Países de América Latina enfrentan crisis con programas sociales más poderosos

Disponible en: English

10 de febrero, 2009.- En un año de difíciles desafíos económicos, en todo el mundo crece la demanda para programas de protección social y transferencias monetarias condicionadas que estén bien diseñados y sirvan para ayudar a las familias pobres. De acuerdo con un informe del Banco Mundial dado a conocer hoy, a esos desafíos se enfrentan principalmente los hogares que ya han sido afectados por las recientes crisis de los alimentos y los combustibles, y también los gobiernos que temen que la crisis financiera se vuelva una crisis humana.

En el informe titulado “Conditional Cash Transfers: Reducing Present and Future Poverty” (Transferencias Monetarias Condicionadas: Reduciendo la Pobreza Actual y Futura) se evalúan los programas de Transferencias Monetarias Condicionadas (TMC) que ofrecen dinero a familias pobres a cambio de que se comprometan a llevar periódicamente a sus bebés a los centros de salud o a mantener a sus hijos en la escuela, entre otras cosas. Estos programas -en los que la responsabilidad de salir de la pobreza es compartida entre el Estado y los hogares pobres- pueden reducir la pobreza a corto y largo plazo, especialmente cuando están respaldados por mejores servicios públicos.

En respuesta a la crisis alimentaria y financiera, el Banco Mundial prevé prestar este año aproximadamente US$2.400 millones para iniciar o ampliar operaciones de TMC en Bangladesh, Colombia, Filipinas, Kenya, Macedonia y Pakistán. El financiamiento total del Banco Mundial en respaldo a operaciones de TMC ya abarca 13 países e incluye apoyo técnico tanto para los gobiernos nacionales como para los donantes.

Tras los primeros resultados positivos obtenidos en Asia meridional y América Latina, los programas de TMC se han expandido a los cinco continentes. Funcionan en más de 24 países en desarrollo, así como en varios países desarrollados, incluidos los Estados Unidos. En México y Brasil, por ejemplo, los programas de TMC comenzaron como parte de un esfuerzo amplio por hacer más eficaces las redes de protección social, por reemplazar las subvenciones mal focalizadas o por consolidar programas más pequeños. La evaluación del programa Familias en Acción, de alcance nacional en Colombia, ha arrojado resultados importantes y positivos, y ha recibido apoyo continuo del Banco Mundial.

Las TMC también se han expandido dentro de los países donde ya se implementaban. Por ejemplo, el programa Progresa, de México, comenzó en 1997 con 300.000 hogares mientras que su sucesor, Oportunidades, llega a 5 millones de hogares. Las evaluaciones positivas de los investigadores alentaron la ampliación de esta iniciativa. En términos económicos, las transferencias de Oportunidades corresponden aproximadamente a la quinta parte del consumo de un hogar beneficiario medio

Paliativo de la crisis financiera
Pese a haber registrado tasas históricas de crecimiento económico de, en promedio, 5% anual, la región de América Latina y el Caribe no ha logrado escapar a los efectos de la crisis financiera mundial que ahora afecta a los países desarrollados. En algunos países, las tasas de crecimiento han comenzado a disminuir, mientras en otros, aumenta el desempleo y la pobreza.

Para mitigar los efectos de esta crisis, el Banco Mundial apoya los esfuerzos que varios países han emprendido para fortalecer y ampliar sus programas de redes de protección social. El objetivo es proteger los avances sociales forjados tras mucho esfuerzo y que son el resultado de buenas políticas macroeconómicas y gasto social dirigidas a los segmentos más pobres de la sociedad en el transcurso de los últimos 10 años.

La capacidad de los sistemas básicos de protección social en tiempos de calma es un factor crucial que permite a los países ayudar a su población pobre en épocas más difíciles. En países que cuentan con sistemas básicos, las redes de protección pueden ayudar a proteger a los pobres. Pero cuando estos sistemas no existen, las alternativas de respuesta efectiva de las que dispone un país se ven mucho más limitadas y surge el riesgo de que las autoridades adopten intervenciones menos eficaces, que responden más bien a una necesidad política de demostrar que están haciendo algo.

Los programas de Transferencias Monetarias Condicionadas, se han convertido en el modelo imperante de apoyo a los ingresos de la población pobre de la región. Éstas proveen asistencia monetaria a hogares pobres con hijos al tiempo que exigen que los niños reciban atención de salud y servicios de nutrición y educación. Los programas de TMC han ayudado a millones de personas a mejorar su situación social y económica en los últimos años. También pueden mejorar, de manera temporal, la cobertura o nivel de los beneficios para proteger a los más pobres en caso de crisis.

“En algunos países, el Banco apoya las redes de protección desde hace varios años, ya desde la crisis de fines de los años noventa y comienzos del 2000. Cuando los países cuentan con estas capacidades, están en mejor posición para proteger a los grupos vulnerables de los efectos de una crisis económica”, sostiene Helena Ribe, directora sectorial de la unidad de protección social de la región de América Latina y el Caribe.

Las TMC producen resultados concretos

A fines de diciembre de 2008, la región contaba con una cartera de 12 programas que contemplaban principalmente TMC. Tras superar una fase experimental, los TMC han ayudado a millones de familias a mejorar su situación social y constituyen un puente que expande el acceso de los pobres a los servicios sociales.

Rigurosas evaluaciones externas realizadas a algunos programas de TMC han medido resultados concretos en materia de educación y salud entre los niños que participan en el programa. Por ejemplo, el vanguardista programa Oportunidades de México, creado a modo de ensayo en 1997, beneficia ahora a cinco millones de familias o 25% de la población del país. Los resultados muestran que en las zonas rurales, la probabilidad de ingresar a la escuela secundaria aumentó en 33% y la tasa de matrícula en educación terciaria casi se duplicó. En zonas urbanas, la tasa de deserción escolar entre los alumnos de 16 a 19 años de edad cayó en 20% y aumentó la tasa de matrícula de los niños de entre seis y 18 años. Además, las visitas a centros de salud aumentaron en hasta 35% en todo el país. La anemia en niños menores de dos años cayó 12,8 puntos porcentuales y los niños de zonas rurales de entre 0 y 5 años registraron 20% menos de días de enfermedad.

Resultados similares se observaron en el programa Familias en Acción de Colombia, en el cual la tasa de asistencia a la escuela secundaria aumentó en siete puntos porcentuales en las zonas rurales y en cinco puntos porcentuales en las urbanas. Otros indicadores que registraron aumento, particularmente en zonas rurales, fueron el peso al nacer y la nutrición infantil gracias al mayor consumo de alimentos, una mayor ingesta de proteínas y el aumento del gasto en alimentos para los niños en general. Otros indicadores que apuntan a mejoras son el aumento de las visitas a servicios médicos, mayor cobertura de vacunas y disminución en las tasas de enfermedades.

“Los resultados tienden a ser mejores en los niveles más altos de la escuela o en la transición de la escuela primaria a la secundaria. También se observan tasas más bajas de deserción escolar, mejores niveles de retención y mejores tasas de transición”, dijo Theresa Jones, oficial principal de operaciones de la unidad de protección social de la región de América Latina y el Caribe. “Las TMC también han tenido efecto positivo en el uso de servicios de salud y ha habido mejoras considerables en cuanto a nutrición infantil y consumo de alimentos”, agregó.

Las evaluaciones realizadas en la región también han demostrado de manera convincente que los programas de TMC han logrado reducir los niveles de pobreza. En los cuatro países de los cuales se disponen datos, los programas de TMC redujeron el recuento nacional de pobreza en 8% en Ecuador y México; 4,5% en Jamaica y 3% en Brasil.

Ampliar los programas en ejecución, inaugurar nuevas operaciones

Existen cuatro nuevas operaciones del Banco que apoyan el inicio de nuevas actividades en Argentina, Guatemala, Nicaragua y Honduras. Estos proyectos brindarán respaldo a programas de financiamiento de transferencias a familias pobres con el objetivo de mejorar la nutrición y la finalización de la escuela, así como acceder al desarrollo de habilidades y oportunidades de empleo. La región de América Latina y el Caribe también respalda el financiamiento de políticas de desarrollo conducentes a mejorar los programas de redes de protección en El Salvador, República Dominicana, Jamaica y Panamá.

La región se está preparando para ampliar los programas actualmente en ejecución en Argentina, Brasil, Colombia, Haití y Jamaica. Como parte de esta expansión, en diciembre el Directorio del Banco Mundial aprobó el otorgamiento de un préstamo de US$636,5 millones a Colombia con el objetivo de ampliar Familias; se trata del cuarto préstamo en apoyo de un programa que ahora atenderá a 1,7 millones de familias hasta el año 2010.

En mayo, el Directorio aprobó un préstamo de US$40 millones al Programa de Promoción a través de Salud y Educación (PATH, por sus siglas en inglés) de Jamaica, la principal iniciativa de asistencia social del país, que entre otras cosas, pondrá en marcha la fase experimental de Steps-to-Work, programa de TMC de segunda generación que orientará a los miembros adultos de familias beneficiarias hacia servicios de apoyo que les permitan buscar empleo y mantenerlo.

“Estamos pensando en las necesidades de toda la familia; queremos que todo el hogar progrese”, sostiene Cornelia M. Tesliuc, jefa del equipo del Banco en Jamaica.





Permanent URL for this page: http://go.worldbank.org/YFYGFWJYV0