Reseña regional: Ãfrica

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Reseña regional de Ãfrica

Panorama general:

Las perspectivas económicas para Ãfrica al sur del Sahara son positivas, ya que se pronostica un crecimiento de 5,3% en 2012 y 5,6% en 2013, por encima del nivel promedio de 5%, antes de la crisis. Sin embargo, esta proyección podría cambiar en caso de un deterioro de la economía mundial. El crecimiento ha sido generalizado, ya que más de un tercio de los países de la región han registrado tasas del 6% o mayor y alrededor de 20 se están expandiendo a niveles superiores a los de 2007 y 2008.

Los países no ricos en recursos, tales como Etiopía, Rwanda y Tanzanía, están teniendo un crecimiento dinámico y sostenido, pero por detrás de las cifras de 2007 y 2008. El desempeño económico siguió respaldado por los altos precios de los productos básicos y las exportaciones. Los países exportadores de petróleo fueron los mayores beneficiados con los elevados precios, y la mejora en los términos de intercambio contribuyó a un equivalente del 8,5% del PIB.

Según la última actualización del Banco Mundial sobre pobreza global, por primera vez desde 1981 menos de la mitad de la población de Ãfrica (el 47%) vivió con menos de US$1,25 al día en 2008. En 1981 la tasa fue del 51%. Desde 1999, la tasa de pobreza de US$1,25 al día ha caído 10 puntos porcentuales en Ãfrica al sur del Sahara.

A pesar de los éxitos, sigue habiendo importantes retos en materia de desarrollo en Ãfrica, donde aproximadamente 1 de cada 2 personas vive con US$1,25 al día, la gestión de gobierno y la transparencia siguen siendo débiles y 645 mujeres mueren durante el embarazo o el parto por cada 100.000 nacidos vivos.

Una perspectiva positiva a largo plazo

Las condiciones económicas y sociales en Ãfrica están mejorando. La mortalidad materna disminuyó en un 26% entre 1990 y 2009. Las tasas de mortalidad infantil también están decreciendo, mientras que las infecciones de VIH están estabilizándose. Las tasas de finalización de la escuela primaria están elevándose más rápido que en cualquier otro lugar del mundo y la cantidad de personas que vive en situación de pobreza extrema está descendiendo.

En 2011, los flujos de inversión extranjera directa aumentaron un 25% a un estimado de US$35.600 millones, luego de haber disminuido drásticamente en 2009 y 2010. El clima empresarial está mejorando y las posibilidades económicas favorables están atrayendo flujos de inversión en los sectores de telecomunicaciones, bienes raíces y ventas minoristas. Las remesas también se han recuperado, con un máximo de US$23.000 millones en 2011.

El crecimiento a largo plazo de Ãfrica reflejará cada vez más los cambios sociales y demográficos interrelacionados, con lo cual se crearán nuevos motores internos de crecimiento. La clave será la urbanización, una fuerza laboral en expansión y el surgimiento del consumidor africano de clase media. En 1980, solo el 28% de los africanos vivía en ciudades. Hoy en día, el 40% de los 1.000 millones de personas del continente habita en ciudades, una proporción más o menos comparable a la de China y más grande que la de India. Se proyecta que para 2030 este porcentaje se elevará al 50% y los 18 países más importantes de Ãfrica tendrán un poder adquisitivo anual combinado de US$1,3 billones.

Intensificación de la asistencia del Banco Mundial

En el ejercicio de 2011, el Grupo del Banco Mundial entregó una suma sin precedentes de US$7.060 millones a Ãfrica, para el financiamiento del desarrollo que representa un incremento de US$400 millones sobre los US$6.600 millones proporcionados en el ejercicio anterior.

Apoyo al futuro de Ãfrica

Aprobada por el Directorio Ejecutivo del Banco en marzo de 2011, y revisada positivamente 12 meses más tarde en 2012, la Estrategia del Banco Mundial para Ãfrica tiene dos pilares, que son producto de una amplia consulta a más de 2.000 partes interesadas en 36 países: aumentar la competitividad y el empleo y reducir la vulnerabilidad y mejorar la capacidad de recuperación.

Dichos pilares se fundamentan en una gestión de gobierno y sector público fortalecidos y en dar importancia a las asociaciones, el conocimiento y las finanzas. El objetivo es garantizar que la labor del Banco Mundial se complemente con las acciones de otros asociados clave, incluidos los Gobiernos y comunidades africanas, el sector privado, la sociedad civil, los grupos de expertos y otros.

Un año después, la estrategia arroja resultados que abordan los retos. La región fortalece las asociaciones, genera conocimiento y potencia las finanzas. Los resultados y la calidad operativa están mejorando; también hay más trabajo en los diferentes sectores estratégicos, desde la agricultura hasta la educación, la salud y la infraestructura.

Préstamos para la agricultura y el desarrollo humano

En respuesta al alza mundial de los precios de los alimentos, el Banco amplió su financiamiento para el desarrollo dirigido a los programas de agricultura en toda Ãfrica, proveyendo US$1.300 millones en el ejercicio de 2011. El trabajo de la institución está alineado estrechamente con el Programa Integral de Desarrollo Agrícola de Ãfrica, una iniciativa creada y liderada por Ãfrica para aumentar la productividad agrícola.

Los países africanos han aumentado significativamente las inscripciones en la escuela primaria, por lo que en la actualidad millones de jóvenes asisten a clase por primera vez. En línea con su estrategia de educación, el enfoque del Banco se centra en el programa "Aprendizaje para Todos", que trabaja con países africanos, donantes, líderes de la comunidad, empleadores y familias para concentrarse más en una educación que prepare a los jóvenes con las habilidades modernas adecuadas para poder encontrar trabajos con buen salario en el mercado laboral.

También se han logrado avances significativos en el área de la salud. Etiopía, Gambia, Malawi y Rwanda redujeron la mortalidad infantil en al menos un 25% durante la última década. En el caso de Rwanda, esa tasa descendió un 47%. En muchos países africanos la mortalidad materna ha caído entre un 20% y un 50%. El financiamiento del Banco de más de US$2.000 millones hasta la fecha para la lucha contra el VIH/SIDA en Ãfrica ha ayudado a catalizar el financiamiento mundial para el mal, que se elevó de US$1.600 millones en 2001 a más de US$16.000 millones en 2010.

El Banco Mundial también ha sido un asociado activo en los esfuerzos de Ãfrica para controlar el paludismo. El Programa Reforzado de Lucha contra el Paludismo ha financiado 73,8 millones de mosquiteros en toda la cartera del Programa Reforzado. Hasta la fecha, la institución ha invertido US$772,8 millones en 22 proyectos de 20 países de Ãfrica al sur del Sahara. El Programa Reforzado ha contribuido a un avance significativo en Benin, la República Democrática del Congo, Etiopía, Nigeria y Zambia.

Son evidentes los fuertes ejemplos de protección social en el trabajo realizado en todo el continente. Por ejemplo, en Etiopía, el Banco realizó transferencias de dinero y alimentos adicionales para 10 millones de personas durante la crisis económica mundial. La protección social reduce la desigualdad y promueve la estabilidad social. La integración regional es fundamental para acelerar el progreso en Ãfrica. El Banco ha duplicado su inversión en esta materia de US$2.100 millones en 2008 a US$4.200 millones en julio de 2011, y aumentará a US$5.700 millones para julio de 2012.

Responder al cambio climático, hacer que funcionen los acuerdos

Los cálculos muestran que el continente africano se enfrenta a una pérdida anual de entre el 1% y el 2% del PIB anual debido a la variabilidad del clima. El Banco continúa estimulando más inversiones provenientes de las organizaciones del sector público y privado y de los Gobiernos de los países en desarrollo con el fin de detener la deforestación a cambio de brindar acceso a los créditos de carbono. De acuerdo con el Protocolo de Kyoto, los bosques están excluidos, aunque la deforestación, especialmente en los trópicos, contribuye a cerca del 20% de las emisiones de carbono mundiales producidas por el hombre.

El Banco respalda la implementación de la Agenda de Acción de Accra adoptada por el Foro de Alto Nivel de Accra en septiembre de 2008 después de la revisión de la Declaración de París de 2005. Estos instrumentos reconocen que los Gobiernos deben diseñar y poseer programas de fomento y recurrir a los asociados en el desarrollo con el propósito de aumentar y proporcionar flujos financieros confiables, orientados a los resultados, a menores costos y en niveles equivalentes o superiores al 0,7% del PIB, objetivo que fue establecido en la Cumbre de Monterrey.

La Declaración de París, la Agenda de Acción de Accra y la Asociación de Busán para la Eficaz Cooperación en materia de Desarrollo también exigen que los donantes coordinen mejor y alineen sus programas según los planes de desarrollo de los países con el fin de asegurar que la ayuda funcione con eficacia.

Contactos:

Phil Hay, phay@worldbank.org (202)-473-1796
Aby Toure, akonate@worldbank.org (202) 473 8302

Actualizado en marzo de 2012




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