Objetivos de desarrollo del milenio

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  • ¿Qué son los objetivos de desarrollo del milenio?
  • En la Cumbre del Milenio i de las Naciones Unidas (ONU), celebrada en septiembre de 2000, los 189 Estados miembros reafirmaron su compromiso de luchar por un mundo en que la eliminación de la pobreza y un desarrollo sostenible tuvieran la máxima prioridad. La Declaración del Milenio fue firmada por 147 Jefes de Estado y aprobada por unanimidad por los miembros de la Asamblea General de la ONU y de ella se derivaron los objetivos de desarrollo del milenio (ODM) así como de los acuerdos y resultados de conferencias mundiales organizadas por el mismo organismo en la década de los noventa.

    Estos objetivos se enfocan en los esfuerzos de la comunidad mundial de lograr mejoramientos significativos y medibles en la vida de la gente para el año 2015. Establecen metas y criterios para medir resultados que ayuden tanto a las naciones en desarrollo como a las desarrolladas a financiar programas de crecimiento y que sirvan de soporte a las instituciones multilaterales en su tarea de lograr que dichos objetivos se implementen en los países.

    Los ochos ODM, mencionados a continuación, orientan la labor de prácticamente todas las organizaciones que promueven el desarrollo y han sido aceptados como un marco para medir el avance en esta área :

    • Erradicar la extrema pobreza y el hambre
    • Lograr la enseñanza primaria universal
    • Promover la igualdad entre los géneros y la autonomía de la mujer
    • Reducir la mortalidad infantil
    • Mejorar la salud materna
    • Combatir el VIH/SIDA, el paludismo y otras enfermedades
    • Garantizar la sostenibilidad del medio
    • Fomentar una colaboración mundial para el desarrollo

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  • ¿A la luz de la actual crisis económica mundial, se pueden alcanzar aún estos objetivos y cómo, según el punto de vista del Banco Mundial?
  • En 2004, el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional (FMI) comenzaron a publicar el Informe sobre seguimiento mundial, de carácter anual, que se enfoca en cómo en el mundo se están implementando las políticas y medidas necesarias para alcanzar los ODM y otros resultados conexos. Este documento brinda, además, un marco para la rendición de cuentas sobre las políticas de desarrollo a nivel mundial.

    El último Informe sobre seguimiento mundial dado a conocer en la primavera de 2009 advierte que la actual crisis económica mundial y la recesión amenazan seriamente la consecución de dichos objetivos, debido a que las previsiones estiman que una cantidad adicional de 55 a 90 millones de personas quedarán atrapadas en la extrema pobreza y más de 1.000 millones padecerán hambre crónica en 2009.

    Sin embargo, la primera meta de reducir a la mitad en 2015 las cifras de extrema pobreza existentes en 1990 es todavía posible de alcanzar a nivel mundial, de acuerdo a las actuales proyecciones, aunque los riesgos abundan.

    En 2005, 1.375 millones de personas vivían con menos de US$1,25 al día lo que equivale al 25% de la población mundial. El primer ODM es bajar el índice de pobreza de 41,7% en 1990 a 20,9% en 2015. Se proyecta que la extrema pobreza disminuya a 15% para ese mismo año, lo que parece un objetivo alcanzable a nivel global. Sin embargo, de acuerdo con las tendencias actuales, parece poco probable que los países de África al sur del Sahara puedan alcanzar la meta de erradicar la extrema pobreza y el hambre.


    A nivel nacional, la mayoría de los países en desarrollo sufre el riesgo de no cumplir la mayor parte de los objetivos. África al sur del Sahara está retrasada en todos los ODM y Asia meridional en aquellos relacionados con el desarrollo humano. Las naciones de ingreso bajo, especialmente los Estados frágiles, están en peligro de sufrir un retroceso en todas las metas.

    De acuerdo con las presentes tendencias, la generalidad de los ODM sobre desarrollo humano no parece que puedan lograrse y las peores proyecciones son en el área de la salud.

    Mientras la crisis actual exige un enfoque especial en programas de protección social para salvaguardar a los pobres y personas vulnerables de privaciones inmediatas, es vital acelerar el avance de las metas de desarrollo humano. Deben reforzarse programas clave en salud y educación, como el control de graves enfermedades como el VIH/SIDA y el paludismo, el fortalecimiento de los sistemas de salud y el apoyo a la Iniciativa Vía Rápida de Educación para Todos.

    El Informe sobre seguimiento mundial destaca las áreas prioritarias en las que es necesario adoptar medidas en el contexto de la actual situación económica mundial :

    • Garantizar una adecuada respuesta fiscal en los países en desarrollo para proteger a los grupos pobres y vulnerables y promover el crecimiento económico. Las tareas prioritarias deben ser fortalecer las redes de protección social y proteger los programas de infraestructura de manera de crear puestos de trabajo y al mismo tiempo sentar las bases del crecimiento y productividad futuros.
    • Proveer apoyo al sector privado, especialmente a las PYME, y mejorar el clima para la recuperación y el crecimiento de la inversión privada.
    • Redoblar esfuerzos en el desarrollo humano y recobrar el terreno perdido en el avance hacia los ODM, especialmente en los relacionados con salud y educación.

    Para apoyar estos esfuerzos, el informe destaca tres prioridades clave a nivel mundial:

    • Los donantes deben cumplir con sus compromisos de incrementar la ayuda. Las crecientes necesidades de los países pobres afectados fuertemente por la crisis exige ir más allá de los acuerdos existentes.
    • Los gobiernos nacionales tienen que mantenerse firmes contra las presiones proteccionistas en alza y mantener un sistema financiero y comercial internacional abierto. La finalización de las negociaciones de Doha podría ayudar a elevar la confianza en la economía mundial en un tiempo de alta tensión e incertidumbre.
    • Las instituciones multilaterales deben tener el mandato, los recursos y los instrumentos para apoyar una respuesta mundial efectiva a la crisis global. Ellas jugarán un papel fundamental para reducir las grandes brechas de financiamiento en los países en desarrollo como resultado de una caída en los flujos de capital privado, incluyendo el uso de su capacidad de movilización de recursos para reactivar tales flujos.

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  • ¿Cómo ha respondido el Banco a la caída de las inversiones privadas en infraestructura en los países en desarrollo?
  • El Banco reconoce que tiene que jugar un papel fundamental en la satisfacción de las necesidades de financiamiento y asesoramiento en materia de políticas en el sector de infraestructura y es por ello que este tema es el centro y está al frente de su programa de desarrollo para reducir la pobreza y estimular el crecimiento económico. La institución ha elaborado un Plan de Acción sobre Infraestructura, que abarca vías innovadoras de financiamiento de proyectos en este ámbito. En el marco de este plan, se aplican instrumentos nuevos o existentes de forma más eficiente, entre ellos un amplio espectro de asociaciones público-privadas y fuentes de financiamiento y financiamiento de proyectos a nivel regional, nacional y subnacional. Esto es especialmente importante en los municipios donde muchos de los servicios infraestructurales son implementados y donde es necesaria una mayor participación local. Igualmente se está fortaleciendo la base de conocimientos y los estudios analíticos de los países en este tema para proveer un mejor marco para el diálogo sobre políticas y la toma de decisiones.

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  • ¿El enfoque del Banco en la infraestructura implica un menor énfasis en temas de desarrollo social, como la educación y la salud?
  • Por el contrario, el renovado enfoque en la infraestructura tiene aún un impacto más positivo en educación y salud. La inversión en este sector acarrea numerosos beneficios a un amplio espectro social. De hecho, invertir en agua y saneamiento conlleva a mejoramientos en el área de la salud; un transporte adecuado y conectividad a luz eléctrica son relevantes para la educación ya que ayudan a los niños a tener acceso a las escuelas y a mejores niveles de enseñanza; el riego y la electricidad permiten a los pobres en las zonas rurales generar ingresos derivados de cultivos y producción de otros bienes y los caminos les dan acceso a los mercados; y las inversiones en telecomunicaciones ayudan a crear mercados y a conectar a los consumidores con los vendedores a menor costo. Por último, invertir en irrigación es importante para la recolección y almacenamiento del agua, lo que es esencial para proteger a las personas de los países en desarrollo contra las inundaciones y las sequías que causan severos impactos en dichas economías.

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  • ¿El Banco analiza los resultados de sus inversiones en infraestructura?
  • Sí. El Plan de Acción sobre Infraestructura entrega nuevas herramientas de análisis que permiten intensificar el estudio de las inversiones en infraestructura. Este trabajo analítico ayuda a comprender mejor y a medir variables clave en la prestación de servicios, como el acceso y la capacidad de ser asequible. Por ejemplo, en algunas áreas rurales de América Latina se encontró que los hogares pobres invertían el 70% de sus ingresos en transporte. Esta información es importante porque contribuye a enfocar las inversiones en transporte de manera que se pueda llegar a esos hogares y trabajar en la reducción de sus gastos por ese servicio. Un mejor examen de lo que se está haciendo en el área de la infraestructura también ayuda a medir los avances de forma más eficaz.

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Actualizado en agosto de 2009




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