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Declatación del Sr. Haruhiko Kuroda, Director General, Oficina Internacional Ministerio de Hacienda, Japón

I. Introducción

Ante todo, deseo manifestar mi complacencia por la conclusión satisfactoria del aumento del capital del Organismo Multilateral de Garantía de Inversiones (OMGI) y por la concertación del acuerdo acerca de la duodécima reposición de los recursos de la Asociación Internacional de Fomento (AIF). La participación del Japón tanto en el aumento del capital del OMGI como en la duodécima reposición de los recursos de la AIF ha sido autorizada recientemente por la Dieta, y seguiremos brindando nuestro activo apoyo a las actividades del Grupo del Banco Mundial.

II. El Marco Integral de Desarrollo

La variedad de actividades incluidas en el ámbito del desarrollo es ahora mayor que antes. Entre los retos que enfrentamos están la adopción de medidas de emergencia para abordar las crisis de las economías emergentes que se originaron en Asia, la protección de los grupos vulnerables afectados por los abruptos cambios estructurales registrados en las condiciones económicas y sociales, y la promoción de mejoras en la gestión pública. Dadas estas circunstancias, acogemos con beneplácito el hecho de que el Banco esté reexaminando sus actividades y logros, y haya propuesto un nuevo Marco Integral de Desarrollo (MID) para intensificar la colaboración con otros socios en el proceso de desarrollo.

Respecto del MID, reviste importancia crítica la cuestión de cómo asegurar que los respectivos países tengan una mayor identificación con el proceso de desarrollo y cuenten con incentivos para seguir políticas acertadas en la formulación y aplicación de estrategias en esa esfera. Es preciso que tengamos presentes estos puntos al abordar cuestiones específicas de desarrollo, como los problemas de los países pobres muy endeudados, la adopción de buenas políticas sociales y el suministro de asistencia a los países en las etapas posteriores a conflictos. Si bien la importancia de la cooperación entre los participantes en el proceso de desarrollo, incluidas las ONG y la sociedad civil, es un mensaje fundamental incorporado en el MID, también será preciso prestar constante atención al compromiso de los países receptores. Es imposible exagerar la importancia de la cooperación entre los donantes bilaterales y multilaterales para el aprovechamiento efectivo y eficiente de los limitados recursos financieros e intelectuales disponibles. En particular, una estrecha colaboración entre el Banco Mundial y los bancos regionales de desarrollo es uno de los elementos clave para la formulación de estrategias de desarrollo en el marco del MID. Será sumamente conveniente intensificar los esfuerzos para facilitar el diálogo entre los bancos multilaterales de desarrollo.

III. Iniciativa para la reducción de la deuda de los países pobres muy endeudados

Desde su adopción en 1996, esta Iniciativa ha contribuido en forma constante a aliviar los problemas de endeudamiento de este grupo de países, y Uganda y Bolivia ya han llegado a la etapa final. Es alentadora la eficacia de esta Iniciativa.

Hasta la fecha, bajo los auspicios del Club de París el Japón ha respaldado activamente los esfuerzos por aliviar la carga de la deuda de los países que sufren los efectos de un volumen de endeudamiento particularmente oneroso. En el marco de estos esfuerzos, el Japón ha reprogramado un total de 940.000 millones de yenes, y durante los dos últimos decenios ha condonado 340.000 millones de yenes de la asistencia oficial para el desarrollo (AOD) que le adeudaban 27 países pobres. Para el alivio de la deuda multilateral en el marco de la Iniciativa, el Japón ha aportado 1.300 millones de yenes al Fondo Fiduciario de la Iniciativa y 7.100 millones de yenes al Fondo Fiduciario conjunto del servicio reforzado de ajuste estructural y la Iniciativa.

Puesto que la carga de la deuda de los países pobres muy endeudados sigue siendo muy considerable, es necesario que la comunidad internacional intensifique sus esfuerzos para solucionar el problema del endeudamiento. Al examinar las medidas que deberán adoptarse para lograr que la carga de la deuda se reduzca a un nivel sostenible que les permita a los países recuperar la capacidad necesaria para impulsar su desarrollo social y económico, la comunidad internacional debería tomar debidamente en cuenta los principios siguientes:

1) La Iniciativa debe basarse en la plena participación de los países pobres muy endeudados. Es particularmente importante que estos países sigan desplegando esfuerzos para lograr una sólida gestión económica y la reforma de sus economías.

2) Los recursos financieros que se proporcionen en el marco de la Iniciativa deben utilizarse eficazmente para la consecución de metas de desarrollo en sectores como los de educación, salud y otros servicios sociales, y empleo.

3) Debe asegurarse la repartición equitativa de la carga entre los acreedores bilaterales y entre los acreedores bilaterales y los multilaterales.

4) Debe prestarse atención a la necesidad de minimizar los "riesgos morales".

5) Después de la reducción de la deuda en el marco de la Iniciativa, resultará difícil concederle nuevos préstamos a esos países, razón por la cual en principio la asistencia futura habrá de facilitarse a título de donación.

Con base en estos principios, el Japón ha formulado las propuestas siguientes con miras a mejorar las características de la Iniciativa e incrementar su efectividad, prestando atención a la repartición equitativa de la carga entre los diversos acreedores:

1) El aumento del nivel máximo del alivio de la deuda correspondiente a AOD bilateral, actualmente del 67%, al 100% (el Japón optaría por la adopción de medidas semejantes a la condonación de la deuda, como la concesión de asistencia a título de donación para atender el servicio de la deuda).

2) El incremento del nivel máximo para el alivio de la deuda bilateral no correspondiente a AOD, actualmente del 80%, en la medida necesaria.

3) La ampliación por las instituciones financieras internacionales de sus actividades de alivio de la deuda, prestando la atención debida a la repartición equitativa de la carga con los donantes bilaterales. Se solicitaría a los países donantes que hiciesen aportaciones equitativas a los fondos fiduciarios establecidos por el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial para respaldar la Iniciativa, asegurándoles que sus respectivas aportaciones totales a la Iniciativa se compartirían en forma equitativa. El FMI vendería oro de sus tenencias para financiar la Iniciativa.

4) La dotación de flexibilidad en el marco de la Iniciativa para atender a los países deudores que han logrado considerables avances en el proceso de reforma y a los que necesitan asistencia urgentemente.

En el marco de estas propuestas, desearíamos seguir participando activamente en el debate acerca del suministro de asistencia a los países pobres muy endeudados.

IV. Principios de una buena política social

Los súbitos ajustes macroeconómicos de gran escala efectuados para hacer frente a la reciente crisis monetaria registrada en Asia han tenido un impacto más severo en los grupos vulnerables de lo que se había previsto. Existe el peligro de que se vean anulados los logros alcanzados hasta la fecha en la reducción de la pobreza.

Teniendo presentes las lecciones derivadas de esta experiencia, será preciso desplegar esfuerzos para asegurar que las estrategias de desarrollo reflejen debidamente los principios de una "buena política social" a fin de minimizar el impacto de los trastornos económicos en los grupos vulnerables. En este sentido, es conveniente que el Banco Mundial extraiga principios sociales generalmente aceptados de su experiencia y los aplique como parte de los principios rectores establecidos para sus operaciones.

El Banco Mundial debe velar por que estos principios no se apliquen en forma uniforme. Es importante reconocer que cada país en desarrollo tiene sus propios valores y que sus estructuras sociales son complejas y diversas. Para facilitar la aceptación por estas sociedades de distintas medidas destinadas a promover la adopción de una "buena política social", debemos examinar a fondo la secuencia y el ritmo de su ejecución y formular estrategias en las que se tenga cuidadosamente en cuenta la percepción que el pueblo tiene de estas cuestiones, y también la estructura social de los diversos países y su capacidad de ejecución, incluidas las limitaciones financieras.

Una premisa esencial en este sentido es que los propios países en desarrollo reconozcan la necesidad de proceder a la reforma social y demuestren que están plenamente comprometidos a hacerla realidad. Las distintas sociedades necesitan considerable tiempo y esfuerzo para forjar el consenso necesario a fin de lograr la reforma social. Confiamos en que en su diálogo con los países receptores acerca de la formulación de las estrategias de desarrollo el Banco Mundial los aliente a tener mayor conciencia de la importancia de estos principios de una "buena política social" y adopte un enfoque realista para proporcionarles apoyo.

V. La función del Comité para el Desarrollo y del Comité Provisional

Es importante que, en el marco de la meta más amplia de consolidar la estructura financiera internacional, se fortalezcan el Comité para el Desarrollo y el Comité Provisional a fin de que reflejen mejor la voluntad política y de que sus actividades contribuyan a incrementar la eficiencia de las instituciones de Bretton Woods.

Hay varias propuestas alternativas para el fortalecimiento de estos dos comités. Sea cual fuere la opción que escojamos, el mandato de ambos deberá replantearse claramente. Esto no quiere decir que deba evitarse que estos dos comités, ni tampoco el Banco Mundial y el FMI, aborden determinados temas desde una perspectiva independiente.

Como primer paso para robustecer estos dos comités e intensificar la oportuna y efectiva colaboración entre ambos, debe preverse la participación del Presidente del Banco Mundial en el Comité Provisional y dársele voz en sus reuniones, como sucede con el Director Gerente del FMI en las reuniones del Comité para el Desarrollo. También apoyamos la idea de que la administración del Banco Mundial participe plenamente en los preparativos para las reuniones del Comité Provisional

I. Introducción

Ante todo, deseo manifestar mi complacencia por la conclusión satisfactoria del aumento del capital del Organismo Multilateral de Garantía de Inversiones (OMGI) y por la concertación del acuerdo acerca de la duodécima reposición de los recursos de la Asociación Internacional de Fomento (AIF). La participación del Japón tanto en el aumento del capital del OMGI como en la duodécima reposición de los recursos de la AIF ha sido autorizada recientemente por la Dieta, y seguiremos brindando nuestro activo apoyo a las actividades del Grupo del Banco Mundial.

II. El Marco Integral de Desarrollo

La variedad de actividades incluidas en el ámbito del desarrollo es ahora mayor que antes. Entre los retos que enfrentamos están la adopción de medidas de emergencia para abordar las crisis de las economías emergentes que se originaron en Asia, la protección de los grupos vulnerables afectados por los abruptos cambios estructurales registrados en las condiciones económicas y sociales, y la promoción de mejoras en la gestión pública. Dadas estas circunstancias, acogemos con beneplácito el hecho de que el Banco esté reexaminando sus actividades y logros, y haya propuesto un nuevo Marco Integral de Desarrollo (MID) para intensificar la colaboración con otros socios en el proceso de desarrollo.

Respecto del MID, reviste importancia crítica la cuestión de cómo asegurar que los respectivos países tengan una mayor identificación con el proceso de desarrollo y cuenten con incentivos para seguir políticas acertadas en la formulación y aplicación de estrategias en esa esfera. Es preciso que tengamos presentes estos puntos al abordar cuestiones específicas de desarrollo, como los problemas de los países pobres muy endeudados, la adopción de buenas políticas sociales y el suministro de asistencia a los países en las etapas posteriores a conflictos. Si bien la importancia de la cooperación entre los participantes en el proceso de desarrollo, incluidas las ONG y la sociedad civil, es un mensaje fundamental incorporado en el MID, también será preciso prestar constante atención al compromiso de los países receptores. Es imposible exagerar la importancia de la cooperación entre los donantes bilaterales y multilaterales para el aprovechamiento efectivo y eficiente de los limitados recursos financieros e intelectuales disponibles. En particular, una estrecha colaboración entre el Banco Mundial y los bancos regionales de desarrollo es uno de los elementos clave para la formulación de estrategias de desarrollo en el marco del MID. Será sumamente conveniente intensificar los esfuerzos para facilitar el diálogo entre los bancos multilaterales de desarrollo.

III. Iniciativa para la reducción de la deuda de los países pobres muy endeudados

Desde su adopción en 1996, esta Iniciativa ha contribuido en forma constante a aliviar los problemas de endeudamiento de este grupo de países, y Uganda y Bolivia ya han llegado a la etapa final. Es alentadora la eficacia de esta Iniciativa.

Hasta la fecha, bajo los auspicios del Club de París el Japón ha respaldado activamente los esfuerzos por aliviar la carga de la deuda de los países que sufren los efectos de un volumen de endeudamiento particularmente oneroso. En el marco de estos esfuerzos, el Japón ha reprogramado un total de 940.000 millones de yenes, y durante los dos últimos decenios ha condonado 340.000 millones de yenes de la asistencia oficial para el desarrollo (AOD) que le adeudaban 27 países pobres. Para el alivio de la deuda multilateral en el marco de la Iniciativa, el Japón ha aportado 1.300 millones de yenes al Fondo Fiduciario de la Iniciativa y 7.100 millones de yenes al Fondo Fiduciario conjunto del servicio reforzado de ajuste estructural y la Iniciativa.

Puesto que la carga de la deuda de los países pobres muy endeudados sigue siendo muy considerable, es necesario que la comunidad internacional intensifique sus esfuerzos para solucionar el problema del endeudamiento. Al examinar las medidas que deberán adoptarse para lograr que la carga de la deuda se reduzca a un nivel sostenible que les permita a los países recuperar la capacidad necesaria para impulsar su desarrollo social y económico, la comunidad internacional debería tomar debidamente en cuenta los principios siguientes:

1) La Iniciativa debe basarse en la plena participación de los países pobres muy endeudados. Es particularmente importante que estos países sigan desplegando esfuerzos para lograr una sólida gestión económica y la reforma de sus economías.

2) Los recursos financieros que se proporcionen en el marco de la Iniciativa deben utilizarse eficazmente para la consecución de metas de desarrollo en sectores como los de educación, salud y otros servicios sociales, y empleo.

3) Debe asegurarse la repartición equitativa de la carga entre los acreedores bilaterales y entre los acreedores bilaterales y los multilaterales.

4) Debe prestarse atención a la necesidad de minimizar los "riesgos morales".

5) Después de la reducción de la deuda en el marco de la Iniciativa, resultará difícil concederle nuevos préstamos a esos países, razón por la cual en principio la asistencia futura habrá de facilitarse a título de donación.

Con base en estos principios, el Japón ha formulado las propuestas siguientes con miras a mejorar las características de la Iniciativa e incrementar su efectividad, prestando atención a la repartición equitativa de la carga entre los diversos acreedores:

1) El aumento del nivel máximo del alivio de la deuda correspondiente a AOD bilateral, actualmente del 67%, al 100% (el Japón optaría por la adopción de medidas semejantes a la condonación de la deuda, como la concesión de asistencia a título de donación para atender el servicio de la deuda).

2) El incremento del nivel máximo para el alivio de la deuda bilateral no correspondiente a AOD, actualmente del 80%, en la medida necesaria.

3) La ampliación por las instituciones financieras internacionales de sus actividades de alivio de la deuda, prestando la atención debida a la repartición equitativa de la carga con los donantes bilaterales. Se solicitaría a los países donantes que hiciesen aportaciones equitativas a los fondos fiduciarios establecidos por el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial para respaldar la Iniciativa, asegurándoles que sus respectivas aportaciones totales a la Iniciativa se compartirían en forma equitativa. El FMI vendería oro de sus tenencias para financiar la Iniciativa.

4) La dotación de flexibilidad en el marco de la Iniciativa para atender a los países deudores que han logrado considerables avances en el proceso de reforma y a los que necesitan asistencia urgentemente.

En el marco de estas propuestas, desearíamos seguir participando activamente en el debate acerca del suministro de asistencia a los países pobres muy endeudados.

IV. Principios de una buena política social

Los súbitos ajustes macroeconómicos de gran escala efectuados para hacer frente a la reciente crisis monetaria registrada en Asia han tenido un impacto más severo en los grupos vulnerables de lo que se había previsto. Existe el peligro de que se vean anulados los logros alcanzados hasta la fecha en la reducción de la pobreza.

Teniendo presentes las lecciones derivadas de esta experiencia, será preciso desplegar esfuerzos para asegurar que las estrategias de desarrollo reflejen debidamente los principios de una "buena política social" a fin de minimizar el impacto de los trastornos económicos en los grupos vulnerables. En este sentido, es conveniente que el Banco Mundial extraiga principios sociales generalmente aceptados de su experiencia y los aplique como parte de los principios rectores establecidos para sus operaciones.

El Banco Mundial debe velar por que estos principios no se apliquen en forma uniforme. Es importante reconocer que cada país en desarrollo tiene sus propios valores y que sus estructuras sociales son complejas y diversas. Para facilitar la aceptación por estas sociedades de distintas medidas destinadas a promover la adopción de una "buena política social", debemos examinar a fondo la secuencia y el ritmo de su ejecución y formular estrategias en las que se tenga cuidadosamente en cuenta la percepción que el pueblo tiene de estas cuestiones, y también la estructura social de los diversos países y su capacidad de ejecución, incluidas las limitaciones financieras.

Una premisa esencial en este sentido es que los propios países en desarrollo reconozcan la necesidad de proceder a la reforma social y demuestren que están plenamente comprometidos a hacerla realidad. Las distintas sociedades necesitan considerable tiempo y esfuerzo para forjar el consenso necesario a fin de lograr la reforma social. Confiamos en que en su diálogo con los países receptores acerca de la formulación de las estrategias de desarrollo el Banco Mundial los aliente a tener mayor conciencia de la importancia de estos principios de una "buena política social" y adopte un enfoque realista para proporcionarles apoyo.

V. La función del Comité para el Desarrollo y del Comité Provisional

Es importante que, en el marco de la meta más amplia de consolidar la estructura financiera internacional, se fortalezcan el Comité para el Desarrollo y el Comité Provisional a fin de que reflejen mejor la voluntad política y de que sus actividades contribuyan a incrementar la eficiencia de las instituciones de Bretton Woods.

Hay varias propuestas alternativas para el fortalecimiento de estos dos comités. Sea cual fuere la opción que escojamos, el mandato de ambos deberá replantearse claramente. Esto no quiere decir que deba evitarse que estos dos comités, ni tampoco el Banco Mundial y el FMI, aborden determinados temas desde una perspectiva independiente.

Como primer paso para robustecer estos dos comités e intensificar la oportuna y efectiva colaboración entre ambos, debe preverse la participación del Presidente del Banco Mundial en el Comité Provisional y dársele voz en sus reuniones, como sucede con el Director Gerente del FMI en las reuniones del Comité para el Desarrollo. También apoyamos la idea de que la administración del Banco Mundial participe plenamente en los preparativos para las reuniones del Comité Provisional

I. Introducción

Ante todo, deseo manifestar mi complacencia por la conclusión satisfactoria del aumento del capital del Organismo Multilateral de Garantía de Inversiones (OMGI) y por la concertación del acuerdo acerca de la duodécima reposición de los recursos de la Asociación Internacional de Fomento (AIF). La participación del Japón tanto en el aumento del capital del OMGI como en la duodécima reposición de los recursos de la AIF ha sido autorizada recientemente por la Dieta, y seguiremos brindando nuestro activo apoyo a las actividades del Grupo del Banco Mundial.

II. El Marco Integral de Desarrollo

La variedad de actividades incluidas en el ámbito del desarrollo es ahora mayor que antes. Entre los retos que enfrentamos están la adopción de medidas de emergencia para abordar las crisis de las economías emergentes que se originaron en Asia, la protección de los grupos vulnerables afectados por los abruptos cambios estructurales registrados en las condiciones económicas y sociales, y la promoción de mejoras en la gestión pública. Dadas estas circunstancias, acogemos con beneplácito el hecho de que el Banco esté reexaminando sus actividades y logros, y haya propuesto un nuevo Marco Integral de Desarrollo (MID) para intensificar la colaboración con otros socios en el proceso de desarrollo.

Respecto del MID, reviste importancia crítica la cuestión de cómo asegurar que los respectivos países tengan una mayor identificación con el proceso de desarrollo y cuenten con incentivos para seguir políticas acertadas en la formulación y aplicación de estrategias en esa esfera. Es preciso que tengamos presentes estos puntos al abordar cuestiones específicas de desarrollo, como los problemas de los países pobres muy endeudados, la adopción de buenas políticas sociales y el suministro de asistencia a los países en las etapas posteriores a conflictos. Si bien la importancia de la cooperación entre los participantes en el proceso de desarrollo, incluidas las ONG y la sociedad civil, es un mensaje fundamental incorporado en el MID, también será preciso prestar constante atención al compromiso de los países receptores. Es imposible exagerar la importancia de la cooperación entre los donantes bilaterales y multilaterales para el aprovechamiento efectivo y eficiente de los limitados recursos financieros e intelectuales disponibles. En particular, una estrecha colaboración entre el Banco Mundial y los bancos regionales de desarrollo es uno de los elementos clave para la formulación de estrategias de desarrollo en el marco del MID. Será sumamente conveniente intensificar los esfuerzos para facilitar el diálogo entre los bancos multilaterales de desarrollo.

III. Iniciativa para la reducción de la deuda de los países pobres muy endeudados

Desde su adopción en 1996, esta Iniciativa ha contribuido en forma constante a aliviar los problemas de endeudamiento de este grupo de países, y Uganda y Bolivia ya han llegado a la etapa final. Es alentadora la eficacia de esta Iniciativa.

Hasta la fecha, bajo los auspicios del Club de París el Japón ha respaldado activamente los esfuerzos por aliviar la carga de la deuda de los países que sufren los efectos de un volumen de endeudamiento particularmente oneroso. En el marco de estos esfuerzos, el Japón ha reprogramado un total de 940.000 millones de yenes, y durante los dos últimos decenios ha condonado 340.000 millones de yenes de la asistencia oficial para el desarrollo (AOD) que le adeudaban 27 países pobres. Para el alivio de la deuda multilateral en el marco de la Iniciativa, el Japón ha aportado 1.300 millones de yenes al Fondo Fiduciario de la Iniciativa y 7.100 millones de yenes al Fondo Fiduciario conjunto del servicio reforzado de ajuste estructural y la Iniciativa.

Puesto que la carga de la deuda de los países pobres muy endeudados sigue siendo muy considerable, es necesario que la comunidad internacional intensifique sus esfuerzos para solucionar el problema del endeudamiento. Al examinar las medidas que deberán adoptarse para lograr que la carga de la deuda se reduzca a un nivel sostenible que les permita a los países recuperar la capacidad necesaria para impulsar su desarrollo social y económico, la comunidad internacional debería tomar debidamente en cuenta los principios siguientes:

1) La Iniciativa debe basarse en la plena participación de los países pobres muy endeudados. Es particularmente importante que estos países sigan desplegando esfuerzos para lograr una sólida gestión económica y la reforma de sus economías.

2) Los recursos financieros que se proporcionen en el marco de la Iniciativa deben utilizarse eficazmente para la consecución de metas de desarrollo en sectores como los de educación, salud y otros servicios sociales, y empleo.

3) Debe asegurarse la repartición equitativa de la carga entre los acreedores bilaterales y entre los acreedores bilaterales y los multilaterales.

4) Debe prestarse atención a la necesidad de minimizar los "riesgos morales".

5) Después de la reducción de la deuda en el marco de la Iniciativa, resultará difícil concederle nuevos préstamos a esos países, razón por la cual en principio la asistencia futura habrá de facilitarse a título de donación.

Con base en estos principios, el Japón ha formulado las propuestas siguientes con miras a mejorar las características de la Iniciativa e incrementar su efectividad, prestando atención a la repartición equitativa de la carga entre los diversos acreedores:

1) El aumento del nivel máximo del alivio de la deuda correspondiente a AOD bilateral, actualmente del 67%, al 100% (el Japón optaría por la adopción de medidas semejantes a la condonación de la deuda, como la concesión de asistencia a título de donación para atender el servicio de la deuda).

2) El incremento del nivel máximo para el alivio de la deuda bilateral no correspondiente a AOD, actualmente del 80%, en la medida necesaria.

3) La ampliación por las instituciones financieras internacionales de sus actividades de alivio de la deuda, prestando la atención debida a la repartición equitativa de la carga con los donantes bilaterales. Se solicitaría a los países donantes que hiciesen aportaciones equitativas a los fondos fiduciarios establecidos por el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial para respaldar la Iniciativa, asegurándoles que sus respectivas aportaciones totales a la Iniciativa se compartirían en forma equitativa. El FMI vendería oro de sus tenencias para financiar la Iniciativa.

4) La dotación de flexibilidad en el marco de la Iniciativa para atender a los países deudores que han logrado considerables avances en el proceso de reforma y a los que necesitan asistencia urgentemente.

En el marco de estas propuestas, desearíamos seguir participando activamente en el debate acerca del suministro de asistencia a los países pobres muy endeudados.

IV. Principios de una buena política social

Los súbitos ajustes macroeconómicos de gran escala efectuados para hacer frente a la reciente crisis monetaria registrada en Asia han tenido un impacto más severo en los grupos vulnerables de lo que se había previsto. Existe el peligro de que se vean anulados los logros alcanzados hasta la fecha en la reducción de la pobreza.

Teniendo presentes las lecciones derivadas de esta experiencia, será preciso desplegar esfuerzos para asegurar que las estrategias de desarrollo reflejen debidamente los principios de una "buena política social" a fin de minimizar el impacto de los trastornos económicos en los grupos vulnerables. En este sentido, es conveniente que el Banco Mundial extraiga principios sociales generalmente aceptados de su experiencia y los aplique como parte de los principios rectores establecidos para sus operaciones.

El Banco Mundial debe velar por que estos principios no se apliquen en forma uniforme. Es importante reconocer que cada país en desarrollo tiene sus propios valores y que sus estructuras sociales son complejas y diversas. Para facilitar la aceptación por estas sociedades de distintas medidas destinadas a promover la adopción de una "buena política social", debemos examinar a fondo la secuencia y el ritmo de su ejecución y formular estrategias en las que se tenga cuidadosamente en cuenta la percepción que el pueblo tiene de estas cuestiones, y también la estructura social de los diversos países y su capacidad de ejecución, incluidas las limitaciones financieras.

Una premisa esencial en este sentido es que los propios países en desarrollo reconozcan la necesidad de proceder a la reforma social y demuestren que están plenamente comprometidos a hacerla realidad. Las distintas sociedades necesitan considerable tiempo y esfuerzo para forjar el consenso necesario a fin de lograr la reforma social. Confiamos en que en su diálogo con los países receptores acerca de la formulación de las estrategias de desarrollo el Banco Mundial los aliente a tener mayor conciencia de la importancia de estos principios de una "buena política social" y adopte un enfoque realista para proporcionarles apoyo.

V. La función del Comité para el Desarrollo y del Comité Provisional

Es importante que, en el marco de la meta más amplia de consolidar la estructura financiera internacional, se fortalezcan el Comité para el Desarrollo y el Comité Provisional a fin de que reflejen mejor la voluntad política y de que sus actividades contribuyan a incrementar la eficiencia de las instituciones de Bretton Woods.

Hay varias propuestas alternativas para el fortalecimiento de estos dos comités. Sea cual fuere la opción que escojamos, el mandato de ambos deberá replantearse claramente. Esto no quiere decir que deba evitarse que estos dos comités, ni tampoco el Banco Mundial y el FMI, aborden determinados temas desde una perspectiva independiente.

Como primer paso para robustecer estos dos comités e intensificar la oportuna y efectiva colaboración entre ambos, debe preverse la participación del Presidente del Banco Mundial en el Comité Provisional y dársele voz en sus reuniones, como sucede con el Director Gerente del FMI en las reuniones del Comité para el Desarrollo. También apoyamos la idea de que la administración del Banco Mundial participe plenamente en los preparativos para las reuniones del Comité Provisional

 

 




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