Panorama regional América Latina y el Caribe

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Introducción
Latin America
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América Latina y el Caribe (ALC) mantendrá la trayectoria de crecimiento en 2011, cosechando los frutos del mayor y más amplio auge en el precio de las materias primas del que se tenga memoria.

Gracias a un sólido marco macroeconómico y fiscal, ALC emerge de la debacle financiera mundial de 2008-2009 con mayor resistencia y estabilidad que en crisis anteriores.

Se espera que el crecimiento de la región se mantenga en una banda de entre 4 y 5 por ciento, aunque algunas zonas de América Central y el Caribe crecerán per debajo. La llamada ‘conexión china’ se ha convertido en un factor clave para la recuperación y el crecimiento de la región; la participación de ese país en las exportaciones de materias primas se multiplicó por diez a partir de 1990 – de 0,8 por ciento en 1990 a 10 por ciento del total de las exportaciones de materias primas en 2008.

Impulsando el auge de ALC se encuentra el alza en los precios internacionales de las materias primas y los alimentos que en buena parte ha beneficiado a los países productores de materias primas agropecuarias, en su mayoría países sudamericanos que son exportadores netos de alimentos, y que en conjunto representan entre el 30 y el 50 por ciento de algunas de las exportaciones alimentarias clave en el mundo. En contraste, las economías no exportadoras de América Central y el Caribe enfrentan la amenaza doble de una crisis alimentaria y subas de precios en otras materias primas que pueden causar daño a su población más vulnerable.

En muchos sentidos, ALC es el granero del mundo. Es responsable de casi un tercio de las exportaciones mundiales de maíz y 52 por ciento de las exportaciones de soja, con una participación en la producción del 50 por ciento. La región también representa el 44 por ciento de las exportaciones mundiales de carne vacuna, 42 por ciento de carne aviar y 17 por ciento de carne porcina. La participación de ALC en las exportaciones de trigo y arroz es de 7 por ciento. Alrededor de 97 por ciento de su actividad económica tiene lugar en países que son exportadores netos de materias primas, y en donde vive alrededor del 93 por ciento de la población regional.

En líneas generales, en los últimos meses la región mostró una gran capacidad para mantenerse rumbo al desarrollo.

Los números de desempleo y pobreza fueron mucho más bajos que en anteriores crisis financieras. Mientras que en el punto máximo de la crisis de 2008-2009 se pensó que unos diez millones de personas se volverían pobres, los cálculos más recientes indican que esto no ocurrió y que el impacto sobre la pobreza será absorbido por las tasas de crecimiento de 2010 y 2011.

En lo que respecta al mercado laboral, hace un año se estimaba que 3,5 millones de personas perderían su empleo en 2009, pero esas cifras luego se ajustaron a unos dos millones de desempleados nuevos en 2009, y podría llegar a disminuir en 2011, de acuerdo al informe ¿Aprendió América Latina a proteger a sus pobres de los impactos económicos?

 
Desafíos a futuro

Si bien las perspectivas de la región continúan mejorando, se avizoran ciertos desafíos.

En un contexto de dependencia de las materias primas, la pregunta clave es si ALC será capaz de elevar la tendencia de crecimiento a 6-7 por ciento sin sobrecalentarse. Esto le permitiría a la región cerrar aún más la brecha de competitividad y productividad – en línea con las economías de Asia meridional en donde el riesgo  de sobrecalentamiento comienza con una tasa de 8 por ciento.

Asimismo, los masivos flujos de capital hacia varios países de ALC – más de $60 mil millones en inversiones extranjeras directas en 2010 – aumentan la presión alcista sobre sus monedas, amenazando su competitividad externa y las perspectivas de crecimiento. Estos flujos también avivan los riesgos de excesos financieros en las economías regionales que deriven en una burbuja en los precios de bienes raíces, bursátiles y demás activos, y en un crecimiento crediticio excesivamente rápido.

Para poder abordar algunas brechas clave en la productividad, los expertos recomiendan invertir en el desarrollo de capital humano y en infraestructura. El presupuesto educativo de América Latina, de casi 5 por ciento del PIB, está a la par de Europa oriental o Asia, pero los resultados están por debajo del promedio para el Programa Internacional para la Evaluación de Estudiantes (PISA, por sus siglas en inglés) de la OCDE, que mide los estándares educativos en todo el mundo.

Además, la innovación está a la zaga en una región donde la mayoría de los países, a excepción de Brasil, invierten bastante menos del 1 por ciento recomendado del PIB en investigación y desarrollo, a la vez que ofrece muy pocos incentivos fiscales para las invenciones.

 
El papel del Banco Mundial

En respuesta a la crisis financiera, el Banco aumentó su compromiso con ALC, aprobando US$13.900 millones en nuevos préstamos durante el año fiscal 2010. A marzo de 2011, el monto de préstamos para el nuevo año fiscal era de $7.900 millones con un enfoque renovado en la asistencia social, el desarrollo humano y el medio ambiente.

Una mayor concientización en torno al cambio climático allanó el camino para una serie de iniciativas clave en Brasil, México y Perú, entre otros, que cimentaron el liderazgo ecológico de la región – a pesar de que apenas representa el 6 por ciento de las emisiones mundiales totales de efecto invernadero.

Con el telón de fondo de la cumbre de las Naciones Unidas COP16 para el cambio climático llevada a cabo en Cancún en noviembre pasado, ALC se puso al frente de las demás regiones en la búsqueda de un enfoque exhaustivo para abordar la mitigación del y la adaptación al cambio climático – un esfuerzo que le puede costar a las naciones en desarrollo $100 mil millones por año hasta el 2050. Actualmente hay más de 170 programas ecológicos en la región con financiamiento activo del Banco.

 
Desastres naturales y reconstrucción

En el último año, el Grupo del Banco Mundial ayudó a Haití en varias actividades de reconstrucción claves luego del enorme terremoto que destruyó buena parte de la capital haitiana matando a 230.000 personas. Entre otras iniciativas, el Banco ayudó a inspeccionar 400.000 hogares, otorgando donaciones para la reparación y reconstrucción, respaldando la estabilización de actividades gubernamentales, combatiendo la epidemia de cólera y ayudando a miles de niños a regresar a la escuela.

La contracción económica de Haití en 2010 fue menor a la esperada – 7,0 por ciento en lugar de 8,5 por ciento. En general, la economía ya experimentó algunos de los beneficios iniciales del alivio de la deuda y de las remesas. Junto al alto nivel de flujos de ayuda, éstas le han permitido al Banco Central acumular reservas internacionales y estabilizar la moneda local. A la fecha el Grupo del Banco Mundial proporcionó $479 millones en donaciones y demás financiamiento a Haití, incluyendo el apoyo para el sector privado de la Corporación Financiera Internacional (CFI), el brazo del Banco Mundial para el sector, por un total de $49,6 millones.

Luego de los devastadores aludes de enero de 2011 que causaron la muerte de más de 800 personas, dejando a otros miles sin hogar en el estado de Río de Janeiro, el Banco Mundial aprobó un proyecto de vivienda de $485 millones (i) que beneficiará a dos millones de personas pobres que habitan asentamientos informales de bajo ingreso o favelas en la región de Río de Janeiro. También ayudará al gobierno a gestionar mejor los riesgos ante desastres naturales y a mejorar la gestión del planeamiento y crecimiento territoriales.

 
Primero los niños

La inversión de la región en los niños pequeños también comienza a dar fruto. Durante el primer año de operación, una iniciativa pionera para mejorar el bienestar de los niños latinoamericanos les proporcionó un programa de Desarrollo Infantil Temprano (DIT) a más de medio millón de niños. La alianza entre el Banco Mundial y la Fundación ALAS de Shakira comprometió $100 millones – un tercio del financiamiento disponible – para financiar dichas iniciativas en toda la región y movilizar a la opinión pública en pos de la adopción de políticas nacionales de DIT.

De manera más general, la protección de los más vulnerables ganó impulso en ALC. Alrededor de cinco millones de familias mexicanas seguirán recibiendo atención médica, alimentos y educación para sus niños gracias al programa de transferencia condicionada en efectivo “Oportunidades” que logró la aprobación de $1.250 millones en financiamiento adicional en noviembre. “Oportunidades” les proporciona un ingreso regular a familias pobres bajo condición que sus niños permanezcan en la escuela.  Desde que comenzó en 1997, la tasa de matriculación en la escuela secundaria aumentó un 33 por ciento y la tasa de abandono disminuyó un 20 por ciento.

Otras iniciativas incluyen: un préstamo de $1 mil millones para Río de Janeiro (i) para mejorar la calidad del servicio de salud y educativo como parte del respaldo general a sus sólidas políticas de crecimiento económico y fiscales; un préstamo para ampliar las trasferencias condicionadas en efectivo a 360.000 jamaiquinos para ayudarles a mantener su poder adquisitivo y asegurar que los estudiantes secundarios se gradúen; y un préstamo de $200 millones (i) para respaldar el programa de transferencia condicionada en efectivo brasileño, “Bolsa Familia”.

En octubre de 2010, una nueva Alianza Estratégica con el País (AEP) para Uruguay – para el período 2010-15 – fue aprobada para ayudar a este país a encarar los próximos pasos tendientes a consolidar las reformas económicas y mejorar los resultados sociales, alineándose más estrechamente a los estándares de la OCDE.

Finalmente, en diciembre de 2010 la agenda social en la Argentina se benefició de un proyecto de $1.061 mil millones para mejorar el acceso a servicios de agua potable y saneamiento, así como una mejor infraestructura vial, en las provincias del Norte Grande.

 

Para obtener más información sobre los proyectos del Banco en América Latina visite www.bancomundial.org/alc.


Última actualización el: 2011-04-13




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