- El crecimiento en América Latina no fue de provecho para los pueblos indígenas, concluye libro de investigadores del Banco Mundial.
- Los autores aportaron los derechos de autor y ofrecieron sus conocimientos especializados para iniciar proyecto en ayuda de los pobres de México.
- El texto se convierte en un proyecto centrado en la comunidad que busca dar educación a los niños de familias rurales.
8 de noviembre de 2007 –– Harry Patrinos y Gillette Hall, investigadores del Banco Mundial, escribieron no una, sino dos veces el libro sobre las desigualdades que enfrentan los pueblos indígenas de América Latina.
La primera vez fue en 2004, cuando redactaron juntos el libro Pueblos indígenas, pobreza y desarrollo humano en América Latina. En la segunda ocasión tuvo una aplicación directa y práctica. Sucedió este año, cuando el Programa de Empoderamiento para padres, que Patrinos y Hall ayudaron a financiar y diseñar con los derechos de su libro y sus conclusiones, abrió sus puertas en México.
El programa es una respuesta de la comunidad a las desigualdades en educación que constataron Patrinos y Hall entre los pueblos indígenas. Entrega montos reducidos de financiamiento, de entre US$600 y US$1.200, directamente a asociaciones de padres en escuelas rurales, las que pueden usar el dinero para cubrir lo que consideren como un gasto prioritario en la escuela.
“La mitad de los fondos se destina a insumos para la escuela, como lápices y cuadernos, cosas de uso general en las tareas escolares. La otra mitad se utiliza para reparaciones de la escuela, como salas de clases, aunque nos faltan muchas cosas porque no tenemos tanto dinero”, comentó Mirna Barrios de la Cruz, madre y miembro de la asociación de padres de Guerrero, México.
No obstante, el programa va mucho más allá del ámbito de la infraestructura y empodera a los padres en formas imprevistas. “También analizamos cada dos meses y junto a los profesores los avances de nuestros hijos”, señala Benjamín Espinoza Guillén, de Chiapas. Esta interacción entre padres y profesores es la que puede traducirse en avances académicos sólidos. Los investigadores estudiarán los resultados en una estricta evaluación del impacto que fue diseñada para medir los cambios en los resultados educacionales como resultado del programa.
Reciclar los derechos de autor
Patrinos y Hall se conocieron cuando, por coincidencia, se sentaron juntos en un retiro del personal del Banco Mundial en 2002. Patrinos había sido coeditor del primer estudio regional que entregaba información sobre la pobreza entre los pueblos indígenas en América Latina (1994). Hall se había percatado de que nadie había realizado un seguimiento a la labor de Patrinos.
Cuando llegaba a su fin la primera Década de los pueblos indígenas del mundo (1994–2004) proclamada por Naciones Unidas, los dos decidieron hacer una evaluación conjunta para saber si las condiciones entre los pueblos indígenas efectivamente habían mejorado.
 |
| Padres firman el acuerdo para los fondos. |
 |
Pueblos indígenas rezagados
Pueblos indígenas, pobreza y desarrollo humano en América Latina es el primer libro que hace un seguimiento a los indicadores socioeconómicos indígenas en el tiempo y entrega un perfil de la pobreza, educación, salud y tendencias del mercado laboral de los cinco países de América Latina que tienen las mayores poblaciones indígenas (Bolivia, Ecuador, Guatemala, México y Perú).
Después de su publicación en mayo de 2004, el libro hizo noticia en periódicos y televisión de toda América Latina debido a su principal conclusión. En ella se señalaba que los pueblos indígenas de la región habían obtenido pocos beneficios de la reducción de las tasas de pobreza a nivel nacional y que en la mayoría de los países los niveles de pobreza de hecho permanecieron estancados entre este grupo a pesar de las mejoras generales en el país.
“Las tasas de pobreza entre la población indígena son más altas y disminuyen con más lentitud, lo que es especialmente perjudicial en un continente que ha puesto sus ojos en cumplir el Objetivo de desarrollo del milenio relacionado con reducir la pobreza a la mitad antes de 2015”, señaló Patrinos.
Cuando Palgrave McMillan i mostró interés por publicar el trabajo, el contrato estándar para el libro llegó por correo. Patrinos, autor reconocido, solía ceder los derechos como lo exigen las normas del Banco. Sin embargo, Hall, nueva en el mundo de las publicaciones, tenía otras ideas. “Los resultados del libro realmente nos sorprendieron: esperábamos escribir una historia positiva sobre la forma en que se cerraba la brecha entre los pueblos indígenas y el resto de la población. Descubrir que éste no era el caso nos motivó a convertir nuestra investigación en parte de la solución”, agregó Hall.
El proyecto toma forma
Hall y Patrinos estaban de acuerdo en hacer el intento de donar los derechos del libro a organizaciones indígenas de América Latina y para ello debían obtener una exención de la política del Banco, desafío que demoraría meses en resolverse. No obstante, Evangeline Javier, directora de desarrollo humano del Banco Mundial para la Región de América Latina y el Caribe, brindó todo su apoyo a la idea y María Borrero del Comité de Ética otorgó la aprobación final. “De hecho”, escribió Borrero, “recomiendo que su iniciativa beneficie al grupo sin fines de lucro que el libro y su departamento promueven”.
Para decidir cómo usar los derechos en forma más efectiva, el equipo consideró las conclusiones de su investigación y se concentró en el hecho de que la calidad de la educación es una limitación grave para mejorar las condiciones de vida de los pueblos indígenas. Además, recientes pruebas sugieren que una de las formas más eficaces para mejorar los resultados escolares es a través de las asociaciones de padres. Patrinos colaboró con contrapartes mexicanas y expertos internacionales para diseñar el proyecto.
 |
| Reunión de padres en una escuela primaria indígena de Campeche, México. |
 |
Una asociación público-privada A través de asociaciones con donantes privados como Televisa, Cinépolis, Lazos, Deutsche Bank México i y Western Union, los US$5.000 en derechos movilizaron más de US$100.000 en recursos. El programa es una asociación público-privada que congrega los esfuerzos del Gobierno a través de su Secretaría de Educación Pública y el Consejo Nacional de Fomento de la Educación (CONAFE), ejecutor del proyecto, para mejorar la responsabilidad y la calidad de las escuelas primarias rurales pobres e indígenas.
Arturo Sáenz Ferral, director de CONAFE, explicó que “el proyecto representa un esfuerzo señero de cooperación entre el sector privado y el sector público para colaborar en el mejoramiento de la calidad de la educación en México”.
La evaluación de impacto en sí es un trabajo conjunto que involucra a Investing in Education Foundation e investigadores de la Universidad de California, Berkeley y la Universidad Iberoamericana. Manuel Félix, presidente de Investing in Education Foundation i, señaló que “la transformación del sistema educacional de México requiere la participación de todos los sectores de la sociedad y este programa es un ejemplo de esa colaboración”.
Patrinos y Hall ya no participan en la región de América Latina y el Caribe. Patrinos es el actual economista líder de la unidad de Educación y Hall es especialista superior en la unidad de Desarrollo Social. No obstante, la asociación sigue en pie y los dos ahora trabajan en un estudio global de los pueblos indígenas y las minorías étnicas que se publicará en 2009.