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Declaración del Sr. Othman, Secretario General Ministerio de Finanzas, Malasia

DC/S/99-10 (S)
El año pasado fue especialmente difícil y riguroso para los países de nuestra región debido al efecto de contagio de la crisis. Las consecuencias de esta crisis han erosionado los progresos que, con gran esfuerzo, habíamos logrado realizar durante los dos decenios anteriores en las esferas del desarrollo y de la reducción de la pobreza. Las dificultades actuales hacen necesaria una respuesta estratégica y una combinación adecuada de medidas a corto y a largo plazo. Así pues, es urgente que las instituciones financieras internacionales redoblen sus esfuerzos encaminados a estabilizar el sistema financiero y monetario mundial de modo que los inversionistas puedan confiar en que se volverá a los cauces normales del comercio y de la inversión.

Así pues, acojo con satisfacción la oportunidad que hoy se brinda de tratar cuestiones que considero esenciales en nuestros esfuerzos por estabilizar y regenerar el crecimiento económico en nuestra región en particular y en el mundo en desarrollo en su conjunto en estos tiempos difíciles. A continuación desearía tratar esas cuestiones de forma más extensa.

Iniciativa para la reducción de la deuda de los países pobres muy endeudados (PPME)

Manifestamos nuestro agradecimiento al Banco y al Fondo por los significativos progresos que se han logrado hasta la fecha en lo relativo a esta importante Iniciativa. Me satisface observar el creciente interés que la sociedad civil, las organizaciones internacionales y los gobiernos están demostrando en pedir cambios encaminados a acelerar y ampliar el alivio de la deuda de los países que cumplen las condiciones para ello. No hay duda de que ese interés dará más impulso al progreso de la Iniciativa.

Es alentador observar que en enero del presente año se han reclasificado 12 de los 41 países que constaban como PPME y que se han acordado medidas de alivio de la deuda por un importe total de US$6.000 millones (en valores nominales) para Bolivia, Burkina Faso, Côte d'Ivoire, Guyana, Malí, Mozambique y Uganda. Confiamos en que Bolivia y Uganda aprovecharán la flexibilidad fiscal que producirá el considerable importe de US$1.400 millones (en valores nominales) que recibieron en 1998 en concepto de alivio de la deuda al alcanzar sus puntos de culminación.

Con unos costos de la Iniciativa que actualmente se estiman en US$12.500 millones, resulta imperativo establecer mecanismos claros para asegurar que en las actividades de alivio de la deuda el reparto de los costos entre todos los donantes, tanto bilaterales como multilaterales, sea equitativo y sostenible. También nos gustaría reiterar la necesidad de acelerar la aplicación más rápida e intensa de medidas de alivio de la deuda para los PPME. A este respecto, quizá cabría examinar las posibilidades de flexibilizar los criterios de selección, acortando el período de finalización, que ahora es de seis años, y reduciendo el umbral de los objetivos de sostenibilidad de la deuda.

También creemos que el éxito de la Iniciativa reside en el modo de promoverla eficazmente en relación con elementos cruciales de las estrategias de desarrollo generales de los PPME, como las medidas de reducción de la pobreza, la asignación y el rendimiento del gasto público, las reformas normativas y el desarrollo social. A ese respecto es crucial la coordinación y la colaboración de todos los agentes bilaterales y multilaterales, y de los gobiernos de los PPME, y debe supervisarse en relación con el logro de objetivos realistas y sostenibles dentro de los plazos apropiados.

Por último, desearíamos agradecer a los países donantes su mayor dedicación que, en nuestra opinión, permitirá promover la Iniciativa.

Principios y prácticas recomendadas en materia de política social

Desearía dar las gracias al Banco por la redacción de esos principios y prácticas recomendadas en materia de política social como respuesta a la solicitud que hizo este Comité en su última reunión. La reciente crisis ha expuesto las deficiencias del aspecto social del desarrollo en la mayoría de los países que la han sufrido. Es esencial que el Banco fortalezca su estrategia sobre la cuestión diseñando algunos principios generalmente acordados y cuestiones relativas a la aplicación sobre la base de los conocimientos adquiridos y la experiencia obtenida en los países donde la aplicación de dichas políticas sociales se haya llevado a cabo con éxito. Así pues, acogemos con satisfacción la aclaración de esos principios y de las cuestiones de aplicación subyacentes. También estamos de acuerdo con la estrategia propuesta en la nota que reconoce que, si bien el Banco tiene mucho que ofrecer en cuanto a la aplicación de esos principios y en la función de orientación que puede desempeñar a ese respecto, para establecer buenas normas es necesario el liderazgo de instituciones más adecuadas para ello, como las Naciones Unidas.

No obstante, mediante sus políticas e instrumentos, el Banco debe seguir apremiando a los países en desarrollo para que adopten esos principios teniendo presentes las características y peculiaridades sociales, económicas y políticas propias de cada uno de ellos. En este contexto desearíamos hacer un llamamiento a favor de una mejor supervisión de los progresos que realicen los países en desarrollo en la esfera de la aplicación de su política social sobre la base de esos principios.

Esto quizá debería vincularse a un mecanismo apropiado de movilización de recursos acordado por los donantes y socios en el desarrollo a fin de evitar que se pierdan de nuevo los progresos alcanzados. La supervisión del progreso debería hacerse evaluando hasta dónde han llegado los países por lo que se refiere a cumplir totalmente esos principios, teniendo en cuenta que cada país tiene un punto de partida distinto. Además el progreso no debe medirse con criterios generalizados que intereses proteccionistas puedan hacer propios y manipular. Sin embargo, creemos que esa posibilidad no debe impedir que se alcancen los objetivos de la política social en cuestiones de igualdad entre el hombre y la mujer, discriminación y trabajo infantil como principios fundamentales.

Por último, consideramos crucial que el Banco tenga una clara visión de las funciones y responsabilidades respectivas de todos los interesados y que examine las consecuencias en términos de movilización de recursos, bilateral o multilateralmente.

Suficiencia del capital del Grupo del Banco

Se prevé que el crecimiento sin precedentes de los compromisos de préstamos del Banco, causado principalmente por la crisis de Asia oriental, continuará en el ejercicio económico de 1999 y en los siguientes, puesto que los países en desarrollo sufren un acceso limitado a los mercados de capital internacionales. El Banco debe tomar medidas compensatorias para hacer frente al aumento de esta demanda de préstamos aunque su calidad sea inferior.

Acogemos con satisfacción el examen sobre la suficiencia del capital del Banco que ha elaborado el grupo de expertos designado para ello y nos complace observar su confirmación de la solidez de la situación financiera del Banco. Así pues, estamos de acuerdo de forma general con la clara situación de mediano plazo que ha presentado el grupo de expertos por lo que se refiere a la capacidad del Banco para hacer frente a la demanda de forma eficaz y sobre las distintas alternativas disponibles. A este respecto, podría ser oportuno que el Banco aclarara las posibilidades de que dispone para fortalecer su capacidad de absorción de riesgos mediante las medidas generales recomendadas por el grupo de expertos, que son las siguientes: reducir el crecimiento de los préstamos, fortalecer los ingresos netos y aumentar el capital.

Quisiéramos considerar el aumento general de capital como el medio para fortalecer la estructura financiera del Banco de modo que le permitiera ampliar sus actividades de préstamos y también como una forma de reparto equitativo de los costos entre los accionistas. Ciertamente, se dispone de distintas posibilidades. En este contexto desearíamos advertir de que un ajuste al alza de los precios no debería considerarse como una posibilidad, ya que ello supondría una carga financiera adicional sobre los países prestatarios, sobre todo en estos tiempos difíciles. Desearíamos llamar particularmente la atención sobre la importante función de la CFI en la actual situación de reducción de las corrientes de capital privado hacia los países en desarrollo. Podría ser oportuno examinar cómo habría que utilizar la función y la capacidad de la CFI para mitigar las consecuencias de la reducción de las corrientes de capital privado.

No obstante, deseamos apoyar el esfuerzo del Banco para prestar una ayuda oportuna y sustantiva a los países en crisis y respaldamos la necesidad de salvaguardar la integridad de su estructura financiera.

Fortalecimiento de los foros internacionales, incluida la función del Comité para el Desarrollo y del Comité Provisional

Acogemos con satisfacción la celebración de este debate, tal como se solicitó en la reunión de otoño pasado, sobre la función del Comité Provisional y del Comité para el Desarrollo y deseamos expresar nuestro agradecimiento al Directorio Ejecutivo por haber definido claramente las cuestiones y las alternativas que hoy deben estudiarse. Comprendemos que pueda haber habido cierto apoyo general para una alternativa en la que se cuenta con la completa participación del Banco y del Fondo en ambos comités, lo que permite asignar los temas de debate de forma racional a cada uno de ellos. Estamos de acuerdo en que la posibilidad de crear un nuevo comité general podría ser excesivamente ambiciosa en la fase actual, pero no hay que renunciar a ella por completo.

Parece que las alternativas presentadas requerirían un mecanismo que permitiera establecer una división clara de las responsabilidades de cada uno de los comités. Creemos que ese mecanismo debería guiarse por el principio general de que el Comité Provisional fuera el foro encargado de cuestiones relativas al sistema financiero internacional, mientras que el Comité para el Desarrollo debería encargarse de las cuestiones de desarrollo. También sería esencial que el examen de las funciones de ambos comités no se llevara a cabo fuera del marco de los mandatos de cada institución.

También desearíamos poner de relieve la necesidad de que la nueva estructura fuera lo bastante flexible para permitir la participación de los países más afectados por las cuestiones que se traten en cada período de sesiones del foro. Creemos que la composición actual de los dos comités, que se basa en grupos de países que eligen un representante, no da suficiente voz a las economías de mercados emergentes y, principalmente, a los países de Asia y de América Latina, para los que la reforma del sistema financiero internacional es de gran importancia. A este respecto, creemos firmemente que el proceso G22/26 debe seguir adelante.

El Marco Integral de Desarrollo

Acogemos con satisfacción y apoyamos totalmente la iniciativa del Banco sobre el Marco Integral de Desarrollo (MID), y comprendemos que requiere un enfoque más amplio que conceda la misma importancia a los aspectos social y estructural del desarrollo sostenible y de la reducción de la pobreza. Estamos de acuerdo en que las condiciones necesarias para que el Marco Integral de Desarrollo pueda aplicarse con éxito son las siguientes: la identificación del cliente con la iniciativa; las asociaciones de colaboración eficaces entre los gobiernos, las instituciones de desarrollo y el sector privado; la participación de todos los sectores de la comunidad beneficiaria; y la difusión de información y el pleno intercambio de esa información.

Entendemos que la iniciativa se está aplicando en algunos países piloto y que todavía es necesario realizar más estudios analíticos, particularmente investigar ciertas consecuencias normativas y sus vinculaciones con la asignación de recursos y la eficacia de las operaciones. También reconocemos la necesidad de un mayor número de evaluaciones sobre el terreno acerca de las distintas limitaciones que se plantean según las distintas situaciones de los países. También sería provechoso que el Banco facilitara alguna previsión general sobre la forma en que cabe esperar un incremento de la eficacia para el desarrollo del MID, teniendo en cuenta que el plazo de ese marco, de entre 10 y 20 años, será más largo. Por último, desearíamos exhortar a que en esta etapa se celebraran consultas más amplias tanto con los países donantes como con los prestatarios a fin de obtener alguna información sobre la aplicación de esa iniciativa en los países piloto antes de aplicarla en otros.

Asistencia a los países que salen de un conflicto

Nos sentimos alentados por los progresos realizados hasta el momento en este importante frente, reconociendo que los conflictos pueden debilitar gravemente la capacidad institucional de un país y consumir los recursos necesarios para la reconstrucción y la recuperación de la normalidad. Apoyamos totalmente los esfuerzos del Banco para desarrollar aún más los criterios de selección y de resultados para conceder asistencia excepcional a países que salen de un conflicto y para diseñar los instrumentos financieros conexos.

Creemos que el Banco y el Fondo están estudiando una estrategia coordinada relativa a los países que salen de un conflicto y que están en situación de mora, y que esa estrategia requiere un enfoque sistemático de la reestructuración de la deuda y la subsiguiente reanudación de las corrientes financieras netas hacia esos países. Es de absoluta importancia que continúen celebrándose consultas con organismos de las Naciones Unidas, organismos bilaterales y otros participantes en la asistencia en situaciones de posguerra a fin de garantizar la eficacia del apoyo financiero del Banco, del Fondo y de otras instituciones. A este respecto, sería importante que el Banco considerase sus ventajas comparativas y su mandato en el marco del Convenio Constitutivo al determinar en qué debe consistir su contribución y cómo ésta puede ser más eficaz.

Deseamos agradecer el enfoque flexible adoptado por el Banco y el Fondo para resolver la cuestión de la situación de mora de los países que salen de un conflicto. Además, desearíamos poner de relieve la importancia de vincular estrechamente la asistencia a los países que salen de un conflicto con la Iniciativa para los PPME. Dado que hay bastantes países que entran en las dos categorías, será necesario ajustar ambas iniciativas según las circunstancias de cada país.

También desearíamos pedir al Banco y al Fondo que formularan una estrategia clara para el retiro de los países que salen de un conflicto en caso de que se produjera un deterioro de la situación. Por último, también desearíamos hacer un llamamiento para que la comunidad internacional en su conjunto intensificara sus esfuerzos, puesto que unas buenas relaciones de colaboración serán cruciales para aplicar eficazmente la estrategia relativa a los países que salen de un conflicto.

Progresos en el fortalecimiento de la cooperación del Banco Mundial con los bancos regionales de desarrollo

Consideramos que el progreso realizado hasta el momento en el fortalecimiento de la cooperación entre los bancos multilaterales de desarrollo es muy alentador. Creemos que ello fortalecerá los esfuerzos que realizan dichos bancos para cubrir las deficiencias y reajustar los recursos de forma óptima siempre que sea posible, mientras intentan lograr que sus esfuerzos concertados tengan el máximo efecto en el desarrollo. Con la creación del Marco Integral de Desarrollo, la mayor cooperación entre los bancos multilaterales de desarrollo es necesariamente un buen presagio por lo que se refiere a su aplicación, lo cual proporciona un peldaño sólido para la colaboración eficaz con otros socios en el desarrollo.

Por último, estamos totalmente de acuerdo en que hay que incrementar la convergencia entre políticas y prácticas cuando sea pertinente y práctico y que las diferencias deben mantenerse cuando estén bien fundadas y sean transparentes. El futuro todavía depara importantes desafíos, pero deseamos apoyar la perseverancia del Banco en sus esfuerzos por forjar una colaboración más estrecha con los bancos multilaterales de desarrollo a todos los niveles, reconociendo que nuestros esfuerzos de desarrollo sólo pueden mejorar en el proceso.

El año pasado fue especialmente difícil y riguroso para los países de nuestra región debido al efecto de contagio de la crisis. Las consecuencias de esta crisis han erosionado los progresos que, con gran esfuerzo, habíamos logrado realizar durante los dos decenios anteriores en las esferas del desarrollo y de la reducción de la pobreza. Las dificultades actuales hacen necesaria una respuesta estratégica y una combinación adecuada de medidas a corto y a largo plazo. Así pues, es urgente que las instituciones financieras internacionales redoblen sus esfuerzos encaminados a estabilizar el sistema financiero y monetario mundial de modo que los inversionistas puedan confiar en que se volverá a los cauces normales del comercio y de la inversión.

Así pues, acojo con satisfacción la oportunidad que hoy se brinda de tratar cuestiones que considero esenciales en nuestros esfuerzos por estabilizar y regenerar el crecimiento económico en nuestra región en particular y en el mundo en desarrollo en su conjunto en estos tiempos difíciles. A continuación desearía tratar esas cuestiones de forma más extensa.

Iniciativa para la reducción de la deuda de los países pobres muy endeudados (PPME)

Manifestamos nuestro agradecimiento al Banco y al Fondo por los significativos progresos que se han logrado hasta la fecha en lo relativo a esta importante Iniciativa. Me satisface observar el creciente interés que la sociedad civil, las organizaciones internacionales y los gobiernos están demostrando en pedir cambios encaminados a acelerar y ampliar el alivio de la deuda de los países que cumplen las condiciones para ello. No hay duda de que ese interés dará más impulso al progreso de la Iniciativa.

Es alentador observar que en enero del presente año se han reclasificado 12 de los 41 países que constaban como PPME y que se han acordado medidas de alivio de la deuda por un importe total de US$6.000 millones (en valores nominales) para Bolivia, Burkina Faso, Côte d'Ivoire, Guyana, Malí, Mozambique y Uganda. Confiamos en que Bolivia y Uganda aprovecharán la flexibilidad fiscal que producirá el considerable importe de US$1.400 millones (en valores nominales) que recibieron en 1998 en concepto de alivio de la deuda al alcanzar sus puntos de culminación.

Con unos costos de la Iniciativa que actualmente se estiman en US$12.500 millones, resulta imperativo establecer mecanismos claros para asegurar que en las actividades de alivio de la deuda el reparto de los costos entre todos los donantes, tanto bilaterales como multilaterales, sea equitativo y sostenible. También nos gustaría reiterar la necesidad de acelerar la aplicación más rápida e intensa de medidas de alivio de la deuda para los PPME. A este respecto, quizá cabría examinar las posibilidades de flexibilizar los criterios de selección, acortando el período de finalización, que ahora es de seis años, y reduciendo el umbral de los objetivos de sostenibilidad de la deuda.

También creemos que el éxito de la Iniciativa reside en el modo de promoverla eficazmente en relación con elementos cruciales de las estrategias de desarrollo generales de los PPME, como las medidas de reducción de la pobreza, la asignación y el rendimiento del gasto público, las reformas normativas y el desarrollo social. A ese respecto es crucial la coordinación y la colaboración de todos los agentes bilaterales y multilaterales, y de los gobiernos de los PPME, y debe supervisarse en relación con el logro de objetivos realistas y sostenibles dentro de los plazos apropiados.

Por último, desearíamos agradecer a los países donantes su mayor dedicación que, en nuestra opinión, permitirá promover la Iniciativa.

Principios y prácticas recomendadas en materia de política social

Desearía dar las gracias al Banco por la redacción de esos principios y prácticas recomendadas en materia de política social como respuesta a la solicitud que hizo este Comité en su última reunión. La reciente crisis ha expuesto las deficiencias del aspecto social del desarrollo en la mayoría de los países que la han sufrido. Es esencial que el Banco fortalezca su estrategia sobre la cuestión diseñando algunos principios generalmente acordados y cuestiones relativas a la aplicación sobre la base de los conocimientos adquiridos y la experiencia obtenida en los países donde la aplicación de dichas políticas sociales se haya llevado a cabo con éxito. Así pues, acogemos con satisfacción la aclaración de esos principios y de las cuestiones de aplicación subyacentes. También estamos de acuerdo con la estrategia propuesta en la nota que reconoce que, si bien el Banco tiene mucho que ofrecer en cuanto a la aplicación de esos principios y en la función de orientación que puede desempeñar a ese respecto, para establecer buenas normas es necesario el liderazgo de instituciones más adecuadas para ello, como las Naciones Unidas.

No obstante, mediante sus políticas e instrumentos, el Banco debe seguir apremiando a los países en desarrollo para que adopten esos principios teniendo presentes las características y peculiaridades sociales, económicas y políticas propias de cada uno de ellos. En este contexto desearíamos hacer un llamamiento a favor de una mejor supervisión de los progresos que realicen los países en desarrollo en la esfera de la aplicación de su política social sobre la base de esos principios.

Esto quizá debería vincularse a un mecanismo apropiado de movilización de recursos acordado por los donantes y socios en el desarrollo a fin de evitar que se pierdan de nuevo los progresos alcanzados. La supervisión del progreso debería hacerse evaluando hasta dónde han llegado los países por lo que se refiere a cumplir totalmente esos principios, teniendo en cuenta que cada país tiene un punto de partida distinto. Además el progreso no debe medirse con criterios generalizados que intereses proteccionistas puedan hacer propios y manipular. Sin embargo, creemos que esa posibilidad no debe impedir que se alcancen los objetivos de la política social en cuestiones de igualdad entre el hombre y la mujer, discriminación y trabajo infantil como principios fundamentales.

Por último, consideramos crucial que el Banco tenga una clara visión de las funciones y responsabilidades respectivas de todos los interesados y que examine las consecuencias en términos de movilización de recursos, bilateral o multilateralmente.

Suficiencia del capital del Grupo del Banco

Se prevé que el crecimiento sin precedentes de los compromisos de préstamos del Banco, causado principalmente por la crisis de Asia oriental, continuará en el ejercicio económico de 1999 y en los siguientes, puesto que los países en desarrollo sufren un acceso limitado a los mercados de capital internacionales. El Banco debe tomar medidas compensatorias para hacer frente al aumento de esta demanda de préstamos aunque su calidad sea inferior.

Acogemos con satisfacción el examen sobre la suficiencia del capital del Banco que ha elaborado el grupo de expertos designado para ello y nos complace observar su confirmación de la solidez de la situación financiera del Banco. Así pues, estamos de acuerdo de forma general con la clara situación de mediano plazo que ha presentado el grupo de expertos por lo que se refiere a la capacidad del Banco para hacer frente a la demanda de forma eficaz y sobre las distintas alternativas disponibles. A este respecto, podría ser oportuno que el Banco aclarara las posibilidades de que dispone para fortalecer su capacidad de absorción de riesgos mediante las medidas generales recomendadas por el grupo de expertos, que son las siguientes: reducir el crecimiento de los préstamos, fortalecer los ingresos netos y aumentar el capital.

Quisiéramos considerar el aumento general de capital como el medio para fortalecer la estructura financiera del Banco de modo que le permitiera ampliar sus actividades de préstamos y también como una forma de reparto equitativo de los costos entre los accionistas. Ciertamente, se dispone de distintas posibilidades. En este contexto desearíamos advertir de que un ajuste al alza de los precios no debería considerarse como una posibilidad, ya que ello supondría una carga financiera adicional sobre los países prestatarios, sobre todo en estos tiempos difíciles. Desearíamos llamar particularmente la atención sobre la importante función de la CFI en la actual situación de reducción de las corrientes de capital privado hacia los países en desarrollo. Podría ser oportuno examinar cómo habría que utilizar la función y la capacidad de la CFI para mitigar las consecuencias de la reducción de las corrientes de capital privado.

No obstante, deseamos apoyar el esfuerzo del Banco para prestar una ayuda oportuna y sustantiva a los países en crisis y respaldamos la necesidad de salvaguardar la integridad de su estructura financiera.

Fortalecimiento de los foros internacionales, incluida la función del Comité para el Desarrollo y del Comité Provisional

Acogemos con satisfacción la celebración de este debate, tal como se solicitó en la reunión de otoño pasado, sobre la función del Comité Provisional y del Comité para el Desarrollo y deseamos expresar nuestro agradecimiento al Directorio Ejecutivo por haber definido claramente las cuestiones y las alternativas que hoy deben estudiarse. Comprendemos que pueda haber habido cierto apoyo general para una alternativa en la que se cuenta con la completa participación del Banco y del Fondo en ambos comités, lo que permite asignar los temas de debate de forma racional a cada uno de ellos. Estamos de acuerdo en que la posibilidad de crear un nuevo comité general podría ser excesivamente ambiciosa en la fase actual, pero no hay que renunciar a ella por completo.

Parece que las alternativas presentadas requerirían un mecanismo que permitiera establecer una división clara de las responsabilidades de cada uno de los comités. Creemos que ese mecanismo debería guiarse por el principio general de que el Comité Provisional fuera el foro encargado de cuestiones relativas al sistema financiero internacional, mientras que el Comité para el Desarrollo debería encargarse de las cuestiones de desarrollo. También sería esencial que el examen de las funciones de ambos comités no se llevara a cabo fuera del marco de los mandatos de cada institución.

También desearíamos poner de relieve la necesidad de que la nueva estructura fuera lo bastante flexible para permitir la participación de los países más afectados por las cuestiones que se traten en cada período de sesiones del foro. Creemos que la composición actual de los dos comités, que se basa en grupos de países que eligen un representante, no da suficiente voz a las economías de mercados emergentes y, principalmente, a los países de Asia y de América Latina, para los que la reforma del sistema financiero internacional es de gran importancia. A este respecto, creemos firmemente que el proceso G22/26 debe seguir adelante.

El Marco Integral de Desarrollo

Acogemos con satisfacción y apoyamos totalmente la iniciativa del Banco sobre el Marco Integral de Desarrollo (MID), y comprendemos que requiere un enfoque más amplio que conceda la misma importancia a los aspectos social y estructural del desarrollo sostenible y de la reducción de la pobreza. Estamos de acuerdo en que las condiciones necesarias para que el Marco Integral de Desarrollo pueda aplicarse con éxito son las siguientes: la identificación del cliente con la iniciativa; las asociaciones de colaboración eficaces entre los gobiernos, las instituciones de desarrollo y el sector privado; la participación de todos los sectores de la comunidad beneficiaria; y la difusión de información y el pleno intercambio de esa información.

Entendemos que la iniciativa se está aplicando en algunos países piloto y que todavía es necesario realizar más estudios analíticos, particularmente investigar ciertas consecuencias normativas y sus vinculaciones con la asignación de recursos y la eficacia de las operaciones. También reconocemos la necesidad de un mayor número de evaluaciones sobre el terreno acerca de las distintas limitaciones que se plantean según las distintas situaciones de los países. También sería provechoso que el Banco facilitara alguna previsión general sobre la forma en que cabe esperar un incremento de la eficacia para el desarrollo del MID, teniendo en cuenta que el plazo de ese marco, de entre 10 y 20 años, será más largo. Por último, desearíamos exhortar a que en esta etapa se celebraran consultas más amplias tanto con los países donantes como con los prestatarios a fin de obtener alguna información sobre la aplicación de esa iniciativa en los países piloto antes de aplicarla en otros.

Asistencia a los países que salen de un conflicto

Nos sentimos alentados por los progresos realizados hasta el momento en este importante frente, reconociendo que los conflictos pueden debilitar gravemente la capacidad institucional de un país y consumir los recursos necesarios para la reconstrucción y la recuperación de la normalidad. Apoyamos totalmente los esfuerzos del Banco para desarrollar aún más los criterios de selección y de resultados para conceder asistencia excepcional a países que salen de un conflicto y para diseñar los instrumentos financieros conexos.

Creemos que el Banco y el Fondo están estudiando una estrategia coordinada relativa a los países que salen de un conflicto y que están en situación de mora, y que esa estrategia requiere un enfoque sistemático de la reestructuración de la deuda y la subsiguiente reanudación de las corrientes financieras netas hacia esos países. Es de absoluta importancia que continúen celebrándose consultas con organismos de las Naciones Unidas, organismos bilaterales y otros participantes en la asistencia en situaciones de posguerra a fin de garantizar la eficacia del apoyo financiero del Banco, del Fondo y de otras instituciones. A este respecto, sería importante que el Banco considerase sus ventajas comparativas y su mandato en el marco del Convenio Constitutivo al determinar en qué debe consistir su contribución y cómo ésta puede ser más eficaz.

Deseamos agradecer el enfoque flexible adoptado por el Banco y el Fondo para resolver la cuestión de la situación de mora de los países que salen de un conflicto. Además, desearíamos poner de relieve la importancia de vincular estrechamente la asistencia a los países que salen de un conflicto con la Iniciativa para los PPME. Dado que hay bastantes países que entran en las dos categorías, será necesario ajustar ambas iniciativas según las circunstancias de cada país.

También desearíamos pedir al Banco y al Fondo que formularan una estrategia clara para el retiro de los países que salen de un conflicto en caso de que se produjera un deterioro de la situación. Por último, también desearíamos hacer un llamamiento para que la comunidad internacional en su conjunto intensificara sus esfuerzos, puesto que unas buenas relaciones de colaboración serán cruciales para aplicar eficazmente la estrategia relativa a los países que salen de un conflicto.

Progresos en el fortalecimiento de la cooperación del Banco Mundial con los bancos regionales de desarrollo

Consideramos que el progreso realizado hasta el momento en el fortalecimiento de la cooperación entre los bancos multilaterales de desarrollo es muy alentador. Creemos que ello fortalecerá los esfuerzos que realizan dichos bancos para cubrir las deficiencias y reajustar los recursos de forma óptima siempre que sea posible, mientras intentan lograr que sus esfuerzos concertados tengan el máximo efecto en el desarrollo. Con la creación del Marco Integral de Desarrollo, la mayor cooperación entre los bancos multilaterales de desarrollo es necesariamente un buen presagio por lo que se refiere a su aplicación, lo cual proporciona un peldaño sólido para la colaboración eficaz con otros socios en el desarrollo.

Por último, estamos totalmente de acuerdo en que hay que incrementar la convergencia entre políticas y prácticas cuando sea pertinente y práctico y que las diferencias deben mantenerse cuando estén bien fundadas y sean transparentes. El futuro todavía depara importantes desafíos, pero deseamos apoyar la perseverancia del Banco en sus esfuerzos por forjar una colaboración más estrecha con los bancos multilaterales de desarrollo a todos los niveles, reconociendo que nuestros esfuerzos de desarrollo sólo pueden mejorar en el proceso.

El año pasado fue especialmente difícil y riguroso para los países de nuestra región debido al efecto de contagio de la crisis. Las consecuencias de esta crisis han erosionado los progresos que, con gran esfuerzo, habíamos logrado realizar durante los dos decenios anteriores en las esferas del desarrollo y de la reducción de la pobreza. Las dificultades actuales hacen necesaria una respuesta estratégica y una combinación adecuada de medidas a corto y a largo plazo. Así pues, es urgente que las instituciones financieras internacionales redoblen sus esfuerzos encaminados a estabilizar el sistema financiero y monetario mundial de modo que los inversionistas puedan confiar en que se volverá a los cauces normales del comercio y de la inversión.

Así pues, acojo con satisfacción la oportunidad que hoy se brinda de tratar cuestiones que considero esenciales en nuestros esfuerzos por estabilizar y regenerar el crecimiento económico en nuestra región en particular y en el mundo en desarrollo en su conjunto en estos tiempos difíciles. A continuación desearía tratar esas cuestiones de forma más extensa.

Iniciativa para la reducción de la deuda de los países pobres muy endeudados (PPME)

Manifestamos nuestro agradecimiento al Banco y al Fondo por los significativos progresos que se han logrado hasta la fecha en lo relativo a esta importante Iniciativa. Me satisface observar el creciente interés que la sociedad civil, las organizaciones internacionales y los gobiernos están demostrando en pedir cambios encaminados a acelerar y ampliar el alivio de la deuda de los países que cumplen las condiciones para ello. No hay duda de que ese interés dará más impulso al progreso de la Iniciativa.

Es alentador observar que en enero del presente año se han reclasificado 12 de los 41 países que constaban como PPME y que se han acordado medidas de alivio de la deuda por un importe total de US$6.000 millones (en valores nominales) para Bolivia, Burkina Faso, Côte d'Ivoire, Guyana, Malí, Mozambique y Uganda. Confiamos en que Bolivia y Uganda aprovecharán la flexibilidad fiscal que producirá el considerable importe de US$1.400 millones (en valores nominales) que recibieron en 1998 en concepto de alivio de la deuda al alcanzar sus puntos de culminación.

Con unos costos de la Iniciativa que actualmente se estiman en US$12.500 millones, resulta imperativo establecer mecanismos claros para asegurar que en las actividades de alivio de la deuda el reparto de los costos entre todos los donantes, tanto bilaterales como multilaterales, sea equitativo y sostenible. También nos gustaría reiterar la necesidad de acelerar la aplicación más rápida e intensa de medidas de alivio de la deuda para los PPME. A este respecto, quizá cabría examinar las posibilidades de flexibilizar los criterios de selección, acortando el período de finalización, que ahora es de seis años, y reduciendo el umbral de los objetivos de sostenibilidad de la deuda.

También creemos que el éxito de la Iniciativa reside en el modo de promoverla eficazmente en relación con elementos cruciales de las estrategias de desarrollo generales de los PPME, como las medidas de reducción de la pobreza, la asignación y el rendimiento del gasto público, las reformas normativas y el desarrollo social. A ese respecto es crucial la coordinación y la colaboración de todos los agentes bilaterales y multilaterales, y de los gobiernos de los PPME, y debe supervisarse en relación con el logro de objetivos realistas y sostenibles dentro de los plazos apropiados.

Por último, desearíamos agradecer a los países donantes su mayor dedicación que, en nuestra opinión, permitirá promover la Iniciativa.

Principios y prácticas recomendadas en materia de política social

Desearía dar las gracias al Banco por la redacción de esos principios y prácticas recomendadas en materia de política social como respuesta a la solicitud que hizo este Comité en su última reunión. La reciente crisis ha expuesto las deficiencias del aspecto social del desarrollo en la mayoría de los países que la han sufrido. Es esencial que el Banco fortalezca su estrategia sobre la cuestión diseñando algunos principios generalmente acordados y cuestiones relativas a la aplicación sobre la base de los conocimientos adquiridos y la experiencia obtenida en los países donde la aplicación de dichas políticas sociales se haya llevado a cabo con éxito. Así pues, acogemos con satisfacción la aclaración de esos principios y de las cuestiones de aplicación subyacentes. También estamos de acuerdo con la estrategia propuesta en la nota que reconoce que, si bien el Banco tiene mucho que ofrecer en cuanto a la aplicación de esos principios y en la función de orientación que puede desempeñar a ese respecto, para establecer buenas normas es necesario el liderazgo de instituciones más adecuadas para ello, como las Naciones Unidas.

No obstante, mediante sus políticas e instrumentos, el Banco debe seguir apremiando a los países en desarrollo para que adopten esos principios teniendo presentes las características y peculiaridades sociales, económicas y políticas propias de cada uno de ellos. En este contexto desearíamos hacer un llamamiento a favor de una mejor supervisión de los progresos que realicen los países en desarrollo en la esfera de la aplicación de su política social sobre la base de esos principios.

Esto quizá debería vincularse a un mecanismo apropiado de movilización de recursos acordado por los donantes y socios en el desarrollo a fin de evitar que se pierdan de nuevo los progresos alcanzados. La supervisión del progreso debería hacerse evaluando hasta dónde han llegado los países por lo que se refiere a cumplir totalmente esos principios, teniendo en cuenta que cada país tiene un punto de partida distinto. Además el progreso no debe medirse con criterios generalizados que intereses proteccionistas puedan hacer propios y manipular. Sin embargo, creemos que esa posibilidad no debe impedir que se alcancen los objetivos de la política social en cuestiones de igualdad entre el hombre y la mujer, discriminación y trabajo infantil como principios fundamentales.

Por último, consideramos crucial que el Banco tenga una clara visión de las funciones y responsabilidades respectivas de todos los interesados y que examine las consecuencias en términos de movilización de recursos, bilateral o multilateralmente.

Suficiencia del capital del Grupo del Banco

Se prevé que el crecimiento sin precedentes de los compromisos de préstamos del Banco, causado principalmente por la crisis de Asia oriental, continuará en el ejercicio económico de 1999 y en los siguientes, puesto que los países en desarrollo sufren un acceso limitado a los mercados de capital internacionales. El Banco debe tomar medidas compensatorias para hacer frente al aumento de esta demanda de préstamos aunque su calidad sea inferior.

Acogemos con satisfacción el examen sobre la suficiencia del capital del Banco que ha elaborado el grupo de expertos designado para ello y nos complace observar su confirmación de la solidez de la situación financiera del Banco. Así pues, estamos de acuerdo de forma general con la clara situación de mediano plazo que ha presentado el grupo de expertos por lo que se refiere a la capacidad del Banco para hacer frente a la demanda de forma eficaz y sobre las distintas alternativas disponibles. A este respecto, podría ser oportuno que el Banco aclarara las posibilidades de que dispone para fortalecer su capacidad de absorción de riesgos mediante las medidas generales recomendadas por el grupo de expertos, que son las siguientes: reducir el crecimiento de los préstamos, fortalecer los ingresos netos y aumentar el capital.

Quisiéramos considerar el aumento general de capital como el medio para fortalecer la estructura financiera del Banco de modo que le permitiera ampliar sus actividades de préstamos y también como una forma de reparto equitativo de los costos entre los accionistas. Ciertamente, se dispone de distintas posibilidades. En este contexto desearíamos advertir de que un ajuste al alza de los precios no debería considerarse como una posibilidad, ya que ello supondría una carga financiera adicional sobre los países prestatarios, sobre todo en estos tiempos difíciles. Desearíamos llamar particularmente la atención sobre la importante función de la CFI en la actual situación de reducción de las corrientes de capital privado hacia los países en desarrollo. Podría ser oportuno examinar cómo habría que utilizar la función y la capacidad de la CFI para mitigar las consecuencias de la reducción de las corrientes de capital privado.

No obstante, deseamos apoyar el esfuerzo del Banco para prestar una ayuda oportuna y sustantiva a los países en crisis y respaldamos la necesidad de salvaguardar la integridad de su estructura financiera.

Fortalecimiento de los foros internacionales, incluida la función del Comité para el Desarrollo y del Comité Provisional

Acogemos con satisfacción la celebración de este debate, tal como se solicitó en la reunión de otoño pasado, sobre la función del Comité Provisional y del Comité para el Desarrollo y deseamos expresar nuestro agradecimiento al Directorio Ejecutivo por haber definido claramente las cuestiones y las alternativas que hoy deben estudiarse. Comprendemos que pueda haber habido cierto apoyo general para una alternativa en la que se cuenta con la completa participación del Banco y del Fondo en ambos comités, lo que permite asignar los temas de debate de forma racional a cada uno de ellos. Estamos de acuerdo en que la posibilidad de crear un nuevo comité general podría ser excesivamente ambiciosa en la fase actual, pero no hay que renunciar a ella por completo.

Parece que las alternativas presentadas requerirían un mecanismo que permitiera establecer una división clara de las responsabilidades de cada uno de los comités. Creemos que ese mecanismo debería guiarse por el principio general de que el Comité Provisional fuera el foro encargado de cuestiones relativas al sistema financiero internacional, mientras que el Comité para el Desarrollo debería encargarse de las cuestiones de desarrollo. También sería esencial que el examen de las funciones de ambos comités no se llevara a cabo fuera del marco de los mandatos de cada institución.

También desearíamos poner de relieve la necesidad de que la nueva estructura fuera lo bastante flexible para permitir la participación de los países más afectados por las cuestiones que se traten en cada período de sesiones del foro. Creemos que la composición actual de los dos comités, que se basa en grupos de países que eligen un representante, no da suficiente voz a las economías de mercados emergentes y, principalmente, a los países de Asia y de América Latina, para los que la reforma del sistema financiero internacional es de gran importancia. A este respecto, creemos firmemente que el proceso G22/26 debe seguir adelante.

El Marco Integral de Desarrollo

Acogemos con satisfacción y apoyamos totalmente la iniciativa del Banco sobre el Marco Integral de Desarrollo (MID), y comprendemos que requiere un enfoque más amplio que conceda la misma importancia a los aspectos social y estructural del desarrollo sostenible y de la reducción de la pobreza. Estamos de acuerdo en que las condiciones necesarias para que el Marco Integral de Desarrollo pueda aplicarse con éxito son las siguientes: la identificación del cliente con la iniciativa; las asociaciones de colaboración eficaces entre los gobiernos, las instituciones de desarrollo y el sector privado; la participación de todos los sectores de la comunidad beneficiaria; y la difusión de información y el pleno intercambio de esa información.

Entendemos que la iniciativa se está aplicando en algunos países piloto y que todavía es necesario realizar más estudios analíticos, particularmente investigar ciertas consecuencias normativas y sus vinculaciones con la asignación de recursos y la eficacia de las operaciones. También reconocemos la necesidad de un mayor número de evaluaciones sobre el terreno acerca de las distintas limitaciones que se plantean según las distintas situaciones de los países. También sería provechoso que el Banco facilitara alguna previsión general sobre la forma en que cabe esperar un incremento de la eficacia para el desarrollo del MID, teniendo en cuenta que el plazo de ese marco, de entre 10 y 20 años, será más largo. Por último, desearíamos exhortar a que en esta etapa se celebraran consultas más amplias tanto con los países donantes como con los prestatarios a fin de obtener alguna información sobre la aplicación de esa iniciativa en los países piloto antes de aplicarla en otros.

Asistencia a los países que salen de un conflicto

Nos sentimos alentados por los progresos realizados hasta el momento en este importante frente, reconociendo que los conflictos pueden debilitar gravemente la capacidad institucional de un país y consumir los recursos necesarios para la reconstrucción y la recuperación de la normalidad. Apoyamos totalmente los esfuerzos del Banco para desarrollar aún más los criterios de selección y de resultados para conceder asistencia excepcional a países que salen de un conflicto y para diseñar los instrumentos financieros conexos.

Creemos que el Banco y el Fondo están estudiando una estrategia coordinada relativa a los países que salen de un conflicto y que están en situación de mora, y que esa estrategia requiere un enfoque sistemático de la reestructuración de la deuda y la subsiguiente reanudación de las corrientes financieras netas hacia esos países. Es de absoluta importancia que continúen celebrándose consultas con organismos de las Naciones Unidas, organismos bilaterales y otros participantes en la asistencia en situaciones de posguerra a fin de garantizar la eficacia del apoyo financiero del Banco, del Fondo y de otras instituciones. A este respecto, sería importante que el Banco considerase sus ventajas comparativas y su mandato en el marco del Convenio Constitutivo al determinar en qué debe consistir su contribución y cómo ésta puede ser más eficaz.

Deseamos agradecer el enfoque flexible adoptado por el Banco y el Fondo para resolver la cuestión de la situación de mora de los países que salen de un conflicto. Además, desearíamos poner de relieve la importancia de vincular estrechamente la asistencia a los países que salen de un conflicto con la Iniciativa para los PPME. Dado que hay bastantes países que entran en las dos categorías, será necesario ajustar ambas iniciativas según las circunstancias de cada país.

También desearíamos pedir al Banco y al Fondo que formularan una estrategia clara para el retiro de los países que salen de un conflicto en caso de que se produjera un deterioro de la situación. Por último, también desearíamos hacer un llamamiento para que la comunidad internacional en su conjunto intensificara sus esfuerzos, puesto que unas buenas relaciones de colaboración serán cruciales para aplicar eficazmente la estrategia relativa a los países que salen de un conflicto.

Progresos en el fortalecimiento de la cooperación del Banco Mundial con los bancos regionales de desarrollo

Consideramos que el progreso realizado hasta el momento en el fortalecimiento de la cooperación entre los bancos multilaterales de desarrollo es muy alentador. Creemos que ello fortalecerá los esfuerzos que realizan dichos bancos para cubrir las deficiencias y reajustar los recursos de forma óptima siempre que sea posible, mientras intentan lograr que sus esfuerzos concertados tengan el máximo efecto en el desarrollo. Con la creación del Marco Integral de Desarrollo, la mayor cooperación entre los bancos multilaterales de desarrollo es necesariamente un buen presagio por lo que se refiere a su aplicación, lo cual proporciona un peldaño sólido para la colaboración eficaz con otros socios en el desarrollo.

Por último, estamos totalmente de acuerdo en que hay que incrementar la convergencia entre políticas y prácticas cuando sea pertinente y práctico y que las diferencias deben mantenerse cuando estén bien fundadas y sean transparentes. El futuro todavía depara importantes desafíos, pero deseamos apoyar la perseverancia del Banco en sus esfuerzos por forjar una colaboración más estrecha con los bancos multilaterales de desarrollo a todos los niveles, reconociendo que nuestros esfuerzos de desarrollo sólo pueden mejorar en el proceso.




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