La herramienta ofrece información gratuita de cuánto cuesta enviar dinero desde Estados Unidos a Costa Rica, El Salvador, Nicaragua, Panamá, Guatemala, Honduras y la República Dominicana.
“De esa manera, ayuda a hacer la mejor elección, la más barata y la que mejor se ajuste a las necesidades del remitente y del receptor de ese dinero”, explican en su página web los creadores de la herramienta.
Solo en 2010, los centroamericanos y dominicanos que viven en Estados Unidos enviaron US$14.900 millones a sus paÃses a un costo global de US$700 millones. Las remesas son consideradas un balón de oxÃgeno para muchas economÃas latinoamericanas, pues en algunos casos representan el 10% o más del Producto Interno Bruto (PIB).
Sin embargo, no parece haber acuerdo sobre la utilidad de las remesas para el desarrollo de las sociedades que las reciben. “Las personas que reciben remesas se vuelven improductivas y dependientes del que envÃa. Son destinadas a consumo y no a inversión”, opina Sandra González Aragón en el grupo de Facebook del Banco Mundial.
En ese mismo foro, Gian Luiggi Massa opina que las remesas contribuyen al desarrollo de los paÃses que las reciben, “pero no tanto como lo aportado por la mano de obra de migrantes (en muchos casos ilegales) a los paÃses desarrollados”.
Como las remesas y la migración van de la mano, lo que ocurre es que las personas emigran de paÃses que tienen problemas económicos. Al enviar dinero a sus paÃses, estas personas están contribuyendo a reducir la volatilidad de la economÃa en sus lugares de origen.
A nivel microeconómico, las remesas facilitan que los hogares receptores mejoren sus ahorros, gasten más en bienes durables, inviertan en pequeños negocios y ofrezcan mejores condiciones de salud y educación a sus niños.
Sin embargo, “este impacto positivo no es muy grande y además es muy desigual entre los diferentes paÃses”, escribió en un reciente chat sobre el tema Humberto López, Economista Senior del Banco Mundial. Una preocupación ahora es cómo lograr que esas remesas tengan una influencia más permanente en el desarrollo de los paÃses que las reciben.