- Cerca de medio millón de alumnos reciben educación y comidas diarias gratis
- Miles de familias se benefician de apoyo financiero para reconstruir o reparar sus hogares
- Se han removido casi la mitad de los escombros dejados por el terremoto
PUERTO PRÃNCIPE, 11 de enero de 2012 - Joseph Adrien tiene un plan muy simple para progresar en la vida: quiere que a sus dos hijos, de siete y diez años, les vaya mejor que a él, un jornalero que se las ha rebuscado desde que el terremoto le quitara los trabajos fijos que la economÃa haitiana finalmente estaba generando hasta que la tragedia golpeó el 12 de enero de 2010. A sus hijos les va bien en la escuela, están bien alimentados y no fueron afectados por los problemas del hogar —parte del 70 por ciento de desempleados que hay en Hait×, por lo que tienen la oportunidad de educarse y romper el ciclo de la pobreza, dice Adrien. Ambos reciben una beca escolar, materiales escolares y comidas gratuitas como parte de los programas educativos respaldados por el Banco Mundial que han estado prestando estos servicios básicos a más de 405.000 jóvenes desde que el terremoto destruyera cientos de escuelas en el área de Puerto PrÃncipe. Los proyectos del Banco también ayudaron a reconstruir escuelas, como la primaria Milome Brillière, adonde asisten los hermanos Adrien. "Haità es pobre y tiene muchos desempleados, pero sin este programa serÃa mucho más pobre porque los niños no podrÃan obtener una educación, la única herramienta efectiva contra la miseria," dice Adrien. A dos años del terremoto, Haità experimenta un lento pero visible progreso en áreas importantes para su recuperación: desarrollo humano y redes de protección social, a través de jóvenes saludables y educados, y alivio a aquellas familias que perdieron sus hogares e ingresos. Los principales programas de la agenda para la reconstrucción de Haità incluyen soluciones para la educación, vivienda, prevención de desastres naturales y la creación de puestos de trabajo en el sector privado. De un tiempo a esta parte, casi un millón de haitianos han dejado los campos para desplazados de la capital para regresar a sus hogares, atraÃdos en parte por la posibilidad de viviendas más seguras. Apoyo a la vivienda Luego del terremoto, un programa de múltiples agencias evaluó la seguridad de 400.000 edificios y hogares; asimismo, las viviendas en mal estado se están reconstruyendo o reparando con mejores códigos de construcción gracias a una donación del Grupo del Banco Mundial. El programa para la Rehabilitación de Barrios y Reconstrucción de Viviendas beneficiará a 300.000 personas, ayudando a que las familias desalojen los campos para desplazados mediante una gama de servicios de vivienda, incluyendo asignaciones para la reconstrucción, modernización de barrios y subsidios para el alquiler. Fabienne Desmoulins, de 21 años, y los ocho miembros de su familia pronto se mudarán a un nuevo hogar gracias a ese subsidio. "Vamos a estar mejor en una casa porque en el campo llovÃa, se embarraba y no era agradable," dice. Medio millón de personas siguen viviendo en tiendas temporales mientras el gobierno continúa buscando viviendas permanentes para el resto de los desplazados. Dos años puede parecer mucho tiempo cuando se vive en una situación de emergencia, como pueden atestiguar muchos haitianos luego del devastador terremoto. Pero los expertos aducen que, en muchos aspectos, el paÃs ha logrado recuperarse más rápido que otros paÃses en situaciones similares. Casi la mitad de los diez millones de metros cúbicos de escombros dejados por el terremoto han sido removidos de las calles de la capital en los últimos dos años. En comparación, tomó más de cinco años remover alrededor de un décimo de esta misma cantidad de escombros luego del terremoto de 2006 en Indonesia. Y nada se desperdicia durante el trabajo de limpieza: los escombros son reciclados y puestos a disposición para la construcción de infraestructura nueva mientras se suministra materia prima para construcciones de mejor calidad. Respaldo ininterrumpido La continuación del apoyo técnico y financiero en áreas clave como la educación y la vivienda es de crucial importancia para el trabajo de reconstrucción del paÃs. Con esto en mente, la Asociación Internacional de Fomento (AIF) asignó US$530 millones para HaitÃ, US$255 millones de los cuales estarán disponibles en 2012 en forma de donaciones, bajo la Estrategia Interina del Grupo del Banco Mundial para HaitÃ. "Es crucial para la recuperación a largo plazo de Haità que estos avances se mantengan y el paÃs tome distancia de las secuelas del terremoto apuntando a un futuro sustentable," dijo el Enviado Especial del Banco para HaitÃ, Alexandre Abrantes. Indicó que la estrategia de 12 meses para Haità ayudará a proteger a la población de los desastres naturales, mejorando las condiciones para la generación de empleo y la inversión privada en el paÃs. Mencionó a E-power como un ejemplo de dichas iniciativas privadas. Una empresa conjunta coreana-haitiana, E-power fomenta la reconstrucción de Haità incrementando la capacidad energética del paÃs —aumentó la capacidad de generación eléctrica de Haità en un 35 por ciento— mientras crea empleos y capacitación in situ para cientos de técnicos haitianos.
La central de generación eléctrica financiada por la AIF provee el 15 por ciento de la demanda en el área de Puerto PrÃncipe, prestando un servicio confiable a negocios y comunidades otrora asoladas por apagones. "Si producimos electricidad con la tecnologÃa adecuada y de manera correcta podremos reducir el costo de la electricidad para la empresa pública y ayudarla a ahorrar, ayudar al paÃs a ahorrar dinero," dice el gerente ejecutivo de E-Power, Carl-Auguste Boisson. Las inversiones financiadas por la AIF generaron y garantizan más de 10.000 puestos de trabajo en HaitÃ. A medida que Haità se recupera de la catástrofe, el sentido común indica que debe prepararse ante otro evento potencialmente catastrófico que ponga en peligro a su población, amenazando los avances logrados. Una herramienta muy efectiva, elaborada a partir de su trágica experiencia como paÃs, es la base de datos nacional con mapas de múltiples riesgos de desastres. Esta base de datos está siendo utilizada por organizaciones para el desarrollo para decidir dónde y cómo construir o reconstruir escuelas, hospitales y hogares. De manera similar, el Banco Mundial está ayudando a los comités de protección civil de todo Haità a preparar a sus comunidades ante una catástrofe, determinar quién corre riesgo y dónde deberÃan refugiarse en caso de un futuro desastre natural. El sistema fue puesto a prueba durante la última estación de huracanes, cuando Tomás se abatió sobre partes de Haità sin dejar las secuelas de muerte y destrucción de tormentas anteriores. Y los haitianos notan la diferencia. "Nuestra capacitación para desastres nos ayuda a reducir el impacto sobre la población en áreas de riesgo, reduciendo el impacto potencial sobre la comunidad," concluye Magali Robert Jean-Françoise, una voluntaria de protección civil. |