¿Cuáles son los factores que influyen en el alza de precios de los alimentos y sus efectos en la región?

El alza de precios de los alimentos constituye un desafío cada vez mayor para las políticas públicas de los países de ingreso medio y bajo de la región. Entre marzo de 2006 y marzo de 2008, el índice internacional de precios de los alimentos casi se duplicó en términos nominales, con un aumento de 82%. No obstante, el precio de los alimentos sigue siendo relativamente bajo según parámetros históricos: en 2007, el precio del trigo fue inferior en 10% en términos reales a su promedio durante los años sesenta y setenta.

Tras la actual inflación en el precio de los alimentos, aparentemente se esconde un cambio fundamental en la oferta y la demanda mundial debido a la mayor producción de biocombustibles, al alza del precio de la energía, al cambio climático y al mayor consumo de alimentos en los mercados emergentes.

Si bien estos factores son estructurales y cíclicos, debemos aceptar que los alimentos tendrán precios más altos de ahora en adelante. En este contexto, los beneficios de la adopción de políticas sostenibles son muchos, ya que la historia demuestra que más tarde resulta difícil modificar esquemas mal diseñados, como aquellos que normalmente se adoptan en momentos de crisis.

Mientras que la región en su conjunto es un exportador neto de alimentos, la inflación en el precio de los alimentos de todos modos perjudica los ingresos, nutrición y salud de los consumidores pobres. Incluso en países con sistemas agrícolas fuertes, la mayoría de las personas compran sus alimentos y resultan afectadas negativamente por el alza sostenida en su precio. Los más afectados son los pobres, debido a que gastan una mayor proporción de sus ingresos en alimentos. Por lo tanto, la carestía de los alimentos reduce el ingreso real de los más vulnerables, situación que trae graves consecuencias en materia de nutrición y salud. Además, el aumento en el precio de los alimentos y las diferencias en los patrones comerciales pueden conjugarse para generar consecuencias negativas incluso para los países exportadores de alimentos.

El precio de algunos productos alimentarios básicos ha subido más que otros: entre marzo de 2006 y marzo de 2008, el precio internacional del trigo aumentó 152% y el del maíz, 122%, mientras que el precio de la carne de vacuno aumentó sólo 20% y el de las bananas, 24%.

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Inflación en el precio de los alimentos en la región

 

La inflación en el precio de los alimentos ha aumentado en toda la región de América Latina y el Caribe, situación que afecta tanto a los países importadores como exportadores. Los precios de los alimentos registraron una alta inflación en todo el mundo durante 2007, y América Latina y el Caribe no fue la excepción. Siete países de la región registraron una inflación de dos dígitos en este ámbito (gráfico 1). Se trata de un aumento considerable en el precio de los alimentos que llega luego de cinco años de presiones inflacionarias más o menos atenuadas. La carestía de los alimentos tiene un impacto directo en la inflación general registrada en la mayoría de los países, porque el índice de precios al consumidor pondera fuertemente el costo de los alimentos. Además, es probable que la carestía de los alimentos impulse indirectamente la inflación, ya que aumenta las expectativas inflacionarias y genera inflación salarial.

Gráfico 1. Inflación general del índice de precios al consumidor
Cambio porcentual anual

Gráfico 1. Inflación general del índice de precios al consumidor
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Fuente: Institutos nacionales de estadísticas, según lo informado a la base de datos LABORSTA.

 

 

 

 

 

 


En 2007, los precios de los alimentos aumentaron considerablemente más que la tasa inflacionaria general en la mayoría de los países de la región.
Los precios de los alimentos aumentaron más significativamente en Bolivia, Brasil, Chile, Costa Rica, Jamaica, Nicaragua, Trinidad y Tobago y Uruguay (gráficos 2 y 3). Sólo en Argentina, la República Dominicana y Haití, la inflación general y la de los alimentos fue bastante similar. Los precios internacionales de los alimentos ahora están afectando al precio de los productos alimentarios básicos en América Latina, incluso en países donde se consumen más productos nacionales que alimentos importados. Ello podría ser el resultado de la integración de los países de América Latina y el Caribe a la economía mundial, aunque no hay investigaciones que prueben o contradigan esta aseveración.

Gráfico 2. Inflación general y de los alimentos en América Central y el Caribe, 2007

 

Gráfico 3. Inflación general y de los alimentos en América del Sur, 2007

Gráfico 2. Inflación general y de los alimentos en América Central y el Caribe, 2007

 

Gráfico 3. Inflación general y de los alimentos en América del Sur, 2007

Nota: Los datos de Belice son de noviembre de 2006.
Fuente: Institutos nacionales de estadísticas.

 

Nota: No incluye datos de Venezuela (inflación general 22,4% e inflación alimentos 31%).
Fuente: Institutos nacionales de estadísticas.


El aumento en el precio de los cereales explica en gran medida el alza abrupta en el precio de productos específicos en la región, tales como el pan. El precio de los alimentos es más alto en algunos países que en otros . En Haití, la inflación general en el precio de los alimentos fue de 6,8% en el año que finalizó en septiembre de 2007, pero el precio del pan aumentó en 19% durante el mismo período. Del mismo modo, en la República Dominicana el precio de la harina subió de golpe un 24%.

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¿Se trata de un quiebre estructural?

 

Existe cada vez más consenso respecto de que los precios de los alimentos han aumentado debido a cambios fundamentales en la oferta y la demanda mundiales. La inflación en los precios de los alimentos está motivada por diversas fuerzas: altos precios de la energía, aumento del ingreso, cambio climático y mayor producción de biocombustibles. El ingreso y el consumo per cápita están aumentando en los países en desarrollo y, por este motivo, también se incrementa la demanda. Las políticas en torno a los biocombustibles que se adoptan en los países desarrollados son otro factor crucial que explica el aumento de la demanda. La producción de etanol consumirá el 30% de los cultivos de maíz de Estados Unidos en 2010. Más de 40% del aumento en el consumo mundial de maíz entre 2000 y 2007 se debió al uso de biocombustibles en Estados Unidos.

 

La oferta de alimentos tampoco ha aumentado lo suficiente en momentos en que las reservas de cereales están mermando, al tiempo que disminuye la disponibilidad de tierra y agua para la producción de alimentos. Los cambios en la oferta y la demanda de alimentos han traído consigo efectos predecibles en materia de precios y se han visto complicados aún más por el alza en el costo de los recursos no renovables. Por todo lo anterior, la combinación de factores que impulsa los precios de los alimentos al alza, ha generado un creciente consenso de que esta inflación es un fenómeno más bien estructural que cíclico.

 

Los precios reales de los alimentos están en un nivel histórico bajo, pero las alzas han sido inusualmente rápidas. El elevado nivel de precios de la actualidad tiene pocos precedentes. Sólo a comienzos de los años setenta se registró un alza aún más aguda en los precios reales de los cereales, como el trigo y el maíz. La inflación en el precio de los alimentos suele venir acompañada del aumento en los precios de la energía y la merma de la liquidez en el mercado de los cereales, que es la situación que tenemos hoy. Las reservas de cereales están en su nivel más bajo de los últimos 30 años, luego de las magras cosechas de trigo de una serie de grandes productores (cuadro 1). Además, el aumento en el precio de los combustibles ha subido el costo de los fertilizantes, el transporte y la logística (recuadro 1). [3]  No obstante, hoy también hay otros factores en juego. El uso del suelo se ha modificado en respuesta a la creciente demanda de etanol, tendencia que probablemente continuará dadas las políticas anunciadas en los países en desarrollo. [4]  Esto marca una diferencia con mediados de los años setenta, cuando la Revolución Verde ayudó a aliviar la escasez transitoria de cereales en lo que respecta a la oferta..


Total de granos (millones de toneladas)

a. Proyectado.
Cuadro 1. Instantánea del mercado mundial de granos

Fuente: Consejo Internacional de Granos.

 

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Los problemas logísticos aumentan el costo de los alimentos

 

En muchos países de América Latina y el Caribe, los costos logísticos y de transporte inciden más que los aranceles en el precio del intercambio comercial. El Banco Mundial calcula que los costos logísticos representan entre el 16% y el 26% del PIB, y entre el 18% y el 32% del valor de los productos, en comparación con alrededor del 9% del PIB y del valor de los productos en los países de la Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE). En el caso de productos procesados que provienen de América Central, la carga logística interna incrementa el costo de los productos alimentarios unitarios de mayor valor en 8% y 15% adicionales.

 

A partir del año 2000, los acuerdos bilaterales y regionales de libre comercio han reducido los aranceles en todo el mundo. Sin embargo, las tarifas del flete marítimo han crecido más del doble. Para productos de gran volumen y valor relativamente bajo, como los cereales y los aceites comestibles, los costos de flete nacional y marítimo pueden aumentar el precio final al consumidor hasta un 30% ó 50%.

 

Al analizar las tendencias en los precios del transporte marítimo de cereales desde América del Sur, los niveles arancelarios mundiales y los precios del petróleo y de los alimentos, queda claro que el alza más importante en los fletes marítimos ocurrió entre los años 2000 y 2005, durante el desplazamiento de los buques portacontenedores y graneleros hacia los florecientes mercados asiáticos, que agitaron los mercados navieros. Incluso después de aumentar la oferta de parte de la industria naviera para responder a esta situación, que se concretó en 2005, el aumento astronómico de los costos del transporte sigue siendo un factor importante que incide en el alza de precios.

 

Los productos alimentarios que ingresan a un país del Caribe o de América Central suelen sufrir múltiples demoras, costos directos innecesarios y daños y perjuicios que van en detrimento de los consumidores. De acuerdo al índice de desempeño logístico del Banco Mundial, el despacho aduanero es particularmente deficiente en el Caribe, donde se suele demorar tres a cinco días (en comparación con apenas un día en Chile y tres días en América Latina en general). Además, en varios países de ambas subregiones las importaciones tardan mucho en llegar al consignatario desde el momento de su desembarco, en especial en Costa Rica, Haití, Jamaica y Panamá.

 

Es obvio que la eficiencia del transporte marítimo se pierde en el muelle. Este factor, agravado por las huelgas portuarias, es responsable de la reciente escasez de alimentos en Haití. Por último, el elevado costo promedio del trasporte terrestre en Costa Rica, Haití, Honduras y Nicaragua, se debe a la deficiencia de los corredores de transporte continentales y a los elevados costos portuarios. En Nicaragua, el costo de mover un contenedor de 40 pies o un semi-remolque duplica el promedio regional a pesar del reducido tamaño del país, mientras que en Haití, los costos de envío nacionales duplican a aquéllos de Chile y son superiores en 20% a los de China.

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¿Cómo afecta la inflación de los alimentos a los países de América Latina y el Caribe?

La región de América Latina y el Caribe es, en general, exportadora neta de alimentos, si bien los países del Caribe son importadores netos de estos productos. La región tiene el superávit más alto de todas las regiones en el intercambio comercial de alimentos (sección izquierda del gráfico 11). Sólo 10 países de la región, esto es, todos los países del Caribe salvo Venezuela, El Salvador y México, son importadores netos de alimentos (sección derecha del gráfico 11).

Gráfico 11. Balanza comercial de alimentos

% del PIB

Gráfico 11

* Los datos de Oriente Medio y Norte de África (MNA, por sus siglas en inglés) se refieren a 2004 y para África al Sur del Sahara (SSA, por sus siglas en inglés), El Salvador y Jamaica, a 2003. 
Fuente: Indicadores del Desarrollo Mundial del Banco Mundial.

 

Entre los años 2002 y 2005, aproximadamente la mitad de los países de la región se vio afectada por la disminución de su balanza comercial de alimentos, en circunstancias en que los índices agregados de precios de los alimentos se elevaron durante el período. Lo anterior apunta a la necesidad de realizar análisis más detallados de los diferentes países, a fin de comprender cómo se ve afectada la balanza en cuenta corriente por las tendencias particulares de los precios de los alimentos. Guatemala sufrió una reducción de 4% de su balanza comercial de alimentos en términos del PIB entre 2002 y 2005, mientras que esta balanza mejoró en más de 4% durante el mismo período en Nicaragua.

 

Estas diferencias destacan la importancia de los precios de cada uno de los productos básicos. En el período señalado, el alza más pronunciada ocurrió en los precios del café (87%) y ayudó más a Nicaragua que a Guatemala debido a que el café representa un porcentaje mayor de la balaza comercial como proporción del PIB del primero de los países (cuadro 2). Por otra parte, el estancamiento de los precios de los cereales entre 2002 y 2005 benefició más a Nicaragua que a Guatemala, porque aquel país importa más cereales.

 

Cuadro 2. Estructura del comercio de alimentos en Guatemala y Nicaragua

Cuadro 2. Estructura del comercio de alimentos en Guatemala y Nicaragua

 

Honduras, país que experimentó un aumento en el superávit del comercio de alimentos entre 2002 y 2005, se ve más expuesto a los recientes niveles máximos alcanzados por los precios de los alimentos, porque éstos representaron el 30% de sus importaciones de alimentos en 2006. Otros países con un porcentaje relativamente elevado de importaciones de alimentos son Colombia (41%), Brasil (40%), Perú (36%) y Bolivia (34%).

 

Gráfico 12. Proporción de los alimentos en el total de las importaciones, 2006
Porcentaje

Gráfico 12. Proporción de los alimentos en el total de las importaciones, 2006

* Los datos se refieren a 2005.
** Los datos se refieren a 2001.
Fuente: COMTRADE, de la ONU.

 

Las inundaciones ocurridas en algunos países de la región aumentarán la necesidad de importar alimentos y los sustitutos nacionales pueden ser limitados. Los países que sufrieron inundaciones localizadas a fines de 2007 y principios de 2008, como Bolivia, República Dominicana, Ecuador, Haití y Nicaragua, se verán afectados por una reducción adicional en la disponibilidad de productos sustitutos nacionales. En términos globales, se espera que el coeficiente entre importaciones de alimentos y consumo nacional será de 41% en la región. Con 86%, Costa Rica tendrá el coeficiente más elevado.

 

La influencia del costo de los combustibles en el precio de los alimentos se hará sentir más en los países importadores de combustibles. La energía es un insumo primordial en la producción de fertilizantes y, por este motivo, un alza en este sentido puede tener efectos indirectos considerables en el precio de los alimentos (gráfico 14). En cambio, los países exportadores de combustibles subsidian fuertemente los precios nacionales de los mismos y, de este modo, blindan el precio de los fertilizantes respecto de los altos costos de la energía. Esa es la situación de Bolivia o Ecuador, ambos exportadores netos de combustibles y alimentos, pero importadores de productos refinados derivados del petróleo (gráfico 15).

 

 

Gráfico 14. Precios internacionales de fertilizantes y crudo
Términos reales

Gráfico 14. Precios internacionales de fertilizantes y crudo

Fuente: Global Economic Monitor del Banco Mundial.

 

 

Gráfico 15. Balanza comercial de alimentos y combustibles, 2005
% del PIB

Gráfico 15. Balanza comercial de alimentos y combustibles, 2005

Fuente: Indicadores del Desarrollo Mundial del Banco Mundial.

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Las simulaciones de la balanza comercial alimentaria apuntan a cambios importantes en muchos países durante 2008

 

Con el fin de analizar el impacto que representa la carestía de los alimentos para la balanza comercial de los países de la región, economistas del Banco Mundial simularon la balanza comercial alimentaria para el año 2008 usando la cantidad de exportaciones e importaciones individuales de alimentos durante 2006 y los precios de febrero de 2008 (gráfico 13).

 

El modelo pretende ilustrar el impacto que tienen las diversas tendencias en los precios, como por ejemplo el precio estable del azúcar y el alza del trigo o los cereales. Los resultados sugieren que la balanza comercial alimentaria se verá perjudicada durante 2008 en la mayoría de los países de la región, incluso en los exportadores netos de alimentos, debido a diferencias en el intercambio comercial relacionado con el rubro.

 

Las simulaciones suponen que no existen cambios en la cantidad de alimentos que se importan y se exportan, aun cuando es probable que consumidores y productores respondan a los cambios en los precios ajustando su demanda. No obstante, el alto precio y la cantidad limitada de productos de reemplazo podrían restringir dicha respuesta.

 

Gráfico 13. Balanza comercial alimentaria en 2006 (real) y 2008 (simulada)
% del PIB

Gráfico 13

Nota: La simulación implica mantener constantes las cantidades de alimentos que se comercializan en los niveles de 2006 y aplicar los precios de febrero de 2008 para simular las balanzas comerciales alimentarias, que se expresan como porcentaje de la proyección del PIB de 2008.
Fuente: cálculos del personal del Banco Mundial basados en datos provenientes de COMTRADE y Global Economic Monitor.

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