
A partir de fines de junio, Marcelo Giugale dejó de ser director del Banco Mundial para los países andinos (Bolivia, Ecuador, Perú y Venezuela). En su reemplazo ocupa el puesto el colombiano Carlos Felipe Jaramillo. Giugale estuvo despidiéndose de Bolivia durante tres días: 21, 22 y 23 de mayo de 2007. El 22 por la madrugada, fue recibido durante una hora por el Presidente Evo Morales. Al día siguiente, el alcalde de la ciudad de La Paz, Juan del Granado, le entregó la condecoración más importante de la urbe: su Escudo de Armas. Ambas sesiones fueron un testimonio de aprecio de las autoridades bolivianas al compromiso del Banco Mundial con la lucha contra la pobreza en el país. Giugale recordó que el actual gobierno boliviano mantiene excelentes relaciones con el Banco Mundial. En virtud de ello, hasta 2008, la institución financiera invertirá 150 millones de dólares en varios proyectos alineados al Plan Nacional de Desarrollo, aprobado por el Poder ejecutivo en abril de 2006. En su visita a La Paz, Marcelo Giugale sostuvo varios diálogos con reconocidos periodistas. A continuación, recordamos sus palabras en los medios impresos. La Prensa —¿Cómo evalúa su paso por el BM? —No pude haber elegido mejor momento para ser director de los Andes, porque son países en transición, dejan atrás un sistema político económico e intentan moverse a un sistema de democracia más participativa. La región andina evidencia un irreversible proceso de inclusión política. —¿Cómo observa la economía de Bolivia? ¿Qué debe hacer el país para garantizar su crecimiento sostenible? —El manejo fiscal del Gobierno ha sido muy bueno, no hay turbulencias en materia monetaria y se tiene una estrategia de deuda inteligente, conservadora, gracias a la condonación de parte (de la deuda) del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional (FMI). El otro pilar es que hoy el mundo demanda lo que Bolivia puede vender: minerales, soya e hidrocarburos. Eso mejora los ingresos, creemos que esto continuará el próximo año. Es un gran momento para hacer las reformas que el país necesita. —¿Qué tipo de reformas necesitamos? ¿Cómo hacemos que esa salud económica se traduzca en empleos? —Exportar más es la solución, ganar mercados, sea el ATPDEA o tratados de libre comercio, y mantener el flujo de inversión extranjera directa. Hay que calmar las preocupaciones de todos los inversores. En tercer lugar, hay que hacer más esfuerzos para desarrollar la infraestructura rural. Hay grandes partes del país desconectadas de la economía formal. Construir carreteras es lo correcto y tambien pensar en comunicaciones. —¿Cómo va a apoyar el BM al Ejecutivo a impulsar esos procesos? —La relación del BM con este Gobierno es excelente desde que estaba en campaña electoral. Por eso se aprobó una estrategia a favor de Bolivia y por el momento tenemos la intención de doblar el portafolio de planes aprobado en esa estrategia. Tenemos ocho proyectos en ejecución y ocho nuevos planes que tendrán tres pilares: generación de empleos, solidaridad social (educación, salud) y transparencia administrativa. En este punto se hará un monitoreo y evaluación porque se debe ver qué se logró con cada dólar que llegó al país. —Acerca de la generación de empleos, ¿en que se traducirá la ayuda? —En microcrédito, simplificación de procedimientos de negocios para microempresarios y exportadores indirectos, es decir, personas que dan servicios a los exportadores, a los cuales se apoyará con créditos, asistencia técnica e información de mercado. —¿Cómo apoya el Banco Mundial al Plan Nacional de Desarrollo (PND)? —La intención nuestra es apoyarlo. Ellos presentaron un PND consistente. Lo importante ahora es que el Gobierno nos alinee a todos. Estamos dispuestos a apoyarlo. La estrategia de apoyo al país está alineada al plan. —Pero la estrategia del Banco Mundial es de corto plazo y el Plan de Desarrollo es de largo plazo... —Lo bueno es empezar. Tenemos dos años y en ese tiempo se puede preparar algo más para el largo plazo. —¿Por qué no se da un apoyo más integral al plan? —Para nosotros, es integral. Hicimos todo lo que el Gobierno nos pidió, pero creo que se puede hacer más, coordinar la cooperación. Ahí creo que hay trabajo por hacer. Además, Bolivia está definiendo muchas cosas que van a impactar en el Plan Nacional de Desarrollo. La Constituyente va a tomar decisiones que van a modificar el plan de un lado o del otro y hay que ver qué sale de eso. —¿La relación no tiende a cambiar cuando Bolivia se alinea a la izquierda junto a Ecuador y Venezuela, y mira al Estado con un rol más protagónico? —La gran relación es que uno tiene que saltar las barreras de ideología, raza, clase y cultura. Las barreras no existen, son mentales. Tenemos una relación excelente con el Gobierno de Evo. No estamos de acuerdo en todo técnicamente, pero disfrutamos del debate sincero y abierto. —¿En que no están de acuerdo o no coinciden? —Tenemos visiones diferentes sobre el rol del Estado en algunos sectores. Tenemos también visiones diferentes de lo que se logró hasta ahora. Pero también hay coincidencias sobre el balance de la disciplina económica y la solidaridad. Este Gobierno es símbolo de ese balance. —¿Cómo se autoevalúa el Banco Mundial luego de haber empujado a los países a la apertura comercial y ahora éstos vuelven a dar al Estado un rol protagónico? —Hubo problemas de comunicación con las privatizaciones. Cuando yo nací en Argentina, mi madre me anotó en la compañía telefónica para asegurarse de que tenga teléfono a mis 20 años. Ése era el tiempo que demoraba para tener el servicio cuando la empresas era pública. El servicio de agua era por horas. Esa realidad de ineficiencia de las empresas públicas en la mayoría de los países de la región parecería que la gente la ha olvidado. ¿Por qué la gente prefiere volver a las empresas públicas cuando ya se tiene la experiencia de que no funcionaron? Me parece que los procesos de transferencia de propiedad no se hicieron con la suficiente transparencia. No se consultó a la gente. —¿Por qué no hubo transparencia? —No hubo suficiente consulta a la gente, el panorama político había cambiado. Si esas privatizaciones se hubiesen hecho 20 años antes, nadie las hubiera notado. En cambio ahora tenemos gente con voz y voto. Hubo mucho entusiamo por pasar las empresas al sector privado porque requerían subsidios y perdían plata. Tenemos buenos resultados en telecomunicaciones, al punto de que las empresas de línea fija pública van a dejar de existir porque la tecnología les cambió. Hay éxito en el agua porque hubo un buen sistema regulatorio. La compañía de agua de Cuba es pública pero está manejada por Aguas de Barcelona, y el servicio funciona. —Ahora que el agua y los hidrocarburos están en manos del Estado y pronto las telecomunicaciones, ¿qué recomienda el Banco Mundial para que sigan siendo empresas eficientes? —Que hagan rendición de cuentas, no se les puede perdonar la falta de eficiencia. Si la empresa de agua es pública, debe informar cuántas conexiones realizará, cuánto cobrará por me tro cúbico, qué pérdidas se esperan en la conexión. En las empresa extractivas se debe observar el monto dela inversión en exploración y producción. —¿Qué opina de que el Estado retome el control de las telecomunicaciones ? —En la telefonía fija es cuestionable si vale la pena hacerlo, porque en unos años los teléfonos con cable dejarán de existir. Las llamadas de larga distancia ya casi nadie las hace por teléfono, sino por internet. Por lo tanto, volver a tomar una industria que va a desaparecer tal vez no sea lo más aconsejable. —¿Qué efectos tendrá para Bolivia el haber salido del CIADI? —En el corto plazo, poco. En el mediano y largo plazos los inversionistas van a entrar a Bolivia pensando que tienen que tener un retorno esperado más alto, porque si surge un problema, será menos claro dónde se van a dirimir las diferencias. Entonces, las industrias que tengan un retorno esperado más alto serán las más atractivas y las otras recibirán menos atención. Pero también hay un efecto-señal, el que el Gobierno anuncia que quiere inversión y socios. Pero la pregunta es: ¿cómo hacemos para que el socio se sienta tranquilo cuando venga a trabajar con nosotros? Y entonces creo que se va a analizar que tan útil puede ser el CIADI u otros organismos arbitrales. —¿Pero es muy costoso para Bolivia defenderse ante el CIADI. Además, ya debe pensar en defenderse antes de haber hecho algo contra Telecom? —Le costaría mucho más si en lugar de un arbitraje se va a un juicio. El apoyo legal nunca es barato, porque la reputación de los abogados está en juego La Razón —¿Cómo era Bolivia cuando llegó y cómo es ahora que se va? —No podía haber elegido un mejor momento para trabajar en Bolivia. La gran transformación en los últimos cinco años ha sido imposible de imaginar. Bolivia realmente hizo un cambio político profundo, pasó de una democracia representativa a una muy representativa y después a una participativa y ahora a una casi protagónica. La gente no sólo disfruta de votar u opinar en las consultas, sino también quiere ser partícipe de la gestión pública, de proyectos y de decisiones. Esto trajo un nuevo gobierno que, sin duda, representa a una mayoría excluida, incluso más allá de las interrogantes que surgieron sobre lo que harían con el país. Vivir esta transición ha sido maravilloso.
—Esas interrogantes que menciona siguen o se fueron, ¿qué dice usted? —Todavía el país tiene muchas interrogantes, todos los países las tienen, pero creo que Bolivia le ha enseñado al mundo cómo vivir en un sistema democrático. —¿Qué pasos tiene que dar ahora el país para salir de estas interrogantes? —Tenemos que empatar la eficiencia y el crecimiento económico con la solidaridad social y con la equidad. —¿Usted diría que este Gobierno busca eso, o no? —Realmente, éste es un Gobierno que trata de balancear estos dos objetivos. Yo me voy muy optimista de Bolivia, aunque aún hay muchas definiciones por hacer. Tal vez si vuelvo de aquí a cinco años tendré todavía muchas más buenas noticias. —A propósito, si regresa de aquí a cinco años, ¿cómo se imagina a Bolivia? —Cómo me la quiero imaginar, pues creciendo a través de las exportaciones, con agroindustria, minerales, metiendo su cuchara en el mercado de los textiles, de confecciones, de joyería; me imagino un país en el que la gente siga con dinamismo, más autónomo, donde se tomen decisiones más a nivel local. Más transparente, donde la cuenta pública esté en internet. Un país mucho más integrado, donde uno pueda tener amigos de izquierda y de derecha. Mucho más indígena, en valor y en orgullo, y mucho más conectada (tecnología). Ahora siendo más realistas Lo que va a pasar en concreto es que la Constituyente va a concluir y va a dejar muchas tareas para hacer. Muchas leyes y normas aceptables para todos. Dejará también claridad sobre los recursos naturales, sobre la integración de Bolivia a los mercados mundiales y muchos otros instrumentos para su desarrollo. Bolivia va a seguir creciendo como ahora, porque la economía mundial va a seguir creciendo. Me parece que los cambios políticos en EEUU van a tener un impacto positivo en el país. Pero al final del 2008 la gran pregunta va a ser dónde está mi chamba (trabajo). Toda la ideología, toda la revolución, toda la refundación del país terminará con una pregunta para la gente, dónde esta mi chamba. Ojalá entonces podamos decir acá está. Ese es el reto. —Una de las grandes polémicas es el del ambiente para las inversiones. ¿Qué impresión se lleva sobre este tema? —Yo ya estoy casi dos décadas en este negocio y nunca vi creación de empleos sin inversión. La gran pregunta en Bolivia es de dónde va a salir la inversión. La doméstica privada es baja, menos de 100 millones de dólares. El pequeño inversor y las grandes inversiones están viendo de la cerca. El reto es motivarlas. —¿Qué le dice el lema que usa el Gobierno, “necesitamos socios y no patrones”? —A mí me parece muy acertado buscar socios y no patrones. Pero hay que hacer énfasis en la primera parte, buscamos socios. No patrones es pasado, futuro es la primera parte y nosotros necesitamos socios, gente que venga a invertir, y esa es la gran tarea pendiente. —¿Cómo es su relación con el Gobierno? —Es excelente. Hemos destacado temas técnicos en casi 30 sectores, desde educación hasta medio ambiente y eso creó una plataforma de confianza. Por eso muy rápidamente pudimos sacar nuestra estrategia de apoyo a Bolivia con 140 millones de dólares para los próximos dos años, todo es dinero concesional. Y para que sea creíble comenzamos perdonando la deuda boliviana, 1.500 millones de dólares. La calidad del diálogo es excelente. —¿Esta confianza les permite hablar de temas delicados, digamos inversiones? —Hablamos del tema y de manera muy clara, ellos quieren ver más inversión y motivar no sólo a la gran multinacional sino también al pequeño empresario. —En estos años en Bolivia, seguro ha visto que nunca falta un conflicto, esté quien esté en el Gobierno, ¿por qué será? Yo no diría que toda manifestación pública es negativa; al contrario, el hecho de que alguien pueda salir a manifestarse en sí mismo ya es positivo. Ahora es una cultura creativamente rebelde, a veces se ve como signo de ingobernabilidad, o debilidad, pero no es tan así. Los bolivianos se han organizado y por lo general sus demandas son muy legítimas. Nosotros estimamos que 1,8 millones de bolivianos viven con 34 centavos de dólar al día o menos. Veamos una realidad, cómo vives así. Entonces cualquier oportunidad que tengas de soltar tu enojo la vas a usar.
—El regionalismo, ¿usted cree que al final afecte al país? —Ciertamente no, nosotros en el Banco hemos aprendido que tenemos que saltar sobre lo regional, racial, clases, cultura y darle la mano a todos. En el fondo todos son bolivianos y este país va a tener éxito en conjunto o fracasará en conjunto. —¿Cómo dejó al Banco toda la polémica mundial en torno a su presidente y ese incidente con su novia? —Ha sido un episodio desafortunado, triste para la gente que, como este servidor, ha dedicado su vida a la institución. Detrás del titular mediático, a veces injusto, hay un mensaje maravilloso, que es la plataforma mediante la cual ahora el Banco va a crecer, vamos a convertir lo que fue un problema en una oportunidad. El mensaje es que el Banco practica lo que predica. El presidente, aun con el apoyo de la primera potencia mundial, ahora tiene que irse, no cometió un delito, sino una falta de juicio, pero cruzó el principio ético y ahora tiene que salir. El Banco ahora se convierte en un ejemplo para otros organismos y para otros países. Practicamos algo que decimos siempre y que todos queremos, la transparencia administrativa. —Dice que vino a despedirse, despídase entonces. —Quiero dejarles un mensaje de agradecimiento. El resumen es simple, cuando llegué me sentía extranjero, ahora que me voy me siento un boliviano. |