Datos clave

Infraestructura en América Latina y el Caribe: tendencias recientes y retos principales

Inversión en infraestructura en América Latina y el Caribe (ALC)

  • La inversión total en infraestructura (tanto pública como privada) cayó del 3,7 por ciento del PIB entre 1980 y 1985 a un nivel promedio de 2,2 por ciento entre 1996 y 2001.
  • Las inversiones públicas en el sector cayeron del 3,1 por ciento del PIB entre 1980 y 1985 a 0,8 por ciento del PIB entre 1996 y 2001 en Argentina, Brasil, Colombia, Chile, México, Perú y Bolivia.
  • El gasto público en infraestructura representa alrededor del 5 por ciento del total del gasto público de la región.
  • Inversión privada La región atrajo casi la mitad de los US$786 mil millones invertidos en proyectos de infraestructura con participación privada en los países en desarrollo entre 1990 y 2003. Sin embargo, 93 por ciento de este monto se destinó únicamente a seis países (Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Perú y México), y principalmente al sector de telecomunicaciones y energético.

Cómo mejorar los niveles para ALC

  • El gasto anual de alrededor del 3 por ciento del PIB debería ser suficiente para responder al crecimiento de la demanda tan esperado por las empresas y las personas, para mantener la infraestructura existente y brindar un servicio universal de agua, saneamiento y electricidad durante 10 años.
  • Para ALC, alcanzar los niveles de cobertura de infraestructura productiva similares a los de Corea requeriría de inversiones anuales equivalentes al 4 y 6 por ciento del PIB por año durante los próximos 20 años (Anexo, Tabla 9).


Cobertura de servicios de infraestructura

La cobertura y la calidad han mejorado en la mayoría de los servicios de infraestructura durante la última década, pero todavía quedan brechas. ALC ha quedado atrasada en áreas tales como electricidad, caminos y telefonía fija. Sólo la telefonía móvil y el acceso a agua potable e instalaciones sanitarias mejoraron en comparación a otros países de ingreso medio.

La cobertura es menor en las áreas rurales y todavía persisten grandes brechas entre las zonas urbanas y rurales. En Brasil, el acceso a la sanidad urbana es del 83 por ciento, pero de sólo el 35 por ciento en áreas rurales y en México, los niveles son del 90 por ciento y del 39 por ciento respectivamente (Anexo Tabla 5).

Agua y saneamiento
En lo que respecta a agua potable, ALC sobrepasa el promedio de ingreso medio, al igual que China; las naciones más pobres tuvieron las mayores ganancias en los años noventa. El acceso aumentó del 82 por ciento de la población en 1990 al 89 por ciento en el 2002. De la misma manera, el acceso a mejores instalaciones sanitarias aumentó de un 68 por ciento en 1990 a un 74 por ciento en el 2002.

Telecomunicaciones
Si se sumaran las líneas móviles y fijas, ALC cuenta con 416 líneas por cada 1.000 habitantes - más que en los países de ingreso medio (403). La calidad del servicio de telefonía fija también ha mejorado en gran medida. Entre 1992 y 2001, el número de fallas informadas por cada 100 líneas cayó de 60 a 4,7 en ALC, contra una caída del 58 al 25 en los países de ingreso medio y del 12,5 al 1,2 en Corea (Anexo Figura 3).

El uso de Internet se ha expandido a gran velocidad en ALC, pero el crecimiento ha disminuido en relación a los países de ingreso medio desde el 2002. En ALC, en el 2003, había 106 usuarios cada 1.000 habitantes en comparación con 116 en los países de ingreso medio, 63 en China y 610 en Corea. Dentro de la región, el rango se extiende desde 21 en Paraguay y 81 en Haití hasta 272 en Chile (Anexo Figura 5).

Energía
La región se ha quedado atrás de los países de ingreso medio en cuanto a la capacidad de generación de energía desde la década del noventa, mientras que la brecha con Asia oriental ha crecido de manera considerable (Anexo Figura 6).

Transporte
Menos de un tercio de la red vial nacional se encuentra en buenas condiciones en la mayoría de los países de ALC, con excepción de Argentina (80 por ciento) y Guatemala (75 por ciento). Las condiciones parecen ser peores en los caminos rurales y locales, sólo un 8 por ciento se encuentran en buen estado en Perú y en Ecuador.

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