En esta ciudad del interior de China se vertían las aguas residuales directamente a dos ríos.
Llegó un momento en que era imprescindible construir nueva infraestructura para tratamiento de aguas residuales y desechos sólidos.
La contaminación del Río Yangtzé ha disminuido a pesar del menor flujo de agua.
Chongqing, China – 19 de junio de 2008 - Chongqing es una floreciente megaciudad, la más grande del interior de China y se ubica en la confluencia de los ríos Yangtzé y Jialing. Unas 32 millones de personas viven en el municipio de Chongqing, de ellas, seis millones vive en la ciudad y el resto en pueblos cercanos y zonas rurales. El crecimiento urbano ha atraído un caudal de nuevas oportunidades pero también ha creado nuevos desafíos para la ciudad, cuya periferia crece sin planificación ni control. Hace algunos años, la grave situación de la contaminación atmosférica obligó a las autoridades a reubicar a la mayoría de las tóxicas fábricas que se encontraban en el centro de la ciudad. A medida que grandes cantidades de migrantes y empresas se ubicaban en la ciudad, a fines del decenio de 1990, hubo que solucionar los múltiples problemas que afectaron a los sistemas de retiro de desechos y de alcantarillado en el centro de la ciudad. Hasta hace poco, el alcantarillado doméstico e industrial era vertido directamente a los ríos Jialing y Yangtzé a través de más de 600 puntos de descarga. Impacto a gran escala Desde el año 2000, un proyecto financiado por el Banco Mundial respalda la construcción de una amplia red de captación que intercepta las aguas residuales antes que contaminen los ríos y las canaliza hacia dos grandes plantas de tratamiento recientemente construidas a unos cuantos kilómetros del centro de Chongqing. A la fecha, se han tratado más de 900.000 metros cúbicos de aguas residuales. Un segundo componente del proyecto trabaja para solucionar el problema de los residuos sólidos. En el pasado, los desechos eran acumulados al aire libre en sitios insalubres en las afueras de la ciudad. En ocasiones, también se arrojaban desechos a los ríos sin mayores consideraciones. Hoy, un moderno vertedero procesa entre 1.500 y 2.000 toneladas métricas de basura cada día. “Equivale a 500.000 toneladas de desechos al año que ya no presentan una amenaza para el medio ambiente”, señala Tom Zearly, líder del equipo del proyecto de medio ambiente urbano de Chongqing. El nuevo vertedero impresiona al verlo. Es una extensa planicie de desechos compactados cubierta por capas de tierra y una lona impermeabilizada que minimiza la emisión de olores desagradables, en la sinuosa periferia de Chongqing. Wang Yukun, el administrador del vertedero, dice que éste probablemente alcanzará su capacidad máxima antes de lo previsto. “La basura aumenta por dos razones”, explica. “Por una parte, la urbanización y el rápido crecimiento económico que mejora las condiciones de vida y por otra las mejoras en la recolección de basura, ya que la tasa de recolección ha llegado a casi 100%. Por lo tanto, cada vez hay más basura”. Un proyecto oportuno para Chongqing El préstamo de US$200 millones del Banco Mundial para mejorar el medio ambiente urbano de Chongqing constituyó un aporte significativo de fondos cuando fue aprobado en 2000. “China es un país en desarrollo y Chongqing es una ciudad en desarrollo. Todavía faltan recursos para desarrollar la infraestructura”, comenta el Sr. Wang. La capacitación ayudó a introducir principios modernos de gestión y técnicas operacionales tanto en sitios de tratamiento de aguas como de desechos sólidos. La construcción de la enorme Represa de las Tres Gargantas, a 600 kilómetros aguas abajo en el Río Yangtzé, contribuyó a acelerar la urgencia de un proyecto de este tipo. Reducir la contaminación en un río vital Sin el tratamiento de aguas residuales, la ciudad quedaría posiblemente atrapada entre la represa y una gigantesca cloaca. Desde que finalizó la construcción de la represa en 2002, el flujo del río ha disminuido considerablemente, con lo que disminuyó su capacidad de asimilación y de autodragado. “Pero gracias a los esfuerzos del gobierno y el Banco Mundial, la calidad del río se ha mantenido en niveles bastante buenos”, dice Li Dahong, especialista en medio ambiente y consultor del proyecto. Los datos que ha recogido la Oficina de Protección del Medio ambiente de la ciudad sugieren que la calidad del agua de los ríos Yangtzé y Jialing ha mejorado sostenidamente. En 2006, los datos indicaron que 90% del agua del río en Chongqing cumplía los criterios de calidad como fuente de agua potable de clase II y que 100%, los criterios de calidad de la clase III (en una escala de I a V, el agua de clase III puede ser potable después de tratamiento). Las cifras mejoraron durante un período de 10 años. (En 2000, por ejemplo, sólo 30% del agua cumplía los requisitos de calidad de fuente de agua de clase II). La materia orgánica, que se ha medido en términos de demanda biológica de oxígeno (DBO) y demanda química de oxígeno (DQO) en varios puntos de control a lo largo de los ríos Jialing y Yangtzé, también ha disminuido o al menos se ha estabilizado a pesar del aumento del volumen de aguas residuales y la disminución del caudal del río Yangtzé. Cuando las nuevas plantas de tratamiento alcancen su capacidad máxima a fines de 2008, estarán tratando el 90% de las aguas residuales de la ciudad antes de descargarla al río. Ésa es una excelente noticia para los ríos, que son la fuente de vida de la ciudad. Chongqing es una ciudad siempre cubierta de neblina donde las personas y los bienes llegan en embarcaciones desde la otra orilla del río. Los turistas vienen al muelle de la ciudad para contemplar la afamada confluencia de los ríos Jialing, de aguas color verde jade, y el Yangtzé, cuyas aguas son más densas y oscuras. Pero más importante aún: los ríos son la principal fuente de agua potable para millones de personas. “Existen 56 tomas de agua en la ciudad y cada vez más personas sacan agua para beber desde el río. Por lo tanto, es sumamente importante mantener la calidad del agua”, puntualiza Li. Shen Man Xue, estudiante universitaria de 20 años que suele disfrutar de paseos por el muelle junto a su novio. “Es mucho mejor ahora que hace algunos años. Hay menos basura flotando, el agua está más limpia y la línea que separa a los dos ríos es más evidente”, observa. “Antes, las embarcaciones arrojaban sus desperdicios directamente al río. Ahora las personas son mucho más concientes del problema. El gobierno ha prestado la atención necesaria también. El medio ambiente no es problema de una sola persona, sino algo de lo que todo el mundo debe preocuparse”. |