Ãfrica al sur del Sahara y Asia meridional ya se han visto afectados por el clima.
El antiguo arado y la moderna computadora son herramientas para la adaptación.
Se estima que los gobiernos y los organismos de desarrollo forman parte de la solución.
21 de abril de 2008 - En la cuenca alimentaria del sur de Zambia, un agricultor del maÃz revisa su cultivo. Los tallos están secos y dejaron de crecer. La producción será de una tonelada o menos por hectárea, es decir, sólo una fracción de la cosecha en un buen año.
Este agricultor sabe por experiencia propia que se enfrenta a algo mayor y más serio que una sequÃa. En su dialecto tonga, se le conoce como kukasaala kwanyika (calentamiento global).
Estas regiones ya se han visto afectadas por el cambio climático. Un aumento de tan sólo 2°C en la temperatura a nivel mundial, el mÃnimo que se espera para 2050, podrÃa tener efectos adversos de enorme magnitud en las cuencas alimentarias. En el peor de los escenarios, los resultados casi seguros serán sequÃas y tormentas más frecuentes e intensas, seguidas de inundaciones aún peores.
1.400 millones de personas en 54 paÃses serán las afectadas
No obstante, ese espectro no necesariamente tiene que hacerse realidad, señalan los expertos del Banco Mundial encargados de ayudar a prevenir esta situación. En muchos casos, la adaptación de la agricultura al cambio climático podrÃa ser el elemento decisivo, comentan.
La mitigación, que involucra reducir la carga de carbono en la atmósfera que causa la mayor parte del calentamiento global, recibe más atención y financiamiento ahora que el mundo se ve enfrentado a decidir lo que debe hacer frente al cambio climático. Sin embargo, la mitigación podrÃa demorar decenios en lograr sus objetivos. La adaptación en agricultura no se centra en reducir la carga de carbono, pero puede ayudar a muchos agricultores a evitar, ahora mismo, los peores efectos del cambio climático.
La adaptación agrÃcola recurre a herramientas tan antiguas como el arado y tan modernas como la computadora.
En el Banco Mundial, los expertos en adaptación, entre los cuales hay economistas, ambientalistas y agrónomos, concentran gran parte de su atención en Ãfrica al sur del Sahara, donde 75% de la población depende de la agricultura, parte de la cual se practica en las zonas que más se han visto afectadas por el clima en el mundo.
"Los agricultores podrán adaptarse al futuro cambio climático"
Por ejemplo, Ariel Dinar, economista principal en la unidad de investigación y desarrollo del Banco, sostiene que según nuevas investigaciones, la “agricultura en Ãfrica es muy resiliente al cambio climático y los agricultores sà podrán adaptarse a los futuros cambios en el clima”.
La investigación incluyó estudios sobre clima, agua y suelo y datos económicos de 16 zonas “agroecológicas” en Ãfrica al sur del Sahara simuladas respecto de cuatro situaciones climáticas que pueden darse en el futuro. Concluye que “a menos que el calentamiento sea muy grave, el ingreso de los agricultores no deberÃa disminuir más”, explicó Dinar.
“La adaptación para la agricultura a una escala coordinada e integral, que involucre asistencia pública y privada, aún está en pañales. No obstante, análisis pioneros y proyectos de reciente inicio en terreno en Andhra Pradesh en India y que cuentan con el apoyo del Banco han producido resultados alentadores en ese estado rural empobrecido tan afectado por la sequÃa”, comentó Ian Noble, especialista superior en cambio climático del Departamento de medio ambiente del Banco Mundial y autor conjunto de un libro de reciente publicación sobre la nueva situación en Andhra Pradesh.
Un reemplazo permanente del cultivo de arroz por cultivos que no necesiten tanta agua, como el mijo o los cacahuates, es un ejemplo de la adaptación que ayuda a brindar algo de estabilidad económica en Andhra Pradesh, según concluye el libro, Overcoming Drought: Adaptation for Andhra Pradesh, India.
Sin embargo, hasta el momento las estrategias de adaptación en agricultura son la excepción más que la regla en los paÃses en desarrollo.
En la actualidad, el Banco persigue una estrategia de adaptación más ambiciosa
Entre 2000 y 2007, sólo 17 de 73 estrategias de asistencia a un paÃs (EAP) para naciones pobres que contaron con la ayuda de la Asociación Internacional de Fomento (AIF) del Banco Mundial hacÃan referencia a los potenciales efectos del cambio climático, mostró la investigación de Noble. De hecho, incluso menos estrategias contenÃan una declaración directa sobre el cambio climático. Una nueva herramienta de software computacionali (pdf) desarrollada por Noble y su grupo de trabajo identifica los riesgos climáticos y sugiere medidas para enfrentarlos. Los riesgos son codificados por color y el color rojo identifica a los más graves.
Los campesinos dedicados a la agricultura de subsistencia se enfrentan a dificultades de adaptación desalentadoras
"A lo largo del mundo, los agricultores han demostrado gran capacidad para responder a la variabilidad climática recurriendo a una variedad de estrategias", señala Sergio Margulis, economista principal en medio ambiente del Banco Mundial. "Sin embargo, los campesinos más pobres, aquellos que suelen depender exclusivamente de la agricultura de subsistencia y habitualmente ocupan tierras marginales y de baja productividad, podrÃan tener muy pocas alternativas a su alcance para hacer frente a las dificultades adicionales surgidas del cambio climático, incluso en el escenario de futuros aumentos moderados de temperatura", afirma Margulis.
"No debemos ser demasiado optimistas acerca de la capacidad tanto institucional como financiera de los gobiernos de los paÃses más pobres para dirigir la adaptación y poner en pie los incentivos adecuados", comenta Margulis, quien lleva a cabo un estudio sobre la nueva y emergente economÃa de la adaptación. "Además, como muchas de las consecuencias del cambio climático son inciertas o desconocidas, nadie puede confiar plenamente en lo experimentado en el pasado con la adaptación. Para los campesinos más vulnerables, los riesgos son muy elevados".
"Ãfrica al sur del Sahara es claramente la zona que más nos preocupa: El aumento de la productividad agrÃcola ha demostrado ser un desafÃo casi imposible de superar en la región y los efectos adicionales generados por el cambio climático por lo general sólo empeoran las cosas. Tampoco ha sido fácil ayudar a los campesinos a reasentarse en otras zonas agrÃcolas más productivas o a encontrar nuevas oportunidades de empleo y los costos sociales involucrados necesariamente serán muy elevados".