Panorama regional América Latina y el Caribe

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  Panorama económico
La región de América Latina y el Caribe creció 5,1% en 2007, gracias a que los exportadores de productos básicos se vieron favorecidos por altos precios nunca antes vistos en sus productos y por el rápido aumento de la demanda mundial. Este hito marca el cuarto año consecutivo de crecimiento por sobre el 5%, la mejor racha de la región desde fines del decenio de 1970. La recuperación se ha visto acompañada por una sólida creación de empleos y la mayoría de los países sacan provecho de los buenos tiempos para reducir sus debilidades macroeconómicas.

Sin embargo, se espera que este promisorio cuadro se opaque en 2008 en vista de la anticipada desaceleración de la economía mundial y fuertes caídas en el precio de algunos productos básicos. Las proyecciones apuntan a una disminución gradual del crecimiento a 4,5% en 2008 a medida que el precio de los productos básicos se adapte a la menguante demanda. Se espera que Brasil mantenga resultados sólidos, mientras que México debería estabilizarse en torno al 3%. Existe un optimismo prudente respecto de las proyecciones de crecimiento de más largo plazo.

La región continúa luchando con el desafío de asegurar que los beneficios del crecimiento lleguen a sus ciudadanos más pobres. La desigualdad de esta región de ingreso mediano es una de las más altas del mundo: el 10% de la población más rica recibe el 41% del ingreso total, mientras que el 10% más pobre, apenas un 1%. La reducción de la pobreza se ha estancado en los últimos años, situación que deja a 47 millones de personas de la región, más de 8% de la población, sumidos en la extrema pobreza.

Además, se espera que la inflación de los precios al consumidor sea del orden de 5,4% en 2008. Esta proyección no incluye a Argentina y Venezuela, donde se prevé que la inflación registrará dos dígitos en 2008 debido al sostenido aumento del gasto público, la disminución de la inversión privada y las posibles restricciones en la oferta. Es probable que el aumento del precio de los alimentos en todo el mundo imponga presiones adicionales en los índices de precios al consumidor (IPC) locales y afecte en especial a los más pobres.

Durante el ejercicio económico de 2007, el Grupo del Banco Mundial entregó US$4.600 millones en financiamiento a América Latina y el Caribe. A excepción de un monto reducido de créditos de la AIF (US$132 millones) y donaciones incluso menores de esta misma institución (US$68 millones), prácticamente todo se otorgó en la forma de préstamos del BIRF. Los principales prestatarios (Argentina, Brasil, Colombia y Perú) contrajeron créditos por un total de US$3.600 millones para 26 proyectos de salud pública, infraestructura, educación y desarrollo rural. Durante el año, Haití llegó al punto de decisión de la Iniciativa reforzada para los PPME (países pobres muy endeudados), con lo que cumple los requisitos para recibir unos US$212,9 millones en alivio de la deuda.

 

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  Los posibles efectos de la desaceleración económica en Estados Unidos
El panorama de crecimiento de la región se verá influenciado por varias tendencias contrapuestas. La caída de la demanda de Estados Unidos, donde la crisis de las hipotecas de alto riesgo se ha extendido a la economía real, se verá compensada en parte por el sólido crecimiento de otras economías emergentes (China e India) y por la sostenida expansión de la demanda doméstica gracias a una baja inflación en la mayoría de los países, el mejoramiento de la política fiscal (en especial en México) y la apreciación de las divisas en respuesta a la abundante afluencia de capitales (en particular en Brasil). Todo lo anterior ha fomentado un acelerado aumento en el precio de los activos, especialmente de las acciones.

El efecto de la crisis en Estados Unidos y en otros grandes mercados financieros es, al parecer, limitado. Esto es un buen indicio, quizás, de que la región ha fortalecido su inmunidad ante crisis financieras externas. En episodios anteriores de crisis financiera (como la de Rusia en 1998), los diferenciales de los créditos garantizados por el Estado fueron más inestables en la región que los diferenciales de los bonos de alto rendimiento de Estados Unidos. Sin embargo, durante la reciente crisis hipotecaria, ha ocurrido exactamente lo contrario, hecho que sugiere que en general se percibe a los activos regionales como menos riesgosos que los bonos de alto rendimiento de Estados Unidos.

A pesar de estos indicios promisorios, no se puede descartar el riesgo de contagio de la crisis hipotecaria. El grado al cual el estancamiento del país del norte afectará a cada país de la región dependerá de la intensidad de sus vínculos comerciales con Estados Unidos, su dependencia de las exportaciones primarias y su capacidad para retener el acceso a recursos financieros en tiempos menos favorables.

La desaceleración del sector de la construcción en Estados Unidos ya ha incidido en disminuir el flujo de remesas hacia México, América Central y otros países, hecho que afecta en primer lugar a los más pobres.

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  La estrategia del Banco Mundial
La estrategia del Banco Mundial para la región, presentada al Directorio Ejecutivo del Banco en marzo de 2007, se sustenta en dos componentes fundamentales:
i) Lograr una mayor competitividad, más empleo y crecimiento en la región, y
ii) Mejorar la equidad social, la inclusión y la sostenibilidad por medio de mejores instituciones.
Las prioridades del apoyo del Banco son mejorar el entorno para los negocios, profundizar los sistemas financieros, diversificar las estructuras de exportación, incentivar la innovación y mejorar las oportunidades para las personas.

El Banco ha adaptado su estrategia regional a fin de satisfacer las cada vez más diversas y complejas necesidades de los países de la región. A los países de ingreso mediano, el Banco ofrece un conjunto integrado de servicios, como análisis y asesoría, diálogo con el país, nuevos productos financieros y asistencia en la ejecución de los proyectos financiados. Por su parte, a los países de ingreso bajo, el Banco brinda financiamiento en condiciones concesionarias, coordinación de los donantes y apoyo especializado para estados frágiles.

Un Banco orientado al cliente que ofrece nuevos productos financieros
En Chile, por ejemplo, país de ingreso mediano, el Banco ha pasado de financiar una amplia gama de proyectos a respaldar ciertas áreas cruciales (educación, protección social e innovación) que forman parte de la estrategia general del país orientada a asegurar un elevado crecimiento con igualdad. En Bolivia, Haití y Honduras, países de ingreso bajo que enfrentan desafíos particulares, las estrategias del Banco apoyan programas destinados a fortalecer el buen gobierno económico, crear empleos para los más pobres y mejorar los servicios básicos.

El año pasado, el Banco Mundial anunció la reducción de los costos asociados a los créditos y la simplificación de los procedimientos necesarios para otorgar créditos a países de ingreso mediano y países de ingreso bajo con capacidad crediticia. En marzo de este año, Colombia se convirtió en el primer país en beneficiarse de esta nueva política que amplía considerablemente el plazo de vencimiento de los préstamos. El Directorio Ejecutivo del Banco aprobó un préstamo de US$300 millones que será destinado a respaldar los esfuerzos del país por financiar estudios superiores a estudiantes de bajo ingreso. El mayor plazo de vencimiento permite que Colombia haga coincidir las condiciones de los préstamos estudiantiles con sus préstamos del Banco.

  • Durante el ejercicio de 2007, el Banco entregó a Colombia US$300 millones para promover la productividad y la inversión, además de US$207 millones para mejorar los sistemas de transporte en ciudades grandes y medianas.
  • El Banco otorgó a Argentina US$200 millones para ayudar a trabajadores pobres y desempleados a adquirir las habilidades necesarias para encontrar empleo.
  • Perú recibió US$200 millones, que destinó a mejorar sus sistemas de gestión fiscal. 
  • En Brasil, el Banco ayudó al estado de Minas Gerais a dar un giro completo en las finanzas públicas y su caso se está estudiando para adaptarlo a otros estados brasileños.

La competitividad de la región también depende de una mejor infraestructura. Tal como indica  un informe del Banco, la brusca disminución de la inversión en infraestructura durante el último decenio obstaculiza el crecimiento económico de la región, perjudica los esfuerzos de lucha contra la pobreza y reduce la capacidad de la región para competir con China y otras economías dinámicas de Asia. El apoyo del Banco a la infraestructura durante el ejercicio de 2007, que ascendió a US$1.970 millones, contempló financiamiento para mejorar la infraestructura vial de Argentina, la gestión de las carreteras estatales en Brasil y el suministro de agua y saneamiento en zonas rurales y pequeños poblados de Ecuador. Dos proyectos financiados por el Banco en Perú han rehabilitado 13.000 kilómetros de caminos rurales y lograron reducir los tiempos de viaje en 68% en promedio. La rehabilitación vial también ha influido en aumentar la matrícula escolar en 8% y las visitas a centros de atención de salud, en 55%.

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La dimensión social: reducir la pobreza y la desigualdad y mejorar el buen gobierno
Cuando los ciudadanos tienen más oportunidades económicas, tienen más posibilidades de salir por sí mismos de la pobreza. Por esta razón, el Banco Mundial trabaja con los países de la región en el mejoramiento del acceso a educación, salud e infraestructura pública.

  • El Banco ha otorgado a Argentina un préstamo de US$300 millones destinado a expandir el Plan Nacer. Este plan permite que madres y niños sin seguridad social accedan a servicios básicos de salud, con lo cual se reduce la mortalidad infantil.
  • Un préstamo de US$200 millones a Colombia permitirá otorgar un seguro de salud a 13,7 millones de personas pobres y proporcionar acceso a programas de nutrición a 400.000 niños. 
  • Un préstamo para políticas de desarrollo de US$150 millones ayudará a Perú a definir normas y fijar metas en los ámbitos de educación primaria, salud y nutrición, de manera que las familias puedan evaluar mejor el avance de sus hijos. El programa se basa en las recomendaciones de un informe del Banco, el que abrió un acalorado debate sobre la responsabilidad de los sectores sociales en el marco de la carrera presidencial de Perú el año 2006.

Desde fines del decenio de 1990, el Banco Mundial ha respaldado programas de transferencias en efectivo condicionadas en diversos países de América Latina. Estos programas entregan dinero a personas pobres con la condición de que éstas inviertan en el capital humano de sus hijos, por ejemplo, a través de la asistencia a la escuela o el uso regular de servicios de salud básicos. En el transcurso de los años, el Banco ha proporcionado US$572 millones al  programa Bolsa Familia, la política social más importante de Brasil y el programa de transferencias en efectivo condicionadas más grande del mundo. El programa Bolsa Familia y otros similares ya muestran resultados positivos.

  • En Colombia, los beneficiarios del programa Familias en Acción aumentaron su consumo en 15 puntos porcentuales promedio y los niños menores de dos años crecieron más en estatura.
  • En Ecuador, entre 2003 y 2005, la matrícula en educación secundaria aumentó en 10 puntos porcentuales y el trabajo infantil se redujo en 17 puntos entre las familias beneficiarias del programa Bono de Desarrollo Humano.

Promover una mayor participación e inclusión de la mujer, los pueblos indígenas y otros grupos excluidos es prioridad para el Banco en la región. En México, el  proyecto Generosidad ha ayudado a crear mayor igualdad entre hombres y mujeres, por ejemplo, al mejorar el acceso de la mujer a programas de generación de ingresos. En Ecuador, Colombia y Guyana, el apoyo del Banco ha ayudado a los individuos de ascendencia indígena y africana a adjudicarse títulos de propiedad.

El principal desafío de la región en términos de educación está en el mejoramiento de su calidad. Hasta ahora, gracias al apoyo del Banco, se han logrado avances notables.

  • En Granada, un proyecto de educación básica ayudó a reducir las tasas de repetición en la enseñanza secundaria de 11,6% en 1994-1995 a 1,3% en 2000-2001, mientras que la tasa de repetición en la enseñanza primaria se redujo a la mitad.
  • En México, un proyecto de educación primaria ayudó a aumentar las tasas de finalización escolar en la educación básica (hasta los 11 años) de 66% en 1994-1995 a 80% en 2000-2001 en comunidades desfavorecidas de los 14 estados más pobres del país. 
  • En Perú, personal del Banco realizó una campaña en múltiples medios para hacer resaltar las cuestiones relativas a la  calidad de la educación en el marco de la carrera presidencial.

El Banco apoya los esfuerzos de los países de la región para mejorar la salud y nutrición de la población pobre y el acceso de ésta a la atención de salud. En Bolivia, un proyecto de reforma al sector de la salud ayudó a aumentar la cobertura de la inmunización de 75% en 1998 a 86% en 2000 y a mejorar el acceso de los pobres a servicios de atención de salud. En Brasil, el Banco respaldó la estrategia del país destinada a disminuir la tasa de infección del VIH/SIDA. Este respaldo contribuyó a disminuir en casi 50% el número de muertes relacionadas con el SIDA, de 15.200 en 1995 a 8.400 en 2001.

El Banco Mundial mantiene su apoyo a los esfuerzos que la región destina a promover el buen gobierno y a luchar contra la corrupción.

  • En Guatemala, el Banco respalda las gestiones de los gobiernos para dar mayor transparencia y eficiencia a las adquisiciones públicas y la gestión financiera mediante un financiamiento de US$100 millones para políticas de desarrollo. 
  • En México, el Instituto Federal para el Acceso a la Información utiliza una donación para la ejecución de una ley de acceso a la información.
  • En Honduras, el Banco trabaja en mejorar la responsabilidad en la prestación de servicios de salud por medio de clínicas descentralizadas que operan bajo el sistema de contratos basados en resultados.
  • En Perú, el Banco ayuda a modernizar el sistema judicial y a hacerlo más accesible a la población indígena y los pobres.

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  Trabajar en conjunto en temas globales
Los países de América Latina y el Caribe han incrementado sus esfuerzos para enfrentar las amenazas globales contra la salud y abordar el cambio climático a través de soluciones energéticas con bajas emisiones de carbono. La asistencia del Banco Mundial en esta área tomó diversas formas durante el ejercicio de 2007.

  • La cartera de 13 proyectos activos que apoyan los esfuerzos de los países para prevenir y tratar el VIH/SIDA ascendió a US$150,1 millones.
  • El Banco trabajó con asociados locales en la creación del Fondo de seguro contra riesgos de catástrofes para países del Caribe, el primer fondo de seguros contra catástrofes en que participan varios países y que ayudará a los países participantes a recuperarse más rápidamente de los efectos de huracanes y terremotos. La AIF otorgó US$23,2 millones para ayudar a los estados más pobres del Caribe a participar en el Fondo.
  • En Costa Rica, un proyecto de eco-mercados ayuda a proteger unas 100.000 hectáreas de bosque y permite a los pequeños propietarios de tierra, especialmente a mujeres e indígenas, a preservar y manejar ecosistemas forestales. 
  • En Brasil, un fondo fiduciario de US$73 millones administrado por el Banco Mundial respalda un   programa para proteger la selva pluvial del Amazonas.

El respaldo del Banco a la sostenibilidad ambiental en la región comprende tanto proyectos específicos en cada país como iniciativas internacionales, por ejemplo, el Instituto del Aire Limpio y el Corredor biológico mesoamericano. El   plan de acción regional del Banco sobre cambio climático i (pdf) propone medidas destinadas a fortalecer la capacidad institucional y mejorar el financiamiento generado por la venta de crédito de emisiones de carbono. Con el objetivo de que todos tengan las mismas posibilidades en la negociación de asuntos globales, el Banco también trabaja con Brasil y otros países en desarrollo para que utilicen los foros internacionales como medio para abogar por sus posturas en materia de cambio climático, agricultura y comercio.


Contactos:
Sergio Jellinek
(202) 458 2841
sjellinek@worldbank.org 
  
Stevan Jackson
(202) 458 5054

sjackson@worldbank.org

Actualizado en marzo de 2008.




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