia de los países, y como medio para garantizar la responsabilidad y la evaluación de nuestras iniciativas comunes en favor del desarrollo. No obstante, todavía no se puede utilizar como instrumento analítico para asignar recursos o programar las actividades. Instamos al Banco a que acompañe este proceso con la necesaria investigación operacional.

El MID suscita importantes expectativas y plantea riesgos que conviene tener en cuenta. Debemos continuar avanzando y acumular experiencias sobre la marcha:

· Es muy importante conseguir la identificación de los países con las iniciativas. Para ello, los esfuerzos de coordinación interna deben acompañar a la coordinación de los donantes. Ello significa que no podemos conformarnos con un buen sistema de gobierno; es preciso promover un amplio debate de políticas públicas con todas las partes interesadas en un marco flexible, dinámico y orientado a los procesos. El fortalecimiento de la capacidad institucional es una prioridad absoluta.

· Los países donde se lleven a cabo las actividades experimentales deben ofrecer buenas perspectivas de alcanzar una coherencia suficiente entre las políticas y estrategias a largo plazo del cliente y las metas y políticas de la comunidad internacional de donantes.

· Los donantes deben mostrar interés suficiente en utilizar el Marco Integral de Desarrollo, como oportunidad para coordinar mejor sus programas. Ello requiere, por parte de los donantes, flexibilidad para armonizar los procedimientos de adquisición, desembolso y seguimiento, y para ayudar a construir un sistema basado en las características de los países. Sin un progreso tangible en las cuestiones prácticas, la comunidad del desarrollo no podrá hacer realidad las grandes expectativas del MID.

· Todas las actividades experimentales necesitan objetivos transparentes selectivos, así como un sólido marco de seguimiento y evaluación. Es muy importante poder supervisar los resultados, el nivel de identificación y la cooperación, además de los costos.

· El MID debe determinar la manera de lograr la participación del sector privado. Es preciso establecer nuevas estructuras y modalidades para lograr la cooperación con ese sector.

· El MID debe promover también el intercambio de experiencias entre los países receptores.

El MID se encuentra todavía en sus fases iniciales. Es mucho lo que queda todavía por hacer, tanto en lo que se refiere a la intensificación del diálogo, las consultas y los estudios analíticos y de colaboración en el plano teórico y metodológico entre el Comité de Asistencia para el Desarrollo, los donantes bilaterales, los organismos de las Naciones Unidas, los bancos multilaterales de desarrollo y el Fondo, como a la aplicación del MID y el aprendizaje conjunto en los países con actividades experimentales. Suiza acoge con agrado el proceso de consultas en el plano teórico mediante contactos periódicos de los puntos de contacto de organismos bilaterales y multilaterales y la Secretaría del MID del Banco. Estamos dispuestos a participar en ese proceso y a respaldar las iniciativas conjuntas para hacer del MID una empresa común de todas las partes interesadas en el desarrollo.

Asistencia a los países que salen de un conflicto

Valoramos los esfuerzos del Banco y el Fondo por definir una estrategia coordinada en lo que se refiere a la liquidación de atrasos. Esperamos que el resultado será un enfoque global en todos los casos de países que salen de un conflicto, y deseamos recibir un documento conjunto antes de nuestra próxima reunión.

Alentamos al Banco a que finalice lo antes posible el estudio sobre Liberia, para comprender mejor la situación de los atrasos en este país y poder entablar un debate más provechoso sobre los obstáculos actuales y las posibles actuaciones.

Cooperación del Grupo del Banco Mundial con los bancos regionales de desarrollo

En el informe presentado a este Comité se facilita información provechosa sobre los recientes logros de la cooperación entre el Grupo del Banco Mundial y los bancos regionales de desarrollo. Observamos con especial satisfacción el acuerdo conjunto alcanzado sobre los procedimientos estándar de adquisición.

No obstante, creemos que el Banco debería analizar con más detenimiento algunas experiencias recientes y los obstáculos encontrados en la colaboración con los bancos regionales de desarrollo, con el fin de articular mejor la orientación futura de su cooperación y coordinación con esos interlocutores. Ello podría representar una útil contribución a la ejecución eficaz del Marco Integral de Desarrollo.

Asistencia a los países de Asia central

En los últimos años, los países de Asia central han atravesado un proceso de ajuste muy difícil y de gran alcance. Estas sociedades son ahora mucho más pobres y más desiguales. Los beneficios de la transición a la propiedad privada, la competencia y las fronteras abiertas apenas han empezado a percibirse. En algunos casos, la inestabilidad regional e interna representa una amenaza para su estabilidad.

La crisis financiera de Rusia ha tenido importantes efectos negativos en la región. Acogemos el esfuerzo especial que el Banco y el Fondo y algunos donantes bilaterales han realizado al final del año pasado para ofrecer ayudar a la balanza de pagos de los países más pobres. Como la crisis de Rusia continúa, estos países tendrán que adoptar medidas todavía más radicales para reducir sus vínculos económicos con Rusia y diversificar sus economías. Necesitan apoyo internacional en condiciones favorables para que sus valientes intentos de reforma puedan triunfar. Por ello, instamos decididamente al Fondo y al Banco a que continúen e incluso refuercen su asistencia a esos países.

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