Haití: Cobra impulso ayuda para reconstruir comunidades afectadas por terremoto

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PUERTO PRÃNCIPE, 28 de octubre de 2010 - Muy pronto, la palabra “hogar” significará la posibilidad de tener un techo seguro sobre sus cabezas, en lugar de una endeble lona, para miles de haitianos desplazados que se encuentran viviendo en campos temporarios tras del terremoto del 12 de enero.

Las víctimas del terremoto en Haití podrán regresar de manera segura a sus hogares y comunidades, y reanudar sus actividades económicas, a medida que dos iniciativas clave para la vivienda cobran impulso esta semana.

Una donación de US$30 millones para financiar la reparación y reconstrucción de viviendas fue aprobada esta semana al tiempo que  un número sin precedentes de hogares fueron catalogados como seguros para su ocupación, como parte de la campaña de reconstrucción de Haití del Banco Mundial. El proyecto conjunto para la Evaluación de Viviendas del Banco Mundial-USAID anunció que había alcanzado un nuevo hito luego de evaluar 300.000 viviendas y elaborar el primer conjunto de pautas de reparación para hogares dañados. Considerando que esta nueva donación beneficia a unas 140.000 personas, en total estas dos iniciativas alcanzarán a casi medio millón de haitianos.

El catastrófico terremoto del 12 de enero destruyó más de 115.000 hogares en Puerto Príncipe y áreas aledañas, dañó severamente unas 14.500 viviendas y moderadamente a otras 167.000, obligando a 1,3 millones de personas a refugiarse en campos temporarios.

Trasladar a esas personas de los campos a sus antiguas comunidades y hogares es algo crítico a la hora de mejorar las condiciones de vida y de seguridad de los haitianos, dijeron las autoridades. También es un factor clave para la reanudación de las actividades económicas que giran en torno a las comunidades afectadas, algo que la nueva donación intentará respaldar mediante la inyección de efectivo directamente en las comunidades, a través del proyecto Prodepur.

Con esos US$30 millones adicionales, el Proyecto para el Desarrollo Urbano Orientado a la Comunidad (Prodepur)  financiará unas 5.000 donaciones en efectivo para la reparación de hogares dañados, apoyar la remoción de escombros y mejorar la infraestructura de servicios comunitarios –como caminos y senderos– seleccionados para su reparación por los beneficiarios mismos. Esta donación se produce tras los resultados del proyecto Prodepur original de US$15 millones aprobado en junio de 2008. Tras el terremoto, la iniciativa  priorizó las necesidades inmediatas de las comunidades, incluyendo la reparación de cocinas comunitarias y granjas avícolas comunitarias y la generación de puestos de trabajo temporarios para más de 5.000 personas.

Los haitianos deciden por sí mismos

Según las normas del proyecto, los miembros de una comunidad votan y deciden los criterios de elegibilidad para la recepción de ayuda para vivienda. Una vez que la donación se otorga, los beneficiarios son libres de decidir sus prioridades de reconstrucción, ya sean reparaciones, extensiones de un edificio preexistente o una nueva vivienda, dijo la jefa de proyecto Bernice Van Bronkhorst.

La experta enfatizó que los beneficiarios deben cumplir los códigos de construcción como condición para llevar a cabo un proyecto de vivienda.

“El efectivo es puesto a disposición de los beneficiarios en cuatro etapas, siempre y cuando los códigos de construcción se respeten en cada una de ellas”, dijo Van Bronkhorst mientras apuntaba que este tipo de iniciativa ya fue probada con buenos resultados durante la reconstrucción que tuvo lugar en Aceh, Indonesia, luego del tsunami de 2004.

Los miembros de la comunidad reciben cursos de familiarización sobre construcción y asistencia técnica por parte de expertos del Banco, para asegurar que las viviendas sean reparadas o reconstruidas de manera que resistan desastres naturales, indicó Van Bronkhorst.

Los llamados programas orientados a la comunidad –como el Prodepur– se han vuelto extremadamente populares en Haití debido a su capacidad de empoderar a las personas para que tomen sus propias decisiones, a la vez que generan una experiencia de aprendizaje que no tienen los paquetes de asistencia tradicionales. Los programas comunitarios  también se saltan las barreras  burocráticas y las limitaciones de capacidad a nivel gubernamental, especialmente luego de que el terremoto diezmara el personal ministerial.

“Este modelo de implementación de proyectos ayudó a decenas de miles de personas y obtuvo resultados muy rápidos a partir de la reducción de la burocracia”, dijo Van Bronkhorst. Agregó que una gran parte de la cartera del Banco con Haití de US$320 millones consiste en proyectos orientados a la comunidad.

Más viviendas seguras

Los resultados rápidos también distinguen las actividades del equipo de 300 ingenieros haitianos encargados de evaluar la seguridad de las edificaciones dañadas por el terremoto. Al día de hoy, se evaluaron 318.000 –de un total de 400.000– edificaciones en las áreas más afectadas de Puerto Príncipe. Los expertos encontraron que el 54 por ciento de esos hogares eran seguros para su ocupación (etiqueta verde), 25,5 por ciento requería de reparaciones (etiqueta amarilla) y 20,5 por ciento eran inhabitables (etiqueta roja).

Los edificios con etiqueta verde se clasifican como sin daños (seguros para su ocupación inmediata, aunque no necesariamente a prueba de terremotos), la etiqueta amarilla significa “uso restringido” y la etiqueta roja, peligroso (yendo desde completamente destruido a mayormente dañado).

Además de evaluar estructuras edilicias, la operación financiada por el BM-USAID también elaboró el primer conjunto de pautas de reconstrucción, junto a una base de datos de apoyo, que está siendo usada por la comunidad internacional como guía para sus respectivos programas de reparación de viviendas, indicó el jefe de proyecto del Banco Mundial, Ross Gartley.

“Esto demuestra a las claras cómo esta iniciativa evolucionó hasta facilitar el proceso de recuperación y reconstrucción general”, indicó Gartley.

El experto recalcó que la evaluación no mide la resistencia de un edificio a un potencial evento sísmico futuro –un mensaje que ya ha sido transmitido a las autoridades haitianas–, sino que representa un prototipo para la planeación y reconstrucción futuras.

 




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