Apoyo a la consolidación de la paz en África central

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3 de marzo de 2008 — En un intento por generar buenas condiciones para el desarrollo en estados que han salido de un conflicto, el Programa multinacional de desmovilización y reinserción (MDRP, por sus siglas en inglés) del Banco Mundial opera según la idea de que una de las claves para la estabilidad está en la reinserción a la sociedad de ex combatientes y niños soldados.

Bruno Donat, Oficial de comunicaciones de la Unidad de estados frágiles, conflicto y desarrollo social (AFTCS, por sus siglas en inglés) de la región de África del Banco Mundial, sostiene que en medio del dolor que sigue a un conflicto, también debemos apreciar los logros que obtienen grupos pequeños de ex combatientes que trabajan en zonas difíciles.

¿Qué es el MDRP?

El MDRP es una iniciativa de varios organismos, cuya Secretaría se ubica en la Unidad de estados frágiles, conflicto y desarrollo social de la región de África del Banco Mundial. El Programa multinacional de desmovilización y reinserción (MDRP) apoya la desmovilización y reinserción de ex combatientes en la región de los Grandes Lagos de África central.

TEl MDRP es la asociación más grande de su tipo en el mundo y beneficia a ex combatientes en siete países: Angola, Burundi, República Centroafricana, República Democrática del Congo, República del Congo, Rwanda y Uganda.

Financiado por el Banco Mundial y 13 donantes (Bélgica, Canadá, Dinamarca, Finlandia, Francia, Alemania, Irlanda, Italia, los Países Bajos, Noruega, Suecia, Reino Unido y la Comisión Europea) colabora con más de 30 organizaciones asociadas, entre ellas organismos de las Naciones Unidas, el Banco Africano de Desarrollo, la Unión Europea y organizaciones no gubernamentales.

“Pensemos por ejemplo en el caso de 12 mujeres ex combatientes de Burundi, que fundaron Peace and Development , una asociación comunitaria que ahora aglutina a 35 mujeres. Ellas trabajan en conjunto en labores agrícolas y también llevan a cabo actividades de sensibilización para estimular la paz y la reconciliación”.

Mujeres que se sobreponen al aislamiento

Según explica una ex combatiente que forma parte de la asociación, “cuando regresamos a Mutimbizi nos vimos aisladas y fuimos objeto de prejuicios. La gente decía que no se podía confiar en mujeres que habían estado en el campo de batalla, así que buscando una forma de salir del aislamiento, nos acercamos a las demás mujeres de la aldea, comenzamos a ayudarles en pequeñas tareas y a hablarles de paz”. A medida que las ex combatientes se hicieron de amigas y se ganaron la confianza de otras mujeres, las invitaron a unirse a Peace and Development.

Hoy, la asociación arrienda 10 hectáreas de tierras de cultivo y las socias se reúnen dos o tres veces a la semana para trabajar en el campo. Una vez a la semana las mujeres se reúnen para sensibilizar a los demás sobre la paz e intentan llegar a todas las zonas de su comuna, Mutizimbuzi.

Mujeres de Burundi trabajando en el campo

Mujeres de Burundi trabajando en el campo.

“La asociación es muy buena para nosotros; permite que nos vean como cualquier mujer, sin etiquetas particulares. Lo que cultivamos en el campo nos permite satisfacer en parte nuestras necesidades alimentarias”, explica Constance Ndayizigiye, ex combatiente y presidenta de la asociación.

Los excedentes de la cosecha que no se consumen se venden. Con el dinero que ganan pagan la colegiatura de sus hijos y también las de algunos huérfanos de la zona. Con las ganancias que eventualmente puedan ahorrar, las mujeres esperan comprar una tierra de cultivo propia para la asociación.

“Estos esfuerzos forman parte del trabajo que se lleva a cabo en Burundi para consolidar la paz y revitalizar la economía”, declara Marcelo Fabre, especialista principal en desarrollo social del Banco Mundial. “Las asociaciones como Peace and Development son cruciales para facilitar la coexistencia pacífica entre ex combatientes y los habitantes de las comunidades a las que éstos regresan”.

Combatientes en la región de los Grandes Lagos de África.

Combatientes en la región de los Grandes Lagos de África.

Lograr resultados pese a los desafíos

“El MDRP también contribuye al ambiente general de seguridad y a los procesos de consolidación de la paz y estabilización regional en la zona de los Grandes Lagos, con lo cual sienta las bases del desarrollo sostenible”, dice Ian Bannon, gerente sectorial del Banco Mundial (AFTCS). “Con este programa, que contiene componentes dirigidos específicamente a mujeres y niños, se han desmovilizado un total de casi 300.000 individuos, de los cuales unos 185.000 han recibido, o están recibiendo, asistencia para apoyar su reinserción”.

Bannon también señala que el “difícil entorno operativo en la región y la compleja naturaleza de las actividades de desmovilización y reinserción en situaciones posteriores a un conflicto” son algunos de los desafíos inherentes de un programa de este tipo.

Reinserción en las comunidades

James Habyarimana, director del proyecto de panadería en Rwanda

James Habyarimana, director del proyecto de panadería en Rwanda.

Donat agrega: “En Rwanda también hay un caso de éxito similar donde ex combatientes se han unido a miembros de la comunidad: El proyecto de la panadería de la cooperativa Tous Ensemble Twisungane, bajo la dirección de James Habyarimana.”

En 2000, ésta era una asociación con pocos miembros que habían reunido sus recursos y se ofrecían préstamos entre ellos de manera rotativa. Hoy, la sociedad cooperativa provee seguro de salud a sus miembros, quienes ahora pueden resolver algunos de sus desafíos financieros, entre ellos pagar la colegiatura de los niños y otras necesidades básicas, y también adquirir ropa y alimentos.

“Pensamos ampliar nuestra producción y oferta a los clientes a través de más puntos de venta tanto en este distrito como en otros vecinos”, declara con orgullo Habyarimana. También esperan adquirir equipos más modernos para la panadería.

Manejar las expectativas

MDRP

Pese a casos fructíferos como éstos, Bruno Donat destaca que es necesario manejar las expectativas: “Si bien es cierto, tiendo a centrarme en los aspectos positivos de esta asociación, tenemos que ser realistas y darnos cuenta de que nuestro programa es sólo una pequeña parte de una realidad mucho más amplia y que hay varios aspectos de la situación de seguridad regional sobre los cuales no tenemos ningún control”.

El programa comienza su último año de operación y hoy mira hacia atrás para ver todo lo logrado, pero, lo que es más importante, observa con ansias todos los desafíos que aún quedan por delante.

La Gerente de programas del MDRP, Maria Correia, concluye: “Además de los desafíos intrínsecos de un programa de este tipo, reconocemos que trabajar a nivel regional y en asociaciones es mucho más complejo y arriesgado que las iniciativas bilaterales convencionales. No obstante, los beneficios son mucho mayores y por lo tanto, vale la pena el esfuerzo adicional”.




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