MarÃa es una niña de seis años que vive en una zona rural de Guatemala. Ella tiene cuatro hermanos y su madre es una viuda analfabeta con ingresos de alrededor de US$180 por mes, trabajando como campesina. ¿Cuáles son las probabilidades de que MarÃa se convierta en una abogada de renombre o en una profesora universitaria? No muy altas, ciertamente mucho más bajas que las de un niño de seis años creciendo en la Ciudad de Guatemala con sus dos padres, ambos con educación universitaria y un buen ingreso, y un solo hermano. Para muchos niños en América Latina y el Caribe, al igual que MarÃa, circunstancias de las que no son responsables: su género, raza, lugar de nacimiento u origen familiar, reducen sus opciones de progresar económica y socialmente. Una sociedad en la que haya igualdad de oportunidades es una en la que MarÃa y todos los demás niños tengan las mismas opciones de llevar una vida digna y ser exitosos.
La reducción de la desigualdad de ingresos y de la riqueza es uno de los principales desafÃos para el desarrollo en América Latina. La desigualdad en la región se manifiesta en el ámbito económico, social y polÃtico; es persistente, y en muchos casos, injusta. A pesar de esta realidad, no existe un consenso polÃtico sobre si y cómo actuar, desde la polÃtica pública, en reducir la desigualdad. Una explicación para esto radica en que las personas aceptan la desigualdad derivada de las decisiones, esfuerzos y talentos individuales; mientras que consideran injusta a la desigualdad derivada de las diferencias de oportunidades. En una muestra de paÃses de la región, estimaciones conservadoras indican que entre la mitad y un cuarto de la desigualdad en el consumo se explica por la desigualdad de oportunidades, una proporción bastante alta.
Igualdad de oportunidades significa nivelar desde un principio las condiciones para todos, de manera que las circunstancias que estén más allá del control personal no determinen el curso de la vida de los latinoamericanos. Significa que el futuro de MarÃa no esté influenciado por el hecho de ser niña, indÃgena, y sus padres poco educados. Su bienestar y progreso económico y social debe depender de sus decisiones, esfuerzos y talentos personales y no debe depender de esas circunstancias. Consensuar una agenda para la reducción de la desigualdad de oportunidades es urgente. Muchas de la polÃticas necesarias son factibles de implementar, y quizás más viable polÃticamente que concordar sobre polÃticas redistributivas para reducir la desigualdad de ingresos. ------------------------------------------------------------------------ El Indice de Oportunidades Humana se describe en la publicación ¨La Desigualdad de Oportunidades en América Latina y el Caribe: Medición y Análisis¨, R. Barros, F. Ferreira, J. Molinas y J. Saavedra. (2008), Banco Mundial, Washington , DC. |