
En base a estos nuevos datos, los políticos podrán dar un mejor uso a los siempre escasos fondos públicos. Si la desigualdad actual de ingresos refleja una anterior desigualdad de oportunidades básicas, entonces es aún más importante que los políticos puedan monitorear la asignación de oportunidades básicas entre los niños como soporte para el diseño de políticas que quiebren los ciclos de desigualdad intergeneracionales y mejoren los resultados en el futuro. 
Un análisis del Índice de Oportunidades Humanas indica que el nivel educativo de los padres y, en menor medida, el número de hermanos, son factores críticos para explicar diferencias en las probabilidades de que un niño asista a sexto grado a tiempo. El género del niño, conjuntamente con la educación de los padres son factores importantes para explicar la desigualdad en el acceso a la escuela entre los 10 y 14 años. El área de residencia (urbano/rural) es el principal determinante de la desigualdad de oportunidades en condiciones de la vivienda. Este factor es uno de los dos principales detrás de las diferencias de oportunidades en acceso al agua potable en 17 países, en servicios sanitarios en 15 países, y en acceso a la electricidad en 14 países. Claramente, la división rural-urbana es el factor más importante detrás de la desigualdad de oportunidades en condiciones básicas de la vivienda. La educación e ingreso paternos tienen un rol menor pero aún importante. Las oportunidades básicas consideradas por el Índice de Oportunidades Humanas son servicios que se aspira sean de cobertura universal en América Latina y el Caribe, y de hecho en todo el mundo. Sin embargo, el Índice de Oportunidades Humanas puede ser utilizado para examinar otras oportunidades que puedan ser de interés para un país en particular, y que de acuerdo al proceso de desarrollo, pueden empezar a considerarse oportunidades básicas a las que todos deben de acceder. Por ejemplo, en Chile es posible considerar que el acceso a computadoras e internet forman parte de las oportunidades básicas de los niños. Los resultados muestran que mientras Chile ha tenido un éxito considerable en la expansión de la cobertura y equidad de muchas oportunidades básicas, aún tiene grandes desafíos en relación al acceso a computadoras e Internet. Otra utilización posible del Índice de Oportunidades Humanas es el análisis de la desigualdad de oportunidades dentro de un mismo país. Un análisis a nivel subnacional en Brasil demostró que el Índice de Oportunidades Humanas varía considerablemente según el estado, y que el progreso en las diferentes regiones ha sido disparejo. En el caso de la finalización a tiempo del sexto grado, los estados más ricos de Brasil muestran valores bastante más bajos que el promedio en Chile, el país de mejor desempeño en la región. En el extremo opuesto de la escala, los estados más pobres, casi todos en el nordeste, tienen valores más bajos que Guatemala y Nicaragua, los países de más bajo desempeño en la región. Los estados de Santa Catarina y San Pablo tienen un desempeño en el Índice de Oportunidades Humanas cuatro veces mejor que los estados de Alagoas y Piauí. |