27 de febrero, 2007 -- Salinas, donde más de la mitad de la población es indÃgena, solÃa ser una zona muy pobre; muchos abandonaban el poblado ubicado en la costa PacÃfico de Ecuador en busca de empleo en otros lugares. No obstante, esta situación sufrió un cambio cuando las asociaciones de productores locales se reunieron para formar la Fundación de Organizaciones Campesinas de Salinas (FUNORSAL). AsÃ, unir fuerzas sirvió para que los campesinos dejaran los cultivos tradicionales y se aventuraran en la producción de quesos y otros productos agroindustriales. Hoy dÃa, en la zona existen más de 20 fabricantes de quesos y productos de alta calidad para exportación. La lucha por salir de la pobreza
FUNORSAL es un ejemplo positivo del modo en que los indÃgenas se pueden unir y crear formas de sustento sostenibles para ellos y sus familias. Sin embargo, en muchas partes de América Latina los pueblos indÃgenas luchan por aumentar sus ingresos. Aunque en general la región ha logrado avances en cuanto a la lucha contra la pobreza en los últimos años, más de 80% de los pueblos indÃgenas de América Latina sigue viviendo en la pobreza más cruel, tendencia que ha sufrido leves cambios desde principios de los años noventa. En Bolivia, por ejemplo, el ingreso mensual promedio de un hogar indÃgena alcanza sólo a la mitad de aquél de una familia no indÃgena. Exclusión  histórica
Un nuevo estudio del Banco Mundial, denominado “Oportunidades económicas para los pueblos indÃgenas de América Latinaâ€, analiza el motivo por el cual la mayorÃa de los 28 millones de indÃgenas de América Latina no son capaces de aumentar su ingreso y mejorar su nivel de vida al mismo ritmo que los habitantes no indÃgenas. “Según este informe, los bajos ingresos y la falta de recursos se refuerzan mutuamenteâ€, señala Harry Patrinos, economista principal en educación para el Banco Mundial y coautor del informe. “Un bajo nivel de educación impide acceder a empleos mejor pagados, mientras que la falta de crédito o acceso a maquinaria agrÃcola representa un obstáculo para aumentar la actividad agropecuariaâ€. El estudio concluye que los pueblos indÃgenas se concentran en unas pocas ocupaciones, viven en zonas rurales y distantes y trabajan principalmente en la economÃa informal. “Como resultado de su exclusión histórica, los pueblos indÃgenas aún tienen bajos niveles de capital humano, acceso limitado a tierras productivas, servicios básicos y mercados financieros e infraestructura de mala calidadâ€, explica Emmanuel Skoufias, economista principal del Banco Mundial y coautor del estudio. Obstáculos para el éxito
El informe destaca algunas áreas clave en las que los pueblos indÃgenas se encuentran en desventaja: Empleos e ingresos: en las zonas rurales, los indÃgenas tienen más probabilidades de desempeñarse como trabajadores agrÃcolas no capacitados que los habitantes no indÃgenas. En las zonas urbanas, están más propensos a trabajar en el sector informal sin contar con seguridad, beneficios sociales, atención de salud y seguro de desempleo. En Guatemala, por ejemplo, menos de 50% de los indÃgenas que viven en zonas urbanas trabajan en forma asalariada, en comparación con 65% de los no indÃgenas. Distribución de la tierra: las parcelas de tierra de propiedad indÃgena pueden llegar a ser dos veces más pequeñas que las tierras de los no indÃgenas en Perú; en Ecuador, la cifra correspondiente puede llegar a ser ocho veces menor. Acceso a servicios financieros: muy pocos hogares indÃgenas cuentan con acceso a crédito formal o informal. En la zona rural de Ecuador, los indÃgenas propietarios de negocios no pueden conseguir préstamos debido a las altas tasas de interés. Acceso a infraestructura y servicios básicos: el acceso a agua potable y electricidad puede ayudar a aumentar la productividad y diversificar las actividades que generan ingresos. En México rural, la falta de acceso a caminos reduce el valor de las tierras. Redes sociales: los indÃgenas mantienen fuertes lazos sociales que son importantes para su supervivencia y prosperidad. Y si bien en la actualidad estas redes los ayudan a encontrar trabajo, por lo general en el sector informal ya sea como trabajador agrÃcola o independiente, no sirven para acceder a otros tipos de empleo mejor pagados. Qué hacer al respecto: Patrinos y Skoufias sugieren dos áreas principales hacia las cuales dirigir el interés a fin de mejorar la lucha contra la pobreza de los pueblos indÃgenas de América Latina:  En primer lugar, diseñar programas de desarrollo para indÃgenas que combinen medidas destinadas mejorar la infraestructura con otras que aumenten el acceso a créditos, tierras, atención de salud, educación y nutrición. Entre los ejemplos se incluyen programas de transferencias condicionadas en efectivo (por ejemplo, Oportunidades en México) y programas para combatir la exclusión social (por ejemplo, el Proyecto de desarrollo para pueblos indÃgenas y afroecuatorianos de Ecuador i).
En segundo lugar, aumentar la conciencia respecto de las necesidades de los pueblos indÃgenas a nivel nacional e internacional. Por ejemplo, las comunidades indÃgenas podrÃan crear un vÃnculo entre el Segundo Decenio Internacional de las Poblaciones IndÃgenas del Mundo, que finaliza en 2015, y los Objetivos de Desarrollo del Milenio i, los que deberÃan lograrse ese mismo año. Aquello podrÃa ser útil para mejorar la recopilación de datos sobre el avance de los pueblos indÃgenas hacia los objetivos y buscar resultados especÃficos, como por ejemplo, aumentar las tasas de finalización escolar.
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