Recursos naturales pueden impulsar prosperidad a largo plazo de América Latina, según informe del Banco Mundial

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MIAMI, 16 de septiembre de 2010 - Denunciadas a menudo como enemigas del crecimiento y prosperidad latinoamericanos, las materias primas rápidamente están revirtiendo su mala reputación para convertirse en el héroe no reconocido de la recuperación – y cada vez mejores perspectivas económicas – de la región.

De acuerdo al informe Recursos naturales en América Latina y el Caribe: ¿más allá del ciclo de auge y caída? , el presente auge de las materias primas, de ser gestionado de manera apropiada, podría impulsar a América Latina hacia niveles de crecimiento similares al de los países ricos, contradiciendo un añejo punto de vista que considera a las materias primas como una "maldición" para el desarrollo de una nación – dinero rápido que nunca llega a producir riquezas sustentables.

El nuevo papel de las materias primas como motor de crecimiento duradero puede observarse en la recuperación que experimenta la región luego de la crisis financiera internacional, atribuida mayormente al explosivo crecimiento de las exportaciones de bienes primarios a mercados emergentes. China, en particular, se ha convertido en un destino muy importante de éstas: su participación en las exportaciones de materias primas se multiplicó por diez desde 1990 – de 0,8 por ciento en 1990 a 10 por ciento del total de exportaciones de materias primas en 2008.

"Asumiendo que la demanda asiática de exportaciones como la soja argentina, el mineral de hierro brasileño, cobre chileno, pescado y minerales peruanos y otras materias primas latinoamericanas se mantenga, la región estaría en una posición inmejorable para beneficiarse de sus recursos naturales", dijo el autor del informe y Economista en Jefe del Banco Mundial, Augusto de la Torre.

Entonces, ¿todo lo que brilla es oro para América Latina? No del todo, dice de la Torre.

Los beneficios extraordinarios derivados de los recursos naturales deben ahorrarse para momentos de emergencia, para evitar que los países gasten más de lo que pueden afrontar cuando los altamente volátiles precios de las materias primas bajen, apunta el experto.

Afortunadamente – indica – nuestros países son cada vez más inteligentes a la hora de manejar las materias primas, lo cual le hace pensar que América Latina podrá romper con la "maldición de los recursos naturales" – algo muy importante en una región donde el 93 por ciento de la población y el 97 por ciento de la actividad económica tiene lugar en países que son exportadores netos de materias primas. En 2008, las exportaciones de materias primas de las siete economías más grandes de ALC alcanzaron un máximo de casi US$ 400.000 millones. Esto representa poco más de la mitad de las exportaciones totales (52 por ciento). En el Cono Sur (Argentina, Uruguay, Paraguay, y sur de Brasil), la participación de las exportaciones relacionadas a la agricultura en promedio representa más del 50 por ciento de las exportaciones totales.

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"Esta vez, la bonanza de las materias primas tiene menos posibilidades de terminar mal para América Latina, porque los países ricos en recursos naturales ahora son más inteligentes a la hora de manejar sus ingresos", dice de la Torre.

El fondo de estabilización del cobre chileno es un gran ejemplo de cómo gestionar adecuadamente el auge de las materias primas, indicó.

Ahorrando los beneficios derivados del auge del precio del cobre, Chile ha sido capaz de mantener sus programas sociales e invertir en nuevas industrias durante el momento de vacas flacas. Chile incluso utilizó parte del fondo de estabilización para financiar la reconstrucción del país luego del terremoto del 27 de febrero.

De la Torre agregó que otros países exportadores de materias primas – como Perú, Colombia y Brasil, que llevan a cabo políticas económicas responsables – podrían estar siguiendo los pasos de Chile.

El informe del Banco Mundial indica que un fondo de estabilización de los recursos naturales o fondos de ahorro a largo plazo bien diseñados podrían ayudar a la región a manejar la inestabilidad de sus ingresos y a preservar la riqueza. De los cinco países que comenzaron el auge de 2002 con fondos de estabilización o arreglos fiscales similares, sólo Chile y Trinidad y Tobago lo finalizaron con ahorros sustanciales que les permitieron financiar estímulos fiscales en respuesta a la desaceleración.

El documento advierte que varios fondos de estabilización fallaron porque no es fácil resistirse a la presión política de gastar indebidamente durante momentos de auge; sin embargo, de acuerdo al informe, la experiencia de Chile indica que ahorrar esas ganancias inesperadas, para usarlas luego durante el período de caída, puede acarrear beneficios económicos y políticos.




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