Gracias a un sólido marco macroeconómico y fiscal, ALC emerge de la debacle financiera mundial de 2008-2009 con mayor resistencia y estabilidad que en crisis anteriores.
En lÃneas generales, en los últimos meses la región mostró una gran capacidad para mantenerse rumbo al desarrollo.
Los números de desempleo y pobreza fueron mucho más bajos que en anteriores crisis financieras. Mientras que en el punto máximo de la crisis de 2008-2009 se pensó que unos diez millones de personas se volverÃan pobres, los cálculos más recientes indican que esto no ocurrió y que el impacto sobre la pobreza será absorbido por las tasas de crecimiento de 2010 y 2011.
Si bien las perspectivas de la región continúan mejorando, se avizoran ciertos desafÃos.
En un contexto de dependencia de las materias primas, la pregunta clave es si ALC será capaz de elevar la tendencia de crecimiento a 6-7 por ciento sin sobrecalentarse. Esto le permitirÃa a la región cerrar aún más la brecha de competitividad y productividad – en lÃnea con las economÃas de Asia meridional en donde el riesgo  de sobrecalentamiento comienza con una tasa de 8 por ciento.
Además, la innovación está a la zaga en una región donde la mayorÃa de los paÃses, a excepción de Brasil, invierten bastante menos del 1 por ciento recomendado del PIB en investigación y desarrollo, a la vez que ofrece muy pocos incentivos fiscales para las invenciones.
Con el telón de fondo de la cumbre de las Naciones Unidas COP16 para el cambio climático llevada a cabo en Cancún en noviembre pasado, ALC se puso al frente de las demás regiones en la búsqueda de un enfoque exhaustivo para abordar la mitigación del y la adaptación al cambio climático – un esfuerzo que le puede costar a las naciones en desarrollo $100 mil millones por año hasta el 2050. Actualmente hay más de 170 programas ecológicos en la región con financiamiento activo del Banco.
Desastres naturales y reconstrucción
En el último año, el Grupo del Banco Mundial ayudó a Haità en varias actividades de reconstrucción claves luego del enorme terremoto que destruyó buena parte de la capital haitiana matando a 230.000 personas. Entre otras iniciativas, el Banco ayudó a inspeccionar 400.000 hogares, otorgando donaciones para la reparación y reconstrucción, respaldando la estabilización de actividades gubernamentales, combatiendo la epidemia de cólera y ayudando a miles de niños a regresar a la escuela.
Finalmente, en diciembre de 2010 la agenda social en la Argentina se benefició de un proyecto de $1.061 mil millones para mejorar el acceso a servicios de agua potable y saneamiento, asà como una mejor infraestructura vial, en las provincias del Norte Grande.