Países en desarrollo en Asia oriental y América Latina enfrentan desafíos similares en cuanto a educación

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21 de noviembre de 2006—Los países en desarrollo de América Latina y Asia oriental pueden parecer mundos distintos, pero ambas regiones están experimentando una contienda similar para lograr la educación de sus jóvenes, señala un nuevo libro del Banco Mundial.
 
Aunque la mayor parte de los niños en cada una de estas regiones obtiene educación básica en la escuela primaria, un porcentaje mucho menor llega a la escuela secundaria y logra el tipo de conocimiento y capacidades necesarias para tener éxito en un mundo cada vez más competitivo y altamente tecnológico, según Meeting the Challenges of Secondary Education in Latin America and East Asia.

Este libro explica que los países en desarrollo en América Latina y Asia oriental enfrentan una variedad de desafíos muy similares: ofrecer un mayor acceso a educación secundaria y a la vez mejorar la calidad de los procesos de aprendizaje y enseñanza, además de reducir las desigualdades entre grupos de ingresos y áreas urbanas y rurales.

Ambas regiones incluyen a países muy disímiles en cuanto a desarrollo social y económico, los que varían de países de ingreso medio a medio superior como Corea, Malasia, México y Chile, a países de ingreso más bajo como Viet Nam, Camboya y Bolivia.

Más niños podrían ir a mejores escuelas secundarias si los países movilizaran más recursos y aumentaran la eficiencia, señala Emanuela di Gropello, economista superior de desarrollo y editora del libro.

Transferencias en efectivo envían a la escuela a los pobres en México

Muchas familias pobres de América Latina no tienen dinero suficiente para enviar a sus hijos a la escuela secundaria o para prescindir de los ingresos que los niños pueden llevar a casa si no van a la escuela.

El resultado es que muchos niños pobres no pueden obtener más que una educación primaria básica y con ello, tienen menos opciones de escapar de la pobreza.

El programa Oportunidades de México hace frente a este problema con un plan financiero conocido como “transferencias en efectivo condicionadas”, es decir pagos en forma de becas y ayuda en alimentos a los hogares pobres que mantienen a sus hijos en la escuela y visitan con regularidad los consultorios médicos.

El programa, que atendió a unas 5 millones de familias en 2005, entrega más dinero a medida que los niños pasan a grados superiores, lo que favorece levemente a las niñas en el nivel secundario inferior.

La idea es compensar a las familias por los ingresos que habrían llevado al hogar los niños que no asisten a la escuela, además de ofrecer a los jóvenes una opción para escapar de la pobreza crónica e intergeneracional a través de la educación, según el libro Meeting the Challenges of Secondary Education in Latin America and East Asia. Entre 2000 y 2002, las matrículas en la escuela secundaria crecieron un 6% al año, en comparación con 2% antes de 2000.

El programa es reconocido por el aumento del 8,4% en el índice de asistencia, el 20% en cuanto a transición a la escuela secundaria y el 10% en relación con el logro de grados, señala el libro.

Y los estudios muestran además que los subsidios del programa para salud y nutrición también lograron niños más sanos y mejor nutridos.

“Oportunidades no es de bajo costo, pero el beneficio neto es importante”, señala la economista superior de desarrollo para el Banco Mundial, Emanuela di Gropello.

Ella afirma que los programas de transferencias en efectivo condicionadas como Oportunidades pueden tener éxito cuando la condicionalidad está bien formulada, como es el caso de la asistencia escolar como condición para los pagos, y cuando hay sistemas sólidos de evaluación y seguimiento, criterios confiables de focalización demográfica y familiar y servicios de calidad aceptable.

“La mayoría de los países tienen mucho espacio para mejorar la eficiencia de la entrega”, señala di Gropello.  “Podrían lograr mejores resultados si tuvieran un nivel similar de recursos”.

Agrega que “los países suelen creer que existe algún tipo de concesión recíproca, que más cobertura equivale a menos calidad, que no se puede tener ambas cosas.

“Sin embargo, con la combinación correcta de políticas, pueden alcanzar ambos objetivos, como ya lo han hecho algunos. América Latina y Asia oriental pueden aprender mucho el uno del otro en relación con las opciones de políticas eficaces para abordar la concesión recíproca”.

Según el libro, Corea, país que ahora se considera industrializado, impulsó la matrícula y el logro educacional mediante una combinación de control público del sistema de educación, más normas elevadas y asociaciones entre los sectores público y privado para el financiamiento y la entrega. Hoy día, las escuelas de Corea se encuentran entre las que muestran el mejor desempeño en Asia, con un 90% de niños y niñas que asisten a la escuela secundaria y con un alto rendimiento escolar en todos los grupos socioeconómicos.

Viet Nam, México y Brasil progresan a grandes pasos para mejorar la cobertura y la calidad de la educación, dos factores que deberían ir de la mano para que la educación secundaria sea en realidad un motor para el crecimiento económico, comenta di Gropello.

Aunque la mayoría de las naciones en las regiones gastan menos de la mitad de lo que gastan los países industrializados en la educación de cada estudiante, pueden estirar sus estrechos presupuestos a través de planes de financiamiento y asociaciones público-privadas innovadoras.

Viet Nam y China, por ejemplo, han usado eficaces estrategias de financiamiento escolar, lo que incluye arriendo de instalaciones y negocios administrados por escuelas, para financiar la educación a nivel local.

Si se complementan con los esfuerzos del gobierno, esta y otras innovaciones pueden ayudar a abordar las limitaciones en el financiamiento, indica di Gropello.

Por otro lado, México y Brasil introdujeron novedosos planes para ir en apoyo de los pobres. A estas alturas, sus programas de transferencias en efectivo condicionadas para las familias pobres son conocidos en todo el mundo.   

No todos los problemas educacionales se deben a la falta de dinero, prosigue di Gropello.  La baja responsabilidad de la prestación de servicios, lo que incluye pocos incentivos para los profesores a nivel secundario y baja pertinencia del currículum, generaron baja calidad y desmotivación en la asistencia, en especial en América Latina y el Caribe.

Chile, El Salvador, Colombia, Corea, Singapur y Malasia están trabajando para acercar la educación secundaria hacia los conocimientos y capacidades necesarios para el lugar de trabajo, lo que por ende, mejora la pertinencia del currículum.

La brecha educacional entre ricos y pobres y áreas urbanas y rurales es el punto de interés de un proyecto del Banco Mundial en El Salvador, el que pretende mejorar la cobertura y la calidad entregando becas a escuelas públicas y privadas, ofreciendo educación a distancia y procurando formar capacidades educacionales generales e incentivar a los alumnos para que obtengan un título universitario o algún nivel superior de capacitación técnica.




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