Datos principales de "Más allá de la ciudad: la contribución del campo al desarrollo"

• Las actividades rurales de recursos naturales (agricultura primaria, silvicultura y pesca) conformaron el 12 por ciento del PIB regional de América Latina y el Caribe en 2000, pero cuando se incluyen las industrias procesadoras de alimentos, la proporción promedio del PIB proveniente de la agricultura se eleva por encima del 21 por ciento del PIB.

• Si bien las estadísticas oficiales indican que la población rural en la región es del 24 por ciento del total, cuando se aplica la definición de ruralidad de la Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos, la cifra se eleva al 42 por ciento. La OCDE define a la población rural con base en la densidad poblacional de menos de 150 habitantes por kilómetro cuadrado y más de una hora de viaje a las principales áreas urbanas (ciudades de 100.000 habitantes o más).

• El efecto de las actividades rurales de recursos naturales (agricultura primaria, silvicultura y pesca) sobre el crecimiento nacional y la reducción de la pobreza es casi el doble de su proporción del PIB. Por cada uno por ciento de crecimiento del sector de recursos naturales, hay un aumento del 0,22 por ciento en el PIB nacional y del 0,28 por ciento en los ingresos de las familias más pobres, lo cual representa más del doble del esperado incremento del 0,12 por ciento de acuerdo al porcentaje del PIB del sector. (Tabla 1.4)

• Cerca del37 por ciento –aproximadamente 65 millones de personas- de los pobres de América Latina y el Caribe viven en áreas rurales, de acuerdo a definiciones oficiales. En algunos países como Bolivia, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Paraguay y Perú, al menos 70 por ciento de su población rural vive en la pobreza. En México, cerca del 35 por ciento de la población rural no percibe lo suficiente para adquirir la canasta básica de alimentos, cifra muy por encima del promedio de 20 por ciento nacional y 11 por ciento en áreas urbanas.

• Los hogares rurales reciben más del 40 por ciento e incluso 50 por ciento del total de sus ingresos de actividades no-agrícolas (68 por ciento en Haití; 59 por ciento en Costa Rica; 55 por ciento en México; 50 por ciento en Colombia, Panamá y Perú; 41 por ciento en Chile; y 39 por ciento en Brasil). (Tabla 1.2).

• Entre 1985 y 2000, más del 54 por ciento del total del gasto rural fue asignado en su mayoría a medianos y grandes productores a través de subsidios, una proporción mayor a lo invertido en la provisión de servicios públicos a la población rural. La proporción de subsidios en el gasto rural total varía del 87 por ciento en Paraguay y 81 por ciento en Panamá a un 55 por ciento en Perú y 19 por ciento en Uruguay. (Tabla 1.9)

• La mayoría de los países de América Latina y el Caribe (de los diez que fueron estudiados) le asignan a las áreas rurales aproximadamente la mitad del total del gasto que podría justificarse por el aporte de la agricultura al desarrollo nacional. (Tabla 1.13)

• La tasa más común de ganancia por concepto de inversiones en investigación y desarrollo en el sector de la agricultura en América Latina y el Caribe es del 40 por ciento –por ejemplo, US$1,4 por cada US$1 invertido (Tabla 1.6). El gasto combinado en la investigación del sector agrícola de Argentina, Brasil y México representó más del 85 por ciento del total de la región en la década de los años noventa.

• El PIB per cápita en los estados del sur de México (Chiapas, Oaxaca, y Guerrero) ha permanecido por debajo del 30 por ciento del PIB per cápita del Distrito Federal durante los últimos sesenta años. El PIB per cápita de la costa caribeña de Colombia ha sido cerca del 50 por ciento del PIB per cápita de Bogotá durante los últimos cuarenta años. (cuadros 1.6 y 1.7)

• En 2000, más del 65 por ciento de las familias rurales tenían acceso a agua potable, mientras casi el 94 por ciento de las familias urbanas disponían de este acceso. (Tabla 1.8)

• La mayoría de los países de América Latina y el Caribe (17 de 22 países) son importadores netos de alimentos. La mayoría de los países (15 de 22) son importadores netos de productos que están "al menos protegidos en forma moderada" por los países ricos. Además, estos productos que cuentan con una protección entre moderada y alta representan una proporción significativa del total de las importaciones de bienes agrícolas con un promedio de 36 por ciento para la región. (Tablas 1.10, 6.2, y 6.3)




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